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lunes, 17 de febrero de 2025

¡Viva el thriller español!

 

El otro día se erigió como ganadora de las Medallas del CEC La infiltrada, con seis galardones, y unos días después volvía a ser reconocida como mejor película en los Goya, ex aequo con El 47. Sin embargo, solo se llevó dos estatuillas, a mejor película y mejor actriz principal para Carolina Yuste, mientras que El 47 se llevaba cinco galardones.

¿Qué se puede concluir con esto? Pues que La infiltrada es la mejor película española de 2024, sin duda, y que Carolina Yuste ha hecho el papel de su vida. Ya venía desplegando mucho carisma en papales secundarios destacando especialmente en películas como Saben aquel y Chinas. Ahora, con La infiltrada, ha conseguido una asociación entre actriz y personaje por la que se le recordará siempre, como fueron La chica yeyé para Concha Velasco o Pretty woman para Julia Roberts, por citar algún ejemplo. Cabe destacar también la inquietante interpretación de Diego Anido encarnando a un terrorista.

La película es un thriller con una tensión que va in crecendo hasta un vibrante desenlace. A Yuste la secunda un veterano de este género cinematográfico en España, como es Luis Tosar, recordado por títulos como Celda 211, El niño o El desconocido, siendo uno de los tipos duros del cine español por excelencia, con permiso de José Coronado, que también es un referente de tipo duro en la pantalla con títulos como La caja 507 o No habrá paz para los malvados.

La infiltrada está dirigida por Arantxa Echevarría y cuenta el caso real de una policía nacional que se infiltró en ETA en los años 90. Así se alinea con otras películas sobre el tema del terrorismo en España como El Lobo o GAL, ambas de Miguel Courtois. 

lunes, 19 de diciembre de 2022

Llegaron de noche, basada en hechos reales

 

El caso de los jesuitas asesinados en El Salvador


El aclamado director Imanol Uribe, de familia vasca y criado en el País Vasco pero nacido en El Salvador, nos trae una historia ocurrida en su tierra natal con Llegaron de noche. La trama versa sobre la única testigo de la matanza de seis sacerdotes jesuitas en 1989 en la Universidad Centoamericana (UCA) en El Salvador. Ella trabajaba en el servicio de limpieza de la universidad y pudo ver quiénes fueron realmente los ejecutores de la masacre, algo que no gusta demasiado en las altas esferas.

La narración está correctamente dosificada y mantiene bien la tensión en general, aunque quizá en algún momento se pueda echar en falta un poco más de garra. No obstante, Uribe, que ya es veterano en este género, con películas en su filmografía como Días contados, por la que ganó el Goya a mejor director, La muerte de Mikel o La fuga de Segovia, y sabe mantener el interés sin demasiadas estridencias narrativas. 

Destaca especialmente en la película la interpretación de la protagonista, Juana Acosta, y entre los secundarios podemos encontrar rostros conocidos de grandes nombres del cine español como Karra Elejalde o Carmelo Gómez.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Worth, el valor de una vida humana

 

Otra mirada sobre el 11-S


Se han hecho películas sobre la tragedia del 11-S, como World Trade Center, que contaba varias historias de víctimas del atentado de las Torres Gemelas, o United 93, que cuenta la angustiosa experiencia de los pasajeros que iban a bordo de uno de los aviones que se estrellaron. En 2020 se estrenaba en Estados Unidos, en España en 2021, la película Worth, que nos ofrece un punto de vista diferente de la tragedia, el de gestión de los fondos de compensación para las víctimas.

Me parece interesante porque es un punto de vista que no se suele mostrar. Resulta siempre más cinematográfico recrear la catástrofe con efectos especiales. Pero en Worth las emociones están a flor de piel. Casi nadie está contento con la indemnización que le toca y es muy complicado elaborar un sistema de reparto de las indemnizaciones que sea justo y que ponga de acuerdo a la mayoría de las personas, porque claro, para cada uno, la vida de su ser querido fallecido no tiene precio. Y en caliente, cuando ha ocurrido la tragedia, y además una que ha dejado en «shock» a tanta gente, es muy complicado, por no decir imposible, que le gente pueda afrontar esta situación con objetividad. Una película muy interesante para el debate donde vemos de todo, los tiburones de las líneas aéreas, los bomberos que han actuado para salvar gente, los trabajadores de las Torres Gemelas, todos tienen sus historias, circunstancias, intereses y emociones.

Para lidiar con una situación tan compleja, se contó con el abogado Kenneth Feinberg, interpretado en la película espléndidamente por Michael Keaton. Le secundan Stanley Tucci y Amy Ryan. El filme es de los mismos productores de Spotlight  y es el tercer largometraje de su directora, Sara Colangelo.

viernes, 7 de mayo de 2021

The mauritanian, las injusticias que vienen del miedo

 

Una historia real muy reciente


En los años 90 causó gran impacto el filme de Jim Sheridan, En el nombre del padre, que contaba el caso real de unos irlandeses acusados injustamente por el gobierno británico de pertenecer al IRA en los años 70. La guerra contra el terrorismo es dura, porque no hay campo de batalla, no hay uniformes, el miedo está en el aire en todo momento y el enemigo se encuentra camuflado entre la población civil. Esto provoca que los gobiernos cometan equivocaciones e injusticias, a veces bastante graves e incluso aberrantes, en su lucha contra el terrorismo.

Otro título noventero a tener en cuenta, Algunos hombres buenos, con un impresionante duelo interpretativo entre Tom Cruise y Jack Nicholson, en un drama judicial que ponía de manifiesto la tierra sin ley, o más bien que actúa con su propia ley, que es la prisión de Guantánamo.

Este año, el director británico Kevin MacDonald, responsable de la película experimental Life in a day y la muy interesante El último rey de Escocia, que le valió el Óscar a mejor actor a Forest Whitaker, nos trae, en España directamente a plataformas digitales, The mauritanian, un drama judicial y carcelario que cuenta la historia real de un ciudadano mauritano que por haber tenido vínculos con miembros de Al-Qaeda, resulta sospechoso de haber colaborado como reclutador en el atentado del 11-S y por ello es encerrado en Guantánamo sin un juicio previo. Tras varios años encarcelado sin cargos llega el momento del juicio y los letrados serán Nancy Hollander en la defensa, interpretada en la película por Jodie Foster, y Stuart Couch en la acusación, interpretado por Benedict Cumberbatch. Ambos actores están espléndidos en sus roles, no en vano Jodie Foster ha ganado el Globo de Oro a mejor actriz de reparto por su papel, pero también es de justicia reconocer la convicción con que interpreta al protagonista de la historia el actor Tahir Rahim, conocido especialmente por Un profeta y que ya había trabajado con MacDonald en La legión del águila. También estuvo nominado en los Globos de Oro, aunque finalmente no se hizo con el galardón.

Sin duda, la historia en sí ya es una buena razón para ver la película, pero además cuenta con un buen ritmo narrativo por parte de su director, buenas interpretaciones de sus actores y unos personajes bien trazados y muy positivos. Los dos letrados, cada uno a su manera, se revelan como dos personajes íntegros, fieles a sus principios. 

El personaje que hace Cumberbatch es un letrado militar de fuertes convicciones cristianas y que ha sido elegido para llevar la acusación porque un amigo suyo murió en unos de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas. Sin embargo, sabrá llevar el caso anteponiendo sus principios éticos a sus instintos revanchistas.

Por otro lado, el personaje de Foster es una abogada a la que le gusta ser crítica con el gobierno pero siempre con la ley en la mano, una fuerte defensora de preservar ante todo, el estado de derecho, y se mantiene firme en sus convicciones.

En definitiva, The mauritanian es una película muy recomendable por su historia, sus personajes, que resulta agradable de ver, ilustra sobre hechos recientes y tiene un buen contenido para generar debate.

miércoles, 15 de enero de 2020

Richard Jewell, cabeza de turco.

En 1996 se produjo un atentado terrorista en un concierto durante los Juegos Olímpicos de Atlanta. Un guardia de seguridad llamado Richard Jewell dio el aviso de haber encontrado un artefacto sospechoso que resultó ser una bomba. Gracias a su acción se salvaron muchas vidas y se convirtió en héroe ante la opinión pública de inmediato. Sin embargo, la falta de pistas sobre el autor del atentado, el periodismo sin escrúpulos y algunos incidentes en el pasado del protagonista, crearon un efecto mediático sobre Richard al ser investigado por el FBI como presunto autor del atentado, pasando así de héroe a villano en un suspiro y mancillando su nombre. Clint Eastwood, que llevaba tres o cuatro años perpetrando llevar esta historia a la pantalla, finalmente nos la ha podido traer con el nombre del protagonista como título; Richard Jewel.

La película se ha estrenado en España el mismo 1 de enero y menuda forma de empezar el año cinematográfico, por todo lo alto. Eastwood se fijado en estos últimos años en varias historias reales de héroes americanos, con El francotirador, Sully, 15:17 Tren a París y ahora con Richard Jewell. Es una historia sobre lo fácil que es mancillar el nombre de una persona desde una posición de poder, sobre la falta de profesionalidad y ética de gente mediocre que es capaz de aferrarse a un clavo ardiendo con tal de salvaguardar su éxito profesional, aunque para ello deban cargarle el muerto al más vulnerable, al más indefenso, buscar un cabeza turco.

Las grandes bazas de la película con las que juega Eastwood son una fluidez narrativa sin fisuras y un acierto de «casting» totalmente efectivo. Los actores están todos sensacionales en sus respectivos papeles, especialmente Sam Rockwell, ganador del Óscar por Tres anuncios en las afueras, que encarna aquí al abogado de Jewell. Por otra parte, Kathy Bates ha sido nominada a los Globos de Oro como mejor actriz de reparto por su rol de madre de Richard. Jon Hamm, conocido por la serie de TV Mad men, como el agente del FBI al mando de la investigación, y Olivia Wilde como la periodista que hizo estallar la polémica inculpando al protagonista, completan el elenco de actores que secundan al protagonista, Paul Walter Hauser, elegido para el papel por Eastwood en cuanto se conocieron. Hauser ha trabajado en varias series de TV y se le pudo ver en la gran pantalla en 2018 en Infiltrados en el KKKlan.

Richard Jewell es una historia real sobre una injusticia atroz narrada por un gran cineasta con actores que brillan en sus interpretaciones, una historia que sin duda vale la pena contar y que llama a una reflexión sobre la sociedad en que vivimos, en lo fácil que es pensar mal de las personas y lo complicado que resulta después deshacer el daño infligido. Una llamada a reflexionar sobre la responsabilidad de cada uno para juzgar a los demás a la ligera sin pensar en las consecuencias que nuestro erróneo juicio pueda acarrear a la persona afectada. En esta sociedad en la que todo va tan rápido que no nos da tiempo de pararnos a pensar, estaría bien que buscar tiempo para reflexionar un poco se convirtiera una prioridad para todos.

lunes, 22 de octubre de 2018

30º aniversario de Jungla de cristal

Hace treinta años que el otoño estuvo marcado por la llegada de un nuevo héroe de acción a la gran pantalla: John McClane. El 30 de septiembre de 1988 llegaba a España Jungla de cristal (Die hard), una película de acción cuyo título en castellano resultaba más estimulante que el original, aunque esto fue un problema para las secuelas.

La trama se desarrollaba en un edificio, propiedad de una multinacional japonesa, en la ciudad de Los Angeles. Durante la fiesta de Navidad de la empresa, un grupo terrorista interrumpe en la celebración con la intención de asaltar la cámara acorazada del edificio, pero un invitado inesperado, un policía de Nueva York llamado John McClane, les hará frente recorriendo el rascacielos de arriba a bajo entre balas y cristales lloviéndole por todas partes.

Por ello, el título de Jungla de cristal le viene al pelo a la película. Sin embargo, el éxito fue tal, que ha dado lugar a cuatro secuelas, formando con el paso del tiempo una saga de cinco entregas, por ahora. Claro, al trasladar de escenario la trama, el título de «La jungla» se hacía algo confuso, especialmente con la segunda parte, La jungla 2: alerta roja, que a más de uno le hacía pensar en un filme de Tarzán en vez de un «thriller» ambientado en un aeropuerto, como era el caso.

La traducción literal de Die hard vendría siendo algo así como «Duro de matar», un título perfectamente intercambiable con muchas de las películas de este género que inundaban la cartelera de la época. Recordemos que los filmes de Stallone y Schwarzenegger copaban los primeros puestos de la taquilla por aquel entonces. Los músculos, la adrenalina y el reparto de estopa estaban de moda, y Sylvester y Arnold compartían el beneplácito del público, ya que a ambos daba gusto verlos disparando y dando leña a diestro y siniestro.

Entonces, llegó el tercero en discordia: Bruce Willis. Con menos músculo y más desparpajo, el actor conocido por la serie de televisión Luz de luna y la comedia Cita a ciegas, se metía en la piel del policía todoterreno John McClane y su vida cambió por completo. La película lo convirtió en megaestrella de acción y uno de los actores más cotizados de Hollywood.

Pero Bruce no fue el único que hizo despegar su carrera con esta película. El británico Alan Rickman, más recordado actualmente por su papel de profesor en el colegio de Harry Potter, se metió en la piel de Hans Gruber, el líder del grupo que secuestra el edificio, componiendo uno de los villanos más sólidos del momento, un malo antológico. Y eso que este era su debut en la gran pantalla. Se forjó en el teatro británico y comenzó a ponerse ante las cámaras en series de televisión y «TV movies».

Jungla de cristal era la adaptación de una novela de Roderick Thorpe y no solo fue un gran éxito de taquilla, sino que ha dejado como legado un héroe y un villano antológicos para la historia del cine y además, creó escuela, marcó tendencia. El hecho de ser una película de acción concentrada en un espacio reducido, como es un edificio, dio pie a una fórmula para nuevas películas de su género. A pesar de que algunos críticos de la época no la trataron del todo bien, la usaban como referencia para definir brevemente otros filmes de acción: una jungla de cristal en un autobús (Speed), en un polideportivo (Muerte súbita), en un avión (Pasajero 57), etc.

sábado, 25 de agosto de 2018

Espías en Beirut

Tony Gilroy, guionista de la saga sobre Jason Bourne, se encarga de otra trama de espías en El rehén (Beirut), la nueva película de Brad Anderson, director de El maquinista o Session 9. Se trata de una trama de ficción enmarcada en un conflicto histórico, una fórmula que suele funcionar bastante bien. En este caso la acción se desarrolla con la guerra civil libanesa, que tuvo lugar entre 1975 y 1990. La película arranca en 1972, en el escenario prebélico, para presentarnos al protagonista, un diplomático estadounidense llamado Mason Skiles, destinado en Beirut y felizmente casado con una libanesa. Tras un trágico incidente, regresa a Estados Unidos y la acción da un salto de diez años. Con el Líbano en plena guerra civil, la CIA solicita a Mason, retirado del servicio diplomático, que regrese a Beirut para llevar a cabo una negociación que solo él puede realizar.

Protagoniza Jon Hamm, conocido especialmente por la serie Mad Men, con gran convicción y carisma en un papel que le sienta como un guante. Se convierte así en estrella absoluta de la función. Le acompaña, aunque en un segundo plano, Rosamund Pike, la otrora chica Bond de Muere otro día.

Narrativamente el filme es muy nítido, en todo momento es fácil de entender lo que está sucediendo. A veces, en este tipo de historias, ocurre que se hace algo confuso su seguimiento por un exceso de nombres y mucho vocabulario técnico del mundo político y de las fuerzas de seguridad. En este caso, es de agradecer que eso no ocurra. Por otro lado, al tratarse de un diplomático y no de un agente, no hay tanta acción como en la saga Bourne, pero sí está narrada con esa intensidad y las pocas escenas de acción que tiene están muy bien ejecutadas.

La película se rodó en Marruecos con un presupuesto más ajustado de lo previsto en un principio. Inicialmente iba a ser una película de estudio, pero finalmente se produjo de forma independiente.

El rehén es un trepidante, entretenido y vibrante thriller de espías con trasfondo político, un protagonista carismático, una narrativa nítida y un ritmo muy fluido. Una película impecable.

miércoles, 11 de julio de 2018

Sicario, de nuevo contra los cárteles mexicanos

El canadiense Dennis Villeneuve, responsable de la secuela Blade Runner 2049, nos trajo en 2015 la película Sicario, protagonizada por Josh Brolin, Benicio del Toro y Emily Blunt. El argumento giraba en torno a una operación de la CIA contra los cárteles de la droga mexicanos en la frontera con Estados Unidos.

El mismo equipo de producción nos trae ahora una secuela: Sicario, el día del soldado, con los mismos protagonistas, salvo Emily Blunt. Brolin y Del Toro retoman sus personajes, un agente de la CIA con una misión que cumplir y un sicario colaborador habitual. En esta ocasión, la actividad de los cárteles en la frontera se ha recrudecido y ahora ayudan a terroristas islamistas a entrar en Estados Unidos. La CIA se plantea hacer que los cárteles se enfrenten entre ellos para debilitar su poder. Para ello, montan un operativo para secuestrar a la hija de uno de los narcotraficantes más importantes, con el fin de culpar a sus competidores.

Esta vez, los productores han contado con el director italiano Stefano Sollima, curtido en series de televisión policiacas. El guión es de Taylor Sheridan, actor que debutó como guionista precisamente con la primera entrega de Sicario, al que seguirían los libretos de Comanchería y Wind River antes de esta secuela.

El tono de Sicario, el día del soldado mantiene una continuidad totalmente armónica con la primera parte. El tipo de fotografía empleado y la música inquietante, casi omnipresente en todo el metraje, son dos constantes que le dan una uniformidad tonal a la saga. Por otra parte, aunque el ritmo narrativo es prácticamente el mismo, y a pesar de un par de situaciones resueltas de un modo algo forzado, la narrativa en conjunto resulta más fluida y redonda en esta secuela que en su predecesora. Un destello de redención en el personaje de Benicio del Toro, lo hace más cercano al espectador, a falta del contrapunto positivo que suponía el personaje de Emily Blunt en la primera película, para arrojar algo de luz en medio de la oscura ambigüedad moral que envuelve a ese sórdido universo que es la guerra sucia contra el aún más sucio negocio del narcotráfico.

domingo, 5 de noviembre de 2017

American Assassin: no lo hagas personal.

El control de las emociones, ser profesional sin convertir tus relaciones con los demás en algo personal cuando de trabajo se trata, es el tema de trasfondo que toca el thriller de acción y espionaje American Assassin, basada en la novela homónima de Vince Flynn. Un joven estadounidense de vacaciones en Ibiza con su novia, se ve envuelto en un atentado terrorista en el que ella muere. Cegado por la sed de venganza, emprende una cruzada en solitario para localizar y matar a los responsables del ataque. La CIA le sigue los pasos y decide reclutarle.

El director Michael Cuesta, responsable de títulos como Matar al mensajero o El fin de la inocencia, nos trae un trepidante filme de espías con el tema del conflicto nuclear iraní de fondo e introduciendo la figura de los justicieros solitarios. Gente que, por no confiar en las fuerzas del orden, deciden buscar justicia, o venganza, según se mire, por su cuenta. Indagan por internet, se entrenan a conciencia físicamente, se introducen en la internet profunda, aprenden a manejar armas. En definitiva, son como la otra cara de la moneda de los lobos solitarios yihadistas. Las mayores carencias de la película son un mayor perfilado del personaje protagonista y un villano más carismático. Por lo demás, cumple acertadamente con las claves del género para ser un título bastante sólido.

Protagoniza Dylan O’Brien, conocido entre el público juvenil por El corredor del laberinto y la serie televisiva Teen Wolf. Le secunda el veterano Michael Keaton, en el papel de entrenador de la CIA, que se convierte, sin duda alguna, en la auténtica estrella de la película por su carismática veteranía. Les acompañan las actrices Sanaa Lathan y Shiva Negar.

La moraleja que se puede extraer de la película es que resulta muy fácil aconsejar en frío a los demás que actúen de modo objetivo en situaciones complicadas, anteponiendo la razón a las emociones. Pero cuando a uno le toca algo traumático de cerca, resulta difícil llevar la teoría a la práctica. Al fin y al cabo, todos somos humanos y quien más quien menos tiene sus fantasmas pasados y sus esqueletos en el armario.

martes, 11 de julio de 2017

Día de patriotas, el amor frente al odio

Un título como Día de patriotas, en estas fechas veraniegas, puede sonar a blockbuster súper americano de Roland Emmerich o de Michael Bay. Pero no, resulta que es una muy buena película que relata el atentado terrorista en la Maratón de Boston en 2013 y la posterior captura de los culpables.

Dirige con pulso firme Peter Berg, responsable de títulos como Marea negra o La sombra del reino. La narración se divide en tres bloques: comienza con un esquema narrativo similar al de las llamadas «películas de catástrofes» de los años 70, de manera que van presentando a una serie de personajes y sus circunstancias personales justo antes de la tragedia. Una vez ocurre el atentado, la película se convierte en un intenso thriller de investigación policial, con escenas de acción y tensión formidablemente realizadas. Finalmente, la película concluye con un epílogo en formato documental con los testimonios reales de algunos de los damnificados.

Día de patriotas cuenta con un reparto coral en el que se encuentran varias caras conocidas. Encabeza el elenco Mark Wahlberg, muy convincente en su papel de policía degradado de categoría. Es el único personaje ficticio, que sirve como hilo conductor de la historia. Los demás actores interpretan a personas reales, tanto ciudadanos corrientes afectados por las explosiones, como cargos gubernamentales y policiales implicados en la investigación. Kevin Bacon, John Goodman, J.K. Simmons o Michelle Monaghan, son los rostros conocidos que podemos ver desfilar por la pantalla durante la película.

A la tensión creada contribuye en gran medida la vibrante partitura musical de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadores del Óscar a mejor música original por La red social.

Un sólido thriller testimonial en torno a un hecho real, sobre el cual lanza un mensaje de unidad de la sociedad, utilizando el amor como herramienta para combatir el odio, frente a quienes quieren acabar con ella. Personajes con hondura dramática, buenas escenas de acción, un ritmo narrativo fluido, son elementos que hacen de Día de patriotas uno de los estrenos más interesantes de este verano.

jueves, 24 de febrero de 2011

Difícil decisión


Un grupo de monjes franceses del monte Atlas, en Argelia, fueron asesinados por fundamentalistas islamistas en el año 1996. El director Xavier Beauvois nos cuenta estos hechos en su aclamada película De dioses y hombres (Des hommes et des dieux, 2010). La vida en el monasterio bajo la constante incertidumbre de si serán o no atacados por los violentos extremistas que están aterrorizando al país, es la situación que mueve a los personajes a debatirse continuamente entre irse o quedarse, un dilema moral entre el miedo, la Fe y el deber.

El planteamiento del monasterio sitiado por una amenaza que se cierne sobre sus ocupantes, remite en cierto modo a algunos westerns, en los que un grupo de resistentes soportan la el asedio de los atacantes, ya sean indios, ejércitos enemigos o forajidos, en un fuerte, como en El Álamo (John Wayne, 1960) que en realidad era una antigua misión española, o en la comisaría de un sheriff como en Río Bravo (Howard Hawks, 1959).

Una historia de coraje, amistad y compromiso, con un elenco de actores excepcional, de interpretaciones muy contenidas que transmiten mucha emoción, entre los que destacan Lambert Wilson en el rol del abad y Michael Londsdale como el médico del lugar, que son los rostros más conocidos. Sin embargo también cabe citar a Olivier Rabourdin y a Jacques Herlin, el más veterano con cierto aire de sabio maestro que resulta muy entrañable. El trazado de los personajes es impecable. En ellos se reflejan las paradojas del ser humano. Aquel que físicamente parece más fuerte resulta más afectado psicológicamente ante la presión, y otro que está más achacoso por fuera denota más templanza para afrontar la situación. Una escena sublime, musicalizada con El lago de los cisnes de Tchaikovsky, consigue la total empatía del espectador con el destino de los personajes.

El film transcurre con un ritmo pausado y reflexivo, como la vida de los monjes, fotografiada con una iluminación muy sobria y naturalista. La única pega que se le puede poner es que dure dos horas, ya que se le podrían reducir diez o quince minutos de metraje y no pasaría absolutamente nada.

En definitiva una estupenda película, de enorme valor humano, que denota un gran respeto del director hacia los monjes, la historia que cuenta y el público que la está viendo.

Leer critica De dioses y hombres (des hommes et des dieux) en Muchocine.net

viernes, 14 de noviembre de 2008

Operaciones paralelas


Tony Scott nos ofreció con su particular estética publicitaria historias sobre espías de la CIA y el control al que estamos sometidos vía satélite gracias a la tecnología en las películas Spy game (2001) y Enemigo público (Enemy of the state, 1998). Ahora su hermano Ridley Scott nos trae ambos temas en Red de mentiras (Body of lies, 2008), un trepidante thriller sobre las operaciones de la CIA en Oriente Medio a la busca y captura de un líder terrorista.

Leonardo di Caprio interpreta a un agente de campo que procura hacer bien su trabajo y mantenerse fiel a los compromisos adquiridos con sus contactos y confidentes, mientras que su jefe, interpretado por Russell Crowe, desde Los Angeles por teléfono organiza operaciones a diestro y siniestro interfiriendo incluso con las de su propio agente, con el fin único y exclusivo de satisfacer sus intereses inmediatos sin tener en cuenta ni lealtad ni compromiso con la gente que le ha ayudado.

Interpretaciones muy correctas, escenas de acción muy conseguidas, tecnología punta, imágenes por satélite, la habitual estética de los hermanos Scott, algunos toques de humor sarcástico muy dosificados en los diálogos y el buen hacer de un veterano de la dirección como Ridley Scott, hacen pasar un muy buen rato en el cine. Cabe destacar también la interpretación de Mark Strong como el aliado de di Caprio en Jordania.

Hace poco hablaba sobre los tandem actor/director, y es que en los últimos años se ha establecido una de esas colaboraciones entre Ridley Scott y Russell Crowe. Esta película es la cuarta que hacen juntos tras Gladiator (2000), Un buen año (A good year, 2006) y American gangster (2007).

Por otra parte Di Caprio parece haberle cogido gusto a los papeles de hombre de acción en situaciones límite. Así lo hemos visto últimamente como policía infiltrado en la mafia en Infiltrados (The departed, Martin Scorsese 2006) o de traficante de diamantes en Diamante de sangre (Blood diamond, Edward Zwick 2006), y ahora como agente de la CIA en Red de mentiras, y la verdad es que le van bien este tipo de papeles.

domingo, 2 de marzo de 2008

Atentado en Salamanca

El presidente de los Estados Unidos es víctima de un atentado durante su comparecencia en una cumbre sobre política antiterrorista internacional celebrada en Salamanca (España).
Este es el tema tratado en En el punto de mira (Vantage point, Pete Travis 2008). La película cuenta el mismo hecho desde distintos puntos de vista. La tensión es constante y el elenco de actores fantástico: Dennis Quaid, Forest Whitaker, Sigourney Weaver, William Hurt y Eduardo Noriega. Hay persecuciones y tiroteos coreografiadas en un montaje frenético que mantiene al espectador pegado a la butaca sin pestañear.
Lo peor de la película es el título que le han puesto para su estreno en España. Hay otro film de 1993 con el mismo título, que no tiene nada que ver con ésta, y que fue la secuela de Procedimiento ilegal (Stakeout, John Badham 1987). Esa segunda parte llevaba por título original Another stakeout, y ambas películas son comedias policiacas sobre misiones de vigilancia protagonizadas por Richard Dreyfuss y Emilio Estévez.
Pero volviendo a Vantage point, que es lo que hoy interesa, la película se plantea, en coherencia con su título original que viene siendo algo así como "punto de vista" o "posición ventajosa", se podría traducir de ambas formas y de ambas tendría sentido, de manera que nos muestra el mismo hecho revivido hasta seis veces por distintos personajes: un guardaespaldas del presidente, un policía español, un turista americano, una productora de televisión americana, y los otros dos no los desvelo para no estropearle la película a los lectores de este blog.
En resumen me ha parecido una buena película de acción, muy tensa y muy entretenida.
Echando la vista atrás en busca de precedentes cabe destacar Chacal (The day of the Jackal, Fred Zinneman 1973), muy buena película sobre un atentado contra De Gaulle que conoció un mediocre remake en 1997 dirigido por Michael Caton-Jones. Sobre atentados terroristas pero sin presidente de por medio caben destacar en los últimos tiempos Estado de sitio (The siege, Edward Zwick 1998) sobre las diferentes formas de acción que adoptan el FBI y el ejército frente la amenaza del terrorismo islamista en USA, y la excelente Munich (Steven Spielberg 2005) acerca de la misión de agentes del Mossad para perseguir a los autores del atentado de los Juegos Olímpicos de Munich de 1972.