miércoles, 26 de agosto de 2015

Una familia muy "espacial"

Mucho se habla en las redes sobre la hipótesis de que la llegada del hombre a la luna en 1969 fuese un montaje y que realmente el satélite nunca haya sido pisado por el ser humano. Incluso se ha dicho que las imágenes que todos conocemos podrían haber sido rodadas en un estudio de Hollywood y que el mismísimo Stanley Kubrick, que estrenaba 2001: una odisea del espacio el año anterior, podría haberse hecho cargo de la dirección.

En base a estas leyendas urbanas el director Enrique Gato y los guionistas Jordi Gasull y Javier López Barreira, artífices de Las aventuras de Tadeo Jones, se superan a sí mismos tanto en guión como a nivel técnico, y nos traen ahora Atrapa la bandera, una fascinante película de animación que supone un canto a la importancia de la unión de la familia en forma de cine de aventuras con reminiscencias a títulos como Los Goonies, Space cowboys o Apolo XIII. Un millonario megalómano pretende demostrar que realmente la llegada a la Luna ha sido una farsa, por lo que perpetra el plan de ir allí él mismo en una nave de su propia creación. La NASA no puede consentir que este indivíduo vaya a reescribir la historia destrozando las pruebas de que realmente sí llegaron en 1969, y para ello reactiva un antiguo programa espacial.

Protagoniza la historia un niño que es hijo y nieto de astronautas, aunque es un protagonismo muy compartido, ya que tanto sus amigos como sus familiares tienen mucho peso en la trama. Funciona muy bien a todos los niveles, desde el meramente técnico hasta los momentos más emocionales que consiguen tocar la fibra sensible del espectador. Los personajes tienen calado, están bien definidos, y la historia está muy bien pergeñada dosificando y entrelazando hábilmente los momentos de acción con los más tiernos y los más divertidos. Resulta una película muy equilibrada en ese sentido de ofrecer distintos ingredientes y que estén todos perfectamente mezclados, cada uno en su justa medida.

Buena trama, buenos personajes, buen ritmo y un nivel de calidad técnica muy alto. Aventuras y diversión de primer nivel para toda la familia. Sin duda una de las mejores películas del verano.

domingo, 23 de agosto de 2015

Quiero ser una estrella de Rock

La guionista de Juno, Diablo Cody, y el director de El silencio de los corderos, Jonathan Demme, unen talentos en Ricki (Ricki and the flash), una comedia sobre una cantante de Rock que cierto día recibe la llamada de su ex-marido, casado en segundas nupcias y que ha criado a sus tres hijos en un ambiente elitista muy alejados del estilo de vida de la madre, debido a que la hija de ambos ha caído en una profunda depresión al ser abandonada por su marido. La madre va a pasar unos días con su hija y durante su estancia salen a flote las heridas del pasado familiar, así como los contrastes clasistas derivados de los distintos modos de vida de cada uno.

Protagoniza Meryl Streep, sensacional como siempre, en un registro poco habitual en ella. La secunda Kevin Kline, también estupendo. En realidad es una película de actores en los que todos rezuman autenticidad en sus interpretaciones, mérito también de un buen trazado de personajes en el guión. De los secundarios cabe destacar a Rick Springfield, compañero de la protagonista en la banda de rock y también en el plano sentimental, así como Mamie Gummer en el rol de la hija desquiciada.

La música juega un papel muy importante en la película con temas míticos de Bruce Springsteen, U2, o incluso de Lady Gaga, versionados para la ocasión por la banda de rock protagonista. El director maneja muy bien las emociones consiguiendo momentos que tocan la fibra sensible del espectador. Tiene algún detalle en que se le va un poco de las manos y puede rozar lo grotesco en lo que se refiere a marcar el contraste de los estilos de vida tan distintos que llevan unos y otros.

Es en definitiva un film que trata sobre almas desgarradas, por los errores del pasado, que van en busca de redención, en un contexto de comedia agridulce que alcanza algunos momentos de gran intensidad emocional.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Nuevo reportaje de Galax Pictures: Andorra

La nueva producción de Galax Pictures este verano es un reportaje sobre Andorra, el microestado europeo de los Pirineos. Un lugar muy recomendable para visitar.

El vídeo recoge distintos lugares del territorio, tanto en su vertiente de naturaleza como cultural. Este es el reportaje:



Puedes ver más vídeos de Galax Pictures AQUÍ.

domingo, 9 de agosto de 2015

Tras la pista del Sindicato

Llega la quinta entrega de las andanzas del agente secreto Ethan Hunt. Misión:Imposible. Nación secreta. Tras 19 años desde la primera película Tom Cruise se ha mantenido fiel a ciertas bases que sentó desde un principio. Por un lado siempre ha querido hacer él escenas de alto riesgo, y que además se le vea bien la cara para que se note que de verdad es él, y continua haciéndolo a pesar de haber superado ya los cincuenta años de edad. Por otra parte desde el inicio quería que cada película que se hiciera tuviese un director diferente, de manera que cada misión estuviera dotada de un estilo propio. Tras Brian de Palma, John Woo, J.J Abrahms y Brad Bird esta vez le ha tocado coger las riendas de la nueva aventura a Christopher McQuarrie, que ya dirigió a Cruise en Jack Reacher. Este es su tercer film como director aunque su carrera profesional ha estado más marcada por su labor como guionista con títulos como Sospechosos habituales, Valkiria o Al filo del mañana. El libreto de la presente película también lo ha coescrito junto con Drew Pearce, responsable del guión de Iron Man 3.

Recupera protagonismo Ving Rhames, que ha estado presente en toda la saga pero que en la anterior entrega, Protocolo fantasma, había quedado relegado a una breve aparición. Los nuevos fichajes de aquella repiten esta vez, Jeremy Renner y Simon Pegg, y se suman al equipo la actriz sueca Rebecca Ferguson y el veterano Alec Baldwin. Por otro lado el villano de la función lo interpreta Sean Harris, visto en Prometheus, que compone un personaje sombrío, carismático y muy convincente, aunque posiblemente el mejor de la saga sigue siendo el de Philip Seymour-Hoffman en Mission:Impossible III

Esta vez la misión para Ethan Hunt básicamente es sobrevivir, ya que lleva tiempo siguiendo la pista a una organización criminal secreta llamada El Sindicato, y éstos se han percatado de ello y van a por él. Todo un juego de el gato y el ratón en el nunca se sabe exactamente quién es el gato y quién el ratón.

Todas las secuencias de acción están perfectamente planificadas y son realmente vibrantes. Tanto la escena bajo el agua como la persecución de motos o la secuencia en la ópera son excelentes. Esta última, que tiene lugar entre bastidores durante la representación de Turandot, tiene reminiscencias a El hombre que sabía demasiado de Hitchcock.

Las coreografías de las peleas cuerpo a cuerpo están mejor rodadas de lo que vemos últimamente en el cine de acción en el que los planos son tan cortos y movidos que apenas se puede apreciar lo que está ocurriendo. Aquí sí que se puede entender lo que pasa, lo cual es de agradecer. Por otra parte la narrativa de la película es muy nítida, se puede seguir perfectamente el desarrollo de la trama a pesar de la verborrea espía que se suele utilizar en este tipo de films y de la cantidad de pirotecnia y acrobacias que inundan el metraje.

Por tanto estamos ante una de las misiones más redondas de toda la saga, en la que todos los elementos funcionan a la perfección, tanto técnicamente como narrativamente. Todo un espectáculo.

sábado, 25 de julio de 2015

La invasión de los videojuegos

En los años 80 la NASA envía al espacio una sonda en busca de vida extraterrestre. En ella se incluían documentos gráficos de la cultura y costumbres de la Tierra. Uno de los temas de este material eran los videojuegos de moda en aquella época: Pac-Man, Donkey Kong, Galaga, etc, y los alienígenas se lo han tomado como una declaración de guerra, de manera que vienen a invadirnos adoptando la forma y las reglas de aquellos juegos, y destrozando en forma de píxeles gigantes todo aquello que tocan. Es la premisa argumental de Pixels, una comedia de ciencia ficción dirigida por Chris Columbus, protagonizada por Adam Sandler y producida por ambos.

Estéticamente está muy lograda en lo que se refiere al grafismo de aquellos años, por lo que resulta atractiva a la hora de empatizar con el espectador por la vía nostálgica. También se antoja interesante la idea de convertir los píxeles en algo físico. Es como dar la vuelta al concepto de Tron: si en aquella un humano se digitalizaba para convertirse en un personaje de videojuego, ahora son los muñecos virtuales los que adoptan corporeidad en nuestro mundo físico.

Ecos también de una película de 1984 titulada Starfighter: la aventura comienza, en la que un adolescente que batió récords en un videojuego era reclutado por una fuerza intergaláctica para combatir en una guerra interestelar. Del mismo modo en Pixels los héroes que deben enfrentarse a la amenaza alienígena son aquellos que en su adolescencia eran los cracks de estos videojuegos.

El mayor defecto de la película estriba en que quema todos los cartuchos argumentales demasiado pronto, por lo que tiene un buen arranque pero el interés va de más a menos a lo largo del metraje.

A Sandler le acompañan el cómico Kevin James, Michelle Monaghan, vista en Código fuente o Mission: Impossible III, Peter Dinklage, conocido por la serie de TV Juego de Tronos, y Josh Gad, que encarnó al cofundador de Apple Steve Wozniak en Jobs.

Pixels es en definitiva una aventura ligera, entretenida y divertida, de estética retro, muy apropiada para pasar el rato en una sala de cine huyendo del calor veraniego.

lunes, 20 de julio de 2015

Es duro hacerse mayor

En los años 2007, 2008 y 2009 la factoría Pixar estrenaba consecutivamente tres joyas cinematográficas: Ratatouille, Wall-E y Up, respectivamente. Se caracterizaban por presentar unos planteamientos que a priori se antojaban absurdos, ilógicos y totalmente surrealistas, y sin embargo al final el resultado fue espectacular. Lograron hacer creíble lo inverosímil y alcanzar un grado de calado emocional de gran profundidad en los personajes. La trama de una rata que se convierte en el mejor chef de París, o la historia de amor entre dos robots que no hablan, sólo emiten sonidos, y la odisea de un anciano cascarrabias que para evitar un desahucio se va de viaje volando en su casa suspendida en el aire por miles de globos. Planteamientos y conceptos surrealistas que los genios de Pixar han sabido transmitir de forma nítida, creíble y con un poderío visual sin parangón.

Después de este trío de ases volvieron a retomar historias anteriores con las secuelas Cars 2, Toy Story 3 y Monstruos University, además del cuento celta Brave. Se echaba ya de menos otro manantial de creatividad y originalidad, otro torrente de nuevos conceptos y despliegue desmesurado de imaginación. Y por fin ha llegado: Del revés (Inside out) es la nueva joya fílmica de Pixar. La trama es muy sencilla: un matrimonio con una hija de 11 años se traslada de Minnesota a San Francisco por motivos laborales del padre, lo cual lleva a la niña a tener ciertos problemas de adaptación: nuevo colegio, nuevos amigos, nueva casa, etc. Lo interesante es que en base a este hilo argumental nos cuenta lo complicado que es hacerse mayor a través de las emociones de una pre-adolescente llena de recuerdos felices de su infancia. Los protagonistas son las emociones de la niña: Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo.

El concepto es muy abstracto pero el resultado final de la película es una obra maestra emocionalmente candente, visualmente poderosa y narrativamente impecable. Sin duda una de las mejores películas del año. En estos tiempos en los que la cartelera se ve plagada continuamente de secuelas, precuelas, remakes y reboots, tiempos en los que el espectador medio tiene la sensación de que todo está inventado y el cine ya no puede sorprender con conceptos nuevos, es en estos momentos en los que un film como Del revés supone una bocanada de aire fresco que nos demuestra con contundencia que todavía quedan cosas nuevas por mostrar y conceptos nuevos que explorar en el terreno audiovisual. Es una película que reconcilia al espectador hastiado con una industria cinematográfica saturada de personajes y tramas a las que lleva treinta años sacando jugo a base de vueltas de tuerca.

Del revés es algo nuevo, agradable, entrañable, divertido, emocionante, dinámico, positivo e innovador, que supone un canto a la importancia de la familia y la amistad en la vida de una persona.

Por cierto, el cortometraje proyectado antes de la película también merece una mención especial por su originalidad. Se titula Lava y es una historia de amor entre dos volcanes narrada en forma de canción. Sin comentarios.

domingo, 12 de julio de 2015

Nostalgia jurásica

Jurassic Park fue un éxito sin parangón en 1993. Su segunda parte, El mundo perdido, también fue bastante exitosa, y resulta entretenida y espectacular, aunque esté por debajo de su antecesora. Luego llegó Parque Jurásico III, una tercera parte en la que Spielberg se quedó en las funciones de producción, cediendo la dirección a Joe Johnston, responsable de títulos como Rocketeer, Capitán América o Jumanji. A nivel técnico es impecable pero la historia carecía de sentido, y quizá fue el motivo de su relativo fracaso. La primera exponía los riesgos del proyecto del parque, la segunda nos mostraba la trastienda, otra isla en la que experimentaban antes de enviar a los dinosaurios a exhibirse ante los turistas, y la tercera entrega no aportaba nada a la evolución de esta historia, ya que simplemente se trataba de una aventurilla de un niño que por accidente cae en la isla y sus padres buscan la ayuda del doctor Grant para rescatarlo. Salvo la irrupción de los pterodáctilos la cinta no aportaba nada nuevo.

La evolución lógica a las dos primeras habría sido la apertura del parque una vez subsanados los defectos del primer intento. El sueño de John Hamond hecho realidad. Y ese momento ha llegado 22 años después de la primera entrega. Estamos en Jurassic World, un enorme parque temático que recibe miles de visitantes cada día. Lleva diez años funcionando y las criaturas ya no impresionan tanto como al principio, de manera que a los responsables del parque no se les ocurre otra cosa que jugar con los genes para inventarse un dinosaurio híbrido con ADN de distintas especies, haciéndolo más grande, más fiero, y el gran error, más inteligente.

El único actor del elenco que enlaza con la primera película es BD Wong, en el papel de Henry Wu, el ingeniero jefe que juega con los genes. Por otra parte los nuevos rostros que protagonizan la película son Chris Pratt, al que vimos en Guardianes de la galaxia, en el rol de un cuidador de velocirraptores, Bryce Dallas Howard en el papel de la ejecutiva que regenta el parque, Vincent D'Onofrio en un personaje algo pasado de vueltas que busca la forma de utilizar la destreza de los velocirraptores con fines militares, y los niños Ty Simpkins y Nick Robinson que interpretan a los sobrinos de la ocupada y estresada gerente.

Dirige Colin Trevorrow, aunque la sombra de Spielberg es tremendamente alargada. La película está bien construida y rezuma nostalgia por todas partes, desde el uso de la música original de John Williams hasta los decorados abandonados del parque original. Resulta en general una muy digna secuela de la saga, si bien los nuevos personajes no tienen la misma fuerza que los originales de la película primigenia. Trepidante, espectacular, entretenida, y con la moraleja en la historia de que la ambición desmedida nos lleva a cometer una y otra vez los mismos errores.