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¿Qué opináis de esta escena?

Atención, este post podría constituir un «spoiler» de Bohemian Rhapsody para quienes no la hayan visto aún. Hay una escena de la película c...

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viernes, 9 de noviembre de 2018

Diario de producción: «teaser» póster

Pues aquí tenemos el «teaser» póster de El laberinto de las almas, un «thriller» ambientado entre Madrid y Jerusalén. La producción sigue avanzando y la película va tomando forma. Seguiré informando.

martes, 6 de noviembre de 2018

¿Qué opináis de esta escena?

Atención, este post podría constituir un «spoiler» de Bohemian Rhapsody para quienes no la hayan visto aún. Hay una escena de la película cuya ejecución me ha llamado especialmente la atención y quiero analizarla más en profundidad y ver qué opináis quienes hayáis visto ya la película. Por eso, le dedico esta entrada en solitario, aparte de la reseña habitual de los estrenos que suelo hacer.

La escena es la siguiente: a Freddie Mercury le han diagnosticado que tiene SIDA y la secuencia está acompañada de la canción Who wants to live forever, compuesta por Brian May en 1986 para la banda sonora de la película Los inmortales (Highlander), y que a mí, personalmente, me encanta.

Por un lado, la escena queda muy bien. La canción es estupenda, muy emocional y le sienta como un guante al momento retratado, tanto por lo emotivo como por su mensaje. Sin embargo, ya que se ha seleccionado una canción que no corresponde a aquel momento, sino que es posterior, se me antoja que deberían haber usado la de The show must go on, que está relacionada directamente con el tema, ya que la compuso Brian May para Freddie Mercury en 1991, cuando este estaba casi en fase terminal. De hecho, esta canción se utiliza de forma muy parecida en el filme Moulin Rouge, cuando a la protagonista le diagnostican tuberculosis.

En fin, que la escena está bien, pero me chocó que haciendo hincapié en el tema de la enfermedad, no sonara The show must go on en ningún momento. ¿Qué opináis al respecto?

sábado, 3 de noviembre de 2018

Vámonos de concierto: Bohemian Rhapsody

La trayectoria de Bryan Singer está jalonada de películas muy bien acabadas técnicamente, impecablemente rodadas, pero en general, un tanto frías a nivel emocional. Ejemplos de ello los tenemos en los éxitos de las dos primeras entregas de los X-Men, o en Valkiria, así como en la fallida Superman returns. Ahora, además de seguir con su impoluta puesta en escena, consigue hacer vibrar al espectador con su nueva película: Bohemian Rhapsody.

La película nos cuenta la historia de los míticos Queen desde la formación de la banda en 1970 hasta su aclamada actuación en el festival Live Aid de 1985 en el estadio de Wembley. Todas las escenas de conciertos, especialmente el último, están rodados con una fuerza y energía desbordantes. Además, muchos apuestan por el actor Remi Malek, que encarna a Freddie Mercury, como posible candidato para los próximos Óscar. Realmente, ofrece una interpretación soberbia, magnética, inquietante. Sin embargo, también es de justicia reconocer la fantástica recreación que Gwilym Lee hace de Brian May. Ciertamente, el personaje del famoso guitarrista no da tanto juego al lucimiento actoral como los excesos y extravagancias del cantante, pero el caso es que tanto Remi como Gwilym consiguen hacernos creer que estamos viendo en la pantalla a los auténticos Freddie y Brian respectivamente.

Los conflictos personales entre los personajes están tratados con convicción, tanto cuando la situación se presta más al tono cómico como cuando la cosa se pone más dramática. En eso la película está muy equilibrada. No obstante, lo que impera en todo el metraje, es sin duda alguna, la música, que hace que ir a ver Bohemian Rhapsody sea como asistir a un superconcierto en una sala de cine. La pantalla se transforma en un escenario cargado de ritmo y energía. Es potente, inspiradora, un gran espectáculo, es Queen, es... Bohemian Rhapsody.