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Otro enfoque de la producción

Para cualquiera que le guste el cine, tal vez la figura del productor sea la menos atractiva. Parece más divertido actuar o dirigir que prof...

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martes, 16 de octubre de 2018

Diario de producción: el gran salto

Tras muchos años de cortometrajes de ficción, documentales y reportajes, llega el momento de dar un salto importante: hacer un largometraje. La producción está en marcha e iré informando en este blog, en este diario de producción, de los avances que se vayan produciendo.

No cuento con más medios de los que contaba para los cortos, que son escasos, pero el gran reto está en conseguir con ellos algo que mantenga el interés durante más de una hora de duración. He recurrido al género «thriller» para pergeñar esta historia. De momento, no desvelaré más. Simplemente, con este post, pretendo informar de que tengo este nuevo proyecto en marcha. Seguiré informando.

sábado, 13 de octubre de 2018

Un simbionte llamado Venom

Un proyecto por el nadie apostaba a priori, se está convirtiendo en la sorpresa de la temporada en la cartelera: Venom. Se trata de un personaje de los cómics de El Hombre Araña, que en sus versiones fílmicas hizo su primera aparición en la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi. Interpretado entonces por Topher Grace, tenía un gran potencial para ser un buen villano, pero el exceso de personajes de aquella película, le dejó poco espacio para su lucimiento, ya que compartía el rol con el Hombre de Arena y el Duende Verde. Ahora tiene su propio filme, por lo que estamos ante un «spin-off» de Spiderman 3

En esta ocasión se ha contado con Tom Hardy para dar vida al polémico periodista Eddie Brock, a quien le gusta siempre meter el dedo en la llaga. El alienígena Venom, caracterizado por tener un hambre voraz y una fuerza descomunal, encuentra en el organismo de Eddie a su hospedador más compatible para establecer una simbiosis perfecta, ya que a pesar de sus grandes aptitudes fisiológicas, requiere combinarse con un ser vivo terrestre para sobrevivir en la Tierra.

La trama de la película se desarrolla en el ámbito de la investigación científica, en la que un megalómano y multimillonario magnate investiga compulsivamente, sin ninguna cortapisa ética, la posibilidad de la simbiosis entre alienígenas y humanos como solución para que los terrícolas podamos sobrevivir en otros planetas.

Junto a Tom Hardy encontramos a Michelle Williams, nominada al Óscar cuatro veces, la última el año pasado por Manchester frente al mar. El malo de la función, el ambicioso empresario Carlton Drake, está encarnado por Riz Ahmed, a quien pudimos ver en Jason Bourne y Rogue One. Dirige la película Ruben Fleischer, curtido en televisión y artífice en cine de títulos como Bienvenidos a Zombieland o Gangster Squad. La ambientación musical cuenta con una potente partitura del compositor sueco Ludwig Göransson, responsable de la música de Creed y Black Panther.

Venom es un entretenido cóctel de ciencia ficción y acción aderezado con unas pinceladas de humor negro y cierto tono macarra. Fresca, dinámica, trepidante, divertida, son algunos de los adjetivos con que se podría calificar esta película.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Otro enfoque de la producción

Para cualquiera que le guste el cine, tal vez la figura del productor sea la menos atractiva. Parece más divertido actuar o dirigir que profundizar en los aspectos más técnicos. Sin embargo, la producción es fundamental, ya que sin ella no hay película. A quien le interese dedicarse profesionalmente a la producción, van destinados muchos cursos, másters y demás de larga duración.

Por eso, este taller de producción cinematográfica intensivo de tres días de duración, va dirigido, a todo el mundo por supuesto, pero especialmente a aquellos que les interese conocer un poco más cómo se hacen las películas, a conocer un poco mejor lo que supone la figura, para muchos desconocida, de un productor. Es un acercamiento al mundo de la producción de cine de una forma amena, lúdica y apta para todos los públicos.

Nos vemos la última semana de octubre en el Taller de Producción cinematográfica.

sábado, 6 de octubre de 2018

Madrid, plató de cine para Hollywood

En los años 60, Almería se convirtió en la meca del cine para la producción de «spaghetti-western» gracias a Sergio Leone, pero por aquel entonces, ya en Madrid llevaban unos diez años rodándose películas de Hollywood. La variedad de paisajes junto a la facilidad para conseguir permisos de rodaje o los bajos costes de producción, fueron factores muy atractivos y determinantes para que los productores de Hollywood pusieran el ojo en la capital de España. Muchas localidades de la comunidad de Madrid sirvieron de escenario para distintas películas, siendo Colmenar Viejo una de las más recurrentes.

Gente como Orson Welles, para rodar Mr. Arkadin, o David Lean con su Dr. Zhivago, encontraron en Madrid el lugar ideal para llevar a cabo estos proyectos. Pero, si entre los distintos productores que fueron atraídos por el encanto del centro de la piel de toro, hay alguno que destaca, es Samuel Bronston. No solo produjo películas, sino que abrió aquí mismo su estudio cinematográfico, del que salieron superproducciones épicas como El Cid, Rey de reyes, 55 días en Pekín o La caída del imperio romano.

Todo este ajetreo de rodajes propició que las grandes estrellas de Hollywood se pasearan por la Gran Vía, por ejemplo, tiñendo de «glamour» las calles del centro madrileño. Audrey Hepburn, Grace Kelly, Charlton Heston, Sophia Loren, Debbie Reynolds, Frank Sinatra o John Wayne son algunos ejemplos de estrellas del celuloide que lucieron palmito por estos lares, pero si hay alguien que realmente dejó huella y fue atrapada por esta tierra, fue Ava Gardner, que permaneció afincada en Madrid durante 14 años, entre 1954 y 1968.

Todo este Hollywood madrileño se puede ver reflejado en la exposición Mad About Hollywood, que ofrece una espléndida colección de 148 fotos de aquella época. Una gozada de exposición, totalmente recomendable.

sábado, 29 de septiembre de 2018

La inmensidad del océano

El optimismo, el entusiasmo, la pasión, la confianza en uno mismo, son virtudes necesarias para sacar adelante cualquier proyecto y alcanzar hitos que dejen a los demás con la boca abierta. Las grandes hazañas de la humanidad suelen estar protagonizadas por personas desbordantes de esas cualidades. Sin embargo, aunque sea muy bonito pensar que haciendo las cosas con el corazón en la mano todo es posible, también es cierto que del mismo modo es necesario el conocimiento, la experiencia, si no, la pasión y el entusiasmo nos pueden llevar a que la proeza se nos vaya de las manos. Por tanto, para llevar grandes proyectos a buen puerto conviene hacerlo con un buen equilibrio entre emoción y razón.

Podríamos decir que ese es el tema tratado en Un océano entre nosotros (The mercy), una producción británica dirigida por James Marsh, director de La teoría del todo, y protagonizada por los siempre eficientes Colin Firth y Rachel Weisz. El filme es un «biopic», o película biográfica, sobre el aventurero británico enamorado del mar Donald Crowhurst, quien se aventuró a participar en 1968 en una regata alrededor del mundo en un velero, en solitario y sin hacer paradas.

Correcto ritmo narrativo y adecuada ambientación para este interesante relato, en el que predomina el tono dramático sobre la aventura épica. Resulta muy agradable de ver y se presta al debate tras su visitando, debido a los temas nombrados al inicio de esta reseña.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Increíblemente divertida

Una de las ventajas de la animación es que puedes hacer una secuela en cualquier momento sin que los actores envejezcan. Eso pasa con Los increíbles 2. Comienza exactamente donde terminó la primera hace ya catorce años y los personajes siguen como entonces.

La primera entrega ya era divertida, pero esta secuela tiene momentos realmente desternillantes, principalmente debido al protagonismo que en esta ocasión le dan al bebé Jack Jack, que se convierte, sin duda, en la estrella cómica de la función, con permiso de su hermano Dash, que también tiene sus momentos de gloria.

Tras el desenlace de la anterior película, en que los superhéroes en la clandestinidad vuelven a la acción para salvar la ciudad, se reabre el debate sobre si readmitirlos o no en la sociedad. El empresario Winston Deavor, magnate de las tecnologías y gran admirador de los superhéroes, propone a Elastigirl para lanzar un nuevo producto de cámaras incorporadas en trajes para que se graben sus hazañas y así se gane el favor del público. Mientras ella anda por ahí luciendo sus poderes, su marido, Mr. Increíble, debe cuidar de los niños.

Los personajes conservan la chispa y la frescura de la primera parte y a nivel de contenido se mantiene el foco en las relaciones entre padres e hijos, en la unión familiar. Las escenas de acción son vibrantes y la estética de la película muy atractiva, como su predecesora, con esa mezcla de cine de superhéroes, aventuras y espías con cierto aire retro.

Los increíbles 2, en definitiva, es trepidante y divertida a la altura de su predecesora. Una gran secuela.

viernes, 31 de agosto de 2018

¡«Mamma mia», vaya fiesta!

Se termina agosto y qué mejor forma de acabar el periodo vacacional que con una refrescante fiesta en un cine de verano. Mamma mía! Una y otra vez es la película adecuada para ello. Paisajes griegos y coreografías a ritmo de Abba, todo un pelotazo de buen rollo.

La primera parte, Mamma mía!, era la adaptación al cine del musical homónimo y fue dirigida en 2008 por Phyllida Lloyd, que suponía su debut como directora para la gran pantalla tras dirigir una «TV Movie». La historia es la de una joven llamada Sophie, que va a casarse e invita a la boda a los tres hombres que podrían ser su padre, ya que su madre, Donna, nunca estuvo segura de cuál de los tres era.

Diez años después llega la secuela: Mamma mía! Una y otra vez, que mantiene el tono de «feel good movie» de su predecesora, es decir, de película que te hace sentir bien. En esta ocasión, se hace un recorrido por el pasado, por la historia de cómo Donna conoció a los tres hombres de su vida, mientras en el presente, Sophie está a punto de reabrir el resort de su madre, convertido ahora en el hotel que Donna siempre soñó con tener, un año después del fallecimiento de esta.

Dirige esta vez el guionista británico Ol Parker, la que es su tercera película como director. Narrativamente llama la atención la fluidez y nitidez con que maneja los saltos temporales entre las dos épocas que relata y que se entremezclan durante todo el metraje. Técnicamente, también resultan llamativas algunas de las transiciones usadas para estos cambios. Él mismo también se ha encargado del guión del filme.

Repite Amanda Seyfried en el papel de Sophie, así como Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgard como sus tres presuntos padres y Julie Walters y Chritine Baranski como las amigas de Donna. Para la reconstrucción histórica, el papel de Donna en versión juvenil, recae en Lily James, quien había destacado en el elenco de Baby Driver y aquí defiende con gran convicción el carismático personaje encarnado por Meryl Streep en la primera entrega.

Las relaciones entre padres e hijos siguen estando de trasfondo, como en su predecesora, aunque quizá en esta tengan algo más de calado dramático, a pesar de que lo fundamental sigue siendo el lúdico espectáculo musical. Canciones, bailes, humor, amor, pero sobre todo, muy buenas vibraciones.

sábado, 25 de agosto de 2018

Espías en Beirut

Tony Gilroy, guionista de la saga sobre Jason Bourne, se encarga de otra trama de espías en El rehén (Beirut), la nueva película de Brad Anderson, director de El maquinista o Session 9. Se trata de una trama de ficción enmarcada en un conflicto histórico, una fórmula que suele funcionar bastante bien. En este caso la acción se desarrolla con la guerra civil libanesa, que tuvo lugar entre 1975 y 1990. La película arranca en 1972, en el escenario prebélico, para presentarnos al protagonista, un diplomático estadounidense llamado Mason Skiles, destinado en Beirut y felizmente casado con una libanesa. Tras un trágico incidente, regresa a Estados Unidos y la acción da un salto de diez años. Con el Líbano en plena guerra civil, la CIA solicita a Mason, retirado del servicio diplomático, que regrese a Beirut para llevar a cabo una negociación que solo él puede realizar.

Protagoniza Jon Hamm, conocido especialmente por la serie Mad Men, con gran convicción y carisma en un papel que le sienta como un guante. Se convierte así en estrella absoluta de la función. Le acompaña, aunque en un segundo plano, Rosamund Pike, la otrora chica Bond de Muere otro día.

Narrativamente el filme es muy nítido, en todo momento es fácil de entender lo que está sucediendo. A veces, en este tipo de historias, ocurre que se hace algo confuso su seguimiento por un exceso de nombres y mucho vocabulario técnico del mundo político y de las fuerzas de seguridad. En este caso, es de agradecer que eso no ocurra. Por otro lado, al tratarse de un diplomático y no de un agente, no hay tanta acción como en la saga Bourne, pero sí está narrada con esa intensidad y las pocas escenas de acción que tiene están muy bien ejecutadas.

La película se rodó en Marruecos con un presupuesto más ajustado de lo previsto en un principio. Inicialmente iba a ser una película de estudio, pero finalmente se produjo de forma independiente.

El rehén es un trepidante, entretenido y vibrante thriller de espías con trasfondo político, un protagonista carismático, una narrativa nítida y un ritmo muy fluido. Una película impecable.

lunes, 13 de agosto de 2018

Sexta misión imposible con algunas novedades

Misión Imposible: Fallout es la sexta entrega de la saga de espías iniciada en 1996 con gran entusiasmo por Tom Cruise. Desde el principio estableció ciertas pautas a seguir en el desarrollo de la saga y actualmente unas siguen vigentes y otras no, lo cual no ha hecho mella en la calidad de la película, sino que incluso estamos ante una de las entregas más redondas de la saga.

Cruise siempre quiso hacer él secuencias de acción sin dobles y que en pantalla se le viese bien el rostro para que se supiera que es él quien está ejecutando la escena. A pesar de que han pasado 22 años desde la primera entrega y que ya cuenta con 56 primaveras, sigue fiel a su promesa y nos vuelve a deleitar con espectaculares, vibrantes y sorprendentes secuencias de acción en esta nueva entrega. Incluso, durante el rodaje, se lesionó una rodilla durante la ejecución de una escena en la que debía saltar de la azotea de un edificio.

Por otra parte, había dicho en un principio, que le interesaba que cada película de la franquicia fuese dirigida por diferentes cineastas para que cada cinta tuviese un estilo propio. Esto se ha mantenido hasta ahora. En MI: Fallout, repite tras las cámaras Christopher McQuarrie, quien debutó en la saga con la quinta misión, Nación secreta, tras haber trabajado con Cruise en Jack Reacher. Los otros cuatro directores que han trabajado en la saga han sido, en orden cronológico, Brian De Palma, John Woo, J.J. Abrahms y Brad Bird.

Otro cambio que se ha producido en la sexta aventura, aunque no tengo constancia de que hubiese ninguna norma preestablecida al respecto, es que por primera vez un villano repite papel. El líder de El Sindicato, Solomon Lane, interpretado por Sean Harris en Nación secreta, vuelve a estar presente en Fallout.

Destacan los nuevos fichajes de Henry Cavill y Angela Basset, y repiten papel Simon Pegg, Ving Rhames, Rebecca Ferguson, Alec Baldwin y Michelle Monaghan. La música corre a cargo esta vez de Lorne Balfe, que logra unas atmósferas muy interesantes en algunas secuencias. Ha compuesto partituras para títulos recientes como 12 valientes o Ghost in the shell.

La trama gira en torno a la recuperación de tres núcleos de plutonio que han caído en manos enemigas tras una misión fallida. Persecuciones en moto, helicópteros, peleas cuerpo a cuerpo, juegos de máscaras, todo lo necesario para un refrescante y vibrante cóctel veraniego de espías y acción espectacular, en una de las entregas más redondas de la saga.

sábado, 21 de julio de 2018

Cinco películas de ayer que parecen de hoy


Hay películas por las que no pasa el tiempo, y es que en realidad, por muy modernos que queramos ser, no hay nada nuevo bajo el sol. Cambian las formas, las tecnologías, pero el ser humano sigue siendo el mismo, y más si hablamos de diferencias en décadas, que a ni siquiera un siglo llega. Como muestra, he seleccionado cinco películas en blanco y negro que reflejan distintos ámbitos de la sociedad y que mantienen una vigencia total hoy en día, a pesar de que se hayan estrenado hace más de 50 años. El orden es meramente cronológico, de más antigua a más moderna, no obedece a ninguna valoración de la calidad de las películas.


1. Tiempos modernos (Modern times, Charles Chaplin, 1936)
Un buen título para los años 30 que podría seguir aplicándose en el siglo XXI. El plano de apertura de la película en la que se ve un rebaño de ovejas moviéndose al unísono, que se funde con otro de obreros entrando en una fábrica, podría repetirse perfectamente con una imagen actual de un parque empresarial o industrial en hora punta. La deshumanización del ambiente laboral en favor de las máquinas, es algo aún vigente, con la diferencia de que se han sustituido las palancas y engranajes por los ordenadores. Incluso en esta película ya se esbozaba la videoconferencia, en forma videovigilancia del jefe a los operarios.

2. Luna nueva (His girl friday, Howard Hawks, 1940)
Desternillante y frenética comedia de Howard Hawks ambientada en el mundo del periodismo, que pone de relieve las miserias éticas de los políticos y el periodismo sensacionalista. Al mismo tiempo, la batalla de los sexos viene dada por una pareja sensacional: el editor de un periódico y su ex mujer, también periodista, interpretados por Cary Grant y Rosalind Russell. El papel de ella es el de una mujer moderna más auténtica y genuina que muchos personajes femeninos actuales que se pretenden modernos pero no van más allá de un mero cliché superficial y sin fuerza.
3. Eva al desnudo (All about Eve, Joseph Mankiewicz, 1950)
Los trepas oportunistas sin escrúpulos están a la orden del día, pero no es nada nuevo. Esta película nos muestra sin trampa ni cartón las artimañas de una actriz de teatro para pasar de la nada al estrellato a costa de otra actriz ya consagrada. Sensacionales interpretaciones de Anne Baxter y Bette Davis.
4. Cautivos del mal (The bad and the beautiful, Vincent Minnelli, 1952)
Las relaciones amor/odio de una actriz, un guionista y un director con un productor egoísta y arrogante pero de gran talento. Toda una lección sobre los entresijos del mundo del cine. Aunque hoy Hollywood hace más autocrítica con las miserias de la fábrica de los sueños, en su años dorados, la década de los 50, ya algunos mostraban sin tapujos el lado oscuro de la industria más glamurosa del mundo.

5. El apartamento (The apartment, Billy Wilder, 1960)
Infidelidades, tráfico de favores, oportunismo, ambición por subir en el escalafón, todas las miserias que se dan hoy en día en las oficinas de una gran empresa, ya fueron plasmadas en el 60 por el gran Billy Wilder con esta fantástica tragicomedia, que conserva toda su fuerza hoy en día.

miércoles, 11 de julio de 2018

Sicario, de nuevo contra los cárteles mexicanos

El canadiense Dennis Villeneuve, responsable de la secuela Blade Runner 2049, nos trajo en 2015 la película Sicario, protagonizada por Josh Brolin, Benicio del Toro y Emily Blunt. El argumento giraba en torno a una operación de la CIA contra los cárteles de la droga mexicanos en la frontera con Estados Unidos.

El mismo equipo de producción nos trae ahora una secuela: Sicario, el día del soldado, con los mismos protagonistas, salvo Emily Blunt. Brolin y Del Toro retoman sus personajes, un agente de la CIA con una misión que cumplir y un sicario colaborador habitual. En esta ocasión, la actividad de los cárteles en la frontera se ha recrudecido y ahora ayudan a terroristas islamistas a entrar en Estados Unidos. La CIA se plantea hacer que los cárteles se enfrenten entre ellos para debilitar su poder. Para ello, montan un operativo para secuestrar a la hija de uno de los narcotraficantes más importantes, con el fin de culpar a sus competidores.

Esta vez, los productores han contado con el director italiano Stefano Sollima, curtido en series de televisión policiacas. El guión es de Taylor Sheridan, actor que debutó como guionista precisamente con la primera entrega de Sicario, al que seguirían los libretos de Comanchería y Wind River antes de esta secuela.

El tono de Sicario, el día del soldado mantiene una continuidad totalmente armónica con la primera parte. El tipo de fotografía empleado y la música inquietante, casi omnipresente en todo el metraje, son dos constantes que le dan una uniformidad tonal a la saga. Por otra parte, aunque el ritmo narrativo es prácticamente el mismo, y a pesar de un par de situaciones resueltas de un modo algo forzado, la narrativa en conjunto resulta más fluida y redonda en esta secuela que en su predecesora. Un destello de redención en el personaje de Benicio del Toro, lo hace más cercano al espectador, a falta del contrapunto positivo que suponía el personaje de Emily Blunt en la primera película, para arrojar algo de luz en medio de la oscura ambigüedad moral que envuelve a ese sórdido universo que es la guerra sucia contra el aún más sucio negocio del narcotráfico.

lunes, 25 de junio de 2018

Mansión jurásica

En el primer semestre del año hemos podido disfrutar de Steven Spielberg por triplicado. Empezamos con el Spielberg «director serio y comprometido» en Los archivos del Pentágono. Luego llegó su faceta más mágica y espectacular con Ready Player One y ahora le tenemos en cartelera como productor con una nueva entrega de su mítica saga de dinosaurios: Jurassic World 2: el reino caído.

La anterior entrega, Jurassic World, era la continuación lógica de la primera trilogía: tras los errores cometidos, finalmente, veinte años después, el parque era una realidad. Aparte de eso, la gran baza del filme fue la nostalgia. Una vez quemado este cartucho, no parecía que se pudiera estirar más el tema, ya que los nuevos personajes, la ejecutiva encarnada por Bryce Dallas Howard, y el adiestrador de velocirraptores, interpretado por Chris Pratt, no tenían demasiado calado para continuar sin las reminiscencias del pasado.

Sin embargo, los guionistas Colin Trevorrow y Derek Connolly, han conseguido algo nuevo para la saga: un nuevo escenario. Ambos se habían encargado ya del guión en la anterior entrega junto a Rick Jaffa y Amanda Silver. Además, Trevorrow se había hecho cargo de la dirección, que en esta secuela ha cedido a un director español: Juan Antonio Bayona, responsable de El orfanato, Lo imposible y Un monstruo viene a verme.

La acción de la película se enmarca, principalmente en dos escenarios. Arranca con una operación de rescate de dinosaurios en Isla Nublar, donde se había construido el parque. Un volcán ha entrado en erupción y amenaza con extinguir a todos los dinosaurios que ahora campan a sus anchas por la isla. Para evitar su extinción, se envía una expedición a sacar del lugar a distintas especies de dinosaurios. Carreras, gritos y estampidas de animales prehistóricos por la jungla y los edificios tecnológicos del parque, nada que no hubiéramos visto antes, solo que esta vez la erupción del volcán hace que toda la acción sea una trepidante carrera contrarreloj.

Una vez fuera de la isla, la acción se traslada a una gran mansión, la de un antiguo socio de John Hammond, el artífice de todo el proyecto. Este nuevo escenario es lo que diferencia a esta entrega del resto de la saga, no solo porque el espacio físico sea nuevo, sino también porque es donde Bayona consigue dejar mejor alguna huella de su estilo como autor. Acción y suspense en un ambiente menos tecnológico y más clásico. Es como un cuento de Charles Dickens plagado de dinosaurios.

Este ambiente con varios planos icónicos de dinosaurios bramando con diferentes fondos nocturnos, se ve reforzado por la fotografía de John Schwatzman y la música de Michael Giacchino, que no olvida hacer sonar de vez en cuando los acordes del tema central de Jurassic Park compuesto por John Williams hace 25 años.

La guinda del pastel la pone Jeff Goldblum, retomando su personaje del excéntrico matemático Ian Malcolm, sosteniendo sus tesis sobre el debate ético acerca de la salvación de la extinción de unas especies ya extintas por la naturaleza, así como del poder que supone hoy en día la manipulación genética y las responsabilidades que su uso implica.

jueves, 21 de junio de 2018

Productores de verano

Llega el verano, una buena excusa para hablar de gente que nos ha hecho pasar veranos inolvidables en las salas de cine. Los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer han sido reyes indiscutibles de la taquilla en numerosas ocasiones. Una exitosa colaboración artística truncada por la muerte de Simpson en 1996. Desde entonces, Bruckheimer ha continuado su camino en solitario, en la misma línea que llevaba junto a su colega y sigue hoy en día produciendo auténticos pelotazos de taquilla.

Simpson, de Seattle, y Bruckheimer, de Detroit, unieron sus fuerzas para producir Flashdance en 1983, y a partir de ahí formaron uno de los tándem de producción más sólidos que se han conocido. A este gran éxito le siguió Superdetective en Hollywood (1984) y Top Gun (1985). Esta última, además de consolidar a Tom Cruise como gran estrella, fue la primera colaboración del dúo de productores con el director Tony Scott, a la que seguirían Superdetective en Hollywood II, Días de trueno (1990), o Marea roja (1995).

Pero en los 90, además de seguir contando con Scott, también apadrinaron el debut en el largometraje de un director que provenía del mundo del videoclip: Michael Bay. Tras numerosos cortometrajes y vídeos musicales, Bay llegaba a la gran pantalla con Dos policías rebeldes, bajo la producción de Simpson y Bruckheimer, a la que siguió La Roca, la última producción de Simpson, a cuya memoria está dedicada la película.

Desde entonces, Bruckheimer siguió contando tanto con Scott, en Enemigo público (1998) o Déjà vu (2006), como con Michael Bay en Armaggeddon (1998), Pearl Harbour (2001) o Dos policías rebeldes II (2003). También apostó por nuevos talentos en la dirección como Simon West en Con Air (1997), Dominic Sena en 60 segundos (2000) o David McNally en El bar Coyote (2000).

En 2003, alcanzó un nuevo hito comercial en su carrera iniciando la saga de Piratas del Caribe, con el director Gore Verbinski, que se encargó de las tres primeras entregas.

Bruckheimer lleva más de 30 años reventando las taquillas, especialmente en verano, y por los proyectos que tiene pendientes, parece que le queda cuerda para rato. Está rodando una secuela de Top Gun con Joseph Kosinski de director, el responsable de Tron: Legacy, así como Gemini Man, dirigida por Ang Lee. Además, tiene anunciadas más secuelas de sus exitosas sagas. Le conocen como «Mr. Blockbuster», por algo será.

domingo, 10 de junio de 2018

Han Solo y los piratas del espacio

El contrabandista más carismático y famoso de la galaxia, ya tiene su propia película. Han Solo, una historia de Star Wars, nos cuenta los orígenes del mítico personaje que llevó al estrellato a Harrison Ford hace 40 años en la saga galáctica de George Lucas. Cómo conoció a Chewbacca, a Lando Calrissian y cómo se hizo con el Halcón Milenario, su icónica nave espacial, son algunos de los rasgos principales del personaje que jalonan esta entretenida cinta de aventuras espaciales.

Del mismo modo que Rogue One era un película de comandos, Han Solo, es una de piratas y contrabandistas, cuyos personajes se mueven continuamente entre las alianzas y las traiciones entre sí. En este sentido, pienso que de los proyectos de la factoría Disney sobre Star Wars, los de esta serie de «spin off» resultan más estimulantes y enriquecen más a la saga primigenia que la nueva trilogía que da continuidad a la historia de la familia Skywalker.

De los directores que Disney ha fichado para hacer crecer la saga, el de la presente entrega es el más veterano: Ron Howard, ganador de un Óscar a mejor director por Una mente maravillosa. Otros títulos relevantes de su carrera son Llamaradas, Apolo 13, Cocoon, Rush, Cinderella Man, sin olvidar que dirigió Willow a las órdenes de George Lucas, que ejercía de productor. Otro veterano avezado en el imaginario de Lucas, ha sido el guionista, Lawrence Kasdan, quien ya firmó los libretos de El imperio contraataca, El retorno del Jedi y El despertar de la Fuerza. Esta vez, coescribe la andanzas del joven Han junto a su hijo, Jonathan Kasdan.

Naturalmente, para interpretar a Solo en sus inicios, era imprescindible fichar a otro actor, ya que el personaje es más joven de lo que era Harrison Ford hace 40 años. El elegido ha sido Alden Ehrenreich, quien a pesar de su juventud e incipiente carrera, ha trabajado ya con varios directores de renombre. Debutó a las órdenes de Coppola en Tetro, y ha trabajado con Woody Allen en Blue Jasmine y con los hermanos Coen en ¡Ave César!

Le acompañan los veteranos Woody Harrelson y Paul Bettany y sus coetáneos Emilia Clarke, la otrora princesa Daenerys de Juego de tronos, y Donald Glover encarnando a un joven Lando Calrissian, papel interpretado por Billy Dee Williams en la trilogía original. Aunque todos están bien en sus papeles y hacen un conjunto muy compacto en el tono de sus interpretaciones, si hay alguno que destaque un poco por encima del resto, es Harrelson, como no podía ser de otra manera. Su imponente presencia en pantalla, le convertido en un secundario «robaescenas» habitual en los últimos años.

Han Solo es una entretenida y trepidante cinta de aventuras de contrabandistas, piratas y forajidos ambientada en el universo galáctico de Star Wars. Todas las escenas de acción son intensas y están muy bien rodadas, pero si tuviera que elegir una, me quedaría con la del asalto a un convoy de carga en las cumbres nevadas de alta montaña.

domingo, 3 de junio de 2018

El amor no tiene edad

Mientras esperamos a que se ponga en marcha la nueva aventura de 007, la productora Barbara Broccoli, nos trae de la mano del director británico Paul McGuigan, responsable de títulos como Víctor Frankenstein o El caso Slevin, una historia real de Hollywood ambientada en Reino Unido: Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film stars don't die in Liverpool), sobre los últimos días de la actriz Gloria Graham y su relación con el joven actor Paul Turner. A priori, tras ver el tráiler, puede sonar a historia de diva mayor seduciendo a joven promesa que busca el éxito, en la línea de Dulce pájaro de juventud o Desayuno con diamantes, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de un romance de amor verdadero. Una relación desinteresada, sincera e impregnada de respeto, cariño y ternura.

La película adapta las memorias del propio Turner, que por cierto, tiene un pequeño papel en el filme, con un guion de Matt Greenhalgh, curtido como guionista en series de televisión. Graham es interpretada por una sensacional Annette Benning, como era de esperar, pero hay que reconocer que su «partenaire», Jammie Bell, el otrora niño bailarín de Billy Elliot, no le va a la zaga encarnando a un joven Turner con una sólida interpretación de fuerte presencia en pantalla.

A la buena química entre los actores, fundamental para que la película funcione, hay que sumarle un estupendo trabajo de fotografía, así como unas creativas y elegantes transiciones en los saltos temporales de la narración. Además, la ambientación musical del filme goza de una atinada selección de canciones de la época que retrata, finales de los años 70, una época en que este tipo de relaciones no estaban bien vistas, puesto que ella tenía 30 años más que él.

Dramática, romántica y controvertida, así es la historia que nos cuenta Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, un filme elegante, sólido y emotivo.

martes, 22 de mayo de 2018

La madre de los «crossovers»

Spielberg fue el Rey Midas de Hollywood en los años 80 y 90, y es que su nombre ha estado ligado a buena parte de los iconos culturales juveniles de la época, bien como director o bien como productor. Dirigió E.T, la saga de Indiana Jones, o Parque Jurásico, pero en la producción su nombre está detrás de títulos como Gremlins, Los Goonies, Regreso al futuro, El chip prodigioso, Los Picapiedra, acreditado como Steven Spielrock, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, El secreto de la pirámide, por citar algunos ejemplos.

Hoy en día, con la moda imperante de los «crossovers», es decir, del cruce entre universos, como se está haciendo continuamente con los personajes de marvel y DC Comics, la novela Ready Player One, de Ernest Cline, supone un «crossover» de los grandes iconos pop de esa época dorada de Spielberg, y quién mejor que el mismísimo Rey Midas de Hollywood para llevar esta obra a la gran pantalla. El propio autor del libro se encarga del guion junto a Zak Penn, que debutó como guionista en los 90 con El último gran héroe, la cinta en que un niño se mete en la película de acción de su héroe favorito de la gran pantalla, que no es otro que Arnold Schwarzenegger. Ready Player One también discurre entre dos universos, pero esta vez se trata del mundo real y la realidad virtual.

La acción se sitúa en el año 2045, con una sociedad decadente e inconexa, cuya población se refugia tras las gafas de realidad virtual en un videojuego llamado Oasis. El creador de este macro entretenimiento era un fan de la cultura pop ochentena y diseñó todo su universo a base de innumerables guiños a los iconos de la época. Al fallecer, dejó como legado una competición por el control de Oasis. El jugador que encuentre tres llaves estratégicamente escondidas en el vasto universo virtual que ocupa el juego, será el nuevo propietario del mismo.

Steven Spielberg, en una entrevista, decía que al hacerse cargo de la adaptación cinematográfica, tuvo que obviar algunos guiños que figuraban en el libro para que la película no pareciese un auto homenaje. Aún así, su influencia es tan amplia que resulta inevitable la presencia en la película de buena parte de su obra ochentera.

En el reparto encontramos a los jóvenes Tye Sheridan y Olivia Cooke junto al ya consagrado Simon Pegg y el veterano Mark Rylance, en su tercera colaboración con Spielberg tras El puente de los espías y Mi amigo el gigante. La partitura, por segunda vez en la filmografía de Spielberg como director, no es de John Williams. En El puente de los espías fue Thomas Newman quien tomó el relevo de la batuta y ahora es Alan Silvestri, habitual compositor de las películas de Robert Zemeckis. Puesto que las primeras películas de Zemeckis las producía Spielberg, como Regreso al futuro, por ejemplo, Silvestri ya está acostumbrado al universo «spielbergiano».

El resultado de Ready Player One es un espectáculo visual sin parangón. Apabullante en su estética y con un claro mensaje en favor de vivir la realidad frente a mundos virtuales digitales, el filme es un entretenimiento de primerísima línea, con Spielberg volviendo a su cine más mágico e inspirador, ese cine que hizo soñar a toda una generación.

martes, 15 de mayo de 2018

Una trilogía de tres minutos

Desde 2013, el RACE convoca anualmente un concurso escolar de cortometrajes sobre educación vial. Una interesante iniciativa para fomentar entre los chavales tanto las normal de seguridad vial, como el interés, o incluso alimentar o descubrir una vocación, por el mundo de los audiovisuales.

Se trata de cortos de entre medio y un minuto de duración. Este año, impartiendo clases de producción cinematográfica a estudiantes del colegio Tajamar, he tenido la oportunidad de participar con mis alumnos en este certamen y hemos presentado tres vídeos. Entre todos forman una trilogía que lleva por tema común los riesgos del uso irresponsable de los «smartphones» en la vía pública.

No más smombies lanza mensajes sobre el comportamiento imprudente de peatones y conductores en general.

Kamikaze se centra en la figura del conductor y la conducción temeraria.

No estás solo pone la atención sobre el peatón y su interacción con los demás.

lunes, 30 de abril de 2018

Unas interpretaciones brillantes

El veterano Daniel Auteil, protagonista de la comedia Entre Amigos, y la joven Camélia Jordana, sostienen un intenso e interesante duelo interpretativo a las órdenes de Yvan Attal en Una razón brillante (Le Brio).

Un excepcional, aunque cínico y deslenguado profesor de universidad, polémico por sus comentarios de tintes clasistas, xenófobos y racistas, se ve abocado a entrenar a una alumna francesa del extrarradio, de padres inmigrantes de Oriente Medio, para que represente a la universidad en un concurso de oratoria.

Las interpretaciones de sus protagonistas y los afilados diálogos del guion, son las dos grandes bazas con las que juega esta espléndida comedia con alto contenido de crítica social, que hace un atinado retrato de los grandes pecados de la sociedad actual. La hipocresía, las falsas apariencias, los conflictos clasistas y raciales, son objeto de estudio en clave cómica a lo largo del metraje.

Es una película que habla sobre las personas y las relaciones interpersonales. Y es que, por muy modernos que queramos ser, por muy en el siglo XXI que nos encontremos, por mucha tecnología de comunicación que tengamos a nuestro alcance, seguimos teniendo, y quizá más que nunca, serios problemas de empatía con los demás, cuando en realidad y a la postre, son las relaciones entre las personas lo que de verdad importa.

domingo, 22 de abril de 2018

Premios Cinemanet Madrid 2018

Fue el pasado 9 de abril en el auditorio de COFARES en Madrid. Un año más se entregaron los premios Personaje, ¡Qué bello es vivir! y Homenaje a la trayectoria humanística, de Cinemanet.

La librería, de Isabel Coixet, fue galardonada con el premio Personaje, en su categoría de «personaje de ficción» para la protagonista de la película Florence Green, interpretada por la actriz Emily Mortimer. El galardón a «personaje real» fue para Helena Studler, interpretada por Assumpta Serna en la cinta Red de libertad, de Pablo Moreno.

En los premios ¡Qué bello es vivir! hubo este año un empate en la categoría de «película europea», siendo premiadas ex aequo Lo que de verdad importa, de Paco Arango, y el documental Converso, de David Arratibel. En la categoría «película de resto del mundo» la premiada fue Wonder.

Finalmente, el homenajeado de la noche fue el gran filósofo Alfonso López Quintás.

Galax Pictures, como otros años, ha estado al frente de la parte técnica de la gala y ahora les ofrece el siguiente vídeo resumen del evento.


sábado, 31 de marzo de 2018

La forma del Óscar no es de agua

La forma del agua (The shape of the water) de Guillermo del Toro se ha proclamado vencedora en los Óscar de este año con cuatro estatuillas: mejor música, diseño de producción, dirección y película. Las dos primeras, merecidísimas, sin duda, pero las dos últimas, creo que es discutible.

Se trata de lo que podríamos llamar, una película «con bicho», es decir, una historia protagonizada por una criatura no humana y su interacción con las personas u otros seres. A veces, estas criaturas despiertan sentimientos de ternura, otras de miedo, otras de comicidad, etc. Pueden ser de origen mitológico, extraterrestre, sobrenatural o lo que la imaginación de sus creadores alcance. Y el secreto del éxito de estos filmes está en el carisma de la criatura, de su empatía con el espectador, de dejar alguna huella, algún rasgo distintivo por el que ser recordado. Inolvidables criaturas del celuloide son, por ejemplo E.T., King Kong, Alien, Gollum, Yoda, Johnny 5, Depredador, Chewbacca, Gizmo y un largo etc. ¿Cuántos se acordarán en un tiempo de la criatura anfibia de La forma del agua?

Otro problema es el hecho de que sea una historia romántica y falte química entre la pareja protagonista. Tramas menos interesantes o más convencionales han tenido más impacto en el espectador gracias a la química que transmiten sus protagonistas, como por ejemplo en Titanic o Pretty Woman. Incluso hablando de amores acuáticos, hay un precedente interesante en Splash, la comedia de Ron Howard sobre el romance entre un joven con problemas en el amor y una sirena, encarnados por Tom Hanks y Daryl Hannah respectivamente. La película era más sencilla, menos ambiciosa, pero la química entre los protagonistas funcionaba mejor que en el filme de Del Toro. Hasta él mismo consiguió escenas más románticas en Hellboy entre los personajes de Ron Perlman y Selma Blair, con un romance entre un diablo ignífugo y una chica de combustión espontánea en una película de acción. En esta ocasión, Sally Hawkins lo hace muy bien, ha recibido buenas críticas y merecidas, pero también es cierto que luce más en sus escenas en solitario o con otros actores, que en las secuencias románticas con su amante anfibio.

El tercer «pero» u objeción que se le puede achacar, es el escaso aprovechamiento de las subtramas. Se enmarca todo en un contexto de historia de espías en la Guerra Fría, que el director apenas desarrolla ni genera tensión o interés.

Creo que estos tres puntos son hechos bastante objetivos. Siendo más subjetivo, añadiría que a los personajes, en general, les falta autenticidad, pero es una apreciación más personal. El que destaca más en el elenco sobre los demás es el veterano y siempre eficaz Richard Jenkins, en el papel del vecino de la protagonista.

Si no fuese la ganadora de los Óscar, sería una película más de género fantástico muy agradable de ver y ya está, pero habiendo ganado frente a películas más sólidas como El instante más oscuro o Tres anuncios en las afueras, creo que se hace necesario plantearse estas cuestiones. Lo más curioso, es que sobre el papel sí hay material para que sea una película muy notable y de gran interés, pero lo que se ve en pantalla se queda más en un películas de intenciones que de resultados. Por ello, considero que los Óscar a mejor película y mejor director le quedan algo grandes, no siendo así con la deliciosa música de Alexandre Desplat, que se llevó a casa un merecido galardón a mejor partitura original, y también el premio a mejor diseño de producción, un espléndido trabajo de escenarios y ambientación, como suele ser habitual en la filmografía de Guillermo Del Toro.

viernes, 23 de marzo de 2018

Tres anuncios, dos actorazos

Los actores Frances McDormand y Sam Rockwell se alzaron con los galardones a mejor actriz principal y mejor actor de reparto respectivamente en la pasada entrega de los Óscar por interpretaciones en la película Tres anuncios en las afueras. Merecidísimos, sin duda ambos premios. Es una película de actores, en la que todo el elenco, en general, trabaja muy bien y en sus interpretaciones reside la fuerza del filme. De todos ellos, además de los dos premiados, cabría destacar también a Woody Harrelson, con su habitual magnética presencia en la pantalla.

Frances McDormand recibe así su segundo Óscar tras Fargo (1996) y otras tres nominaciones por Arde Mississippi, Casi famosos y En tierra de hombres. En esta ocasión interpreta a una madre coraje que ha perdido a su hija, violada y asesinada, y tras varios meses sin una sola pista sobre su asesino, decide usar tres vallas publicitarias abandonadas en las afueras del pueblo, para publicar frases de denuncia contra la inoperancia de la policía local, acusando concretamente al sheriff, interpretado Woody Harrelson.

Sam Rockwell recibe su primera nominación al Óscar y lo gana. La verdad es que no es para menos, ya que sorprende en un rol muy alejado de sus registros cómicos de Iron Man 2 o El camino de vuelta. Interpreta a uno de los policías del pueblo y se presenta como un matón racista y egoísta sin muchas luces pero con una lealtad ciega hacia su jefe. Es un antihéroe en toda regla que resulta incluso repulsivo para el espectador. Sin embargo, su personaje es el que más evoluciona en la trama y Rockwell lo sabe transmitir muy bien. Además, protagoniza dos de las mejores escenas de la película. Una es un plano secuencia magistral, que resulta muy impactante, tanto por lo ocurre en la escena, como por la perfección técnica con que está filmada. La otra es una secuencia en la que ocurre algo clave en la evolución del personaje y suena de fondo una magnífica canción de Joan Baez.

Tres anuncios en las afueras es una historia sobre cómo las verdades incómodas generan ira en las personas, debido a que cada uno percibe la realidad de una manera al cargar cada cual con sus propias neuras y frustraciones. Dirige este retrato sociológico Martin McDonagh, el director británico de títulos como Escondidos en Brujas o Siete psicópatas. No ha sido nominado por su trabajo de dirección pero sí por el guión. Otro aspecto muy destacado de la película es la música, también nominada a los premios de la Academia, una estupenda partitura que corre a cargo de Carter Burwell, habitual compositor en la filmografía de los hermanos Coen.

domingo, 18 de marzo de 2018

La que se ha liado por un insulto

El pasado mes de enero se presentó en primicia en la gala de Medallas del CEC la película libanesa El insulto, que llegó a la cartelera la semana pasada. Estuvo nominada en los Óscar como mejor película de habla no inglesa, pero premio fue a para finalmente para la producción chilena Una mujer fantástica.

El insulto cuenta la historia de cómo una riña entre vecinos puede acabar en un fenómeno mediático y social. Por un malentendido, un musulmán insulta a un cristiano, el cual se siente ofendido y exige disculpas, mientras el otro considera su reacción exagerada y no va claudicar en retractarse de algo que no estima que sea para tanto. Ambos motivados por su enfrentamiento cultural y religioso, enconan sus posiciones en el malentendido y llegan a juicio. De esta manera la tensión crece hasta el punto en que el conflicto se hace mediático y provoca un enfrentamiento social.

Es una película muy interesante para el debate desde el punto de vista de la convivencia entre distintas culturas o incluso para un estudio humanístico y sociológico. Por otra parte, en el aspecto meramente cinematográfico, cabe resaltar su fluidez narrativa, más cercana al cine occidental que al de Oriente Medio, y el enorme carisma que irradian sus protagonistas, actores desconocidos para el gran público en occidente, que sin embargo tienen una gran presencia en pantalla y resultan empáticos con el espectador.

En definitiva, El insulto es una muy buena película que puede interesar al público tanto por su contenido de calado social como por sus valores cinematográficos, ya que goza de una factura impecable, debido especialmente a su narrativa y sus interpretaciones.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Óscar 2018: ¡Viva México!

Parece que México se ha puesto de moda en Hollywood. En los últimos cinco años, cuatro estatuillas a mejor director han sido para cineastas mexicanos: Alfonso Cuarón por Gravity, Alejandro González Iñárritu por Birdman y El renacido, y este año se une a la lista Guillermo del Toro con La forma del agua, que se proclama vencedora de la noche con cuatro premios, de las trece nominaciones que tenía, incluyendo música y diseño de producción. Por otra parte, el Óscar a mejor película de animación, ha sido para Coco, la inmersión de Pixar en la cultura mexicana y sin duda una de las mejores películas del año pasado, no solo de animación sino en general. Y finalmente, Iñárritu recibió un premio especial por su proyecto de realidad virtual Carne y arena, una experiencia inversiva sobre los emigrantes mexicanos a Estados Unidos.

Aparte de México, la historia de Europa ha tenido también su representación en los premios con el episodio de la batalla de Dunkerque, tratado en dos películas oscarizadas en esta noche. El instante más oscuro se alzaba con dos galardones a mejor maquillaje y mejor actor principal para Gary Oldman, como era previsible, ya que partía como favorito, y por otra parte, Dunkerque recibía tres galardones técnicos: montaje, sonido y efectos de sonido, también previsible, ya que la baza más fuerte de la película es la atmósfera envolvente que recrea, especialmente gracias al sonido.

Blade Runner 2049 recibe las estatuillas de los efectos especiales y la fotografía. Otros dos para Tres anuncios en las afueras, mejor actriz principal y mejor actor secundario para Frances McDormand y Sam Rockwell respectivamente. La mejor actriz secundaria galardonada fue Allison Janney por Yo, Tonya. Los guiones premiados fueron para Get out y Call me by your name como original y adaptado respectivamente.

Y esto es, en resumen lo que ha dado de sí más o menos, la 90ª edición de los Óscar.

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viernes, 23 de febrero de 2018

La crisis de creatividad del siglo XXI

Es curioso comprobar cómo en los años 80 y 90 se anhelaba que llegase el año 2000, como símbolo de prosperidady modernidad. Muchas películas de ciencia ficción especulaban sobre cómo sería, a veces más negativamente, como un mundo desolador tras un holocausto nuclear, otras veces como una sociedad excesivamente tecnologizada y deshumanizada, y en otras ocasiones como un mundo lleno de tecnología pero al servicio de las personas, con una visión más luminosa, que quizá es la que la mayoría esperábamos y de la cual es paradigma Regreso al futuro II. Las esperanzas puestas en el futuro, el nuevo siglo, el nuevo milenio. Y ahora que estamos en él, no hacemos más que vivir del pasado. ¿Estamos en el siglo de la nostalgia?

Estamos en 2018, cerca de culminar la segunda década del siglo XXI y los iconos cinematográficos surgidos de un guión original para la gran pantalla, se pueden contar con los dedos de una mano. Jack Sparrow, de Piratas el Caribe, Shrek o Máximo, el hispano de Gladiator, por ejemplo. Quizá cabría citar la saga Fast and furious, aunque hay que recordar que el filme inicial era un remake no confeso de Le llaman Bodhi (1991). Por lo demás, el grueso de las superproducciones actuales se centra en remakes, reboots, secuelas y precuelas de los iconos cinematográficos creados en los años 70, 80 y 90 del pasado siglo. Es decir, que se vive de personajes que llevan en la cultura popular entre 20 y 40 años, más o menos. Y ya lo máximo es el filón de los superhéroes, personajes de los cómics que llevan entre nosotros desde los años 60, los más jóvenes, ya que casos como Superman o Batman son de finales de los 30, es decir, que ya son octogenarios. Y sin embargo, centran en ellos los mayores presupuestos de las superproducciones actuales.

Otra fórmula que se está usando es la de apostar sobre seguro con literatura juvenil de éxito. Libros que han generado una comunidad de fans, son llevados a la gran pantalla asegurándose así a la audiencia. Sagas como Harry Potter, Los juegos del hambre o Crepúsculo, son prueba de ello. Sin olvidar a El señor de los anillos, aunque esto ya sería fusión de ambas fórmulas: personajes arraigados en la cultura popular desde hace más de 40 años y la adaptación de saga literaria con comunidad de seguidores.

¿Qué ha pasado con la creatividad, con el riesgo? En los años 70 surgieron de un guión original de cine grandes éxitos convertidos en iconos de la cultura popular, como Harry el sucio, Mad Max, Alien, Rocky, Star Wars. En los 80, aparte de vivir de las secuelas de estos éxitos setenteros, también surgieron personajes nuevos convertidos en míticos como Terminator, Indiana Jones, Robocop, Cazafantasmas, Regreso al futuro, Arma letal, E.T.

Parece como si antes se buscase la forma de hacer algo nuevo, a pesar de los limitados medios técnicos, y hoy, en plena revolución digital, cuando gracias a la tecnología se han superado muchas barreras para dar rienda suelta a la imaginación, los mayores recursos y esfuerzos creativos se enfocan en rehacer lo que ya se hizo pero sin limitaciones técnicas, en vez de emplear esos recursos en personajes y conceptos nuevos propios de nuestro siglo. Parece que ahora se prioriza el crear envoltorios de lujo para las joyas del pasado en vez de crear nuevas joyas originales para el presente.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El gran marrón de Winston Churchill

Christoffer Nolan nos sumergió en una intensa experiencia sensorial cinematográfica el verano pasado con Dunkerque, metiéndonos de lleno en el fragor de la batalla. Sin embargo, lo que se vive en las trincheras, ha sido perpetrado previamente en los despachos. Esa trastienda de la histórica batalla de Dunkerque es lo que nos cuenta el peculiar director Joe Wright en El instante más oscuro (The darkest hour).

Y digo peculiar, porque realmente la filmografía de este cineasta está jalonada de
títulos como Expiación, Hanna, El solista o Anna Karenina, manejando así distintos géneros con un estilo narrativo muy particular. En esta ocasión nos ofrece un retrato de Winston Churchill, uno de los líderes mundiales más controvertido del siglo XX, en el convulso momento de su nombramiento como Primer Ministro británico. La primera conclusión que se puede sacar tras ver la película, es que si las cosas estaban tan mal como se muestran en pantalla, es un milagro que Hitler no ganara la II Guerra Mundial. El caos de organización y gestión reinante en aquel momento en el parlamento británico, era total y absoluto. Se suele hablar de Churchill como un estadista, y ciertamente el filme lo muestra como avezado político con mucha experiencia en asuntos de estado, aunque con una reputación bastante cuestionable entre sus colegas. Su faceta más destacada en la película es la de orador, asociando el secreto de su éxito a su gran capacidad de convicción en sus discursos.

Protagoniza el veterano Gary Oldman en la piel de Churchill, que interpreta muy convincentemente al mítico líder, tanto que está nominado a los Óscar como mejor actor principal y parte como favorito. De hecho, ya ha recibido el Globo de Oro por esta actuación. La película estará en la gala de los Óscar con un total de seis nominaciones, incluyendo la de mejor película. Las otras cuatro corresponden a maquillaje, vestuario, fotografía y diseño de producción. Muy justificadas, pues estos apartados contribuyen en buena medida a la espléndida ambientación de la que hace gala la película. No obstante, otro factor que ayuda a crear esa tensa atmósfera, es la música, que no ha sido nominada. La estupenda partitura corre a cargo de Dario Marianelli, con quien el director Joe Wright ha trabajado ya en sus anteriores películas.

Cabe destacar también la presencia en el reparto de Kristin Scott Thomas, muy conocida en los años 90 por títulos como Cuatro bodas y un funeral, El paciente inglés o Caprichos del destino. Fue también la década dorada de Gary Oldman, con títulos como El profesional, El quinto elemento, Amor inmortal, JFK o Drácula.

martes, 6 de febrero de 2018

Una película dulce como la miel

En 2104 llegaba a los cines La abeja Maya: la película, una versión en animación 3D de la mítica serie televisiva de finales de los años 70. Ahora llega su secuela: La abeja Maya: los Juegos de la Miel.

Maya sueña con poder jugar en los populares y prestigiosos Juegos de la Miel, una especie de olimpiadas, a los que su colmena nunca ha sido invitada para participar. Un buen día, se presenta un enviado de la Emperatriz para comunicarles que han sido seleccionados para colaborar en dicha competición, pero no del modo en que la protagonista esperaba.

El edulcorado y luminoso mundo de la abeja Maya, introduce en su trama el tema de las competiciones deportivas en aras de difundir un mensaje a favor de la amistad y la importancia del trabajo en equipo. Todo un alegato de buenas intenciones, muy de agradecer en los tiempos que corren. La película goza, además, de un estupendo ritmo narrativo, muy fluido.

Si bien es cierto que no arriesga en innovar, también es verdad que no lo pretende. Es un filme naif para disfrute de los más pequeños de la casa y los mayores que aprecien ver de vez en cuando algo blanco, ingenuo, cultivar esa inocencia, que a pesar de que la vida nos la hace perder, vale la pena esforzarse un poco en conservarla o reavivarla. En este sentido, es fácil que una película que se mueve en estas aguas, pueda caer en lo cursi o ñoño, pero Maya sale airosa del paso, ya que a pesar de que la película es dulce como la miel, no resulta empalagosa. Al contrario, es una película fresca, divertida, entretenida, positiva y muy agradable de ver.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

miércoles, 31 de enero de 2018

Medallas CEC. Un año muy literario

El pasado 29 de enero tuvo lugar la 73ª edición de las Medallas CEC (Círculo de Escritores Cinematográficos), los premios del cine español con más solera. Este año ha tocado escenario nuevo, tras el cierre el pasado año del cine Palafox, donde se venía celebrando la gala desde hace muchos años. El nuevo emplazamiento ha sido el Palacio de la Prensa, en la Gran Vía madrileña.

El ritmo del evento fue muy fluido, presentado por Alfonso Sánchez y Alberto López, que fueron premiados por el CEC en 2013 por su película El mundo es nuestro, con la medalla a dirección revelación para Alfonso Sánchez. Este año recayó este galardón en Carla Simón por Verano 1993. Y la mejor dirección fue también para una directora, la avezada cineasta Isabel Coixet, por su filme La librería, que resultó vencedora de la noche con cinco medallas.

Igual que otros años el thriller fue el tema predominante en las películas nominadas, este año se puede decir que la literatura ha tomado el protagonismo en el panorama del cine español, con dos películas relacionadas con el mundo literario compitiendo en las principales categorías: La librería y El autor. Esta última se ha llevado la medalla a mejor actor principal para Javier Gutiérrez, que parece que está en su mejor momento, cosechando éxito tanto en cine como en televisión.

Y ya que hablamos de literatura, la medalla a la labor literaria fue para la editorial Notorius, por sus libros de cine. El veterano productor Primitivo Rodríguez, cuya carrera fue reconocida por los premios Cinemanet el año pasado, ha sido galardonado este año con la medalla CEC a la labor de promoción del cine. La medalla de honor fue para la actriz Assumpta Serna y en esta edición ha habido una nueva categoría: la medalla de la Solidaridad, que fue para el documental Los demás días, de Carlos Agulló, que trata el tema de los cuidados paliativos.

Tras la entrega de premios, se proyectó en primicia la película libanesa El insulto, de la que daré cuenta más adelante, más cerca de su fecha de estreno, previsto para marzo. Simplemente anticipo que es una gran película.

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viernes, 26 de enero de 2018

Algo huele mal en el Pentágono

Los archivos del Pentágono (The Post), la nueva película de Steven Spielberg como director, es un excelente thriller periodístico que narra el escándalo destapado por el Washington Post sobre cómo las distintas administraciones mintieron al pueblo estadounidense acerca de la realidad sobre la guerra de Vietnam.

Spielberg demuestra estar en plena forma y ha contado con dos grandes estrellas para encabezar el elenco, que también gozan de estar en estado de gracia. Por un lado, Meryl Streep encarna a la dueña del Washington Post y es la primera vez que trabaja con Spielberg, mientras que su compañero de reparto, Tom Hanks, que encarna al editor jefe del periódico, es ya la quinta colaboración que tiene con el rey Midas de Hollywood, tras Salvar al soldado Ryan, La terminal, Atrápame si puedes y El puente de los espías. Ambos actores trabajan espléndidamente, pero en el caso de Streep, tiene un par de secuencias que me llamaron especialmente la atención por cuánto transmite simplemente con la mirada y los gestos faciales. No en vano, ha recibido su 21ª nominación a los Óscar por este papel.

John Williams sigue encargándose de la música, como en todas las películas de Spielberg, salvo El puente de los espías, de que se hizo cargo Thomas Newman. En la fotografía también ha contado con el habitual Janusz Kaminski, con quien ha trabajado en todas sus películas desde la La lista de Schindler. Curiosamente, ambos han ganado dos Óscar, como director y como director de fotografía, respectivamente, por las mismas películas: La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan.

Los archivos del Pentágono, además de ser una gran película espléndidamente realizada e interpretada, cuenta con un sólido guion de Liz Hannah y Josh Singer, este último ya con experiencia en temas periodísticos, por el libreto de Spotlight, y políticos, como guionista de la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca. Aparte de su valor cinematográfico, el filme supone un alegato en favor de la libertad de prensa, la libertad de expresión y la figura del cuarto poder como defensores de los intereses de la ciudadanía y no de las altas esferas.

lunes, 15 de enero de 2018

Molly's game, un nuevo retrato de Aaron Sorkin

En los últimos años, el guionista Aaron Sorkin ha realizado unos retratos nada complacientes de gente influyente como Mark Zuckerberg y Sean Parker en La red social, o del fundador de Apple en el filme que lleva su nombre: Steve Jobs. Las películas, dirigidas respectivamente por David Fincher y Danny Boyle, son inquietantes, perturbadoras. Son «biopics» o filmes biográficos, que escudriñan el lado más oscuro de los personajes retratados, pero sin condenarlos, sin juzgarlos, pero tampoco los ensalza ni trata de edulcorarlos. No son biografías hagiográficas, pero tampoco busca crucificarlos. Tienen una extraña mezcla de objetividad y subjetividad que guardan un mágico equilibrio, de manera que se componen unos personajes atractivos para el público, pero sin ocultar sus facetas más oscuras. Quizá sea la autenticidad de sus caracteres lo que los hace atractivos.

En esta línea, Sorkin nos trae un nuevo retrato, esta vez de una dama, en la película Molly's game. Se trata de la esquiadora profesional Molly Bloom, que tras retirarse y por una serie de circunstancias de la vida, acabó organizando las partidas de póker más elitistas de Los Ángeles y Nueva York. Tanto vivir en la cuerda floja, al límite de la ley y la ética, la llevó a ser detenida y juzgada. Todo este proceso es narrado en primera persona por la protagonista a lo largo de algo más de dos horas de metraje. Finalmente, el filme suscita un debate sobre la integridad moral muy sugestivo.

La protagonista es encarnada con energía y convicción por la carismática Jessica Chastain, con un registro de personaje similar al exhibido en El caso Sloane. La secundan Idris Elba, con una interpretación muy sólida en el rol de abogado, y Kevin Costner, en la piel del padre de la protagonista.

La música corre a cargo de Daniel Pemberton, el mismo de Steve Jobs. Además de él, otro miembro del equipo de esa película trabaja también en esta; el montador Elliot Graham, aunque en Molly's game no es el único. También aparecen acreditados como montadores Josh Schaffer y Alan Baumgarten, este último también implicado en el montaje de otro «biopic» reciente sobre una emprendedora: Joy.

Para Aaron Sorkin, Molly's game no es solo un guion más, sino también su debut como director. Se nota la influencia de los directores con los que ha trabajado anteriormente en el estilo visual y la puesta en escena. El resultado es una ópera prima muy prometedora. Será interesante seguirle la pista en su faceta tras las cámaras en el futuro.

sábado, 6 de enero de 2018

Balance de 2017

Primer post de 2018. Comenzamos haciendo balance del año anterior. Empezamos repasando la producción propia de Galax Pictures, que se ha saldado con seis vídeos. En orden cronológico, son los siguientes:

1. Promo de Galax Pictures 2017.
2. Reportaje: Las dos caras del Duero.
3. Reportaje: Gala Premios Cinemanet 2017.
4. Booktrailer del libro Historia de un blog de cine.
5. Promo de Ragora Juegos 2017.
6. Vídeo de Navidad.

Por otra parte, se han publicado un total de 44 entradas en el blog, de las cuales 24 corresponden a reseñas de estrenos del año. De entre ellas, he seleccionado 10, que componen el Top 10 del año, en el que procuro que esté representado el mayor abanico de estilos cinematográficos posible. En cuanto al orden, he dado prioridad a las películas totalmente nuevas, que no provienen de ninguna saga. De esta manera, los seis primeros puestos del top son filmes originales y las cuatro restantes son secuelas de sagas ya conocidas.

Top 10 de estrenos en España durante 2017:

1. Coco
2. Silencio
3. Dunkerque
4. Barry Seal
5. El jugador de ajedrez
6. El caso Sloane
7. La guerra del planeta de los simios
8. Blade Runner 2049
9. Logan
10. Star Wars VIII: Los últimos Jedi