La semana pasada publicaba la reseña de Septiembre 5 y es inevitable hablar de esa película sin recordar la formidable Munich de Steven Spielberg, la cual he nombrado varias veces en este blog, lo podéis comprobar con el buscador, pero nunca le había dedicado una reseña entera, porque es una peli de 2005 y yo empecé a escribir el blog en febrero de 2007. Así que, vamos allá.
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lunes, 17 de agosto de 2026
Lo que pasó después de Septiembre 5 nos lo contó Spielberg: Munich
lunes, 10 de agosto de 2026
Desde el punto de vista del periodismo: Septiembre 5
Ya había comentado en el Balance 2025 que se me habían quedado por ver algunos títulos del año de los que tenía muchas ganas, y uno de ellos era este, Septiembre 5. Es un intenso thriller periodístico sobre el atentado en las olimpiadas de Múnich en 1972 contra atletas israelíes. La película arranca en los estudios de la ABC americana en Múnich desde donde están haciendo la cobertura del gran evento deportivo. De pronto se oyen disparos, no se sabe lo que pasa. Los espectadores, que ya sabemos el argumento, sabemos lo que está pasando, pero la narrativa de la película no lleva por la mirada de ese grupo de periodistas deportivos que se encuentran allí haciendo su trabajo, cómo viven aquellos tensos momentos y cómo van descubriendo poco a poco lo que está pasando.
Se trata de una producción alemana y tercer largometraje de su director Tim Fehlbaum. Mantiene un pulso narrativo adecuado a la historia desde el principio hasta el final. Quizá en algún momento convendría haber subido un poco más la intensidad dramática, para crear algún clímax, subrayar alguna situación, pero al menos el ritmo no decae en ningún momento.
Encabezan el reparto, como rostros más reconocibles, Peter Sarsgaard y Ben Chaplin, aunque las actuaciones que más brillan son las del actor John Magaro y la actriz Leonie Benesch.
Septiembre 5 es en definitiva un buen thriller con buen ritmo, buena ambientación y sólidas interpretaciones. Hace un buen tándem para una doble sesión con Munich, de Steven Spielberg, que narra los hechos que supuestamente ocurrieron después del atentado, la operación secreta del Mossad para encontrar a los culpables de la matanza.
lunes, 3 de agosto de 2026
Otra Odisea con menos presupuesto y mucho arte: El regreso de Ulises
En plena euforia de La Odisea, es interesante recuperar esta película del año pasado, El regreso de Ulises. Mientras la película de Nolan preparaba su llegada a las pantallas ofreciendo información del rodaje y generando expectativas durante el proceso de producción, llegaba a la cartelera esta película con un presupuesto muchísimo más modesto que el de Nolan, pero con resultado artístico muy interesante.
El regreso de Ulises trata sobre el tercio final de La Odisea, es decir lo que es la llegada de Ulises a Ítaca y cómo se encuentra su isla totalmente arruinada. Su mujer, Penélope, se mantiene firme en mantener la esperanza de que su rey volverá, mientras se ve presionada por un montón de pretendientes codiciosos que desean desposarla para sustituir a Ulises, dando por sentado que este ha muerto. Los habitantes de Ítaca sienten que su rey les abandonó, que llevó a la muerte a muchos de sus compatriotas. Se convirtió en el gran héroe de Troya, pero a costa de dejar muchos cadáveres en el camino.
Ulises y Penélope están interpretados respectivamente por Ralph Finnes y Juliette Binoche, en su tercera película juntos, ya que habían coincidido anteriormente en Cumbres borrascosas y El paciente inglés en los años 90. Ambos están espléndidos en sus roles, pero además, la presencia de Ulises se ve potenciada por una fotografía que le da una textura muy física a las cicatrices del personaje, a su cuerpo castigado por las heridas de batalla pero también por las heridas del alma, los traumas, la culpa. Del mismo modo, la incertidumbre y la angustia de Penélope, que vive sumida en un mundo de sombras, asediada por buitres que ansían el trono de Ítaca, también se ve apoyada por la fotografía que centra muchas de sus apariciones en pantalla en medio de la oscuridad iluminada por la luz titilante del fuego.
En un papel secundario encontramos presencia española con la actriz Ángela Molina en el rol de la madre de Ulises. Dirige la película Uberto Pasolini, un cineasta que se inició en los años 80 como ayudante de dirección de la mítica La misión, de Roland Joffé, y que triunfó en los 90 como productor del gran éxito internacional Full monty.
En definitiva, El regreso de Ulises ofrece una visión más reflexiva y menos espectacular sobre el mítico personaje de Homero, con interpretaciones muy sólidas, una buena fotografía que contribuye a la construcción de los personajes, y que encuentra su punto más débil quizás en algunas caídas de ritmo, pero que en general resulta muy interesante.
lunes, 27 de julio de 2026
La Odisea, un gran viaje en todos los sentidos
miércoles, 15 de julio de 2026
Rondallas, viva la vida
lunes, 6 de julio de 2026
Revisión interesante: Motín a bordo (1984)
A veces ocurre, o al menos a mí me pasa, que vemos una película en un momento determinado con unos actores que más o menos son conocidos y otros que no, pero que con el tiempo esos desconocidos se convierten en estrellas, pero uno no los relaciona con aquella película que vio. Y cuando años después la vuelves a ver, dices: anda, pero si está este y el otro, y trabajaron juntos, que no se me había pasado por la cabeza que estos dos trabajaran juntos alguna vez.
Pues esto me ha pasado con Motín a bordo, de Roger Donaldson. La recordaba como la versión moderna del clásico Rebelión a bordo de Lewis Milestone con Marlon Brando de protagonista, que a su vez era remake de otra película de 1935 protagonizada por Clark Gable. A día de hoy, esta versión de los años 80 también se puede considerar clásica, ya que mucho se habla de los clásicos ochenteros, y en honor a la verdad, creo que ha envejecido bastante bien. La música hipnótica de Vangelis, la fuerza en la mirada de sus intérpretes, los contraluces del barco en altamar al atardecer, el ritmo narrativo, en fin, hay muchos elementos que funcionan perfectamente en la actualidad. Creo que hay películas más modernas que han envejecido peor, y sin embargo, no es una película que haya gozado de grandes elogios de la crítica o del público, así como otras que se han convertido en películas de culto. Tampoco ha sido denostada, es cierto, simplemente ha pasado sin pena ni gloria y creo que es un título a reivindicar hoy en día por eso, porque realmente el tiempo pone las cosas en su sitio y considero que ha envejecido bastante bien.
El motín en el barco The Bounty es una historia real aunque ha sido dramatizado en varias versiones tanto en la literatura como en el cine. En esta versión, el núcleo de la trama está en al amotinamiento de la tripulación liderado por el primer oficial, y amigo personal del capitán, ante la conducta tiránica de este, pero ambos personajes tienen luces y sombras. No es uno superbueno y el otro supermalo, los dos tienen sus razones y sus circunstancias, y el director no se posiciona, nos expone los hechos, lo cual invita al debate tras el visionado de la película.
Pero volvamos al punto con el que iniciamos el post, los rostros conocidos, que no lo eran tanto en aquel momento. Protagonizan Anthony Hopkins y Mel Gibson. Hopkins era conocido por títulos como un puente lejano o El hombre elefante, pero no tenía el estatus de gran estrella, que le llegaría en los años 90 a raíz de su Óscar por El silencio de los corderos. Gibson era conocido en ese momento por la saga Mad Max, que le lanzó a la fama, aunque su consagración como estrella hipercotizada le llegaría tres años más tarde, en el 87, gracias a Arma letal. Pero ahora viene lo bueno, los secundarios que en aquel momento no eran conocidos y se convirtieron en estrellas en los años 90: Daniel Day-Lewis y Liam Neeson. Day-Lewis ganó el Óscar a mejor actor por Mi pie izquierdo y a partir de ahí se convirtió en estrella gracias a títulos como En el nombre del padre, El último mohicano o La edad de la inocencia. Por su parte, Neeson, fue aclamado por la crítica en Sospechoso (1987), protagonizó Darkman (1990) y finalmente fue nominado al Óscar a mejor actor por La lista de Schindler. A partir de ahí se convirtió en estrella con títulos como Rob Roy, Michael Collins o Star Wars: Episodio I: La amenaza fantasma. Neeson y Day-Lewis volverían a coincidir en 2002 en Gangs of New York, de Martin Scorsese.
Por otro lado, el director, Roger Donaldson, estaba en sus inicios cuando dirigió Motín a bordo, y visto ahora con la perspectiva del tiempo, aunque no ha llegado a ser un director muy conocido, su nombre está detrás de varios títulos de relevancia comercial como Cocktail, Un pueblo llamado Dante's Peak, Species o La prueba, entre otros.
jueves, 2 de julio de 2026
El agente secreto, una gran metáfora cinematográfica
El agente secreto fue la representante de Brasil en los Óscar de este año, aunque a pesar de que la producción es principalmente brasileña, ha sido coproducida con Francia, Alemania y Holanda. La acción se desarrolla en Brasil en 1977 durante la dictadura militar en un ambiente de corrupción en todas las esferas de poder, desde los políticos hasta los policías pasando por los empresarios, donde las víctimas son las personas normales y corrientes.
Tras un brillante prólogo en una gasolinera solitaria de carretera que capta la atención del espectador al momento, la película se va desarrollando manteniendo la intriga y el interés de un misterio que se va desvelando poco a poco a lo largo de dos horas y media de metraje. Hay momentos muy brillantes y otros quizá no tanto, alguna caída de ritmo, pero en general es una muy buena película con una ambientación extraordinaria y un elenco de actores que componen personajes muy auténticos. Concretamente, el protagonista, Wagner Moura, carga con todo el peso de la trama y lo hace con un carisma y una presencia imbatibles. No sé lo que hará en el futuro, pero se podría decir que esta será la película de su vida, esa fusión perfecta entre actor y personaje. Moura es conocido especialmente por interpretar a Pablo Escobar en la serie "Narcos".
Todo está cargado de simbolismo, de metáforas, para hablarnos sobre los miedos, los peligros de un sistema corrupto, las injusticias. Y en estos simbolismos juega un papel muy importante la película Tiburón, de Steven Spielberg. Tanto simbolismo da lugar también a momentos algo surrealistas dentro de la narración, que chocan un poco, pero te mantienen igualmente enganchado.
En general, El agente secreto es una gran película con una estética muy particular y atractiva, y mucho trasfondo humanístico, que conviene analizar al terminar de verla.






