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lunes, 19 de octubre de 2020

Diario de producción: un gif para 2021

 

laberinto almas
Hace tiempo que no publico algo relacionado con el diario de producción, pero es que con este 2020 tan atípico que estamos teniendo, muchos proyectos de mucha gente se han visto pospuestos, cancelados o estancados. Desde la presentación en 2019, mi intención era poder estrenar El laberinto de las almas en 2020, pero obviamente este año no ha podido ser. Vamos a ver si en 2021 este gif se puede hacer realidad.

Os recuerdo a continuación el tráiler de la película.


martes, 13 de octubre de 2020

Sobre las polémicas declaraciones de Alan Moore


Este pasado fin de semana se desató la polémica en Twitter por las declaraciones de Alan Moore, creador de cómics tan reconocidos como Watchmen o V de vendetta, en relación a cómo el cine de superhéroes ha arruinado la cultura. Muchos le han criticado por hablar así sin haber visto las películas y otros han dicho que un profesional del cómic como él, algo de criterio tendrá para dar sus opiniones en este campo. Yo también quería decir algo sobre ello, pero necesitaba más extensión que la que permite un tweet, así que he escrito este post para pronunciarme al respecto.

No creo que el cine de superhéroes en sí mismo haya arruinado la cultura, pero sí creo que el hecho de que los ejecutivos de los grandes estudios hayan apostado por ello como filón principal para las grandes producciones, sí lo está haciendo, porque están dejando a las primeras décadas del siglo XXI, huérfanas de iconos cinematográficos propios. Los superhéroes, tanto de Marvel como de DC, se están convirtiendo en la imagen más destacable del cine del nuevo milenio, pero no debemos olvidar que no son personajes propios de este milenio, sino que llevan más de 50 años en el imaginario colectivo, en la cultura popular, a través de los cómics. No son personajes nuevos, sino personajes de siempre adaptados al entorno cinematográfico y a la actualidad.

Otros iconos representativos del nuevo milenio como Harry Potter, Crepúsculo o El señor de los anillos también tienen su base en la literatura. No es nada nuevo, ya que en las décadas de los 70, 80 y 90 también ha habido personajes y universos que han trascendido a su fuente original haciéndose un hueco muy destacable con personalidad propia en la historia del cine, como El Padrino, Tiburón, Conan el bárbaro, E.T, Indiana Jones, Rambo o Parque Jurásico, pero en estas décadas también surgían grandes personajes y universos nuevos a partir de guiones originales de cine, como Harry el sucio, Rocky, Mad Max, Terminator, Robocop o Matrix, y esto es lo que se echa en falta en estas dos décadas que llevamos del siglo XXI. Alguno hay, como Gladiator o John Wick, pero en comparación con décadas anteriores, la cosa está un poco floja, la verdad.

Por eso creo que el cine de superhéroes está muy bien, porque además es algo que se persiguió siempre pero hasta la revolución digital de los efectos visuales, los intentos de adaptación al cine fueron algo infructuosos, pero debería haber también algo de riesgo en otras producciones que den la oportunidad de descubrir creaciones nuevas, que no hayan estado antes en la mente colectiva bajo otros formatos. Personalmente estuve siguiendo un tiempo la evolución de los universos de Marvel y DC pero acabé saturado de tanta película de superhéroes y he perdido el interés. Es más, creo que las más interesantes son aquellas que se han hecho antes del megaproyecto de Marvel y que hicieron directores con estilo propio, como los Batman de Tim Burton y Chris Nolan, los Spiderman de Sam Raimi o el Hulk de Ang Lee. Me gustó mucho Iron Man, la primera de Marvel Studios para crear su universo, pero la prefiero como película única a como pieza inaugural de lo que se ha creado desde entonces.

lunes, 5 de octubre de 2020

Reflexión sobre las salas de cine en la pandemia


 En estos tiempos inciertos del COVID-19 muchos sectores se están viendo afectados, y el cine es uno de ellos, pero creo que no tanto en la producción o la distribución, sino en la exhibición. Los grandes afectados en esta crisis son los exhibidores cinematográficos, y es que la gente no deja de ir al cine porque hayan dejado de interesarle las películas, sino porque verlas en casa resulta más seguro. Está claro que los cines, como todos los establecimientos abiertos al público, han adoptado protocolos de seguridad, pero claro, el miedo es libre y un cierto riesgo de contagio siempre existe cada vez que uno sale de casa, por lo que es normal que a mucha gente le dé reparo arriesgarse a ir a una sala pudiendo ver películas en casa. De hecho, los grandes beneficiados de la industria audiovisual en esta pandemia, parecen ser las plataformas digitales, que han subido notablemente su número de clientes.

¿Cambiará esto la forma de ver cine hasta el extremo de que las salas desaparezcan y las películas se vean en casa?

Creo que la experiencia de asistir a una sala es única por ciertos factores. Primero, la percepción de una película es totalmente distinta, es más inmersiva en un cine por mucha pantalla gigante o sonido envolvente que se tenga instalado en el salón de casa, porque en una sala de cine no tienes más remedio que mirar a la pantalla o quedarte dormido si la película no te gusta, mientras que en casa hay distracciones, puedes parar la película en cualquier momento, tienes la nevera al lado, hay luces a mano, mientras que en el cine tienes que estar dos horas sentado en la butaca a oscuras mirando a la pantalla sí o sí. Además, la percepción a nivel subconsciente, entra de forma más relajada en nuestro cerebro la imagen de cine, ya que es una luz reflejada en la pantalla, que la de la tele, que es una luz radiante. De hecho, en el cine es necesaria la oscuridad para ver bien la imagen, mientras que la tele se bien a plena luz del día, por tanto la intensidad de la tele es más agresiva y eso hace que también nuestra percepción sea distinta.

En segundo lugar, además de las diferencias en la percepción, también hay que añadir el componente social que tiene salir para ir al cine. Es algo que gusta a mucha gente, tanto cinéfila como no cinéfila. Quedar con amigos o con pareja para ir al cine y luego a tomar algo por ahí y comentar la película, es algo compartido por muchas personas de muy distintos gustos y aficiones.

Esto en cuanto a los factores que favorecen la existencia de las salas de cine. Esto puede hacer presagiar que el negocio del cine tal como lo conocíamos hasta ahora, volverá, pero la cuestión es cómo se mantienen las salas hasta que llegue ese momento, ya que si no va la gente al cine, las salas cerrarán y cuando el virus pase no habrá salas a las que ir. Bueno, supongo que otras nuevas abrirían u otras reabrirían, pero es innegable que el impacto económico y laboral a corto plazo en el sector de la exhibición cinematográfica va a ser bastante duro. El problema es por tanto creo que es más de los dramas humanos que se vivan por la crisis económica mientras esto dure. En cuanto al cine como lo conocemos, creo que puede sufrir una caída, pero resurgirá de sus cenizas.

En conclusión, el cine continuará. Los productores seguirán produciendo, los distribuidores seguirán distribuyendo, las plataformas digitales y ventas de Blue Ray seguirán creciendo, pero las salas comerciales parece que serán las más damnificadas en este proceso de todo el engranaje industrial que es el cine. Desde este humilde blog, mi más sincero apoyo a todos los profesionales de la exhibición cinematográfica. Llevo casi 40 años yendo al cine regularmente y espero poder seguir haciéndolo por muchos años. El virus pasará y vendrán tiempos mejores. «Show must go on».