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Canciones veraniegas de cine

Vender una película a través de una canción que supuestamente es el tema central de su banda sonora, aunque en ocasiones solamente se disfr...

martes, 23 de agosto de 2016

El jugador que devolvió el orgullo a su país: Pelé

En 1950 la selección de fútbol de Brasil perdió la final del mundial frente a Uruguay. Sin embargo no fue una derrota deportiva como otra cualquiera, sino que se convirtió en todo un desastre nacional por la imagen que el mundo tenía de este país. Todos lo veían como una nación primitiva, incivilizada. A nivel político se trató de implantar el estilo de juego europeo, renunciando a la ginga, el estilo propio de los jugadores, heredado de las tradiciones de sus antepasados, tratando así de dar una nueva imagen al mundo. En el mundial de 1958 fue cuando Brasil recuperó su orgullo nacional ganando el campeonato del mundo gracias al debut de Pelé, el debutante internacional más joven de la historia, que con sólo 17 años logró convertirse en la estrella del Mundial de fútbol jugando con su estilo ginga.

La película Pelé, el nacimiento de una leyenda (Pelé: birth of a legend), relata la vida de este gran futbolista en esos ocho años cruciales de su vida y de la historia del fútbol brasileño. De hecho esa lucha entre la implantación de un nuevo estilo de juego o la conservación de las tradiciones propias, es el eje central de la trama de la película. En cuanto a la vida de Pelé, retrata correctamente sus lazos con sus amigos y su familia, haciendo especial hincapié en la relación con su padre.

Dirigen los hermanos Jeff y Michael Zimbalist, cineastas curtidos en el género documental. El propio Pelé figura en la producción y hace un pequeño cameo en la pantalla. Dos jóvenes actores encarnan al campeón con gran naturalidad y frescura, uno en su infancia y otro en su adolescencia: Leonardo Lima Carvalho y Kevin de Paula, respectivamente. Ambos debutan en cine con esta película. Al padre del protagonista lo interpreta Seu Jorge, visto en títulos como Ciudad de Dios o Tropa de élite 2. La actriz Mariana Nunes interpreta a la madre. Completa el reparto Vincent D'Onofrio en la piel del seleccionador nacional Vicente Feola.

El esquema narrativo es muy convencional en el género de los biopics, o películas biográficas, y la trama se desarrolla sin sorpresas. No obstante el ritmo es bueno y cuenta con momentos muy vibrantes. La fotografía y la música se combinan para transmitir el sentimiento de esa cultura ancestral, que brota de lo más profundo del ser. Tradición, deportividad, relación paternofilial, compañerismo, son conceptos que impregnan el metraje de Pelé, el nacimiento de una leyenda.

jueves, 18 de agosto de 2016

El mejor amigo del niño: el dragón

En 1977 Disney estrenaba la película Pedro y el dragón Elliot, que combinaba la imagen real con los dibujos animados, técnica que ya había empleado en otras películas de gran éxito como Mary Poppins o La bruja novata. Sin embargo esta vez tuvo menos repercusión en el público. Llega ahora a las pantallas una nueva versión bajo el título Peter y el dragón, aunque el título original es el mismo en ambos casos: Pete's dragon, cuya traducción literal sería El dragón de Pete, siendo Pete diminutivo de Peter.

La acción se desarrolla en un pueblo de montaña en Estados Unidos, donde se cuenta la leyenda de un dragón que habita en los bosques. Un anciano del lugar asegura haberlo visto muchos años atrás. Un niño llamado Peter va de excursión por el bosque con sus padres y éstos mueren al volcar el coche en un accidente. El niño sobrevive y es acogido por el dragón. Seis años después es encontrado por una guarda forestal, hija del hombre que aseguraba haber visto al animal mitológico, y por los trabajadores de un aserradero, del cual se nutre el pueblo, que están talando los árboles indiscriminadamente.

Dirige David Lowery, cineasta forjado en el cine independiente. Protagoniza Bryce Dallas Howard, hija del prestigioso director Ron Howard, a la que ya pudimos ver enfrentada a otros monstruos en Jurassic World. Le acompañan Karl Urban, protagonista de Dredd, Wes Bentley, visto en títulos como Encontrarás dragones, American beauty o Los juegos del hambre, Robert Redford en el rol del padre de la protagonista, y los niños Oakes Fegley y Oona Laurence.

Todos trabajan bien, pero el gran protagonista de la función es el dragón Elliot, que con sólo la mirada es capaz de transmitir ternura, ira, miedo, comicidad, tristeza, en fin, todo un abanico de emociones. Al tener el cuerpo cubierto de pelo en vez de escamas, su aspecto físico recuerda más a Fuchur de La historia interminable que a otros dragones tales como el de Shrek, Dragonheart o Como entrenar a tu dragón, por citar algunos ejemplos. Además técnicamente está muy logrado, un trabajo de efectos digitales de primera línea.

La película toca la fibra sensible del espectador. A ratos trae ecos de películas como El libro de la selva, E.T. o King Kong. Si bien resulta bastante predecible en su desarrollo, al final deja buen sabor de boca. Es un cuento para niños y una película para disfrutar en familia. De trasfondo subyacen mensajes a favor de los valores familiares y la protección del medio ambiente, si bien el film no se centra en profundizar sobre ello sino más bien en la relación de amistad entre el niño y el dragón, así como en el espíritu de cine de aventuras. No obstante todas esas pinceladas de mensajes en positivo, ya sea en mayor o menor medida, le dan un aire global de optimismo al film que lo hacen muy agradable de ver.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

lunes, 15 de agosto de 2016

Canciones veraniegas de cine


Vender una película a través de una canción que supuestamente es el tema central de su banda sonora, aunque en ocasiones solamente se disfrute con los créditos finales, es algo que se hace de vez en cuando, pero que en las décadas de los 80 y los 90 era muy habitual. Algunas canciones tuvieron tanto éxito o más que la propia película.

Hay grandes hits musicales de películas estrenadas en cualquier época del año, pero, ya que estamos en verano, propongo a continuación una selección de diez éxitos veraniegos estrenados en España durante la época estival. El orden de la lista es meramente cronológico:

1. A view to a kill, de Duran Duran. El famoso grupo pop de los 80 fue el encargado de la canción que daba título a la despedida de Roger Moore como agente 007 en Panorama para matar, estrenada en España en julio de 1985. PLAY

2. Take my breath away, de Berlin. Impresionante éxito de esta balada que formaba parte de la banda sonora de Top Gun, el encumbramiento de Tom Cruise como estrella de la pantalla. Se cumple este verano el trigésimo aniversario de su estreno. Fue en agosto de 1986. PLAY

3. Batdance, de Prince. Esta canción marcó sin duda el verano de 1989, contribuyendo a crear una enorme expectación por el Batman de Tim Burton que llegaría en septiembre de ese año. La batmanía se había desatado. PLAY

4. (Everything I do) I do it for you, de Bryan Adams. Emocionante balada romántica de enorme éxito que formaba parte de la banda sonora de Robin Hood: Príncipe de los ladrones, con Kevin Costner de protagonista, estrenada en Junio de 1991. PLAY

5. Speed, de Billy Idol. Una canción tan adrenalínica como la película a la que pertenece: Speed, con Keanu Reeves y Sandra Bullock a bordo de un bus a punto de explotar. Agosto de 1994. PLAY

6. Love is all around, de Wet, wet, wet. Prácticamente podíamos catalogar de fenómeno social el impacto de esta canción, que ayudó enormemente a que la comedia romántica británica Cuatro bodas y un funeral tuviera la taquilla que tuvo a finales de agosto de 1994. PLAY

7. Hold me, thrill me, kiss me, kill me, de U2. Bono y su banda dando marcha a la acrobática versión del hombre murciélago en Batman Forever, dirigida por Joel Schumacher. Junio de 1995. PLAY

8. Theme from Mission: Impossible, de Larry Mullen & Adam Clayton. Estos dos miembros de U2 hicieron una versión moderna del clásico de Lalo Schifrin que causó un gran impacto en el público, aumentando considerablemente la expectación ante el estreno de Mission: Impossible en julio de 1996. Hace ya 20 años. PLAY

9. Men in Black, de Will Smith. Canta, baila y actúa. Will Smith ponía ritmo a la comedia de ciencia ficción Men in Black que él mismo protagonizaba junto a Tommy Lee Jones, en julio de 1997. PLAY

10. I don't wanna miss a thing, de Aerosmith. El padre, Steve Tyler, cantando, y la hija, Liv Tyler actuando en el blockbuster veraniego Armageddon, de Michael Bay, en julio de 1998. PLAY

lunes, 8 de agosto de 2016

Fisher versus Spassky, sacrificio de peón

Las poliédricas y torturadas mentes de los grandes genios, son fuente de inspiración para la composición de personajes carismáticos cuyo magnetismo proviene sus excentricidades fruto de trastornos obsesivos compulsivos, paranoia, esquizofrenia, y otros problemas mentales, a pesar de los cuales han sido capaces de dejar su huella en la historia. Así por ejemplo nos han llegado a la pantalla biopics, o películas biográficas, de personalidades como el productor de cine Howard Hughes en El aviador, el matemático John Nash de Una mente maravillosa, o el visionario fundador de Apple, Steve Jobs. Ahora le llega el turno al campeón de ajedrez Bobby Fisher en la película El caso Fisher (Pawn sacrifice).

El director Edward Zwick, artífice de Leyendas de pasión, El último samurai, o Diamante de sangre, entre otras, dirige a Tobey Maguire, el otrora Spiderman, versión de Sam Raimi, que se mete en la piel del complicado ajedrecista. Un personaje obsesionado con vencer al campeón soviético de ajedrez, una personalidad marcada por un ambiente familiar inestable, y con la paranoia conspiratoria del espionaje durante la Guerra Fría como telón de fondo.

Liev Shreiber, que ya había trabajado a las órdenes de Zwick en Resistencia, encarna al campeón soviético Boris Spassky, en un registro más contenido, de menos diálogo y más presencia silenciosa que los personajes a los que nos tiene acostumbrados. Cabe recordar que ha interpretado personajes más viscerales tanto en Resistencia como en Lobezno, o roles más locuaces como su encarnación de Orson Welles en RKO 281 o el científico de Kate y Leopold. A principios de este año lo pudimos ver en la oscarizada Spotlight.

El famoso encuentro entre Fisher y Spassky de 1972 se convirtió en un fenómeno social sin precedentes en el mundo del ajedrez. Fisher se hizo famoso a nivel de ídolo de masas dedicándose a algo que normalmente no resulta nada mediático. No obstante también hay que tener en cuenta los factores externos, y el hecho de la época, en que un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, hace que este tipo de eventos cobren una mayor dimensión que si hubiese tenido lugar en otro momento de la historia.

El caso Fisher goza de una correcta ambientación del momento en que se desarrolla la acción, buenas interpretaciones de sus protagonistas, y un ritmo narrativo adecuado a la evolución de la trama. Es una lástima el anodino título que le han puesto para su estreno en España. La traducción literal del título original, Pawn sacrifice, viene siendo algo así como "Sacrificio de peón", en clara alusión a una jugada de ajedrez que funciona como metáfora del juego de poder de las altas esferas y de cómo utilizan a las personas en sus estrategias políticas, es decir, como a peones de ajedrez.

lunes, 1 de agosto de 2016

Vuelve Jason Bourne

Tras el relevo tomado por Jeremy Renner en El legado de Bourne, de Tony Gilroy, donde interpretaba a otro agente afectado por los acontecimientos ocurridos en las tres primeras entregas, Matt Damon vuelve a encarnar al personaje que lo encumbró en 2002 con El caso Bourne, de Doug Liman. Además esta vez participa también como productor y vuelve a contar con Paul Greengrass en la dirección, con quien había trabajado en la segunda y tercera partes, El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne respectivamente. En esta ocasión para dar título a la nueva cinta siguen la estela de Stallone en las últimas entregas de sus dos sagas más míticas, en las que usaba el nombre completo del personaje: Rocky Balboa y John Rambo. Con el espía de Matt Damon han utilizado la misma fórmula para dar título a esta película: Jason Bourne, que le da un cierto aire de secuela crepuscular al film.

Comienza con el protagonista malviviendo en Atenas, ganándose la vida, como Rambo en Tailandia al inicio de Rambo III, con peleas clandestinas. La ex agente de la CIA Nicky Parsons, inmersa ahora en el mundo de los hackers, entra en los servidores de la CIA capturando información de operaciones encubiertas en las que descubre nuevos datos sobre le pasado de Bourne, y se pone en contacto con él para darle esta información.

Julia Stiles repite en su papel de Nicky Parsons, la única que ha estado en las cuatro entregas junto a Matt Damon. Como nuevos fichajes están Tommy Lee Jones, en el rol de director de la CIA, Alicia Vikander, ganadora del Oscar este año por La chica danesa, en la piel de la encargada de la nueva operación para perseguir a Bourne, y Vincent Cassel como el ejecutor que debe dar caza al protagonista.

Paul Greengrass sigue dirigiendo con ritmo trepidante las andanzas de Bourne por medio mundo con espectaculares persecuciones motorizadas, tiroteos, peleas cuerpo a cuerpo y espionaje de alta tecnología. Y por supuesto no podían faltar unos créditos finales de diseño tecnológico amenizados por la canción Extreme ways, de Moby.

Toda la saga tiene como trasfondo los trapos sucios de las agencias que supuestamente velan por nuestra seguridad. En esta nueva entrega además se añade el controvertido tema de la privacidad de datos personales en las redes sociales. Todo muy bien entrelazado con la acción trepidante y el ritmo vertiginoso que posee el metraje desde el inicio hasta el final.

Por tanto Jason Bourne no decepciona, no cansa, al contrario, sigue aportando más elementos nuevos a un universo que inicialmente parecía no tener mucho más alcance. Sin duda la película de acción de este verano.

miércoles, 20 de julio de 2016

Money monster, el mediático circo bursátil

Un joven desquiciado irrumpe a punta de pistola en el plató del programa televisivo sobre el mundo financiero Money monster, durante una emisión en directo, reclamando a su famoso presentador explicaciones por una operación de inversión bursátil que salió mal, en la que el chico perdió todos sus ahorros al seguir los consejos de la estrella televisiva.

Jodie Foster firma con esta su cuarta película como directora, y para ello cambia totalmente de género. Hasta ahora había dirigido un cine más intimista, dramas con toques de comedia sobre conflictos familiares, con los títulos El pequeño Tate, A casa por vacaciones y El castor. En Money monster se zambulle en el thriller adrenalínico, para contarnos una historia moralizante sobre la avaricia y la banalización de la realidad a través del espectáculo mediático en el marco de la crisis económica de los últimos años. Así pasa a engrosar la lista de películas de denuncia social sobre los desmanes cometidos por los bancos y grandes empresas de inversión, junto a títulos como Wall Street: el dinero nunca duerme, Margin call, o La gran apuesta. También puede formar parte de otra lista formada por películas sobre el mundo de la televisión sensacionalista, como Asesinos natos, 15 minutos, o Showtime.

Protagonizan George Clooney, en la piel del presentador estrella, Julia Roberts, en el rol de la realizadora del programa, y Jack O'Connell como el joven secuestrador. Les secundan Dominic West y Caitriona Balfe encarnando respectivamente a los personajes del CEO y la responsable de comunicaciones de la empresa que ha generado el conflicto por el que se desencadena la trama de la película. Todos aportan sólidas e intensas, a la par que equilibradas, interpretaciones. Jodie Foster demuestra buen pulso tanto para dirigir a los actores como en la faceta técnica de la dirección.

La música de Dominic Lewis se encuentra perfectamente integrada en la acción, tanto que contribuye a crear tensión en el ambiente, pero sin que el espectador apenas se dé cuenta de los acordes que suenan. Suya fue también la partitura de Doble identidad: jaque al MI5.

El resultado global de Money monster es un intenso y frenético thriller de denuncia social, que se presta al debate por los distintos matices que ofrece en su retrato de la sociedad actual de los países occidentales, donde el exceso de tecnología y la carencia de valores humanos, abocan a una deshumanización de la especie caracterizada por la indiferencia y la apatía ante la realidad, una realidad que se antoja efímera, de usar y tirar, de pasar el rato, como una ficción televisiva.

lunes, 18 de julio de 2016

Lolo, un psicópata con complejo de Edipo

La protagonista de la trilogía Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer, Julie Delpy, nos trae la película Lolo, el hijo de mi novia (Lolo), una comedia francesa de la cual ella es guionista, directora y protagonista. Le acompañan Dany Boon, conocido especialmente por Bienvenidos al norte, Vicent Lacoste y Karin Viard, vista recientemente en La familia Bélier.

Una sofisticada parisina dedicada al mundo de la moda entabla relación con un informático provinciano dedicado al mundo de la banca. Ella está divorciada y tiene un malcriado hijo de veinte años, llamado Lolo, el cual hará todo lo posible para espantar al nuevo pretendiente de su madre.

En principio el argumento puede dar lugar a una buena comedia, ya que es una trama muy propia de películas de enredo, sin embargo el tratamiento dado a los personajes hace que posiblemente no le haga mucha gracia a varios sectores de público. Por un lado comete el mismo error que las comedias americanas como The interview o La boda de mi mejor amiga, que es basar la comicidad verbal en un exceso de diálogos llenos de metáforas escatológicas y sexuales nada sutiles. Este tipo de humor grueso y zafio puede hacer gracia al inicio del film, con un par de comentarios para romper el hielo, pero a medida que avanza la trama se acaban haciendo reiterativos, fuera de lugar y carentes de gracia. Por otra parte las fechorías del niñato para ahuyentar al ingenuo informático, lejos de ser travesuras hilarantes, son más bien actos propios de un psicópata que no tienen ninguna gracia, y que posiblemente funcionasen mejor en un thriller, tipo La mano que mece la cuna, que en una comedia de verano.

A favor la película cuenta con un buen trabajo de actores, especialmente de Dany Boon, y una dirección bastante competente a la hora de conferir un buen ritmo narrativo a la historia. Se anuncia como la comedia del verano, y de hecho tiene buenos mimbres para que pudiera serlo, pero debido al enfoque descrito anteriormente el resultado no logra ser el anunciado.