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La crisis de creatividad del siglo XXI

Es curioso comprobar cómo en los años 80 y 90 se anhelaba que llegase el año 2000, como símbolo de prosperidady modernidad. Muchas película...

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sábado, 21 de julio de 2018

Cinco películas de ayer que parecen de hoy


Hay películas por las que no pasa el tiempo, y es que en realidad, por muy modernos que queramos ser, no hay nada nuevo bajo el sol. Cambian las formas, las tecnologías, pero el ser humano sigue siendo el mismo, y más si hablamos de diferencias en décadas, que a ni siquiera un siglo llega. Como muestra, he seleccionado cinco películas en blanco y negro que reflejan distintos ámbitos de la sociedad y que mantienen una vigencia total hoy en día, a pesar de que se hayan estrenado hace más de 50 años. El orden es meramente cronológico, de más antigua a más moderna, no obedece a ninguna valoración de la calidad de las películas.


1. Tiempos modernos (Modern times, Charles Chaplin, 1936)
Un buen título para los años 30 que podría seguir aplicándose en el siglo XXI. El plano de apertura de la película en la que se ve un rebaño de ovejas moviéndose al unísono, que se funde con otro de obreros entrando en una fábrica, podría repetirse perfectamente con una imagen actual de un parque empresarial o industrial en hora punta. La deshumanización del ambiente laboral en favor de las máquinas, es algo aún vigente, con la diferencia de que se han sustituido las palancas y engranajes por los ordenadores. Incluso en esta película ya se esbozaba la videoconferencia, en forma videovigilancia del jefe a los operarios.

2. Luna nueva (His girl friday, Howard Hawks, 1940)
Desternillante y frenética comedia de Howard Hawks ambientada en el mundo del periodismo, que pone de relieve las miserias éticas de los políticos y el periodismo sensacionalista. Al mismo tiempo, la batalla de los sexos viene dada por una pareja sensacional: el editor de un periódico y su ex mujer, también periodista, interpretados por Cary Grant y Rosalind Russell. El papel de ella es el de una mujer moderna más auténtica y genuina que muchos personajes femeninos actuales que se pretenden modernos pero no van más allá de un mero cliché superficial y sin fuerza.
3. Eva al desnudo (All about Eve, Joseph Mankiewicz, 1950)
Los trepas oportunistas sin escrúpulos están a la orden del día, pero no es nada nuevo. Esta película nos muestra sin trampa ni cartón las artimañas de una actriz de teatro para pasar de la nada al estrellato a costa de otra actriz ya consagrada. Sensacionales interpretaciones de Anne Baxter y Bette Davis.
4. Cautivos del mal (The bad and the beautiful, Vincent Minnelli, 1952)
Las relaciones amor/odio de una actriz, un guionista y un director con un productor egoísta y arrogante pero de gran talento. Toda una lección sobre los entresijos del mundo del cine. Aunque hoy Hollywood hace más autocrítica con las miserias de la fábrica de los sueños, en su años dorados, la década de los 50, ya algunos mostraban sin tapujos el lado oscuro de la industria más glamurosa del mundo.

5. El apartamento (The apartment, Billy Wilder, 1960)
Infidelidades, tráfico de favores, oportunismo, ambición por subir en el escalafón, todas las miserias que se dan hoy en día en las oficinas de una gran empresa, ya fueron plasmadas en el 60 por el gran Billy Wilder con esta fantástica tragicomedia, que conserva toda su fuerza hoy en día.

miércoles, 11 de julio de 2018

Sicario, de nuevo contra los cárteles mexicanos

El canadiense Dennis Villeneuve, responsable de la secuela Blade Runner 2049, nos trajo en 2015 la película Sicario, protagonizada por Josh Brolin, Benicio del Toro y Emily Blunt. El argumento giraba en torno a una operación de la CIA contra los cárteles de la droga mexicanos en la frontera con Estados Unidos.

El mismo equipo de producción nos trae ahora una secuela: Sicario, el día del soldado, con los mismos protagonistas, salvo Emily Blunt. Brolin y Del Toro retoman sus personajes, un agente de la CIA con una misión que cumplir y un sicario colaborador habitual. En esta ocasión, la actividad de los cárteles en la frontera se ha recrudecido y ahora ayudan a terroristas islamistas a entrar en Estados Unidos. La CIA se plantea hacer que los cárteles se enfrenten entre ellos para debilitar su poder. Para ello, montan un operativo para secuestrar a la hija de uno de los narcotraficantes más importantes, con el fin de culpar a sus competidores.

Esta vez, los productores han contado con el director italiano Stefano Sollima, curtido en series de televisión policiacas. El guión es de Taylor Sheridan, actor que debutó como guionista precisamente con la primera entrega de Sicario, al que seguirían los libretos de Comanchería y Wind River antes de esta secuela.

El tono de Sicario, el día del soldado mantiene una continuidad totalmente armónica con la primera parte. El tipo de fotografía empleado y la música inquietante, casi omnipresente en todo el metraje, son dos constantes que le dan una uniformidad tonal a la saga. Por otra parte, aunque el ritmo narrativo es prácticamente el mismo, y a pesar de un par de situaciones resueltas de un modo algo forzado, la narrativa en conjunto resulta más fluida y redonda en esta secuela que en su predecesora. Un destello de redención en el personaje de Benicio del Toro, lo hace más cercano al espectador, a falta del contrapunto positivo que suponía el personaje de Emily Blunt en la primera película, para arrojar algo de luz en medio de la oscura ambigüedad moral que envuelve a ese sórdido universo que es la guerra sucia contra el aún más sucio negocio del narcotráfico.

lunes, 25 de junio de 2018

Mansión jurásica

En el primer semestre del año hemos podido disfrutar de Steven Spielberg por triplicado. Empezamos con el Spielberg «director serio y comprometido» en Los archivos del Pentágono. Luego llegó su faceta más mágica y espectacular con Ready Player One y ahora le tenemos en cartelera como productor con una nueva entrega de su mítica saga de dinosaurios: Jurassic World 2: el reino caído.

La anterior entrega, Jurassic World, era la continuación lógica de la primera trilogía: tras los errores cometidos, finalmente, veinte años después, el parque era una realidad. Aparte de eso, la gran baza del filme fue la nostalgia. Una vez quemado este cartucho, no parecía que se pudiera estirar más el tema, ya que los nuevos personajes, la ejecutiva encarnada por Bryce Dallas Howard, y el adiestrador de velocirraptores, interpretado por Chris Pratt, no tenían demasiado calado para continuar sin las reminiscencias del pasado.

Sin embargo, los guionistas Colin Trevorrow y Derek Connolly, han conseguido algo nuevo para la saga: un nuevo escenario. Ambos se habían encargado ya del guión en la anterior entrega junto a Rick Jaffa y Amanda Silver. Además, Trevorrow se había hecho cargo de la dirección, que en esta secuela ha cedido a un director español: Juan Antonio Bayona, responsable de El orfanato, Lo imposible y Un monstruo viene a verme.

La acción de la película se enmarca, principalmente en dos escenarios. Arranca con una operación de rescate de dinosaurios en Isla Nublar, donde se había construido el parque. Un volcán ha entrado en erupción y amenaza con extinguir a todos los dinosaurios que ahora campan a sus anchas por la isla. Para evitar su extinción, se envía una expedición a sacar del lugar a distintas especies de dinosaurios. Carreras, gritos y estampidas de animales prehistóricos por la jungla y los edificios tecnológicos del parque, nada que no hubiéramos visto antes, solo que esta vez la erupción del volcán hace que toda la acción sea una trepidante carrera contrarreloj.

Una vez fuera de la isla, la acción se traslada a una gran mansión, la de un antiguo socio de John Hammond, el artífice de todo el proyecto. Este nuevo escenario es lo que diferencia a esta entrega del resto de la saga, no solo porque el espacio físico sea nuevo, sino también porque es donde Bayona consigue dejar mejor alguna huella de su estilo como autor. Acción y suspense en un ambiente menos tecnológico y más clásico. Es como un cuento de Charles Dickens plagado de dinosaurios.

Este ambiente con varios planos icónicos de dinosaurios bramando con diferentes fondos nocturnos, se ve reforzado por la fotografía de John Schwatzman y la música de Michael Giacchino, que no olvida hacer sonar de vez en cuando los acordes del tema central de Jurassic Park compuesto por John Williams hace 25 años.

La guinda del pastel la pone Jeff Goldblum, retomando su personaje del excéntrico matemático Ian Malcolm, sosteniendo sus tesis sobre el debate ético acerca de la salvación de la extinción de unas especies ya extintas por la naturaleza, así como del poder que supone hoy en día la manipulación genética y las responsabilidades que su uso implica.

jueves, 21 de junio de 2018

Productores de verano

Llega el verano, una buena excusa para hablar de gente que nos ha hecho pasar veranos inolvidables en las salas de cine. Los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer han sido reyes indiscutibles de la taquilla en numerosas ocasiones. Una exitosa colaboración artística truncada por la muerte de Simpson en 1996. Desde entonces, Bruckheimer ha continuado su camino en solitario, en la misma línea que llevaba junto a su colega y sigue hoy en día produciendo auténticos pelotazos de taquilla.

Simpson, de Seattle, y Bruckheimer, de Detroit, unieron sus fuerzas para producir Flashdance en 1983, y a partir de ahí formaron uno de los tándem de producción más sólidos que se han conocido. A este gran éxito le siguió Superdetective en Hollywood (1984) y Top Gun (1985). Esta última, además de consolidar a Tom Cruise como gran estrella, fue la primera colaboración del dúo de productores con el director Tony Scott, a la que seguirían Superdetective en Hollywood II, Días de trueno (1990), o Marea roja (1995).

Pero en los 90, además de seguir contando con Scott, también apadrinaron el debut en el largometraje de un director que provenía del mundo del videoclip: Michael Bay. Tras numerosos cortometrajes y vídeos musicales, Bay llegaba a la gran pantalla con Dos policías rebeldes, bajo la producción de Simpson y Bruckheimer, a la que siguió La Roca, la última producción de Simpson, a cuya memoria está dedicada la película.

Desde entonces, Bruckheimer siguió contando tanto con Scott, en Enemigo público (1998) o Déjà vu (2006), como con Michael Bay en Armaggeddon (1998), Pearl Harbour (2001) o Dos policías rebeldes II (2003). También apostó por nuevos talentos en la dirección como Simon West en Con Air (1997), Dominic Sena en 60 segundos (2000) o David McNally en El bar Coyote (2000).

En 2003, alcanzó un nuevo hito comercial en su carrera iniciando la saga de Piratas del Caribe, con el director Gore Verbinski, que se encargó de las tres primeras entregas.

Bruckheimer lleva más de 30 años reventando las taquillas, especialmente en verano, y por los proyectos que tiene pendientes, parece que le queda cuerda para rato. Está rodando una secuela de Top Gun con Joseph Kosinski de director, el responsable de Tron: Legacy, así como Gemini Man, dirigida por Ang Lee. Además, tiene anunciadas más secuelas de sus exitosas sagas. Le conocen como «Mr. Blockbuster», por algo será.

domingo, 10 de junio de 2018

Han Solo y los piratas del espacio

El contrabandista más carismático y famoso de la galaxia, ya tiene su propia película. Han Solo, una historia de Star Wars, nos cuenta los orígenes del mítico personaje que llevó al estrellato a Harrison Ford hace 40 años en la saga galáctica de George Lucas. Cómo conoció a Chewbacca, a Lando Calrissian y cómo se hizo con el Halcón Milenario, su icónica nave espacial, son algunos de los rasgos principales del personaje que jalonan esta entretenida cinta de aventuras espaciales.

Del mismo modo que Rogue One era un película de comandos, Han Solo, es una de piratas y contrabandistas, cuyos personajes se mueven continuamente entre las alianzas y las traiciones entre sí. En este sentido, pienso que de los proyectos de la factoría Disney sobre Star Wars, los de esta serie de «spin off» resultan más estimulantes y enriquecen más a la saga primigenia que la nueva trilogía que da continuidad a la historia de la familia Skywalker.

De los directores que Disney ha fichado para hacer crecer la saga, el de la presente entrega es el más veterano: Ron Howard, ganador de un Óscar a mejor director por Una mente maravillosa. Otros títulos relevantes de su carrera son Llamaradas, Apolo 13, Cocoon, Rush, Cinderella Man, sin olvidar que dirigió Willow a las órdenes de George Lucas, que ejercía de productor. Otro veterano avezado en el imaginario de Lucas, ha sido el guionista, Lawrence Kasdan, quien ya firmó los libretos de El imperio contraataca, El retorno del Jedi y El despertar de la Fuerza. Esta vez, coescribe la andanzas del joven Han junto a su hijo, Jonathan Kasdan.

Naturalmente, para interpretar a Solo en sus inicios, era imprescindible fichar a otro actor, ya que el personaje es más joven de lo que era Harrison Ford hace 40 años. El elegido ha sido Alden Ehrenreich, quien a pesar de su juventud e incipiente carrera, ha trabajado ya con varios directores de renombre. Debutó a las órdenes de Coppola en Tetro, y ha trabajado con Woody Allen en Blue Jasmine y con los hermanos Coen en ¡Ave César!

Le acompañan los veteranos Woody Harrelson y Paul Bettany y sus coetáneos Emilia Clarke, la otrora princesa Daenerys de Juego de tronos, y Donald Glover encarnando a un joven Lando Calrissian, papel interpretado por Billy Dee Williams en la trilogía original. Aunque todos están bien en sus papeles y hacen un conjunto muy compacto en el tono de sus interpretaciones, si hay alguno que destaque un poco por encima del resto, es Harrelson, como no podía ser de otra manera. Su imponente presencia en pantalla, le convertido en un secundario «robaescenas» habitual en los últimos años.

Han Solo es una entretenida y trepidante cinta de aventuras de contrabandistas, piratas y forajidos ambientada en el universo galáctico de Star Wars. Todas las escenas de acción son intensas y están muy bien rodadas, pero si tuviera que elegir una, me quedaría con la del asalto a un convoy de carga en las cumbres nevadas de alta montaña.

domingo, 3 de junio de 2018

El amor no tiene edad

Mientras esperamos a que se ponga en marcha la nueva aventura de 007, la productora Barbara Broccoli, nos trae de la mano del director británico Paul McGuigan, responsable de títulos como Víctor Frankenstein o El caso Slevin, una historia real de Hollywood ambientada en Reino Unido: Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film stars don't die in Liverpool), sobre los últimos días de la actriz Gloria Graham y su relación con el joven actor Paul Turner. A priori, tras ver el tráiler, puede sonar a historia de diva mayor seduciendo a joven promesa que busca el éxito, en la línea de Dulce pájaro de juventud o Desayuno con diamantes, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de un romance de amor verdadero. Una relación desinteresada, sincera e impregnada de respeto, cariño y ternura.

La película adapta las memorias del propio Turner, que por cierto, tiene un pequeño papel en el filme, con un guion de Matt Greenhalgh, curtido como guionista en series de televisión. Graham es interpretada por una sensacional Annette Benning, como era de esperar, pero hay que reconocer que su «partenaire», Jammie Bell, el otrora niño bailarín de Billy Elliot, no le va a la zaga encarnando a un joven Turner con una sólida interpretación de fuerte presencia en pantalla.

A la buena química entre los actores, fundamental para que la película funcione, hay que sumarle un estupendo trabajo de fotografía, así como unas creativas y elegantes transiciones en los saltos temporales de la narración. Además, la ambientación musical del filme goza de una atinada selección de canciones de la época que retrata, finales de los años 70, una época en que este tipo de relaciones no estaban bien vistas, puesto que ella tenía 30 años más que él.

Dramática, romántica y controvertida, así es la historia que nos cuenta Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, un filme elegante, sólido y emotivo.

martes, 22 de mayo de 2018

La madre de los «crossovers»

Spielberg fue el Rey Midas de Hollywood en los años 80 y 90, y es que su nombre ha estado ligado a buena parte de los iconos culturales juveniles de la época, bien como director o bien como productor. Dirigió E.T, la saga de Indiana Jones, o Parque Jurásico, pero en la producción su nombre está detrás de títulos como Gremlins, Los Goonies, Regreso al futuro, El chip prodigioso, Los Picapiedra, acreditado como Steven Spielrock, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, El secreto de la pirámide, por citar algunos ejemplos.

Hoy en día, con la moda imperante de los «crossovers», es decir, del cruce entre universos, como se está haciendo continuamente con los personajes de marvel y DC Comics, la novela Ready Player One, de Ernest Cline, supone un «crossover» de los grandes iconos pop de esa época dorada de Spielberg, y quién mejor que el mismísimo Rey Midas de Hollywood para llevar esta obra a la gran pantalla. El propio autor del libro se encarga del guion junto a Zak Penn, que debutó como guionista en los 90 con El último gran héroe, la cinta en que un niño se mete en la película de acción de su héroe favorito de la gran pantalla, que no es otro que Arnold Schwarzenegger. Ready Player One también discurre entre dos universos, pero esta vez se trata del mundo real y la realidad virtual.

La acción se sitúa en el año 2045, con una sociedad decadente e inconexa, cuya población se refugia tras las gafas de realidad virtual en un videojuego llamado Oasis. El creador de este macro entretenimiento era un fan de la cultura pop ochentena y diseñó todo su universo a base de innumerables guiños a los iconos de la época. Al fallecer, dejó como legado una competición por el control de Oasis. El jugador que encuentre tres llaves estratégicamente escondidas en el vasto universo virtual que ocupa el juego, será el nuevo propietario del mismo.

Steven Spielberg, en una entrevista, decía que al hacerse cargo de la adaptación cinematográfica, tuvo que obviar algunos guiños que figuraban en el libro para que la película no pareciese un auto homenaje. Aún así, su influencia es tan amplia que resulta inevitable la presencia en la película de buena parte de su obra ochentera.

En el reparto encontramos a los jóvenes Tye Sheridan y Olivia Cooke junto al ya consagrado Simon Pegg y el veterano Mark Rylance, en su tercera colaboración con Spielberg tras El puente de los espías y Mi amigo el gigante. La partitura, por segunda vez en la filmografía de Spielberg como director, no es de John Williams. En El puente de los espías fue Thomas Newman quien tomó el relevo de la batuta y ahora es Alan Silvestri, habitual compositor de las películas de Robert Zemeckis. Puesto que las primeras películas de Zemeckis las producía Spielberg, como Regreso al futuro, por ejemplo, Silvestri ya está acostumbrado al universo «spielbergiano».

El resultado de Ready Player One es un espectáculo visual sin parangón. Apabullante en su estética y con un claro mensaje en favor de vivir la realidad frente a mundos virtuales digitales, el filme es un entretenimiento de primerísima línea, con Spielberg volviendo a su cine más mágico e inspirador, ese cine que hizo soñar a toda una generación.