La Odisea cuenta el viaje de vuelta a casa de Odiseo y su ejército tras su victoria en la batalla de Troya. Por un lado es un viaje lleno de aventuras, donde se deben enfrentar a seres mitológicos, como el cíclope Polifemo o la bruja Circe, por ejemplo. Por otra parte es un viaje interior de Odiseo, de enfrentarse con sus propios fantasmas, a su arrogancia por desafiar a los dioses, a su conciencia por las atrocidades en la batalla de Troya, pero además es la lucha por volver a casa junto a su amada esposa Penélope y su hijo Telémaco.
Además de los viajes que nos cuenta la historia, también está el viaje que Nolan propone al espectador, que como viene siendo habitual en sus películas, convierte el visionado del filme en una experiencia sensorial. La capacidad de Nolan para crear una atmósfera totalmente absorbente con la combinación de la música con los encuadres, la puesta en escena y la fotografía, dando como resultado un tono hiperrealista y frío. Este estilo lo ha llevado a distintos ámbitos, como el cómic, con la trilogía de Batman, la guerra, con Dunkerque, el cine de espías con Tenet, la ciencia ficción con Interstellar, e incluso con el mundo del ilusionismo del siglo XIX con El truco final. Ahora lleva este estilo tan personal suyo a la Grecia clásica de Homero, dando un resultado curioso, porque si bien tanto hiperrealismo puede chocar a la hora de retratar un mundo de criaturas mitológicas, que no son reales, el caso es que la película funciona. Incluso el retrato de las diosas Atenea o Calipso, son muy terrenales en apariencia, pero la esencia de lo que cuenta se transmite al espectador, ya que las interpretaciones de Zendaya y Charlize Theron, respectivamente, resultan convincentes.
Y hablando ya del elenco, La Odisea cuenta en general con estrellas de primera línea, como las ya nombradas. Un casting encabezado por Matt Damon como Odiseo, impresionante, repartiendo estopa como en la saga Bourne y además dando profundidad al personaje, secundado por Anne Hathaway como Penélope, que este año también está en cartelera con El diablo viste de Prada 2, Tom Holland, el actual Spiderman del universo Marvel, como Telémaco, y Robert Pattinson, el otrora vampiro de la saga Crepúsculo, como el villano de la función.
La Odisea de Nolan es eso, muy de Nolan, dura casi tres horas, pero no se hace larga, es una experiencia, es un viaje a la antigua Grecia, al mundo mitológico y al mundo interior, aquel en el que cada uno debe lidiar con sus propios fantasmas. Es épica, es espectacular y tiene una producción colosal. Además, ha dejado algún plano icónico, de estos que pasarán a la historia, como el del caballo de Troya en la playa. Es una de las mejores películas del año, sin duda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario