domingo, 13 de abril de 2014

Cuando ruge el Vesubio

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de Pompeya, un pase especial en el que efectos de luz y humo en la sala realzaron los ya de por sí espectaculares efectos digitales de la película. Esto junto con un pasillo flanqueado por antorchas y varios figurantes vestidos de soldados romanos dando la bienvenida a los asistentes que entraban en la sala, consiguieron crear el ambiente propicio para convertir la sesión en un evento único. La película se estrena el próximo 25 de Abril.

Hace años recorrí Italia en tren y de todos los maravillosos lugares que pude disfrutar, el que más me marcó fue la visita a las ruinas de Pompeya. Por eso me ha interesado especialmente la nueva película del director Paul W. S. Anderson.

Habitual de títulos de ciencia ficción como Soldier, Alien versus Predator, Horizonte final o la saga Resident Evil, Anderson probó en 2011 a llevar su cine de acción futurista a épocas pasadas con una nueva versión de Los tres mosqueteros. Ahora retrocede aun más en el tiempo, hasta el imperio romano, para traernos Pompeya (Pompeii).

El planteamiento es un poco como Titanic: recrear una catástrofe histórica y contar una historia de amor en plena vorágine como hilo narrativo de la película. En este caso la catástrofe es obviamente la erupción del volcán Vesubio que sepultó la ciudad de Pompeya en el año 79 d.C. La historia que nos cuentan hasta que llega el momento cumbre versa sobre el romance que surge entre un esclavo celta de Britannia llevado a Pompeya para luchar como gladiador, y la hija de un noble romano.

La trama del film recoge elementos de títulos como Gladiator, El Rey Arturo o Espartaco. Protagonizan Kit Harington, de la popular serie televisiva Juego de Tronos, y Emily Browning, protagonista de Sucker Punch. Quizá resulten demasiado jóvenes para conferir la necesaria intensidad dramática que requieren los personajes. Por otra parte el actor Adewale Akinnuoye-Agbaje con su imponente presencia le roba a Harington las escenas que ambos comparten. Entre los secundarios podemos encontrar los rostros conocidos de Carrie-Ann Moss y Kiefer Sutherland.

Otras tramas han servido en el pasado para recrear la mítica destrucción de esta ciudad en varias películas con el título de Los últimos días de Pompeya. La primera era una producción italiana muda, en el año 1913. En 1935 los productores Ernest Schoedsack y Merian C. Cooper, artífices de King Kong, perpetraron una nueva recreación de esta erupción volcánica. Más tarde llegarían sendas coproducciones europeas en 1950 y 1959. Esta última fue la primera en color y contó con Sergio Leone como asistente de dirección. En 1984 se llevó a la pequeña pantalla una miniserie televisiva coproducida entre Italia, Estados Unidos y Reino Unido, y que contaba con actores muy conocidos como Ned Beatty, Ernest Borgnine, Franco Nero, Lesley-Ann Down o el mismísimo Laurence Olivier.

Volviendo a la presente película, Pompeya, debo decir que la erupción del Vesubio es espectacular, como cabía esperar, y la música realza el poder de las imágenes, con una vibrante partitura de Clinton Shorter, responsable de los pentagramas que musicalizaron títulos como Distrito 9 ó 2 guns.

En definitiva estamos ante "una de romanos" resuelta con oficio por un artesano curtido como es Anderson, con buen ritmo, mucha acción y los efectos visuales adecuados. Un vistoso entretenimiento que hace pasar un buen rato y que además recrea un hecho histórico sobrecogedor como fue la destrucción de toda una ciudad por la implacable fuerza de la naturaleza.

lunes, 7 de abril de 2014

Semana Santa animada

En estas fechas me gustaría recuperar una película que vi hace unos meses. Se trata de El hombre que hacía milagros (The miracle maker), una coproducción del año 2000 entre Reino Unido y Rusia, en la que también andaba metida por medio Icon Entertainment, la productora de Mel Gibson. Es la historia de la Pasión de Cristo en versión de animación con figuras de arcilla movidas fotograma a fotograma. Se combina con escenas oníricas que son recreadas con dibujos animados, también en técnica tradicional stop motion.

El resultado es muy interesante. Es como ver un Belén animado. Goza de buen ritmo, una adecuada partitura musical y un tono fresco, amenizado por golpes de humor, que la hace muy agradable de ver. La imagen que dan de Jesús es muy campechana, muy de colega con sus seguidores. En la versión original tiene voces de actores muy conocidos, como Ralph Fiennes, Julie Christie, Miranda Richardson, Alfred Molina o William Hurt.

El resultado final es impresionante a nivel técnico. Tiene momentos en los que las figuras parecen personas reales. Emocionalmente ofrece momentos muy logrados, aunque rebajan la intensidad dramática globalmente, posiblemente para que pueda ser disfrutada por todos los públicos. Y conceptualmente tiene su punto de interés por las diferentes raíces culturales de sus artífices. Muy recomendable el visionado de esta cinta, especialmente en Semana Santa.

sábado, 22 de marzo de 2014

Crisis de identidad

El pasado mes de febrero se presentaba en primicia en la gala de las Medallas CEC, la película francesa Guillaume y los chicos…¡a la mesa!, una cinta autobiográfica del célebre cómico Guillaume Galliene escrita, dirigida y protagonizada por él mismo. Se estrena en la cartelera española el próximo 28 de marzo.

El film trata sobre un chico cuya admiración desmedida por su madre, y de modo extensivo por las mujeres en general, le lleva a tomarla como espejo en el que mirarse para adoptar ciertas pautas de conducta. Este modelo de comportamiento le hace ser algo amanerado en sus formas y ello conduce a que tanto la sociedad como su propia familia lo consideren gay. Esta etiqueta social lleva al protagonista en su adolescencia a pasar por una profunda crisis de identidad.

El tono del film es de comedia desmadrada rozando el surrealismo. En general consigue darle un toque muy fresco y divertido. Lo más impactante es saber que buena parte de lo que sale en pantalla son hechos reales. En cuanto a los formalismos técnicos no realiza grandes alardes. Tanto la fotografía como la puesta en escena son bastante convencionales, simplemente correctos. El ritmo de montaje es muy bueno y los gags cómicos son espléndidos. El secreto de la comicidad está en manejar adecuadamente los tiempos de las acciones, y en eso Galliene demuestra auténtica maestría.

Por otra parte cabe destacar el desdoblamiento interpretativo del protagonista en los roles de sí mismo y de su madre. Sin duda Galliene se ha dejado la piel en este film y se nota en el resultado. La película ha sido galardonada con 5 premios César en Francia en las categorías de Mejor Película, Ópera Prima, Actor, Montaje y Guión Adaptado. La película es una adaptación de una obra de teatro escrita también por Gallienne.

domingo, 16 de marzo de 2014

Érase una vez un hotel

Los hoteles han sido escenario en varias ocasiones para desencadenar el humor más delirante con numerosos equívocos, puertas que se abren y se cierran a ritmo frenético, y personajes estrafalarios. Algunos de los títulos de los Hermanos Marx son buena muestra de ello, como Los cuatro cocos (1929), El hotel de los líos (1938), o Una noche en Casablanca (1946). En los años 70 tenemos el caso de la genial comedia de Peter Bogdanovich ¿Qué me pasa, Doctor?, con Ryan O'Neal y Barbra Streisand encabezando el reparto, y en los 90, el tandem Robert Rodríguez / Quentin Tarantino dieron rienda suelta a su humor negro en Four Rooms.

El peculiar autor Wes Anderson, artífice de Moonrise Kingdom, nos trae ahora su propio delirio hotelero con El gran hotel Budapest. La historia de cómo un botones llegó a ser el propietario del hotel en el que trabajaba. Una estrambótica trama en la que el susodicho se convierte en el brazo derecho del director del hotel en los años 30, el cual se ve envuelto en una rocambolesca pugna por una herencia que afecta a toda una galería de sofisticados personajes, siendo él acusado de asesinato.

Todo ello con un diseño de producción fascinante, como suele ser en las películas de Anderson, y una magnífica partitura musical del prolífico Alexandre Desplat, que se convierten en los dos puntos más fuertes del film.

El elenco actoral es tan amplio, y con tantas caras conocidas, que apenas tienen oportunidad de lucirse. Entre estos famosos podemos encontrar a Edward Norton, Jude Law, Bill Murray, Adrien Brody, Saoirse Ronan, Tilda Swinton, Léa Seydoux, Harvey keitel y un inquietante Willem Dafoe, que encarna a un matón muy arquetípico pero quizá de todos estos secundarios de lujo sea el más se luce. Curiosamente el que más destaca en general es el menos conocido, Tony revolori, que interpreta al botones cuando era joven y ostentaba tal cargo. Su versión de mayor es encarnado por F. Murray Abraham, el famoso Salieri de Amadeus. Es el brazo derecho del personaje de Ralph Fiennes, que es el verdadero protagonista de la historia y cumple con oficio su cometido.

La película resulta algo confusa en intenciones, ya que navega entre la comedia delirante y el personal estilo de su autor, que suele trazar personajes algo distantes con el público medio y esto hace que no llegue al delirio, pero tenga fuertes pinceladas de surrealismo, y los gags humorísticos a veces funcionan y a veces no. En este sentido resultaba una película más redonda Moonrise Kingdom.

No obstante El gran hotel Budapest es una notable película, y Wes Anderson demuestra su habilidad para hacer lo que le da la gana contando con el beneplácito de grandes astros de la pantalla siempre dispuestos a trabajar con él.

sábado, 8 de marzo de 2014

Sobre esclavos y galaxias

Siguiendo la estela del año pasado, volvemos a tener una ganadora de los Oscar con tan sólo 3 estatuillas en su poder: 12 años de esclavitud, galardonada en las categorías de Mejor Película, Actriz de Reparto y Guión Adaptado. La diferencia con la edición anterior es que si bien Argo sólo era superada en número de premios por La vida de Pi con 4 Oscars, este año el mayor número de galardones ha sido de 7 para la odisea espacial Gravity. De todas maneras tampoco es la primera vez que se produce un desfase de esta magnitud. En 1972 El Padrino ganaba también con 3 estatuillas frente a las 8 recibidas por Cabaret.

Si sumamos las dos últimas ediciones de los Oscar vemos que el tema de la esclavitud en sus distintas vertientes, es muy bien acogido por la Academia. El año pasado Lincoln y Django desencadenado eran premiadas con 2 estatuillas cada una, y ahora el desgarrador relato de Steve McQueen se lleva 3 incluyendo Mejor Película.

A Leonardo Di Caprio le han vuelto a negar el Oscar, y ya es la cuarta vez. La primera fue como Actor de Reparto en ¿A quién ama Gilbert Grape? y posteriormente fue nominado a Mejor Actor Principal por El aviador, Diamante de sangre y este año por El lobo de Wall Street. Sin embargo la Academia ha decidido en esta edición premiar a la misma película en las dos categorías de actores: Dallas buyers club ha recibido los galardones a Mejor Actor Principal y de Reparto para Matthew McConaughey y Jared Leto respectivamente, además del Oscar a Mejor Maquillaje. Por otra parte la Mejor Actriz Principal ha sido Cate Blanchett por Blue Jasmine, un merecidísimo galardón desde mi punto de vista.

El 2013 ha sido un año lleno de títulos de ciencia ficción: Oblivion, Elysium, El juego de Ender, Star Trek: en la oscuridad, Pacific Rim, y claro, entre tanto título de un mismo género tiene que haber de lo mejor y de lo peor. Así que mientras Gravity triunfaba en los Oscar, la aventura galáctica de Will Smith y su hijo Jaden, After Earth, orquestada por M. Night Shyamalan, se alzaba con 3 premios Razzie, es decir los antioscar que se otorgan a lo peor del año. Sin embargo es curioso que ni a Gravity le han dado el de Mejor Película ni a After Earth el de Peor Película. Sin embargo estos premios han ido a saco y sin piedad a por la familia Smith, ya que padre e hijo acaparan los premios a Peor actor principal, de reparto y peor pareja en pantalla. Mientras tanto Gravity hace historia debido a que Alfonso Cuarón se convierte en el primer director mexicano en ganar un Oscar, premio también muy merecido en mi opinión, igual que el de Cate Blanchett.

Y esto es todo lo que tengo que decir sobre los Oscar de este año. El año que viene más.

Ver palmarés completo en Sensacine.

lunes, 3 de marzo de 2014

El policía robotizado

La verdad es que un remake de Robocop (1987) me pareció un error durante mucho tiempo. Sin embargo ahora ha llegado, la he visto y debo reconocer que me ha sorprendido para bien. El nuevo Robocop del director brasileño José Padilha, artífice de Tropa de élite en su país natal, tiene ante todo un gran acierto, y es el de cambiar el enfoque en las relaciones de algunos personajes para ofrecer algo novedoso. Si bien el original de Paul Verhoeven centraba su atención en las rivalidades y corruptelas entre los altos ejecutivos de la corporación que fabrica a Robocop, en este caso Padilha ha optado por desarrollar los conflictos entre el científico que lo desarrolla y los intereses mercantiles del presidente de la empresa. Ciencia frente a mercantilismo, ética frente resultados a cualquier precio. Gary Oldman como científico y Michael Keaton como el presidente de Omnicorp, son con diferencia las estrellas de la película. También cabe destacar a Samuel L. Jackson que encarna a un sofisticado presentador televisivo que ejerce de maestro de ceremonias para hilar la historia e introducir al público en la misma.

Por otro lado el resto de innovaciones son las previsibles, es decir, las de carácter técnico, con unos efectos especiales espectaculares, pero que en cualquier caso no desmerecen en absoluto a los del film original. Y la historia es la misma, la del policía Alex Murphy, que tras ser atacado y mutilado brutalmente, lo devuelven a la vida convirtiéndolo en un cyborg para imponer la ley y el orden en las calles de Detroit. Un matiz que ha cambiado en esta nueva versión, es que en la clásica se le declaraba oficialmente muerto, por lo que la empresa disponía de él completamente dejando de lado su vida anterior, mientras que en la de ahora su esposa da permiso para que la empresa disponga de él para así salvarle la vida, lo cual da pie para explotar también el cambio que supone para Murphy la relación con su familia una vez que lo han robotizado.

La música corre a cargo de Pedro Bromfman, colaborador de Padilha en Tropa de élite, que aporta una partitura correcta, pero se echa de menos a Basil Poledouris. Por cierto, se agradece que el inicio de la película, cuando sale el título, suenan los acordes del tema central de la antigua película.

El único problema que tiene este Robocop en comparación con el anterior es precisamente eso, que exista un modelo anterior. ¿Era necesario un remake? En realidad no pero está claro que todo aquello que se hace bien es bienvenido. Dice el refrán que "quien da primero da dos veces", y está claro que una película se convierte en film de culto o en icono cinematográfico cuando se presenta por primera vez. Por muy buenas que se hagan nuevas versiones el referente siempre va ser el primero. Por ello este Robocop de Padilha es un muy digno remake, una buena película de ciencia ficción, y un respetuoso homenaje a su precursor, pero pienso que queda un escalón por debajo del film de Verhoeven. Del mismo modo también creo que esta nueva versión está muy por encima de las dos prescindibles secuelas Robocop 2 y Robocop 3, que tuvo en su momento el clásico de los 80. Fueron dirigidas respectivamente por Irvin Keshner y Fred Dekker, y esas sí que fueron innecesarias.

domingo, 23 de febrero de 2014

Protegiendo el patrimonio de la Humanidad

Las sociedades pueden desaparecer, pero su cultura, sus obras artísticas, son su legado, el cual prevalece y da testimonio de lo que fueron a las generaciones venideras. Si no lo protegemos es como si estas sociedades del pasado, que son las raíces de presente, nunca hubieran existido. Con este espíritu es con el que a finales de la II Guerra Mundial, el ejército estadounidense reclutó un comando formado por expertos en arte para enviarlos tras las líneas enemigas con la misión de recuperar las obras artísticas que los nazis robaron de los territorios ocupados. Este grupo de protectores del legado cultural de la humanidad fueron conocidos como los Monuments Men, y con este título George Clooney nos cuenta en su nueva película esta fascinante historia.

Clooney coescribe el guión, coproduce, dirige y protagoniza la película a la que otorga un tono amable y una ambientación de corte clásico, un estilo que ya experimentó con Ella es el partido. Le acompañan en la aventura un elenco de actores fantásticos: Matt Damon, habitual colega de Clooney, los veteranos Bill Murray, Bob Balaban y John Goodman, el protagonista de The Artist Jean Dujardin, el británico Hugh Bonneville, protagonista de la exitosa serie de televisión Downton Abbey, y el toque femenino lo aporta la gran Cate Blanchett, nominada este año a los Oscar por Blue Jasmine.

El trabajo de producción es impecable, con gran atención al detalle tanto para recrear los escenarios donde transcurre la acción como para ensalzar la belleza de las obras de arte. Se nota la implicación personal de Clooney por homenajear la cultura europea y los hombres que lucharon por preservarla en un momento de la historia crítico para su supervivencia.

Sin embargo a la cinta le falta algo de garra para ser una película redonda. Tanta pasión de su autor por tratar un tema en sí mismo apasionante, parece que nos podría crear la expectación de ver un film con una carga emocional algo más vibrante. Quizá el problema estribe en que se ha decantado por un tratamiento más testimonial de lo ocurrido en detrimento de un trazado de personajes que se antoja algo superficial. Es decir, que ha primado la historia por encima de las relaciones humanas entre los personajes.

No obstante The Monuments Men es una notable y agradable película que pone sobre la mesa un debate interesante sobre la importancia de las raíces culturales para la pervivencia de las sociedades. Todo ello aderezado con una puesta en escena clásica, una adecuada partitura musical a cargo de Alexandre Desplat y un acertado grupo de actores.


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