Nunca había escrito en el blog sobre Salvar al soldado Ryan, y el hecho de que el desembarco de Normandía esté ahora en la actualidad cinematográfica con Tiempo de victoria, creo que es una buena ocasión para la revisión de esta gran película de Steven Spielberg. Es un largometraje que vale mucho la pena revisitar de vez en cuando por varios motivos.
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La constelación del perro: en busca del mundo perdido
La nueva película de Ridley Scott, La constelación del perro , es una historia futurista, pero de un futuro cercano, que nos presenta un m...
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miércoles, 23 de septiembre de 2026
Revisión necesaria: Salvar a soldado Ryan (1998)
lunes, 21 de septiembre de 2026
Tiempo de victoria: el hombre del tiempo en Normandía
Tiempo de victoria es una producción británica de los productores de El instante más oscuro, que nos cuenta la trastienda del desembarco de Normandía desde un punto de vista muy original: el de la meteorología. Tras el desastre que supuso la Operación Tigre, un ensayo realizado para el desembarco de Normandía, el general Eisenhower necesita tener todas las garantías de que la operación vaya a salir bien. Para la ocasión, por recomendación de Churchill, le envían al capitán Stagg, considerado como uno de los mejores meteorólogos, para realizar un pronóstico del tiempo que hará el día del desembarco. Sus métodos y pronóstico chocan totalmente con Krick, el meteorólogo habitual de Eisenhower que le ha acompañado en sus campañas anteriores.
El título de la película hace un juego de palabras, pero es distinto en el traducido respecto al original. En inglés se titula Pressure, en alusión a la presión a la que se ve sometido Stagg y la presión atmosférica, mientras que en castellano, Tiempo de victoria, juega entre el tiempo del momento y el tiempo atmosférico. Bajo presión se encuentran todos los implicados en la operación del desembarco, obviamente, pero en concreto el protagonista, que se presenta como un hombre íntegro, comprometido con la responsabilidad que su decisión conlleva aunque vaya en contra de todos los intereses del alto mando. Una actitud que le honra y que contrasta con la de Krick, que adapta su trabajo a lo que sus superiores quieren oír. Por lo tanto, es muy interesante a nivel de debate sobre los grandes profesionales que hacen su trabajo como debe hacerse, guste o no a lo demás, y aquellos que hacen las cosas para agradar a otros y no tener que enfrentarse a nadie ni meterse en líos.
Se trata del segundo largometraje del director australiano Anthony Maras, que debutó en 2018 con Hotel Bombay. Protagoniza Andrew Scott en el rol de Stagg, actor visto anteriormente en Spectre, 1917, o en series de TV como Black mirror o Sherlock. Le acompaña, en el papel de Eisenhower, Brendan Fraser, ganador del Óscar a mejor actor por La ballena e inolvidable para el público de los 90 por protagonizar George de la jungla y La momia. A destacar también la interpretación de Kerry Condon como la secretaria de Eisenhower, que goza de gran carisma en pantalla, y a quien hemos podido ver en Tres anuncios en las afueras o F1: la película, por ejemplo, y que fue nominada a mejor actriz de reparto por Almas en pena en Insherin.
La película en una carrera contrarreloj y goza de un ritmo narrativo frenético acompañado de una vibrante partitura musical de Volker Bertelmann, responsable también de la música de títulos como Cónclave o Los niños de Winton.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Revisión interesante: Hoosiers, más que ídolos (1986)
A colación de la reseña de Como cabras, recién llegada a streaming tras estrenarse en cines en febrero, creo que resulta interesante revisitar alguna película de baloncesto. La primera que se me vino a la cabeza y que he encontrado disponible para volver a ver es Hoosiers, más que ídolos.
El término hoosier hace alusión al gentilicio informal de los habitantes del estado de Indiana. La película se inspira en una historia real en la que el equipo de baloncesto de un pequeño pueblo rural de Indiana ganó el campeonato estatal en los años 50. En la película nos encontramos con un entrenador de mediana edad que lleva varios años sin entrenar y que guarda un secreto de su pasado. Un amigo suyo, director del instituto de un pueblo de Indiana llamado Hickory, lo contrata como nuevo entrenador del equipo de baloncesto. El entrenador tiene su propia metodología de trabajo que choca con la idiosincrasia de los habitantes del pueblo, gente muy cerrada y reaccionaria a quienes no les gustan los cambios, aunque sean para mejorar. Esto le hace muy complicada su integración en el lugar al recién llegado.
lunes, 14 de septiembre de 2026
Como cabras: baloncesto salvaje
Nos encontramos, por tanto, con dos tramas principales: el aspirante a estrella que ansía triunfar en un deporte para el cual su físico no acompaña, y la veterana estrella llegando al ocaso de su carrera deportiva. Aunque los personajes están construidos con clichés ya vistos, no aportan nada nuevo, pero están muy medidos para que tengan el carisma suficiente para mantener la atención del espectador, y son dos historias que, a pesar de no ser nuevas, funcionan bastante bien. Por otro lado, el ritmo es frenético y la animación muy dinámica. Las escenas de los partidos son espectaculares y la estética de la película es muy colorista. A pesar de no sorprender, es una película muy entretenida con mensaje positivo que deja buen sabor de boca y se puede disfrutar en familia.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
De menonitas, amish y cine
Ambos son grupos surgidos del movimiento anabaptista del siglo XVI, el cual cree en el bautismo adulto, consciente, en vez del bautismo de los bebés. Todo su modo de vida gira en torno a las enseñanzas de la Biblia. De aquí surgieron las comunidades menonitas en el norte de Europa y los amish en Suiza. De ambos grupos hubo emigraciones a Estados Unidos en el siglo XVIII donde se asentaron en diversos lugares con su modo de vida basado en su rechazo a la tecnología, de manera que viven como en los siglos anteriores a la Revolución Industrial, es decir, sin luz eléctrica, sin teléfono, sin vehículos de motor, y con la vestimenta propia de los siglos XVI o XVII, de cuando se originaron. La diferencia, básicamente, entre menonitas y amish, es que los primeros son más flexibles en las normas de vida que rigen su comunidad.
En formatos televisivos, se pueden encontrar varias películas y documentales que retratan, sobre todo, a los amish. La presencia de los menonitas en producciones audiovisuales es menor. Pero en gran formato, es decir, en cine, si hay una película paradigmática sobre el modo de vida amish, es Único testigo, un thriller de 1985 dirigido por Peter Weir y protagonizado por Harrison Ford en pleno apogeo de su carrera recién consagrado como estrella por sus papeles de Han Solo e Indiana Jones. En esta película interpreta a un escéptico y pragmático inspector de policía que debe proteger al único testigo de un asesinato, un niño amish que ha visto un homicidio en un baño público durante una visita a la ciudad con su madre. En su huida, el policía resulta herido y permanece escondido en la comunidad amish para recuperarse. A Harrison Ford le secundan Kelly McGillis, un año antes de triunfar con Top Gun, y Danny Glover como villano de la función antes de convertirse en estrella con Arma letal (1987)
Otra película que contrapone a los urbanitas modernos con la cultura amish, pero esta vez en clave de comedia, es A las duras y a las maduras, una producción de 1997 protagonizada por Tim Allen, la voz de Buzz Lightyear en la saga Toy Story, también conocido por sus comedias navideñas haciendo de Santa Claus, y por Kirstie Alley, conocida por la mítica serie de TV Cheers y por la saga Mira quién habla. Ambos interpretan a un matrimonio de millonarios que huyen por problemas con el fisco y se refugian en una comunidad amish.
lunes, 7 de septiembre de 2026
La constelación del perro: en busca del mundo perdido
La nueva película de Ridley Scott, La constelación del perro, es una historia futurista, pero de un futuro cercano, que nos presenta un mundo devastado por una pandemia. Un virus ha acabado con la civilización actual y ha dado paso a un mundo distópico en el que los supervivientes viven aislados, con miedo, protegiéndose como pueden, y tribus salvajes errantes que se dedican al saqueo despiadado de lo que encuentran a su paso. En este panorama desolador, un piloto que convive con su perro y con un exmarine, mantiene viva la esperanza de encontrar más gente con la que intentar recuperar la civilización perdida y una vida mejor que la mera situación de supervivencia en la que se encuentran. Sin embargo, su compañero, es mucho más escéptico y se ha acomodado a esa vida de limitarse a sobrevivir, matar o morir. En sus exploraciones, el piloto se encuentra con una familia de granjeros, formada por un padre y su hija, y una comunidad de menonitas. Además, ha oído hablar sobre un núcleo urbano llamado Grand Junction, como el último resquicio de la civilización, y su objetivo es encontrarlo.
La constelación del perro es la adaptación de la novela homónima de Peter Heller. El elenco está encabezado por Jacob Elordi, nominado a los Óscar por Frankenstein, en el papel del piloto, y Josh Brolin, el otrora hermano mayor de Los Goonies, que ya había trabajado a las órdenes de Ridley Scott en American gangster, en el rol del exmarine Les secundan Margaret Qualley, la hija de Andie McDowell, vista en Érase una vez en Hollywood o La sustancia, en el papel de la granjera, y dando vida a su padre tenemos al veterano Guy Pierce, conocido por títulos como Memento o LA Confidential, entre otros, y que había trabajado antes con Ridley Scott en Prometheus y Alien: covenant.
La película no es la típica distopía que te expone en cuatro frases el escenario desolador de turno para pasar a la acción trepidante sin dar un respiro, sino que es más bien contemplativa y melancólica. Se toma su tiempo para describir a los personajes, el mundo en el que viven, sus respectivos pasados, sus traumas. Tiene acción, obviamente, y esas escenas son brutales e intensas, pero entre tiroteo y tiroteo, adopta un tono más calmado con el que deja respirar las emociones de los protagonistas y permite así un mayor desarrollo de los personajes. Y sobre todo, lo más interesante es que siendo una historia sobre un futuro devastador, es mu positiva, porque nos deja un mensaje de esperanza, de resistencia, de no rendirse ante la adversidad.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Atención, se rueda la secuela de Días de trueno, prevista para 2028
Pues sí, el proyecto estaba dando vueltas desde hace tiempo, pero ahora es una realidad. La semana pasada se anunció oficialmente la puesta en marcha de la producción que tendrá de protagonista a Tom Cruise, naturalmente, acompañado de Anne Hathaway y dirigidos por Jonathan Levine, director de comedias como Casi imposible o 50/50.
Por eso es una ocasión fantástica para escribir algo sobre Días de trueno. Fue la película en la que Tom Cruise y Nicole Kidman se conocieron. Luego se casaron, tuvieron dos hijos adoptivos y el matrimonio duró 11 años. Durante ese tiempo volvieron a trabajar juntos dos veces: a las órdenes de Ron Howard en Un horizonte muy lejano, y bajo la batuta de Stanley Kubrick en Eyes wide shut.
El éxito de Top Gun convirtió a Tom Cruise en superestrella y él mismo propuso una historia, aunque el guion lo firma Robert Towne, siguiendo la misma línea. Se reunieron de nuevo los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer, el director Tony Scott, el músico Hans Zimmer y el protagonista, Tom Cruise, para dar vida de nuevo a un piloto instintivo y temerario, pero en vez de en aviones, en coches de carreras de la NASCAR. También hay un romance, una balada pop romántica, Show me heaven, velocidad, adrenalina, y la fórmula funciona. No tuvo tanta taquilla ni tanta repercusión social como Top Gun, pero tuvo igualmente buenos beneficios. Y en el elenco, además de Cruise y Kidman, también cuenta con la carismática presencia de Robert Duvall, el otrora abogado de la familia Corleone en la saga de El padrino. También cuenta con Cary Elwes, popular en aquella época por La princesa prometida.
Ahora ya sabemos que en 2028 podremos ver de nuevo Tom Cruise pilotando a toda velocidad en los circuitos de la NASCAR.







