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El jugador que devolvió el orgullo a su país: Pelé

En 1950 la selección de fútbol de Brasil perdió la final del mundial frente a Uruguay. Sin embargo no fue una derrota deportiva como otra cu...

viernes, 16 de septiembre de 2016

Morgan, adolescente letal

Ridley Scott se encuentra actualmente rodando la secuela de su clásico de ciencia ficción Blade Runner, película paradigmática sobre los dilemas que entraña la inteligencia artificial en cuanto a si la vida sintética puede tener o no sentimientos. El título de la novela de Philip K. Dick en la que se basa el film es bastante explicativo: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Muchas películas sobre este tema se han hecho desde entonces, tanto desde un punto de vista más filosófico, con títulos como A.I. Inteligencia Artificial o la reciente Ex-Machina, como desde la perspectiva del mero entretenimiento de acción, con ejemplos tales como la saga Terminator, Soldado Universal, Robocop o Chappie. Ridley Scott llega ahora a las pantallas con esta temática en calidad de productor con la prometedora opera prima de su hijo Luke Scott: Morgan.

En un recóndito lugar en medio de la naturaleza, alejado de la civilización, un reducido equipo de científicos trabaja en un proyecto de inteligencia artificial basado en la ingeniería genética y la nanotecnología. Tras un incidente con su prototipo, una adolescente llamada Morgan, la empresa responsable envía a este remoto enclave a una analista de riesgos para investigar y evaluar las causas del incidente.

Luke Scott apunta maneras. Aunque el tema no es nuevo, la mayoría de los personajes son arquetipos, y en cuanto a la fotografía y puesta en escena no puede evitar verse de donde le viene el estilo, el director debuta en el largometraje demostrando que conoce bien el oficio y logrando una película intensa, a ratos inquietante, visualmente potente y con un ritmo narrativo impecable que mantiene el interés durante todo el metraje. Además de las citadas y evidentes influencias, el director admite que su mayor referente para el enfoque de la película es la historia de Frankenstein.

A pesar de ser un film de ciencia ficción en clave de thriller con buenas dosis de suspense y unas pinceladas de terror y acción, según ha comentado el propio director ha querido incluir en la película un trasfondo ecologista, de manera que la forma en que los científicos enseñan a su "creación" a tener sensibilidad es a través del contacto con la naturaleza. Además el vestuario que lleva la criatura está tejido con lana y seda naturales. La cinta goza por tanto de unas localizaciones de naturaleza impresionantes, rodadas en Irlanda del Norte, cerca de Belfast.

Protagonizan Kate Mara y Anya Taylor-Joy. Mara, que hace el papel de la enviada a investigar el caso, parece sentirse a gusto en el género de ciencia ficción tras haberla visto el año pasado en Marte y Cuatro Fantásticos, y hace tres años en Trascendence. Taylor-Joy es la joven que interpreta a Morgan, y pudo ser vista el año pasado en La bruja: una leyenda de Nueva Inglaterra. A estas jóvenes protagonistas las secunda un elenco interesante de veteranos: Michelle Yeoh, la otrora chica Bond en El mañana nunca muere, también coprotagonista de Tigre y Dragón, Jeniffer Jason-Leigh, que saltó a la fama en los 90 con la película Mujer blanca soltera busca, y últimamente ha sido la única mujer del masculino reparto del film de Tarantino Los odiosos ocho. Toby Jones, de las sagas Los juegos del hambre y Capitán América, y el siempre espléndido Paul Giamatti completan el reparto. Giamatti además protagoniza la que posiblemente sea la mejor escena de la película. Además de estos veteranos también cabe destacar la interpretación de Rose Leslie, conocida por la serie Juego de Tronos.

En definitiva Morgan es una cinta de ciencia ficción que sin ser novedosa resulta muy sólida en su realización y supone una carta de presentación más que convincente del prometedor director Luke Scott.

Gracias a Sensacine por el preestreno de Morgan, que además contó con la presencia del director del film.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Con las armas no se juega

El sueño americano existe, el triunfo de jóvenes emprendedores estadounidenses que han creado un gran imperio partiendo de cero. Algunas de estas historias reales han servido de base para muchas películas biográficas, como por ejemplo La red social, Steve Jobs, o Joy. También es cierto que, a pesar de que todos los caminos hacia el éxito están plagados de luces y sombras, ya que no es oro todo lo que reluce, son historias que en general acaban bien y están aceptadas por la sociedad. Sin embargo hay otra cara de ese sueño americano, una cara oscura forjada por jóvenes que buscan ese éxito a cualquier precio, y unas veces por maldad y otras por ignorancia, traspasan los límites de lo legal y lo moral cegados y embriagados por el color del dinero. También algunos de estos sucesos han sido llevados a la gran pantalla, como por ejemplo en El lobo de Wall Street, o Dolor y dinero. Ahora es Todd Phillips, director de Resacón en Las Vegas, quien nos trae una de estas historias: Juego de armas (War Dogs).

La película nos cuenta cómo dos veinteañeros se meten en el negocio del armamento durante la guerra de Irak y acaban convertidos en traficantes de armas. El tono del film es de comedia gamberra, pero muy equilibrada, en tanto que el hecho de narrar en clave cómica no eclipsa ni desvirtúa el mensaje subyacente de crítica social sobre la hipocresía y la reprobable moralidad que entraña el negocio de la guerra. En ese sentido es bastante incisiva, sobre todo al inicio del metraje con un sarcástico discurso en la línea del que se hacía sobre los trapos sucios de la banca en La gran apuesta.

Protagonizan Jonah Hill, conocido por comedias como Infiltrados en clase, o Juerga hasta el fin, entre otras, Miles Teller, conocido por Whiplash, Divergente y el fallido reboot de Los cuatro fantásticos, y Ana de Armas, que se encuentra ahora rodando la secuela de Blade Runner con Ridley Scott. Bradley Cooper ejerce como productor y se reserva un papel secundario en pantalla.

Juego de armas es divertida, incisiva y trepidante, y además cuenta con una acertada selección de canciones para reforzar determinadas escenas. Desde mi punto de vista el título en español habría sido mejor si mantuvieran la traducción literal del original War Dogs, que sería "Perros de guerra".

Gracias a Sensacine por una nueva velada cinematográfica con el preestreno de esta película.

lunes, 29 de agosto de 2016

Magia oriental y aventuras con Kubo

Los estudios de animación nos han acompañado durante todo el verano, que comenzó con Buscando a Dory, de Pixar. Luego Blue Sky nos traía Ice Age: el gran cataclismo, Illumination Entertainment aterrizaba en la cartelera con Mascotas, y ahora el estudio Laika cierra el mes de agosto con Kubo y las dos cuerdas mágicas.

Se trata de una película de animación que combina la tradicional técnica stop-motion, es decir, grabación fotograma a fotograma de muñecos articulados, con las últimas tecnologías digitales para ofrecer un espectáculo visual muy original, fascinante y sorprendente. Ambientada en Japón, Kubo y las dos cuerdas mágicas cuenta la historia de un niño llamado a ir en busca de una armadura mágica para protegerse de la venganza de un oscuro espíritu ancestral. Una emocionante aventura épica, llena de magia y humor, con ciertos aires de tragedia shakespeariana. Dentro de toda la épica que envuelve la película también hay lugar para las emociones más intimistas a través de personajes bien trazados, con hondura dramática, que consiguen tocar la fibra sensible del espectador, por lo que la película consigue ser no solamente emocionante sino también emocional.

Es el cuarto largometraje del estudio Laika, tras los títulos Los mundos de Coraline, El alucinante mundo de Norman y Los Boxtrolls. El estudio es propiedad de Phil Knight, directivo de Nike. Su hijo, Travis Knight, debuta en la dirección con esta película, si bien ya se había encargado de la producción en los dos títulos previos. Su pasión por la cultura japonesa le ha llevado a dirigir Kubo y las dos cuerdas mágicas como un sentido y cálido homenaje a esa tradición nipona que tanto aprecia.

La versión original cuenta con un reparto de voces muy interesante. Al protagonista le da vida un joven actor: Art Parkinson, visto en la exitosa serie televisiva Juego de tronos, así como en la película de género catastrofista San Andrés. Le secundan estrellas de primer orden: CharlizeTheron, Matthew McConaughey, Ralph Fiennes y Rooney Mara.

Una frase para la posteridad: "Si han de parpadear, háganlo ahora".

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

martes, 23 de agosto de 2016

El jugador que devolvió el orgullo a su país: Pelé

En 1950 la selección de fútbol de Brasil perdió la final del mundial frente a Uruguay. Sin embargo no fue una derrota deportiva como otra cualquiera, sino que se convirtió en todo un desastre nacional por la imagen que el mundo tenía de este país. Todos lo veían como una nación primitiva, incivilizada. A nivel político se trató de implantar el estilo de juego europeo, renunciando a la ginga, el estilo propio de los jugadores, heredado de las tradiciones de sus antepasados, tratando así de dar una nueva imagen al mundo. En el mundial de 1958 fue cuando Brasil recuperó su orgullo nacional ganando el campeonato del mundo gracias al debut de Pelé, el debutante internacional más joven de la historia, que con sólo 17 años logró convertirse en la estrella del Mundial de fútbol jugando con su estilo ginga.

La película Pelé, el nacimiento de una leyenda (Pelé: birth of a legend), relata la vida de este gran futbolista en esos ocho años cruciales de su vida y de la historia del fútbol brasileño. De hecho esa lucha entre la implantación de un nuevo estilo de juego o la conservación de las tradiciones propias, es el eje central de la trama de la película. En cuanto a la vida de Pelé, retrata correctamente sus lazos con sus amigos y su familia, haciendo especial hincapié en la relación con su padre.

Dirigen los hermanos Jeff y Michael Zimbalist, cineastas curtidos en el género documental. El propio Pelé figura en la producción y hace un pequeño cameo en la pantalla. Dos jóvenes actores encarnan al campeón con gran naturalidad y frescura, uno en su infancia y otro en su adolescencia: Leonardo Lima Carvalho y Kevin de Paula, respectivamente. Ambos debutan en cine con esta película. Al padre del protagonista lo interpreta Seu Jorge, visto en títulos como Ciudad de Dios o Tropa de élite 2. La actriz Mariana Nunes interpreta a la madre. Completa el reparto Vincent D'Onofrio en la piel del seleccionador nacional Vicente Feola.

El esquema narrativo es muy convencional en el género de los biopics, o películas biográficas, y la trama se desarrolla sin sorpresas. No obstante el ritmo es bueno y cuenta con momentos muy vibrantes. La fotografía y la música se combinan para transmitir el sentimiento de esa cultura ancestral, que brota de lo más profundo del ser. Tradición, deportividad, relación paternofilial, compañerismo, son conceptos que impregnan el metraje de Pelé, el nacimiento de una leyenda.

jueves, 18 de agosto de 2016

El mejor amigo del niño: el dragón

En 1977 Disney estrenaba la película Pedro y el dragón Elliot, que combinaba la imagen real con los dibujos animados, técnica que ya había empleado en otras películas de gran éxito como Mary Poppins o La bruja novata. Sin embargo esta vez tuvo menos repercusión en el público. Llega ahora a las pantallas una nueva versión bajo el título Peter y el dragón, aunque el título original es el mismo en ambos casos: Pete's dragon, cuya traducción literal sería El dragón de Pete, siendo Pete diminutivo de Peter.

La acción se desarrolla en un pueblo de montaña en Estados Unidos, donde se cuenta la leyenda de un dragón que habita en los bosques. Un anciano del lugar asegura haberlo visto muchos años atrás. Un niño llamado Peter va de excursión por el bosque con sus padres y éstos mueren al volcar el coche en un accidente. El niño sobrevive y es acogido por el dragón. Seis años después es encontrado por una guarda forestal, hija del hombre que aseguraba haber visto al animal mitológico, y por los trabajadores de un aserradero, del cual se nutre el pueblo, que están talando los árboles indiscriminadamente.

Dirige David Lowery, cineasta forjado en el cine independiente. Protagoniza Bryce Dallas Howard, hija del prestigioso director Ron Howard, a la que ya pudimos ver enfrentada a otros monstruos en Jurassic World. Le acompañan Karl Urban, protagonista de Dredd, Wes Bentley, visto en títulos como Encontrarás dragones, American beauty o Los juegos del hambre, Robert Redford en el rol del padre de la protagonista, y los niños Oakes Fegley y Oona Laurence.

Todos trabajan bien, pero el gran protagonista de la función es el dragón Elliot, que con sólo la mirada es capaz de transmitir ternura, ira, miedo, comicidad, tristeza, en fin, todo un abanico de emociones. Al tener el cuerpo cubierto de pelo en vez de escamas, su aspecto físico recuerda más a Fuchur de La historia interminable que a otros dragones tales como el de Shrek, Dragonheart o Como entrenar a tu dragón, por citar algunos ejemplos. Además técnicamente está muy logrado, un trabajo de efectos digitales de primera línea.

La película toca la fibra sensible del espectador. A ratos trae ecos de películas como El libro de la selva, E.T. o King Kong. Si bien resulta bastante predecible en su desarrollo, al final deja buen sabor de boca. Es un cuento para niños y una película para disfrutar en familia. De trasfondo subyacen mensajes a favor de los valores familiares y la protección del medio ambiente, si bien el film no se centra en profundizar sobre ello sino más bien en la relación de amistad entre el niño y el dragón, así como en el espíritu de cine de aventuras. No obstante todas esas pinceladas de mensajes en positivo, ya sea en mayor o menor medida, le dan un aire global de optimismo al film que lo hacen muy agradable de ver.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

lunes, 15 de agosto de 2016

Canciones veraniegas de cine


Vender una película a través de una canción que supuestamente es el tema central de su banda sonora, aunque en ocasiones solamente se disfrute con los créditos finales, es algo que se hace de vez en cuando, pero que en las décadas de los 80 y los 90 era muy habitual. Algunas canciones tuvieron tanto éxito o más que la propia película.

Hay grandes hits musicales de películas estrenadas en cualquier época del año, pero, ya que estamos en verano, propongo a continuación una selección de diez éxitos veraniegos estrenados en España durante la época estival. El orden de la lista es meramente cronológico:

1. A view to a kill, de Duran Duran. El famoso grupo pop de los 80 fue el encargado de la canción que daba título a la despedida de Roger Moore como agente 007 en Panorama para matar, estrenada en España en julio de 1985. PLAY

2. Take my breath away, de Berlin. Impresionante éxito de esta balada que formaba parte de la banda sonora de Top Gun, el encumbramiento de Tom Cruise como estrella de la pantalla. Se cumple este verano el trigésimo aniversario de su estreno. Fue en agosto de 1986. PLAY

3. Batdance, de Prince. Esta canción marcó sin duda el verano de 1989, contribuyendo a crear una enorme expectación por el Batman de Tim Burton que llegaría en septiembre de ese año. La batmanía se había desatado. PLAY

4. (Everything I do) I do it for you, de Bryan Adams. Emocionante balada romántica de enorme éxito que formaba parte de la banda sonora de Robin Hood: Príncipe de los ladrones, con Kevin Costner de protagonista, estrenada en Junio de 1991. PLAY

5. Speed, de Billy Idol. Una canción tan adrenalínica como la película a la que pertenece: Speed, con Keanu Reeves y Sandra Bullock a bordo de un bus a punto de explotar. Agosto de 1994. PLAY

6. Love is all around, de Wet, wet, wet. Prácticamente podíamos catalogar de fenómeno social el impacto de esta canción, que ayudó enormemente a que la comedia romántica británica Cuatro bodas y un funeral tuviera la taquilla que tuvo a finales de agosto de 1994. PLAY

7. Hold me, thrill me, kiss me, kill me, de U2. Bono y su banda dando marcha a la acrobática versión del hombre murciélago en Batman Forever, dirigida por Joel Schumacher. Junio de 1995. PLAY

8. Theme from Mission: Impossible, de Larry Mullen & Adam Clayton. Estos dos miembros de U2 hicieron una versión moderna del clásico de Lalo Schifrin que causó un gran impacto en el público, aumentando considerablemente la expectación ante el estreno de Mission: Impossible en julio de 1996. Hace ya 20 años. PLAY

9. Men in Black, de Will Smith. Canta, baila y actúa. Will Smith ponía ritmo a la comedia de ciencia ficción Men in Black que él mismo protagonizaba junto a Tommy Lee Jones, en julio de 1997. PLAY

10. I don't wanna miss a thing, de Aerosmith. El padre, Steve Tyler, cantando, y la hija, Liv Tyler actuando en el blockbuster veraniego Armageddon, de Michael Bay, en julio de 1998. PLAY

lunes, 8 de agosto de 2016

Fisher versus Spassky, sacrificio de peón

Las poliédricas y torturadas mentes de los grandes genios, son fuente de inspiración para la composición de personajes carismáticos cuyo magnetismo proviene sus excentricidades fruto de trastornos obsesivos compulsivos, paranoia, esquizofrenia, y otros problemas mentales, a pesar de los cuales han sido capaces de dejar su huella en la historia. Así por ejemplo nos han llegado a la pantalla biopics, o películas biográficas, de personalidades como el productor de cine Howard Hughes en El aviador, el matemático John Nash de Una mente maravillosa, o el visionario fundador de Apple, Steve Jobs. Ahora le llega el turno al campeón de ajedrez Bobby Fisher en la película El caso Fisher (Pawn sacrifice).

El director Edward Zwick, artífice de Leyendas de pasión, El último samurai, o Diamante de sangre, entre otras, dirige a Tobey Maguire, el otrora Spiderman, versión de Sam Raimi, que se mete en la piel del complicado ajedrecista. Un personaje obsesionado con vencer al campeón soviético de ajedrez, una personalidad marcada por un ambiente familiar inestable, y con la paranoia conspiratoria del espionaje durante la Guerra Fría como telón de fondo.

Liev Shreiber, que ya había trabajado a las órdenes de Zwick en Resistencia, encarna al campeón soviético Boris Spassky, en un registro más contenido, de menos diálogo y más presencia silenciosa que los personajes a los que nos tiene acostumbrados. Cabe recordar que ha interpretado personajes más viscerales tanto en Resistencia como en Lobezno, o roles más locuaces como su encarnación de Orson Welles en RKO 281 o el científico de Kate y Leopold. A principios de este año lo pudimos ver en la oscarizada Spotlight.

El famoso encuentro entre Fisher y Spassky de 1972 se convirtió en un fenómeno social sin precedentes en el mundo del ajedrez. Fisher se hizo famoso a nivel de ídolo de masas dedicándose a algo que normalmente no resulta nada mediático. No obstante también hay que tener en cuenta los factores externos, y el hecho de la época, en que un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, hace que este tipo de eventos cobren una mayor dimensión que si hubiese tenido lugar en otro momento de la historia.

El caso Fisher goza de una correcta ambientación del momento en que se desarrolla la acción, buenas interpretaciones de sus protagonistas, y un ritmo narrativo adecuado a la evolución de la trama. Es una lástima el anodino título que le han puesto para su estreno en España. La traducción literal del título original, Pawn sacrifice, viene siendo algo así como "Sacrificio de peón", en clara alusión a una jugada de ajedrez que funciona como metáfora del juego de poder de las altas esferas y de cómo utilizan a las personas en sus estrategias políticas, es decir, como a peones de ajedrez.