La nueva película de Ridley Scott, La constelación del perro, es una historia futurista, pero de un futuro cercano, que nos presenta un mundo devastado por una pandemia. Un virus ha acabado con la civilización actual y ha dado paso a un mundo distópico en el que los supervivientes viven aislados, con miedo, protegiéndose como pueden, y tribus salvajes errantes que se dedican al saqueo despiadado de lo que encuentran a su paso. En este panorama desolador, un piloto que convive con su perro y con un exmarine, mantiene viva la esperanza de encontrar más gente con la que intentar recuperar la civilización perdida y una vida mejor que la mera situación de supervivencia en la que se encuentran. Sin embargo, su compañero, es mucho más escéptico y se ha acomodado a esa vida de limitarse a sobrevivir, matar o morir. En sus exploraciones, el piloto se encuentra con una familia de granjeros, formada por un padre y su hija, y una comunidad de menonitas. Además, ha oído hablar sobre un núcleo urbano llamado Grand Junction, como el último resquicio de la civilización, y su objetivo es encontrarlo.
La constelación del perro es la adaptación de la novela homónima de Peter Heller. El elenco está encabezado por Jacob Elordi, nominado a los Óscar por Frankenstein, en el papel del piloto, y Josh Brolin, el otrora hermano mayor de Los Goonies, que ya había trabajado a las órdenes de Ridley Scott en American gangster, en el rol del exmarine Les secundan Margaret Qualley, la hija de Andie McDowell, vista en Érase una vez en Hollywood o La sustancia, en el papel de la granjera, y dando vida a su padre tenemos al veterano Guy Pierce, conocido por títulos como Memento o LA Confidential, entre otros, y que había trabajado antes con Ridley Scott en Prometheus y Alien: covenant.
La película no es la típica distopía que te expone en cuatro frases el escenario desolador de turno para pasar a la acción trepidante sin dar un respiro, sino que es más bien contemplativa y melancólica. Se toma su tiempo para describir a los personajes, el mundo en el que viven, sus respectivos pasados, sus traumas. Tiene acción, obviamente, y esas escenas son brutales e intensas, pero entre tiroteo y tiroteo, adopta un tono más calmado con el que deja respirar las emociones de los protagonistas y permite así un mayor desarrollo de los personajes. Y sobre todo, lo más interesante es que siendo una historia sobre un futuro devastador, es mu positiva, porque nos deja un mensaje de esperanza, de resistencia, de no rendirse ante la adversidad.






