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Tiempo de victoria: el hombre del tiempo en Normandía

  Tiempo de victoria es una producción británica de los productores de El instante más oscuro , que nos cuenta la trastienda del desembarco ...

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miércoles, 30 de septiembre de 2026

El mago del Kremlin, al auge de Putin

 


El director francés Olivier Assayas nos cuenta a través de El mago del Kremlin, cómo un estudiante de arte dramático ruso en plena apertura a la democracia en los años 90, pasa a ser productor de televisión y de ahí a convertir en presidente de Rusia a un funcionario del FSB especializado en contraespionaje, que no tiene ni un ápice de carisma ni empatía con el pueblo. Un tipo ambicioso sin medida y más frío que el hielo de Siberia. Es una historia fascinante de marketing político sobre la llegada al poder de Vladimir Putin, aunque el protagonista, este joven experto en comunicación política, es un personaje ficticio, por lo que podemos hablar de historia pero no de biografía.

La película adapta a la pantalla la novela homónima de Giuliano Da Empoli, que se basa en un personaje real que fue mano derecha de Putin para construir a Vadim Baranov, al que encarna magníficamente Paul Dano en la película. Dano es un gran actor al que hemos podido ver en Los Fabelman, Pequeña miss Sunshine o Prisioneros, entre otros títulos. Le secundan Alicia Vikander en el rol del amor de juventud de Baranov, y Jude Law encarnando de manera totalmente convincente a Putin.

La narración de El mago del Kremlin se construye a través de una entrevista que le hacen a Baranov una vez retirado de la política y va contando toda su trayectoria. El ritmo narrativo es muy constante, que si la película fuese más corta, quizá no se notaría tanto, pero al durar más de dos horas, se echa en falta algún juego de cambio de ritmo en algún momento. Además, al contar muchos eventos de diferente índole a lo largo del ascenso de Putin al poder, la verdad es que se presta bastante a que cada momento tengo su ritmo más adecuado, más trepidante unas veces, más reflexivo otras, así que el ritmo constante puede lastrar el resultado final de una película cuyo planteamiento es muy interesante. También si se ha visto el tráiler, como es mi caso, parece en principio que el ritmo va a ser distinto al que es en realidad.

Con todas y con esas, El mago del Kremlin es muy interesante en su planteamiento de mostrar por qué hoy en día está el mundo como está, de dónde venimos cuando en los años 90 el mundo cambió de paradigma con el final de la Guerra Fría, que mantuvo congeladas las reglas del juego geopolítico durante más de 40 años, y de repente, nuevas alianzas internacionales, la revolución digital, nuevas clases sociales, y como dice el refrán, " a río revuelto, ganancia de pescadores".

lunes, 28 de septiembre de 2026

Los miserables. El origen, la redención de Jean Valjean

 


La popular obra de Víctor Hugo, Los miserables, ha tenido diversas adaptaciones cinematográficas a lo largo de los años. La más recordada actualmente seguramente es la versión de 2012, una superproducción musical con un reparto lleno de estrellas de la gran pantalla. Los miserables. El origen es una modesta producción francesa centrada en la historia de Jean Valjean antes de su llegada a París. El planteamiento recuerda un poco al de El regreso de Ulises, en cuanto a coger un pasaje de una obra enorme y construir un relato más íntimo, más pequeño, centrado en un parte del texto original.

Los miserables. El origen goza de un trabajo actoral estupendo, fundamentalmente con cuatro personajes: Jean Valjean, el obispo que lo acoge y las dos mujeres que viven con el obispo, su hermana y su criada. Los cuatro hacen interpretaciones muy convincentes y encarnan muy bien a sus personajes, pero Grégory Gadebois, además, en la piel de Valjean, aporta una presencia física muy imponente que refuerza el carácter peligroso del personaje y resulta siempre inquietante. La trama arranca con la llegada de Valjean, tras salir de la cárcel, vaga sin rumbo y llega a un pueblo donde todo el mundo le da la espalda, excepto el obispo, que lo acoge en su casa.

Se trata de una historia de redención enmarcada en una época muy dura y oscura. Esta dureza está muy bien plasmada visualmente por una presencia casi constante de elementos de piedra en la escenografía, fotografiada con tonos fríos en escala de grises. Además, la inquietante presencia del protagonista contrasta con el tono sosegado de la narración y el ritmo pausado, pero adecuado, del desarrollo de la trama. Por tanto, resultan muy acertadas tanto la ambientación como las interpretaciones. Dirige con muy buen criterio el director y guionista Éric Besnard.

La película se proyectó en primicia en la gala del CEC, se estrenó en cines de España en febrero y llega ahora a las plataformas de streaming.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Revisión necesaria: Salvar a soldado Ryan (1998)

 

Nunca había escrito en el blog sobre Salvar al soldado Ryan, y el hecho de que el desembarco de Normandía esté ahora en la actualidad cinematográfica con Tiempo de victoria, creo que es una buena ocasión para la revisión de esta gran película de Steven Spielberg. Es un largometraje que vale mucho la pena revisitar de vez en cuando por varios motivos.

Para empezar, es una película que creó escuela. El estilo visual con el que se han rodado las escenas bélicas de infinidad de películas de guerra, deben mucho a la primera media hora de Salvar al soldado Ryan, que desarrolla el desembarco de Normandía con un realismo nunca visto hasta entonces, pero muy imitado posteriormente.

Recibió cinco premios Óscar, entre ellos a mejor director para Spielberg, el segundo después de La lista de Schindler. Las otras categorías premiadas fueron mejor fotografía, montaje, sonido y edición de sonido.

Fue la primera vez que Tom Hanks se ponía a las órdenes de Spielberg, y después de esto volvieron a trabajar juntos en La terminal, Atrápame si puedes, El puente de los espías y Los archivos del Pentágono. En el reparto también nos encontramos con Matt Damon, que ese año ganaba el Óscar a mejor guion junto con Ben Affleck por El indomable Will Hunting. También nos encontramos con un joven Vin Diesel antes de convertirse en estrella de acción con la saga Fast and furious. Otro miembro curioso del comando de rescate es Edward Burns, actor y director de cine independiente que en aquel momento estaba empezando y llevaba dos películas a sus espaldas: Los hermanos McMullen y Ella es única.

Una curiosidad sobre el reparto: Andrew Scott, protagonista de Tiempo de victoria, sale en Salvar al soldado Ryan acreditado como "soldado en la playa".

La trama versa sobre una misión moral: una mujer ha perdido a tres de sus cuatro hijos en la guerra al mismo tiempo. Solo queda uno, James Ryan, por lo que el alto mando, conmovido por esta situación, pone en marcha una operación para buscarlo entre las líneas enemigas y mandarlo a casa. Tal misión es encomendada a un grupo de hombres que acaban de participar en el desembarco de Normandía. Una historia de coraje y humanidad, cuyos personajes son profundos, calado dramático, interpretados por excelentes actores dirigidos con la maestría y la habilidad técnica y narrativa que solo los grandes como Spielberg pueden ofrecernos. Una gran historia servida con el empaque de un gran espectáculo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Tiempo de victoria: el hombre del tiempo en Normandía

 

Tiempo de victoria es una producción británica de los productores de El instante más oscuro, que nos cuenta la trastienda del desembarco de Normandía desde un punto de vista muy original: el de la meteorología. Tras el desastre que supuso la Operación Tigre, un ensayo realizado para el desembarco de Normandía, el general Eisenhower necesita tener todas las garantías de que la operación vaya a salir bien. Para la ocasión, por recomendación de Churchill, le envían al capitán Stagg, considerado como uno de los mejores meteorólogos, para realizar un pronóstico del tiempo que hará el día del desembarco. Sus métodos y pronóstico chocan totalmente con Krick, el meteorólogo habitual de Eisenhower que le ha acompañado en sus campañas anteriores.

El título de la película hace un juego de palabras, pero es distinto en el traducido respecto al original. En inglés se titula Pressure, en alusión a la presión a la que se ve sometido Stagg y la presión atmosférica, mientras que en castellano, Tiempo de victoria, juega entre el tiempo del momento y el tiempo atmosférico. Bajo presión se encuentran todos los implicados en la operación del desembarco, obviamente, pero en concreto el protagonista, que se presenta como un hombre íntegro, comprometido con la responsabilidad que su decisión conlleva aunque vaya en contra de todos los intereses del alto mando. Una actitud que le honra y que contrasta con la de Krick, que adapta su trabajo a lo que sus superiores quieren oír. Por lo tanto, es muy interesante a nivel de debate sobre los grandes profesionales que hacen su trabajo como debe hacerse, guste o no a lo demás, y aquellos que hacen las cosas para agradar a otros y no tener que enfrentarse a nadie ni meterse en líos.

Se trata del segundo largometraje del director australiano Anthony Maras, que debutó en 2018 con Hotel Bombay. Protagoniza Andrew Scott en el rol de Stagg, actor visto anteriormente en Spectre, 1917, o en series de TV como Black mirror o Sherlock. Le acompaña, en el papel de Eisenhower, Brendan Fraser, ganador del Óscar a mejor actor por La ballena e inolvidable para el público de los 90 por protagonizar George de la jungla y La momia. A destacar también la interpretación de Kerry Condon como la secretaria de Eisenhower, que goza de gran carisma en pantalla, y a quien hemos podido ver en Tres anuncios en las afueras o F1: la película, por ejemplo, y que fue nominada a mejor actriz de reparto por Almas en pena en Insherin. 

La película en una carrera contrarreloj y goza de un ritmo narrativo frenético acompañado de una vibrante partitura musical de Volker Bertelmann, responsable también de la música de títulos como Cónclave o Los niños de Winton.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Revisión interesante: Hoosiers, más que ídolos (1986)

 

A colación de la reseña de Como cabras, recién llegada a streaming tras estrenarse en cines en febrero, creo que resulta interesante revisitar alguna película de baloncesto. La primera que se me vino a la cabeza y que he encontrado disponible para volver a ver es Hoosiers, más que ídolos.

El término hoosier hace alusión al gentilicio informal de los habitantes del estado de Indiana. La película se inspira en una historia real en la que el equipo de baloncesto de un pequeño pueblo rural de Indiana ganó el campeonato estatal en los años 50. En la película nos encontramos con un entrenador de mediana edad que lleva varios años sin entrenar y que guarda un secreto de su pasado. Un amigo suyo, director del instituto de un pueblo de Indiana llamado Hickory, lo contrata como nuevo entrenador del equipo de baloncesto. El entrenador tiene su propia metodología de trabajo que choca con la idiosincrasia de  los habitantes del pueblo, gente muy cerrada y reaccionaria a quienes no les gustan los cambios, aunque sean para mejorar. Esto le hace muy complicada su integración en el lugar al recién llegado.

Protagoniza la película un sensacional Gene Hackman secundado por Barbara Hershey y Dennis Hopper, este último nominado al Óscar a mejor actor secundario por su papel de borracho del pueblo. Hoosiers, más que ídolos, vista hoy, posiblemente se pueda valorar como mejor de lo que se consideró en su momento, porque la verdad es que ha envejecido bastante bien. Conserva intacta su energía y emoción. Es una historia inspiradora ambientada en el mundo del deporte con valores muy arraigados como la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo.

Como cabras tiene varios puntos en común con Hoosiers: esa evolución de menos a más, llegar lejos siendo pequeños, la presencia de un bajito del que todos se ríen, aunque en una es protagonista y en otra es secundario, el desarrollo de la acción en un pueblo pequeño.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Como cabras: baloncesto salvaje

 

De los creadores de Las guerreras K-pop, ganadora del Óscar a mejor película de animación, llega Como cabras, de Sony Animation Studios. Todo gira en torno al rugebol, un deporte de contacto que es como una especie de baloncesto con obstáculos en la cancha como rocas, fuego, hielo, y que lo juegan los animales más grandes, duros y salvajes del mundo. Una pequeña cabra, del grupo animal al que llaman los bajitos, sueña con ser una estrella de rugebol, y tiene como ídolo a una pantera que es la estrella del equipo de su pueblo, Villaliana. Al hacerse mayor, por una serie de circunstancias, acaba fichado en el equipo, pero nadie cree en él. Han pasado unos años y la famosa pantera ve su carrera en declive.

Nos encontramos, por tanto, con dos tramas principales: el aspirante a estrella que ansía triunfar en un deporte para el cual su físico no acompaña, y la veterana estrella llegando al ocaso de su carrera deportiva. Aunque los personajes están construidos con clichés ya vistos, no aportan nada nuevo, pero están muy medidos para que tengan el carisma suficiente para mantener la atención del espectador, y son dos historias que, a pesar de no ser nuevas, funcionan bastante bien. Por otro lado, el ritmo es frenético y la animación muy dinámica. Las escenas de los partidos son espectaculares y la estética de la película es muy colorista. A pesar de no sorprender, es una película muy entretenida con mensaje positivo que deja buen sabor de boca y se puede disfrutar en familia.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

De menonitas, amish y cine

Como decía en el post anterior sobre La constelación del perro, en esa película sale una comunidad menonita, aunque no explican en qué consiste su modo de vida, sino que se da por supuesto que todos lo sabemos. Es posible que así sea en Estados Unidos y en algunos países europeos, pero no en todas partes. Sin embargo, a cualquier profano en la materia, pero que más o menos le guste el cine, la imagen que le viene a la cabeza es la de los Amish, que han tenido más protagonismo en el cine. ¿Quiénes son unos y otros?

Ambos son grupos surgidos del movimiento anabaptista del siglo XVI, el cual cree en el bautismo adulto, consciente, en vez del bautismo de los bebés. Todo su modo de vida gira en torno a las enseñanzas de la Biblia. De aquí surgieron las comunidades menonitas en el norte de Europa y los amish en Suiza. De ambos grupos hubo emigraciones a Estados Unidos en el siglo XVIII donde se asentaron en diversos lugares con su modo de vida basado en su rechazo a la tecnología, de manera que viven como en los siglos anteriores a la Revolución Industrial, es decir, sin luz eléctrica, sin teléfono, sin vehículos de motor, y con la vestimenta propia de los siglos XVI o XVII, de cuando se originaron. La diferencia, básicamente, entre menonitas y amish, es que los primeros son más flexibles en las normas de vida que rigen su comunidad.

En formatos televisivos, se pueden encontrar varias películas y documentales que retratan, sobre todo, a los amish. La presencia de los menonitas en producciones audiovisuales es menor. Pero en gran formato, es decir, en cine, si hay una película paradigmática sobre el modo de vida amish, es Único testigo, un thriller de 1985 dirigido por Peter Weir y protagonizado por Harrison Ford en pleno apogeo de su carrera recién consagrado como estrella por sus papeles de Han Solo e Indiana Jones. En esta película interpreta a un escéptico y pragmático inspector de policía que debe proteger al único testigo de un asesinato, un niño amish que ha visto un homicidio en un baño público durante una visita a la ciudad con su madre. En su huida, el policía resulta herido y permanece escondido en la comunidad amish para recuperarse. A Harrison Ford le secundan Kelly McGillis, un año antes de triunfar con Top Gun, y Danny Glover como villano de la función antes de convertirse en estrella con Arma letal (1987)


Otra película que contrapone a los urbanitas modernos con la cultura amish, pero esta vez en clave de comedia, es A las duras y a las maduras, una producción de 1997 protagonizada por Tim Allen, la voz de Buzz Lightyear en la saga Toy Story, también conocido por sus comedias navideñas haciendo de Santa Claus, y por Kirstie Alley, conocida por la mítica serie de TV Cheers y por la saga Mira quién habla. Ambos interpretan a un matrimonio de millonarios que huyen por problemas con el fisco y se refugian en una comunidad amish.