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domingo, 7 de agosto de 2022

Elvis, una película de Baz Luhrman

 


Una intensa carrera marcada por las mentiras


Elvis es el nuevo espectáculo visual y musical de Baz Luhrman, el director australiano  responsable de títulos como Moulin Rouge o El gran Gatsby. Al igual que en aquellas, Luhrman combina los estilos musicales de forma anacrónica para ambientar la película, aunque en este caso, lógicamente, predomina el rock and roll con buena parte del repertorio de Elvis Presley, pero fuera de lo que son las actuaciones del cantante, lo que es la música ambiental, sí que vuelve a jugar y fusionar distintos estilos sin importar la época, con la única finalidad de crear una emoción, un ambiente y un vibrante espectáculo.

La película está contada por el que fue su mánager durante más de 20 años, Tom Parker, interpretado formidablemente por Tom Hanks. No es la primera vez que Hanks interpreta a un mánager musical, ya lo hizo en The Wonders, su debut como director, pero en este caso se mete en la piel de un personaje real que además es muy complejo, muy oscuro, un gran farsante que manejó al cantante a su antojo, pero al mismo tiempo lo convirtió en la estrella que fue. Una relación llena de luces y sombras, de mentiras y éxitos, fue la que mantuvieron Presley y Parker durante tanto tiempo.

A Elvis lo interpreta Austin Butler, visto en un papel secundario a las órdenes de Tarantino en Érase una vez en Hollywood. Richard Roxburgh, el otrora Duque de Moulin Rouge, interpreta aquí al padre de Elvis. Las mujeres más importantes de la vida de Elvis, su madre, Gladys, y su esposa, Priscilla, están interpretadas respectivamente por Helen Thomson y Olivia DeJonge.

La película cuenta toda la vida Elvis Presley, no solo una época,  en eso es «biopic» clásico, pero la forma de contarlo es al estilo Luhrman, es decir, nada de clásico. La música, la fotografía, los movimientos de cámara, el montaje, todo se combina con el peculiar estilo de su director, encaminado a ofrecer al espectador un impactante espectáculo audiovisual.

miércoles, 27 de julio de 2022

Jurassic World: Dominion, la convivencia de las especies

 


Dos generaciones de personas preocupadas por los dinosaurios


Si algo tenían en común todas las películas de la saga jurásica iniciada por Steven Spielberg en 1993, es que siempre han sugerido la expansión de los dinosaurios más allá de las fronteras de una isla perdida o un parque temático. Desde la sutileza de la primera película con su mensaje de «la vida se abre camino» y ese plano final de las aves volando libremente, después de concienciarnos durante la película sobre el parentesco entre los dinosaurios y las aves. Luego, en El mundo perdido, llevan al continente a un T-Rex, con un desenlace tipo King Kong, como era de prever. En Jurassic Park III introducen los pterodáctilos, animales prehistóricos voladores, y también sugiere la expansión de estos seres. En la nueva trilogía, veinte años después, se han creado más dinosaurios. El parque, una vez abierto, vuelve a fracasar en seguridad con el desmadre prehistórico subsecuente y en la anterior entrega, Jurassic World 2: el reino caído, sacaban de la isla a un montón de dinosaurios para rescatarlos ante una erupción volcánica que arrasaría la isla. Pues bien, con esta trayectoria, lo lógico es pensar que en un momento dado nos tocaría ver cómo sería un mundo en que los dinosaurios y los humanos coexistan, un mundo en el que los dinosaurios se han expandido por todo el planeta. Ese momento ha llegado, y se titula Jurassic World: Dominion.

La película arranca con un formato de noticiario que nos sitúa inmediatamente en contexto, en un mundo en el que hay traficantes de dinosaurios, empresarios ambiciosos que siguen queriendo exprimir la tecnología sin importarles las consideraciones éticas, personas preocupadas por la preservación de los dinosaurios, etcétera,  y nos aporta dos cuestiones nuevas: pone sobre la mesa el caso de usar la tecnología de clonación genética con humanos y con insectos, de manera que tenemos a una niña que es un clon de su madre y que está siendo cuidada por los protagonistas de Jurassic World, Claire y Owen, y por otra parte tenemos una plaga de langostas gigantes que arrasa los campos de cultivo y que está siendo investigada por Ellie Sattler, de la primera entrega de Jurassic Park, la cual pide ayuda a sus antiguos colegas, Alan Grant e Ian Malcolm. Lógicamente, en una película de esta saga y de estas características, prima el espectáculo, pero los temas están ahí, sobre el tapete, por lo que a pesar de no profundizar mucho en ellos, no deja de ser interesante el exponerlos y que luego eso pueda dar pie al debate.

La película es muy trepidante y cambia mucho de localizaciones. Sí es verdad que hacia el final se desinfla un poco en emoción, pero es muy entretenida y tiene momentos muy interesantes como la parte que se desarrolla en Malta o los planos de los ataques de la plaga de langostas. En cuanto al mensaje de la película, sigue siendo de corte ecologista, como lleva ocurriendo desde la primera secuela, El mundo perdido, ya que la película original trataba más el aspecto ético del uso de la ciencia. Si bien en entregas anteriores se hablaba de la preservación de los dinosaurios, en esta se habla de la coexistencia entre las especies, ya que el escenario ha cambiado bastante al tenerlos entre nosotros en vez de confinados en una isla.

jueves, 30 de junio de 2022

Cazafantasmas: más allá, esencia ochentera

 


Tendiendo puentes generacionales

El pasado mes de febrero fallecía el director, productor y guionista Ivan Reitman, artífice de grandes éxitos de comedias de los años 80 como Peligrosamente juntos, Los incorregibles albóndigas, Los gemelos golpean dos veces o Los cazafantasmas. Un par de meses antes llegaba a la cartelera española Cazafantasmas: más allá, la tercera parte de la saga iniciada en 1984 por Ivan Reitman, producida por él mismo, pero dirigida en esta ocasión por su hijo, Jason Reitman, quien también se ha dedicado, y se dedica actualmente, a la comedia, pero con un tono distinto al de su padre, más bien agridulce, más realista, de crítica social, con títulos como Juno o Up in the air.

Parece ser que al terminar la película, Ivan Reitman fue al estudio a verla y al finalizar, lloró y le dijo a su hijo que se sentía muy orgulloso de ser su padre, momento que conmovió profundamente a Jason. Esta nueva entrega de Cazafantasmas se desarrolla en la época actual, en la que han pasado más de treinta años de los acontecimientos ocurridos en la primera, y nos encontramos con una madre soltera con dos hijos adolescentes, a quien han desahuciado de su casa, y se van a una vieja y destartalada granja aislada en el campo, en un pueblo remoto, que han heredado del padre de esta mujer, abuelo de los niños, y que era uno de los cazafantasmas, que ha fallecido recientemente, pero llevaba alejado de su familia muchos años, aislado en este pueblo en el que ni siquiera hay buena cobertura de telefonía móvil y en el instituto todavía tienen un reproductor de vídeo VHS. En fin, un pueblo muy peculiar y muy ligado a los 80.

En este marco se desarrolla la historia, en la que cuando llegan a la granja, los niños empiezan a descubrir los antiguos artilugios de cazafantasmas de su abuelo y tirando del hilo van descubriendo todo lo que había pasado y por qué su abuelo hizo lo que hizo en su momento. Al desarrollarse en este entorno tan rural, logra crear una atmósfera muy peculiar que le da identidad propia a la película y contrasta con el ambiente urbano de Nueva York, donde tenían lugar las dos entregas anteriores.

Al estar la película protagonizada por adolescentes en un pueblo ochentero con aventuras, con fantasmas, con fantasía, nos remite no solo a Los cazafantasmas, sino también a otro gran éxito juvenil de esa época, Los Goonies, y rezuma esencia ochentera por todas partes. Es nostálgica, pero al mismo tiempo tiende puentes entre generaciones, lo cual es muy positivo.

Por otra parte, la película está dedicada Harold Ramis, que daba vida Egon Spengler, y que falleció en 2014, pero realmente la película es un homenaje de Jason Reitman al legado de su padre, y eso se nota en el cariño y el respeto con que lo ha tratado.

lunes, 2 de mayo de 2022

La Guerra de Independencia española en el cine


 El 2 de mayo es el día de la Comunidad de Madrid en conmemoración del histórico levantamiento del 2 de mayo de 1808 del pueblo español contra las tropas napoleónicas. La ocupación francesa en España tuvo lugar entre 1808 y 1814. Estos años han sido retratados en varias ocasiones en el cine y la televisión.

Sancho Gracia se hizo muy popular a finales de los años 70 con la serie de Televisión Española Curro Jiménez, en la que encarnaba a un bandolero que luchaba contra los franceses en la Serranía de Ronda. El propio Sancho Gracia interpretó a otro héroe dela Guerra de Independencia, esta vez enmascarado, en la serie de una sola temporada La máscara negra, que en principio iba a ser una adaptación de El Coyote, pero su autor había vendido ya los derechos, así que perfilaron un nuevo personaje partiendo de la base del héroe enmascarado, que recordaba bastante al Zorro.

En el cine español clásico encontramos ejemplos como Agustina de Aragón, de 1950, protagonizada por Aurora Bautista en la piel de la mítica heroína, o El tambor del Bruch, de 1948, sobre el niño que atemorizó a los franceses haciendo sonar un tambor entre las montañas, cuyo eco hizo creer a las tropas napoleónicas que se trataba de un gran ejército. De esta última se hizo un «remake» en 1982. La leyenda del tambor, protagonizada por Jorge Sanz.

En 2008, con la conmemoración del segundo centenario del levantamiento de Madrid, se estrenó Sangre de mayo, dirigida por José Luis Garci e interpretada por un reparto coral encabezado por Paula Echevarría y Quim Gutiérrez.

martes, 12 de abril de 2022

Muerte en el Nilo, vuelve el glamur

 


Kenneth Brannagh vuelve a meterse en la piel de Hercule Poirot


Tras el «remake» de Asesinato en el Oriente Express, el director y actor Kenneth Brannagh vuelve a encarnar al mítico detective Hercule Poirot creado por la autora de misterio Agatha Christie en otra nueva versión de una de las obras de la novelista que ya había sido llevada anteriormente al cine: Muerte en el Nilo. La anterior versión fue estrenada en 1978 bajo la dirección de John Guillermin, diretor de El coloso en llamas, con Peter Ustinov de protagonista y secundado por un elenco de lujo con nombres como David Niven, Mia Farrow, Bette Davis o Angela Lansbury. En la misma línea nos trae ahora Brannagh un reparto de caras conocidas encabezado por él mismo y secundado por Gal Gadot, convertida en estrella gracias a Wonder Woman, Armie Hammer, conocido especialmente por encarnar a los gemelos de La red social y acompañar a Di Caprio en J. Edgar, la veterana Annette Benning, famosa por títulos como American beauty, El presidente y Miss Wade, por ejemplo, y vista recientemente en Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, y la muy popular actriz televisiva Jennifer Saunders, destacada en cine especialmente por dar voz al hada madrina de Shrek 2

La unión entre cine y literatura es algo que siempre ha marcado la carrera de Kenneth Brannagh. Empezó haciendo adaptaciones de Shakespeare; Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet. Luego hizo Frankenstein, de Mary Shelley, queriendo hacer una adaptación totalmente fiel al libro original siguiendo la estela del Drácula, de Bram Stoker, dirigida por Coppola. Ahora lleva adaptadas dos obras de Agatha Christie que ya habían sido llevadas al cine en los años 70. En el caso que nos ocupa, Muerte en el Nilo, nos lleva a recorrer el río Nilo a su paso por Egipto en los años 30, utilizando unos escenarios exóticos tratados con una fotografía colorista que evoca la época de las producciones glamurosas de los años 50 en Hollywood. Amor, lujo y asesinatos en el marco de un viaje por el misteriosa tierra de los antiguos faraones. 

Un detective famoso e infalible en sus investigaciones, una rica heredera rodeada de enemigos, un triángulo amoroso marcado por la traición y el rencor. Estos son los ingredientes con los que se cuece la trama de Muerte en el Nilo. Algunos personajes han sufrido algunos cambios en las adaptaciones cinematográficas, pero la esencia de la trama se mantiene en ambas.

El ritmo es adecuado, la atmósfera creada entre la fotografía, la puesta en escena y la música, nos envuelve y nos transporta a ese mundo de glamur y misterio. Cabe destacar también el prólogo de la película rodado en blanco y negro en que se revelan los orígenes militares de Poirot durante la Primera Guerra Mundial así como las claves de su soledad en lo que al amor se refiere.

La novela data de 1937 y en España se ha publicado con título homónimo pero también se pueden encontrar ediciones bajo el título Poirot en Egipto

viernes, 1 de abril de 2022

Los ojos de Tammy Faye, una historia de la tele americana

 


El merecidísimo Óscar de Jessica Chastain


Jessica Chastain ha dado muestras de su carisma y talento en muchas ocasiones como La deuda, La noche más oscura, El caso Sloane, Molly's game, con personajes femeninos de carácter muy fuerte, muy duros. Sin embargo, ahora, con Los ojos de Tammy Faye, ha hecho un cambio de registro, ha salido de su zona de confort y lo ha bordado. Sigue emanando tanto carisma como siempre, tanto que le ha valido el Óscar a mejor actriz. También su caracterización para interpretar a Tammy Faye es alucinante, un trabajo que la Academia ha reconocido otorgándole a la película el Óscar a mejor maquillaje.

Hay casos de emprendedores estadounidenses que han triunfado por todo lo alto, pero en Estados Unidos, sin una repercusión a nivel internacional, y que se han llevado al cine, lo cual sí nos da la oportunidad al resto del mundo de conocer estas historias americanas. Estrellas estadounidenses de la teletienda, como en el caso de Joy, o de los programas infantiles, como Un amigo extraordinario, se han hecho visibles para todo el mundo gracias a estos «biopics» (películas biográficas). Ahora le toca el turno a una industria televisiva muy popular en el continente americano, pero que en Europa nunca ha tenido mucho auge: los telepredicadores, la palabra de Dios llevada al «show business».

Los ojos de Tammy Faye nos cuenta la historia de los Bakker, un  matrimonio de telepredicadores evangelistas que tuvieron un enorme éxito en los años 70 y 80: Tammy Faye y Jim Bakker, interpretados en la película por Jessica Chastain y Andrew Garfield. Codicia, intereses ocultos, poder, los entresijos de la industria televisiva, especialmente cuando llega la fama a niveles muy altos, están llenos de este tipo de miserias humanas, sea cual sea el contenido del programa y el nicho de audiencia a quien va dirigido. Cuando se nada entre tiburones, hay personajes que caen en las tentaciones y otros que no quieren caer y sufren al verse envueltos en situaciones que no les resultan nada agradables, como en el caso de Tammy, una soñadora con ánimo de ayudar a los demás, que quiere ser cantante y llevar la palabra de Dios a todo el mundo. Una intención muy noble que a veces resulta difícil llevar a cabo cuando se navega por aguas turbulentas.

lunes, 28 de marzo de 2022

Los Óscar 2022, reparto de premios y de leña




 Coda y Dune, ganadoras de la noche

Hemos visto en muchas ocasiones a través de las películas de Hollywood, la costumbre que hay de muchos cómicos estadounidenses de hacer humor a costa de burlarse de los defectos de la gente asistente al show, donde unos se lo toman bien pero otros se sienten ofendidos. Personalmente, es algo a lo que nunca le he visto la gracia, creo que puede resultar cruel en muchas ocasiones y pienso que hay muchas maneras de hacer reír sin tener que ser a costa de nadie. 

En la película El profesor chiflado, de Eddie Murphy, hay una escena en la que el protagonista, siendo exageradamente gordo, es blanco de las bromas de mal gusto de uno de estos cómicos, de manera que cuando adelgaza debido a su increíble fórmula química, vuelve a ese lugar y le paga al cómico con su misma moneda. Quien acompañaba a Eddie Murphy en esta película, y concretamente en esta escena, era Jada Pinkett Smith, que ahora, en la vida real, ha sido ella la que se ha convertido en blanco del humor del cómico Chis Rock, uno de los presentadores de la gala de los Óscar, el cual hizo un chiste a costa de la alopecia de Jada, causada por una enfermedad autoinmune que la actriz padece desde algunos años. Esto hizo enfurecer a Will Smith, marido de Jada, que ni corto ni perezoso se subió al escenario, le propinó una bofetada a Rock y al volver a su sitio, le gritó desde la platea varias veces: «Quita el nombre de mi mujer de tu puta boca».


Aparte de este incidente, que es lo más comentado de la gala y que posiblemente sea recordado durante mucho tiempo, el reparto de premios ha sido muy variado. Ha ganado Coda con tres premios, seguida de Dune, que le supera en numero de estatuillas en los apartados técnicos. La versión de West Side Story de Spielberg ha ganado a mejor actriz de reparto para Ariana DeBose por su papel de Anita, personaje por el que también ganó en esta misma categoría Rita Moreno en la versión de 1961. Jessica Chastain gana como mejor actriz principal por Los ojos de Tammy Faye, película que también ganó en el apartado de mejor maquillaje. Las mejores películas de animación, documental y de habla no inglesa han sido respectivamente Encanto, Summer of soul y Drive my car. El mejor vestuario ha sido para una película que trata, precisamente, sobre el mundo de la  moda: Cruella.

La favorita, El poder del perro, que tenía doce nominaciones, ha ganado un solo galardón, pero de los más importantes, para su directora, Jane Campion, que tenía ya un Óscar en su haber como guionista por El piano. Otra que sonaba mucho entre la favoritas era Belfast, de Kenneth Brannagh, que se ha llevado el Óscar a mejor guion original.

PALMARÉS COMPLETO