domingo, 1 de marzo de 2015

Vacaciones... ¿ideales?

Gracias a Sensacine por el preestreno de Fuerza mayor.

Un matrimonio con dos hijos pequeños van a pasar las vacaciones a una estación de esquí. Sus inesperadas reacciones ante un imprevisto provocará un serio conflicto en el seno familiar.

Este es el tema de Fuerza mayor, una coproducción europea entre Suecia, Francia y Noruega, del director sueco Ruben Östlund. Desde un punto de vista antropológico la película es sumamente interesante. Plantea de un modo sencillo y directo la fragilidad del alma humana poco cultivada en la sociedad actual. En un mundo en el imperan el materialismo y el hedonismo como forma de vida, en que nos venden la comodidad y el confort como algo natural sin que requiera un esfuerzo conseguir las cosas, en que las relaciones humanas son cada vez más frías y menos humanas, en un mundo así hay gente que prefiere no pensar, no plantearse que la vida no puede ser tan simple ni tan fácil como muestran los anuncios de la tele, y optan por vivir creyendo en ese mundo ideal y supuestamente controlado. Esas personas el día que se tienen que enfrentar a una situación que se les escapa de las manos, cuando un día la naturaleza les demuestra que el control en realidad es un espejismo, se bloquean, reciben una lección de humildad, se dan cuenta de su propia mediocridad y eso es muy difícil de asumir y menos aun de reconocer ante los demás.

Desde el punto de vista cinematográfico el film goza de unas interpretaciones sensacionales de todos sus actores, destacando especialmente Kristofer Hivju, actor noruego visto en la serie Juego de Tronos, que en esta película tiene una gran presencia en pantalla y es capaz de transmitir muchísimo con tan solo el gesto y la mirada. Las localizaciones son fantásticas, tanto los interiores como los exteriores. La puesta en escena es muy sobria pero adecuada para la historia. Es escasa en elementos de atrezzo pero muy efectiva en sus encuadres, realizados en planos fijos que recogen mucha información del espacio en el que se desarrolla la escena y contribuyen a transmitir esa sensación de estancamiento psicológico en que se encuentran los personajes.

El único lastre que tiene la película para ser redonda es que peca de exceso de metraje, ya que en muchas ocasiones estos planos fijos tienen una duración excesiva en pantalla. A veces es necesario alargar de más un plano para crear cierto efecto dramático o para subrayar la importancia de algo que se está mostrando, pero durante toda cinta hay demasiados planos que se alargan hasta la extenuación de un modo totalmente gratuito e innecesario, sin que conduzcan a ninguna parte.

En definitiva puedo concluir que se trata de una muy buena película a la que le sobran varios minutos de metraje para ser redonda. Tiene momentos dramáticos y cómicos. El humor, por cierto, aporta momentos muy graciosos y está muy bien integrado para oxigenar de vez en cuando la sensación de frialdad, duda y bloqueo que sufren los personajes.

sábado, 28 de febrero de 2015

Oscar: mexican power

Un año más se han entregado los Oscar de Hollywood, y ya van 87. Este año se consolida el poder de los cineastas mexicanos en la meca del cine. Si bien el año pasado ganaba Alfonso Cuarón por Gravity, este año ha sido Alejandro González-Iñárritu el agraciado por Birdman, que además se alzó como vencedora de la noche con un total de 4 galardones. A la estatuilla del director hay que sumarle las de Mejor Película, Fotografía y guión original.

Sin embargo Michael Keaton, que muchos apuntaban como favorito, se quedó sin premio en favor de Eddie Redmayne, por su rol en La teoría del todo. Si bien hace un gran trabajo encarnando a Stephen Hawking, creo que en esa película brillaba con más fuerza Felicity Jones, por supuesto nominada a Mejor Actriz, pero finalmente fue Julianne Moore la vencedora por su papel en Siempre Alice. Con el Mejor Actor de Reparto sí se cumplieron los pronósticos al recaer el premio en J.K Simmons por Whiplash, película que además ganó también en las categorías de Mejor Montaje y Mejor Sonido.

A Birdman le igualó en número de estatuillas El gran hotel Budapest con los Oscar a Mejor Vestuario, Diseño de Producción, Música y Maquillaje.

Mi favorita de este año era The imitation Game, que finalmente se ha quedado con un solo galardón, el de Mejor Guión Adaptado.

Los Mejores Efectos Visuales y Edición de Sonido fueron a parar a Interstellar y El francotirador respectivamente.

En cuanto a la gala cabe destacar que el número musical de apertura de la misma fue sensacional, mezclando imágenes de películas de todos los tiempos, así como la recreación de escenas míticas en forma de sombras. El presentador Neil Patrick Harris cantaba y bailaba imitando la escena a representar pero su sombra se reproducía con la escena en sí. Por ejemplo, hace el gesto de abrir el paraguas y en su sombra se ve el paraguas de Cantando bajo la lluvia. Todo un espectáculo.

sábado, 21 de febrero de 2015

Desparrame occidental en oriente

Ha llegado a las carteleras españolas The interview, la polémica película que provocó un ciberataque, supuestamente de Corea del Norte, a la productora Sony Pictures por la ridiculización que hace el film de la figura del dirigente de este país asiático.

La película es una comedia gamberra perpetrada por los artífices de Juerga hasta el fin, de hecho este es el segundo film como directores del tándem formado por Seth Rogen y Evan Goldberg. El propio Rogen protagoniza junto a James Franco, y la verdad es que la química entre los dos colegas funciona a la perfección.

La historia en sí es delirante: el presentador y productor de un show televisivo nocturno de entrevistas a famosos, se lleva la sorpresa de que su programa es uno de los favoritos de Kin Jong Un, el líder de Corea del Norte, así que deciden contactar con la embajada para decir que les gustaría entrevistarlo, aunque sin demasiadas esperanzas de conseguirlo. Sin embargo la respuesta del gobierno norcoreano es positiva, circunstancia que aprovecha la CIA para convencer a los dos colegas de la tele de que maten al mandatario norcoreano.

La cinta goza de buen ritmo, una trama interesante, mucha chispa, actores convincentes, efectos especiales, una estupenda caracterización de Randall Park para interpretar a Kin Jong Un, y mucho humor gamberro. El desenlace de la película es una traca pirotécnica en medio de tanto delirio cómico que recuerda en cierto modo a Tropic Thunder.

El único lastre que tiene el film en su conjunto es la redundancia de los diálogos. La comicidad imperante es el típico humor burdo y grueso norteamericano basado en continuas metáforas escatológicas y sexuales puestas en boca de personajes frívolos y superficiales. El caso es que en el primer tercio del film esto funciona muy bien, pero llega un momento hacia la mitad del metraje en que este tipo de chistes se hace un poco reiterativo de más rayando en lo grotesco, y los personajes se quedan estancados en su evolución, cuando se podría haber sacado algo más de ellos. Sin embargo llegado el momento cumbre, la entrevista, la película remonta el vuelo y termina por todo lo alto.

Reconozco que me reí mucho, pero me dejó la sensación de que el material que manejan podría haber dado más de sí y se han conformado con ir a lo fácil. En fin, una comedia delirante con elementos de periodismo, política y espías para reírse un rato y pasarlo bien en el cine.

domingo, 15 de febrero de 2015

Medallas CEC: premios con solera

El pasado 2 de Febrero se entregaban las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) en el cine Palafox de Madrid, como cada año. Sin embargo esta vez tenían algo especial, y es que se trataba de su 70ª edición, los premios más antiguos del cine español.

El CEC está formado por todos aquellos que escriben en el ámbito del Séptimo Arte: críticos, guionistas, redactores, analistas, estudiosos, en definitiva gente que se dedica al cine sobre el papel y por tanto colabora en la promoción, difusión y preservación de las obras cinematográficas a través de sus escritos.

Se entregan unos días antes de los Goya, y normalmente suelen tener resultados muy similares. Son algo así como Los Globos de Oro y los Oscar, con la salvedad de que en el caso español tienen más solera los CEC que los Goya. Este año concretamente la coincidencia ha sido total. En ambos casos partían como favoritas El niño y La isla mínima, y en ambas galas se ha alzado como gran triunfadora La isla mínima. Los galardones del CEC a esta película en las categorías de Mejor Película, Director, Actor Principal, Actriz Revelación, Guión, Fotografía, Montaje y Música, han coincidido con los correspondientes premios Goya. Del mismo modo en ambas galas se ha premiado a Paco de Lucía: la búsqueda como Mejor Documental y a Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo en los apartados de Mejor Guión Adaptado y Película de Animación.

En cualquier caso parece que este ha sido el año de la consagración del género thriller dentro del panorama del cine español. Se han hecho este tipo de películas antes con buenos resultados, véase Tesis, No habrá paz para los malvados, Celda 211, por citar algunos ejemplos, pero este año el hecho de premiar con tal unanimidad una película de este género, y siendo su gran contrincante otro film de similares características, parece que el thriller madre in Spain se consolida en el panorama cinematográfico español.

Los CEC incluyen también tres premios a las trayectorias profesionales de personas vinculadas al cine. La medalla a la Labor literaria y periodística, que fue para el crítico Boquerini, medalla a la Labor de Promoción del cine para el periodista Juan Zavala, y la medalla de Honor para el actor Arturo Fernández.

Como todos los años la gala del CEC culmina con la proyección de una película en primicia, normalmente de cine independiente. Este año pudimos disfrutar de Nuestro último verano en Escocia, distribuida por A Contracorriente Films, de la que daré cuenta en este blog más adelante, ya que tiene previsto su estreno en cines el próximo mes de Abril. Esta película ganó el Premio del Público en la Seminci de Valladolid.

sábado, 7 de febrero de 2015

La Cenicienta de las galaxias

Gracias a Sensacine por el preestreno de El destino de Júpiter. La verdad es que pasé un buen rato.

Cuando vi Avatar me pareció una idea original, en cuanto al universo de seres azules y tribales creado por James Cameron, pero que en su desarrollo había caído en crear escenas que recordaban demasiado a otras películas de distintos géneros, desde Bailando con Lobos, hasta Aliens: El regreso, resultando ser como un collage de otros films ya vistos. Algo parecido ocurre con el nuevo trabajo de los hermanos Wachowski: El destino de Júpiter (Jupiter Ascending).

Una chica llamada Júpiter, debido a la pasión de su padre por la astronomía, vive como Cenicienta limpiando inodoros con su peculiar familia sin saber que en realidad el destino le reserva una gran sorpresa más allá de las estrellas.

La película plantea temas interesantes en cuanto a la crítica de los poderes fácticos, los grandes magnates que dominan el mundo provocando guerras y derrocando o encumbrando presidentes a su antojo según sus estrategias mercantiles. Esto se plasma en el film llevando al extremo esta situación de manera que una dinastía de industriales galácticos dominan el universo en el cual la Tierra es un planeta muy subdesarrollado en el que se cultiva a los humanos como materia prima de su inmensa maquinaria. Una idea que nos remite a Matrix, el gran acierto de los Wachowski en su carrera cinematográfica, en la que las máquinas cultivaban a los humanos y los usaban como pilas para abastecerse de energía. En el caso que nos ocupa ahora en vez de estar gobernados y esclavizados por un inmenso ordenador lo estamos por una familia de magnates espaciales cuyo patrimonio está en manos de tres codiciosos hermanos que manejan el cotarro. El diseño y concepto social del planeta de estos individuos, recuerda en cierto modo al de Thor, y las incursiones de estos seres en la Tierra para pasar desapercibidos se resuelven como los Men in Black.

A nivel visual es muy potente, no han escatimado en gastos. Las escenas de acción a veces resultan algo aparatosas de más. Sin embargo quedan para la posteridad las imágenes protagonizadas por las botas surfeadoras del protagonista, unas botas con las que desafía la ley de la gravedad y se mueve por el aire como si llevara unos patines, dejando tras de sí una estela de luz. Un accesorio tan jugoso como lo fue en su momento el aeropatín de Marty McFly en Regreso al futuro II.

En cuanto a los actores se puede decir que cumplen con oficio su trabajo y se meten de forma convincente en los personajes que están escasamente perfilados. Nos encontramos con los rostros de Mila Kunis, Channing Tatum, que estrena al mismo tiempo Foxcatcher, Sean Bean y Eddie Redmayne, actualmente también en cartelera encarnando a Stephen Hawking en La teoría del todo.

En definitiva El destino de Júpiter parte de una idea interesante desarrollada pobremente en el guión y plasmada en la pantalla con un envoltorio tecnológico de última generación. Una película entretenida y visualmente atractiva que podía haber dado más de sí, pero con todas y con esas resulta agradable de ver.


domingo, 25 de enero de 2015

Los juicios de Auschwitz

Gracias a Sensacine por el preestreno de La conspiración del silencio, que contó con la presencia del director y el actor protagonista.

Muchos conocen los famosos juicios de Nüremberg, aquellos en que los Aliados tras ganar la II Guerra Mundial juzgaron a los oficiales nazis por crímenes contra la humanidad. Una historia que además contó con una adaptación al cine en la película Vencedores o vencidos, repleta de grandes estrellas como Spencer Tracy, Burt Lancaster, Montgomery Cliff o Richard Widmark.

Menos conocida es la historia de otros juicios, los que llevaron a cabo los alemanes en 1963 contra los ex-oficiales nazis que tomaron parte en el exterminio realizado en el campo de concentración de Auschwitz. En general se sabe lo que allí ocurrió, pero lo interesante del caso es que si hoy día se conocen esos hechos es gracias al coraje de unos hombres que se opusieron a guardar silencio sobre aquello. Al terminar la Guerra los ex-oficiales volvieron a la vida civil recolocándose en distintas posiciones, y en la sociedad alemana se hizo una especie de silencio para olvidar esos hechos, ya que quien más y quien menos tenía algún pariente o alguien cercano que había pertenecido al Partido, así que muchos querían olvidar sin más, no pensar en ello y seguir adelante.

Sin embargo entre 1958 y 1963 se realizaron investigaciones para llevar a juicio a los responsables de las atrocidades cometidas en Auschwitz. Esta es la historia que nos cuenta La conspiración del silencio, una producción alemana que relata minuciosamente este hecho histórico. Para la película crean un personaje en el que se centra el trabajo de investigación. Todo lo que se refiere a su vida privada y su evolución emocional a lo largo del proceso es ficción, pero todo el cómo se llevó a cabo la investigación es verídico y ha sido exhaustivamente documentado.

La película es muy correcta en todos sus aspectos, desde las interpretaciones de los actores hasta la puesta en escena y la ambientación de la época. A nivel de intensidad dramática el film va de menos a más. Comienza algo tibia, falta de garra, de chispa, pero a medida que avanza el proceso que relata así como el metraje, va ganando intensidad y al final deja satisfecho al espectador.

Una buena película resuelta con oficio por el director Giulio Ricciarelli, actor alemán de origen italiano que debuta en la dirección de largometraje con este film. El protagonista, Alexander Fehling, da la talla para llevar el peso protagonista de la historia. Entre los secundarios cabe destacar también la interpretación de la actriz Friederike Becht y el actor André Szymanski, en el rol del periodista Thomas Gnielka, que sí es un personaje real en la historia.

domingo, 18 de enero de 2015

Fe, ciencia y amor

El director británico James Marsh, artífice de documentales como por ejemplo Man on wire, dirige la adaptación de la autobiografía de Jane Wilde, la primera esposa del aclamado cosmólogo Stephen Hawking, en un emocionante y conmovedor biopic de una de las mentes más brillantes de la ciencia de las últimas décadas, que lleva por título La teoría del todo.

Una historia sobre cómo el amor puede combatir a la muerte y unir a dos personas de creencias contrapuestas. Él es ateo, ella anglicana practicante. A él le diagnostican ELA a los 21 años, en los albores de su noviazgo con Jane y de realizar sus estudios de doctorado. Los médico le pronostican dos años de vida. Ella decide seguir adelante y se casan. Hoy en día Hawking tiene 73 años y se ha convertido en uno de los científicos más prestigiosos del mundo.

Sin duda es una historia digna de llevar a la gran pantalla, y el director James Marsh lo hace con buen oficio. Desde un punto de vista técnico destacaría como grandes virtudes del film la puesta en escena y la fotografía. Por otro lado la partitura del compositor islandés Jóhann Jóhannsson, responsable también de la música de Prisioneros, resulta deliciosa, un placer para el oído.

Los actores son muy buenos, especialmente la pareja protagonista. Eddie Redmayne, el joven Marius de Los Miserables, encarna con enorme verosimilitud a Stephen Hawking. Su composición del personaje es impecable. Pero sin duda la que destaca por encima de todo el elenco es Felicity Jones en el papel de Jane Wilde, la abnegada y luchadora esposa de Stephen, que logra no sólo encarnar con gran convicción al personaje sino además transmitir todo un abanico de emociones: embelesamiento, dolor, sacrificio, entereza, admiración, tristeza. Su vida es como una montaña rusa emocional y la joven actriz lo transmite.

Es cierto que la película trata de la vida de un genio, una historia de superación y de amor, un debate entre razón y Fe, pero por encima de todo es un relato sobre el ser humano, con sus virtudes y debilidades, que trasciende más allá de clichés y etiquetas superficiales, sin regodearse en la tragedia, sin tremendismos, simplemente mostrando personajes veraces, bien trazados, con calado dramático. Una película que conmueve.