Hacía tiempo que una película no me conmovía tan profundamente. Hamnet no es solo una película, es un viaje emocional sobre la familia y la superación de la pérdida a través del arte. Se trata de la adaptación de la novela homónima de Maggie O'Farrell, que versa sobre el proceso creativo de Hamlet desde el prisma de la esposa de William Shakespeare. Anne Hathaway, también conocida como Agnes Hathaway, fue la esposa de Shakespeare con el que tuvo tres hijos, pero de su vida familiar se sabe muy poco o casi nada. Esto da pie a que para el relato se puedan tomar muchas licencias artísticas sobre cómo pudo ser la intimidad de la familia Shakespeare en su momento y conseguir una equilibrada y emocionante mezcla entre ficción y realidad.
Este relato en imágenes luce con mucha fuerza gracias a la poesía audiovisual de Chloé Zhao, la directora oscarizada por Nomadland, aunque a mí, personalmente, me parece más redonda y más emocional Hamnet, que de hecho tenía ocho nominaciones a los Óscar, pero finalmente se alzó con un solo galardón, el de mejor actriz protagonista para Jessie Buckley, totalmente merecido, desde luego. Se trata de una coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos en la que podemos ver el nombre de Steven Spielberg en la producción a través de Amblin Entertainment. Al celebérrimo dramaturgo británico le da vida Paul Mescal, el otrora protagonista de Gladiator II. La química entre Buckley y Mescal funciona a la perfección en esta película llena de silencios elocuentes, ambientación sobrecogedora y miradas y gestos que atraviesan el alma.






