Entrada destacada

Presentado el libro de Galax Pictures

El pasado 16 de noviembre se presentó en la librería Bubok el libro Historia de un blog de cine , que condensa lo que han sido los primeros ...

Busca en Galax Pictures Cine Blog

domingo, 19 de febrero de 2017

Galax Pictures en los Arribes del Duero

Fue un fin de semana de octubre. Hacía sol, pero ya sin el tórrido calor veraniego. Un tiempo ideal para salir al campo, a respirar aire puro y caminar en buena compañía.

Fueron dos jornadas de senderismo en los Arribes del Duero. Un paisaje fantástico que invita a ser retratado. Con la cámara en ristre recorrí los senderos portugueses y españoles que flanquean el río, que constituye una frontera natural entre los dos países que forman la Península Ibérica. Un día fue más duro que el otro, por el calor, sin sombra bajo la que resguardarse. Te invito a descubrir por qué país transitamos ese día en el reportaje Las dos caras del Duero.

lunes, 13 de febrero de 2017

La viudez de la primera dama

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de Jackie.

Natalie Portman está nominada al Oscar a mejor actriz por tercera vez. La primera fue por Closer, luego llegaría Cisne negro, con la que ganaría la ansiada estatuilla, y este año tiene la opción de volver a llevárselo por Jackie, un dramático y psicológico retrato de Jaqueline Kennedy, una de las más emblemáticas primeras damas de Estados Unidos. A través de la entrevista que concede a un periodista, una semana después del magnicidio de JFK, la película nos muestra el dolor de una mujer que vivía en una especie de cuento de hadas, que se hizo añicos súbitamente, en tan solo lo que dura un disparo.

No es que fuese un matrimonio perfecto ni todo resultase color de rosa, pero sí es cierto que, como residentes de la Casa Blanca, transmitían una imagen de glamour, idealismo y aire fresco que en la película se ensalza, casi rayando en la hagiografía, sirviendo así como contrapunto para acentuar la tragedia que supone perder tanto a un ser querido como todo ese universo particular, ese modo de vida, de una manera tan drástica y desgarradora. El film nos adentra con esto en la psicología del personaje, así como con las escenas en las que ella dialoga con un sacerdote buscando consuelo espiritual. El cura está interpretado por el recientemente fallecido John Hurt. Las conversaciones entre su personaje y Jackie, sobre cómo superar la tragedia y seguir adelante, resultan muy estimulantes.

En la producción encontramos a Darren Aronofsky, que dirigió a Natalie Portman en Cisne negro. De la dirección se ha encargado esta vez el chileno Pablo Larraín, que dirige con pulso firme este relato sobre un momento clave de la historia de Estados Unidos. Goza de una buena puesta en escena, una cuidada ambientación y una composición musical a cargo de Mica Levi, también nominada al Oscar. Sus acordes subrayan el desgarramiento del alma que está sufriendo la viuda, aunque el uso que hace el director de estas piezas musicales en la película no siempre es el más adecuado. En algunas escenas parece que chirría un poco la música empleada con las imágenes, pero globalmente es una acertada partitura que ayuda a envolver al espectador en el estado anímico de la protagonista.

martes, 7 de febrero de 2017

Estancado en Manchester

El guionista Kenneth Lonergan, responsable de libretos como, por ejemplo, el de Una terapia peligrosa o Gangs of New York, escribe y dirige un potente drama titulado Manchester frente al mar (Manchester by the sea), protagonizado por Casey Affleck. Es el tercer largometraje dirigido por Lonergan y tiene seis nominaciones a los Oscar.

La película se desarrolla en Manchester, ciudad del condado de Nuevo Hampshire en el noreste de Estados Unidos, y trata sobre un hombre atormentado que no logra superar un trágico suceso. Se ha marchado a otra ciudad donde malvive solo y estancado en el pasado. Debido a la muerte de su hermano debe volver a Manchester para hacerse cargo de su sobrino, un adolescente que no tenía más familia que su padre fallecido.

Es un drama muy triste, oxigenado convenientemente por algunos golpes de humor dosificados a lo largo del metraje. El director hace un uso muy interesante de los exteriores y de la música, para reforzar el mensaje y recrear una atmósfera muy particular, que dota de entidad propia a la película. El protagonista, Casey Affleck, lleva todo el peso de la historia y aporta al personaje una gran fuerza transmitida con la mirada, con el gesto, desde una magnífica interpretación contenida. No en vano ha ganado el Globo de Oro a mejor actor dramático y está nominado al Oscar a mejor actor principal, recibiendo así su segunda nominación tras El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford en 2007. En general todos los actores trabajan muy bien, especialmente Lucas Hedges, en el papel del sobrino huérfano, Kyle Chandler, como hermano del protagonista, y Michelle Williams, como la ex esposa del mismo.

La narración transcurre en dos tiempos, y en general está bien, aunque al principio resulta algo confusa. Inserta flashbacks sin ninguna transición, y apenas se diferencia lo que es pasado y presente, por lo que al inicio, antes de tener claro quienes son los personajes y sus circunstancias, los primeros saltos temporales pueden despistar un poco al espectador.

Manchester frente al mar es una interesante película sobre el sentimiento de culpa, el cómo seguir adelante en la vida tras una experiencia traumática, y sobre las relaciones familiares complicadas. Quizá le sobra algo de metraje, pero en general es un film bastante sólido con grandes interpretaciones y algunos planos que dejan huella en la retina del espectador.

Esta película fue presentada en primicia en la gala de las medallas CEC el pasado 30 de enero.

viernes, 3 de febrero de 2017

72ª edición de las medallas del CEC

El pasado 30 de enero tenía lugar en el cine Palafox de Madrid, como en años anteriores, la gala de entrega de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), los premios más antiguos del cine español. Este año el emplazamiento de celebración ha tenido un especial protagonismo. Por una parte, será la última vez que la gala se realice en esta mítica sala, ya que próximamente será remodelada para iniciar una nueva etapa con otro concepto de cine y, por otro lado, el premio del CEC a la labor de promoción del cine ha sido, precisamente, para el cine Palafox.

Un cambio curioso que se ha producido este año respecto a los anteriores, es que normalmente presentaban la gala un actor y una actriz, pero esta vez han sido dos actores, a saber, Brais Efe y Daniel Pérez Prada. Por lo demás el guion del acto siguió la tónica habitual, con golpes de humor frescos y ritmo fluido.

En cuanto a las películas premiadas este año podemos comprobar que el thriller sigue pisando fuerte en el panorama cinematográfico español. Tres películas de este género tenían varias nominaciones: Que Dios nos perdone, que se ha ido de vacío, El hombre de la mil caras, que se llevó cuatro medallas, y Tarde para la ira, que se alzó como vencedora de la noche con cinco galardones, incluyendo el de mejor director revelación para actor Raúl Arévalo, consolidando así un prometedor debut tras las cámaras.

Como anécdota, se volvió a vivir algo que hacía tiempo que no veíamos: la intervención en directo de un premiado ausente a través del móvil de quien recoge el premio en su nombre. Fue en 2010 cuando Luis Tosar ganaba la medalla a mejor actor por Celda 211, y el director Daniel Monzón nos conectó con él por teléfono, hazaña que repitió en 2013 Juan Antonio Bayona conectando con Naomi Watts, que recibía el premio a mejor actriz por Lo imposible. En alguna otra ocasión se ha intentado sin éxito por salir el contestador automático del premiado. Este año ha vuelto a resultar efectivo este método cuando el productor José Antonio Félez nos puso en contacto con el director Alberto Rodríguez para agradecer su medalla a mejor director por El hombre de las mil caras.

Como suele ser habitual, el momento más emotivo del evento es la entrega de la medalla de honor a toda una trayectoria en el cine, que este año ha sido para el veterano actor Emilio Gutiérrez Caba, a quien, por cierto, hemos podido ver recientemente como narrador en el entrañable documental Bienvenido Mr. Heston.

El palmarés completo de la gala se puede consultar en el blog del CEC. Como de costumbre, al finalizar la entrega de premios se proyectó una película en primicia que este año ha sido el potente drama Manchester frente al mar, que tiene seis nominaciones a los Oscar, y de la que hablaré más en profundidad en el próximo post.

domingo, 29 de enero de 2017

Secuelas tardías, ¿una buena idea?

Hace poco se publicaba el primer teaser de Blade Runner 2049, cuyo estreno está previsto para octubre de este año. Se trata de la secuela del clásico de Ridley Scott estrenado en 1982, es decir, treinta y cinco años después. No es una novedad que sigan llegando secuelas de éxitos de los años 70 y 80, aunque en la mayoría de los casos son nuevas secuelas de lo que se ha convertido a lo largo del tiempo en una saga. Títulos como Star Wars, Terminator, Alien o Rocky, se han consolidado como franquicias cinematográficas a base de estrenar nuevas entregas cada cierto tiempo durante las últimas décadas.

Sin embargo, hay películas que tras permanecer más de veinte años en solitario acaban teniendo una secuela en pleno siglo XXI. Estos son algunos ejemplos:

1. Independence day: Contraataque (2016) frente a Independence Day (1996). Veinte años de diferencia. ¿Era necesaria esta secuela? Pues para lo que hicieron realmente se la podrían haber ahorrado. La nueva entrega no aporta nada de calado a la historia original. Los personajes nuevos no brillan, y a los de la primera parte se les ha quitado el brillo que tenían entonces. Efectos especiales actualizados a las nuevas tecnologías y poco más. Es entretenida porque se pasa en un suspiro, pero del mismo modo se olvida rápidamente. La original, para bien o para mal, dejaba huella en el espectador, pero la nueva no deja poso.

2. Wall Street: el dinero nunca duerme (2010) frente a Wall Street (1987). Veintitrés años de diferencia. El tiburón financiero Gordon Geko, interpretado por Michael Douglas, sale de la cárcel y vuelve a hacer de las suyas en el panorama financiero de la reciente crisis económica. La secuela tiene el interés de retratar esta situación de caos económico mundial, al igual que otros títulos como Margin call, La gran apuesta o The company men. En ese sentido, se trata de una película que funciona por sí misma en el contexto actual, independientemente del film original. Lo que la convierte en secuela es el hecho de articular la historia alrededor del personaje protagonista de su predecesora. Está bien pero no ha tenido la repercusión que tuvo en su momento la primera entrega.

3. Tron Legacy (2010) frente a Tron (1982). Veintiocho años de diferencia. Una película sobre lo que ocurre dentro de un ordenador es lógico que, con todo lo que ha avanzado la informática y su relevancia en el mundo del cine hoy en día, tuviera en la actualidad un lavado de cara, una puesta al día en el aspecto gráfico. Y desde luego lo han conseguido, ya que visualmente es poderosa y muy atractiva. Sin embargo, conceptualmente es mucho más redonda la original. Quizá hubiese sido mejor hacer un remake en vez de una secuela, pero el hecho es que ahí está, funciona en cuanto a poderío visual se refiere y toca la fibra nostálgica del espectador. Pero los conceptos informáticos que maneja son mucho más sólidos los de 1982.

Cuando oí hablar del proyecto de Blade Runner 2049 me eché a temblar. No lo consideraba necesario. Sin embargo, al ver el teaser me ha parecido que es sugerente y prometedor. Haciendo un análisis de los precedentes que hay de secuelas tardías, la verdad, no sé qué pensar o qué esperar de esta película. Supongo que saldrán otros tráileres en los próximos meses hasta que llegue su estreno. Veremos cómo pinta la cosa.

domingo, 15 de enero de 2017

90 años hablando en la pantalla

Este año se cumple el nonagésimo aniversario de la irrupción en la industria cinematográfica de lo que se conoce como el «cine sonoro». En realidad, el séptimo Arte siempre fue concebido como audiovisual, ya que las proyecciones de los primeros años del cinematógrafo no se realizaban en silencio, sino con un pianista acompañando en vivo y en directo las imágenes de la película. Y los actores hablaban, tenían diálogos, pero había que leerlos en carteles insertados en la escena. Lo que ocurrió en 1927 es que en una película proyectada se pudo oír por primera vez la voz del actor en una grabación sonora sincronizada con la imagen. Ocurría el 6 de octubre de aquel año en Estados Unidos cuando se estrenó El cantor de Jazz (The jazz singer).

La trama versa sobre el hijo de un rabino que quiere cantar jazz en contra de los designios de su familia. La película en sí no es gran cosa y el tiempo no la ha tratado bien, pero ha pasado a la historia porque después de su estreno la industria del celuloide cambió para siempre. En realidad no se oía a los actores hablar. Seguía siendo un film como los habituales hasta entonces, pero en el momento en que su protagonista, Al Johnson, tenía que cantar, se le oyó cantar y a partir de ahí se produjo el punto de inflexión.

El público quería oír hablar a sus estrellas favoritas en la pantalla. Malas noticias para los artistas de la pantomima. Las grandes estrellas mudas veían su mundo desvanecerse ante el auge de nuevos astros de la pantalla con buena dicción. Algunos se adaptaron a los nuevos tiempos, otros no lo consiguieron. Sobre este drástico cambio en la historia del cine se han hecho varias películas a lo largo de los años como, por ejemplo, Cantando bajo la lluvia (1952), El crepúsculo de los dioses (1950), El aviador (2004) o The artist (2011), por citar algunos ejemplos.

La otra cara de la moneda en este aniversario es la de Metrópolis, superproducción alemana de Fritz Lang. Se estrenó en Berlin el 10 de enero de 1927 y, al contrario de lo ocurrido con El cantor de jazz, no le fue bien en taquilla, llevando a la ruina a la productora UFA. Incluso la opinión de la crítica estaba dividida. Hoy en día está considerada como un icono del género de ciencia ficción y uno de los grandes títulos de la historia del cine. Por el año de su estreno, incluso se puede considerar como uno de los últimos clásicos del cine mudo.