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sábado, 29 de junio de 2019

Toy Story 4, larga vida a los juguetes

Se estrena la cuarta entrega del universo sobre lo que hacen nuestros juguetes cuando no miramos, iniciado en 1995, y lejos de lo que suele ocurrir con otras sagas, que acaban agotando la fórmula, con Toy Story 4 parece que la fórmula se agranda, se renueva y evoluciona explorando nuevos caminos por los que continuar avanzando.

Los juguetes de Andy han cambiado de dueño, ahora es Bonnie su poseedora, pero ella también tiene los suyos propios, así que las cosas no son como antes. Sin embargo, un viaje familiar en autocaravana antes de empezar el cole, cambiará las cosas.

Se mantienen los temas de calado habituales, como la amistad, la lealtad o los conflictos internos de los juguetes. Como de costumbre en las películas de Pixar, y en especial con la saga de Toy Story, el guion manda y en esta secuela se mantienen fieles a su tradición de no sacar una nueva sin un libreto realmente sólido. De hecho, los veteranos de la casa Pixar, John Lasseter y Andrew Stanton, son los responsables de la historia, siendo Stanton finalmente el responsable del guion. La dirección de la película se la han cedido a Josh Cooley, quien debuta en el largometraje tras haber dirigido dos cortos y prestado su voz a varios personajes de la factoría Pixar.

En el apartado técnico, como siempre, Pixar está en la vanguardia de lo último en tecnología 3D. Especialmente destacable la ambientación de las escenas nocturnas. Nos encontramos con los personajes de siempre y con otros nuevos, todos con personalidad propia, que nos llevan a los espectadores a una emocionante aventura cuyo desenlace hace presagiar que la saga tiene potencial para prolongarse dignamente «hasta el infinito y más allá».



Disponibles en DVD y Blue-Ray

domingo, 16 de junio de 2019

Luces y sombras de Fénix oscura

Mucho se ha hablado últimamente de X-Men: Fénix oscura y poco ha sido positivo. Incluso el director, Simon Kinberg, se ha disculpado por el resultado de la taquilla, que no es malo pero es bajo en relación a otras entregas de la saga. Personalmente la he disfrutado, si bien es cierto que tratándose de la décima cinta sobre los mutantes de Marvel, es difícil que sorprenda o que que aporte algo nuevo. Aún así, hay varios puntos que me han parecido interesantes de esta nueva secuela.

Para empezar, me sorprendió para bien la vibrante partitura musical de Hans Zimmer, especialmente en las escenas de acción. Creo que ha sido un gran acierto fichar a este compositor para musicalizar las andanzas de los mutantes. Otro gran fichaje ha sido el de Jessica Chastain, que emana gran carisma en su rol de villana de la función. Sin embargo, el grupo de villanos que ella lidera se queda un poco desdibujado. Se desvela quiénes son y cuál es su propósito pero poco más. Les falta algo más de desarrollo.

Y hablando de carisma, se echa un poco en falta que Magneto se luzca un algo más. Habiendo sido Hugh Jackman en la piel de Lobezno la gran estrella de trilogía primigenia, bien es cierto que en las películas de la primera generación, el mutante interpretado por Michael Fassbender es quizá el más carismático, y en la presente cinta está algo desaprovechado.

La trama se centra en el personaje de la telépata Jean Grey, que tras sufrir un accidente en una misión espacial, acaba siendo poseedora de una poderosa fuente de energía que le resulta difícil de controlar y con la que puede hacer mucho daño a mucha gente. Los métodos del habitualmente ecuánime profesor Charles Xavier se ponen en entredicho.

Interpreta a la protagonista la actriz Sophie Turner, conocida especialmente por la serie Juego de tronos, que debutó con este papel en la anterior entrega de la saga, X-Men: Apocalipsis. Por lo demás, la película goza de buen ritmo, escenas de acción trepidante y visualmente a la altura de lo que se puede esperar de la saga.

miércoles, 12 de junio de 2019

Rocketman versus Bohemian Rhapsody

La comparación de Rocketman con Bohemian Rhapsody es inevitable, especialmente por la cercanía en el tiempo de ambos estrenos y su temática. Además, el director de Rocketman, Dexter Fletcher, participó también en el «biopic» sobre Queen como productor ejecutivo.

La diferencia fundamentalmente está en el enfoque de las historias. Mientras Bohemian Rhapsody es un gran espectáculo, muy potente, con mucha fuerza, Rocketman es una catarsis terapéutica, un intento de redención de su protagonista, una película más psicológica en definitiva.

Tanto Freddie Mercury como Elton John han sido artistas muy extravagantes con serios conflictos internos y una psique llena de aristas, pero aunque ninguna de las dos películas ocultan las vidas de desparrame y excesos que ambos han llevado, una es más sutil y otra más explícita al contarnos las respectivas historias. Una transmite la fuerza del artista, la otra muestra sus miserias.

Aunque ambas me han gustado y ambas son buenas películas, personalmente he disfrutado más con Bohemian Rhapsody, no solo porque es más espectacular y vibrante, sino porque además no pretende ocultar nada. Algunos apuntan que Rocketman es más sincera y menos condescendiente con el personaje, pero yo creo que no se debe confundir la sinceridad con la sutileza. En Bohemian Rhapsody no se omite información sobre lo controvertido del personaje, pero tampoco se recrea en ello. Sin embargo, Rocketman es más explícita en este sentido. Para decir que alguien participa en algo concreto no es necesario rodar el evento en sí mismo, para eso está el recurso de la elipsis narrativa. Si voy a ver un espectáculo musical, me interesa que la música tenga prioridad sobre el resto de elementos de la trama. Obviamente me interesa también conocer la vida del artista. Si solo me interesara la música, escucharía los discos, no iría al cine, pero sí es verdad que dentro los distintos aspectos que marcan la vida de una persona, en una película sobre un músico, me interesa que la protagonista sea la música, y los demás aspectos de su vida, los actores secundarios.

sábado, 8 de junio de 2019

Rocketman, el lado oscuro del estrellato

Rocketman toma el nombre de una de las canciones más populares de Elton John para dar título a esta película sobre la vida del artista. Concretamente se centra en sus inicios y sus primeros años de fama marcados por llevar una vida al límite plagada de excesos y desenfreno hasta que acabó ingresando en un centro de desintoxicación, que así es como empieza la película para contar luego cómo ha llegado hasta ahí.

El propio Elton figura como productor ejecutivo de la película y no es la primera vez. En la cinta de animación Gnomeo y Julieta también ejerció estas funciones, además de aportar varias canciones, y su influencia se hacía notar en ciertos golpes de humor y detalles propios de su universo creativo lleno de colores y extravagancias. Sin embargo, en Rocketman, que se podría esperar algo parecido en el tono de la cinta, no nos encontramos con una visión de la fama lúdica sino más bien sórdida. La película se centra en mostrar los conflictos internos del protagonista, especialmente su complicada relación con sus padres.

Dirige la película Dexter Fletcher, que fusiona aquí los géneros de sus dos películas anteriores: el biopic, con Eddie, el águila, y el musical, con Amanece en Edimburgo.

Protagoniza Taron Egerton, visto en Kingsman y en Eddie, el águila, donde ya trabajó a las órdenes de Fletcher. Le acompaña Jammie Bell, el otrora Billy Elliot, al que también hemos visto recientemente en otro biopic del mundo artístico con Las estrellas de Hollywood no mueren en Liverpool. También es destacable el papel de Bryce Dallas Howard, la protagonista de Jurassic World, en el rol de la madre de Elton. Y finalmente cabría destacar a Richard Madden, quizá con el personaje más siniestro de la película, el cual es conocido por la serie Juego de tronos en el papel de Robb Stark.