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martes, 18 de julio de 2017

Cars 3, renovarse o morir

A todo el mundo, tarde o temprano, le llega el momento de retirarse tras años de éxitos. Incluso a los coches de dibujos animados. En Cars 3, la estrella de la saga, Rayo McQueen, está en lo más alto de su carrera cuando llega un serio competidor, Jackson Storm, un coche de nueva generación entrenado y equipado con lo último en tecnología. Otros corredores de la generación de McQueen, deciden que es hora de retirarse, y él recibe presión de su entorno para seguir ese camino, pero no quiere claudicar y se empeña en ganar a Storm.

El tema que se trataba en las últimas secuelas de la saga de Rocky, se traslada aquí al universo animado de Pixar. Las luces y sombras de los relevos generacionales. El campeón que ve seriamente amenazado su trono, la presión social por lo que prima lo nuevo en detrimento de lo viejo, la veteranía frente a la novedad, la experiencia frente a la tecnología. En cualquier deporte ocurre que, a medida que se cumplen años, la explosividad y la rapidez se van perdiendo, pero a cambio se obtiene experiencia. Un veterano no puede competir en potencia física con un joven, pero sí le puede vencer con cabeza, con templanza, estrategia, de lo cual el novato carece.

De esta forma los responsables de Cars 3 consiguen introducir un tema tan actual y tan importante para los adultos, como es el valor de la experiencia, en el universo infantil de los coches que hablan. Si bien la saga era de los filmes menos adultos de Pixar, en esta tercera entrega se acerca más a un tema de interés para los mayores, como ha hecho en la mayor parte de su filmografía.

Por lo demás, el aspecto visual es impecable, como cabía esperar, y las carreras están rodadas con pulso firme resultando espectaculares. Le falta un poco de chispa en los diálogos, algo que ya les ocurría a sus predecesoras, pero globalmente es una película entretenida, con tema de calado de fondo y visualmente muy atractiva para disfrutar en familia durante estos calurosos días de verano.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

martes, 11 de julio de 2017

Día de patriotas, el amor frente al odio

Un título como Día de patriotas, en estas fechas veraniegas, puede sonar a blockbuster súper americano de Roland Emmerich o de Michael Bay. Pero no, resulta que es una muy buena película que relata el atentado terrorista en la Maratón de Boston en 2013 y la posterior captura de los culpables.

Dirige con pulso firme Peter Berg, responsable de títulos como Marea negra o La sombra del reino. La narración se divide en tres bloques: comienza con un esquema narrativo similar al de las llamadas «películas de catástrofes» de los años 70, de manera que van presentando a una serie de personajes y sus circunstancias personales justo antes de la tragedia. Una vez ocurre el atentado, la película se convierte en un intenso thriller de investigación policial, con escenas de acción y tensión formidablemente realizadas. Finalmente, la película concluye con un epílogo en formato documental con los testimonios reales de algunos de los damnificados.

Día de patriotas cuenta con un reparto coral en el que se encuentran varias caras conocidas. Encabeza el elenco Mark Wahlberg, muy convincente en su papel de policía degradado de categoría. Es el único personaje ficticio, que sirve como hilo conductor de la historia. Los demás actores interpretan a personas reales, tanto ciudadanos corrientes afectados por las explosiones, como cargos gubernamentales y policiales implicados en la investigación. Kevin Bacon, John Goodman, J.K. Simmons o Michelle Monaghan, son los rostros conocidos que podemos ver desfilar por la pantalla durante la película.

A la tensión creada contribuye en gran medida la vibrante partitura musical de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadores del Óscar a mejor música original por La red social.

Un sólido thriller testimonial en torno a un hecho real, sobre el cual lanza un mensaje de unidad de la sociedad, utilizando el amor como herramienta para combatir el odio, frente a quienes quieren acabar con ella. Personajes con hondura dramática, buenas escenas de acción, un ritmo narrativo fluido, son elementos que hacen de Día de patriotas uno de los estrenos más interesantes de este verano.

domingo, 2 de julio de 2017

Este Baby es un gran driver

Vamos con Sensacine a un preestreno de alto voltaje: Baby driver.

Un joven huérfano, apodado Baby, apasionado por la música y con un don especial para conducir, se ve abocado a trabajar para un atracador de bancos por tener que saldar una deuda. Su función es conducir el coche de fuga cada vez que dan un golpe. Un buen día, conoce a una camarera con la que inicia una apasionada relación. El flechazo es instantáneo para ambos, y él quiere alejarse del sórdido mundo delictivo para marcharse lejos con ella, en cuanto deje su deuda saldada.

Así es Baby Driver, la nueva película de Edgar Wright, responsable de títulos como Zombies party, Arma fatal o Scott Pilgrim contra el mundo. Un cóctel de amor, humor, música, acción y giros de guion inesperados. Estilísticamente es muy particular. Ameniza las escenas de robos, tiros, algunos un poco descarnados, y trepidantes persecuciones con una selecta recopilación de canciones de grupos míticos como Queen, The beach boys o Simon & Garfunkel, entre otros.

Tras un intenso arranque, la película baja un poco el ritmo en su segundo tercio, para recuperarse en el desenlace final. A pesar de algunas caídas de ritmo, el filme se sostiene bien y no se hace largo. En general los distintos elementos que mezcla están bien combinados, aunque en alguna ocasión pueden chirriar un poco, pero nada que desmerezca el conjunto.

Protagoniza Ansel Elgort, visto en Bajo la misma estrella y la saga Divergente. Le secundan los veteranos de altura Kevin Spacey y Jammie Foxx. La chica de la película es Lily James, la otrora Cinderella, también vista en la serie televisiva Downton Abbey. Todos trabajan bien, pero se podría decir que ella destaca un poco por encima de la media del elenco.

En definitiva, Baby driver ofrece adrenalina, música, personajes con calado interpretados por buenos actores, y algunos apuntes sobre la orfandad y las carencias afectivas, así como la conservación de los principios morales cuando uno se encuentra solo frente a la oscuridad. Cómo encontrar una salida a los problemas y a la soledad en este loco y caótico mundo en que vivimos sin perder la integridad. No es que la película desarrolle este tema, ya que lo que prima es el estilismo y su objetivo es el entretenimiento, pero es una lectura que se puede hacer entre líneas y hace que el filme esté por encima de la media del género.

domingo, 25 de junio de 2017

El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado este año. Las elevadas temperaturas se han anticipado al menos un mes, respecto a lo que suele ser habitual en otros años. En fin, sea como sea, el veranito ya está aquí y la cartelera se avecina con lo habitual: secuelas, efectos especiales, acción, aventuras, etc.

Se acaba de estrenar Wonder Woman, la nueva entrega de superhéroes de DC Cómics. Por su parte, Marvel contraatacará a finales de julio con Spiderman Homecoming, con la nueva versión del chaval arácnido que hizo su presentación en Civil War. Se antoja interesante el hecho de que esta vez no estará solo, sino que será apadrinado por Iron Man, lo que la hace distinta al anterior reboot protagonizado por Andrew Garfield, que no ofrecía ninguna novedad o mejora relevante respecto a las anteriores entregas de Sam Raimi protagonizadas por Tobey Maguire.

Y no podía faltar en verano un nuevo blockbuster de Michael Bay, que sigue con la saga de los robots que se convierten en coches. En agosto se estrena la quinta entrega de esta aparatosa saga con el título Transformers: El último caballero, coincidiendo con uno de los estrenos más esperados: Valerian y la ciudad de los mil planetas, lo nuevo de Luc Besson, director de El quinto elemento, que lleva tiempo queriendo adaptar el cómic francés Valerian y Laureline y finalmente lo ha conseguido.

El tono más serio entre las grandes producciones veraniegas lo pondrán Matt Reeves, con La guerra del planeta de los simios y Christopher Nolan con Dunkerke. Por otro lado, las películas de animación son todo secuelas con número en el título: Gru 3, Cars 3 y Tadeo Jones 2.

En fin, esto es lo que hay en relación a grandes títulos. Sin embargo, habrá que ir descubriendo otras películas que vayan llegando más discretamente, pero que aporten algo más de originalidad en sus contenidos. Aun así, algunos de los títulos nombrados, aunque sean sobre algo ya conocido, espero que estén a la altura de ofrecer un buen espectáculo que valga la pena, para pasar una tarde calurosa en una sala de cine con aire acondicionado.

sábado, 10 de junio de 2017

De Chicago a L.A. contra la corrupción

Hace treinta y veinte años, respectivamente, se estrenaban dos películas de género thriller policiaco con varios puntos en común, por lo que se antoja interesante celebrar un aniversario conjunto. Por un lado, en 1987, el director Brian de Palma traía a la cartelera la película que serviría de trampolín al estrellato a Kevin Costner: Los intocables de Eliot Ness (The untouchables). Diez años después, en 1997, Curtis Hanson estrenaba L.A. Confidential.

Los intocables de Eliot Ness, basada en el libro homónimo en el que el propio Ness colaboró con el escritor Oscar Fraley, cuenta la cruzada de un agente del Tesoro para encerrar a Al Capone, luchando contra viento y marea en un sistema en el cual el famoso mafioso tenía untados a policías, jueces y jurados. La acción se desarrolla en Chicago en los años veinte, durante la prohibición del alcohol. Además de Kevin Costner, contaba con un espléndido elenco formado por Sean Connery, Andy García y Robert de Niro.

L.A. Confidential, adaptada de la novela homónima de James Ellroy, se desarrolla en Los Ángeles durante los años cincuenta y trata sobre tres policías muy distintos entre sí, que por diferentes motivos y convicciones se unen para desmantelar una red de corrupción que va, desde la propia jefatura de policía hasta altos cargos políticos. Los tres protagonistas son Guy Pierce, Russell Crowe y Kevin Spacey, secundados por Kim Bassinger, James Cromwell y Danny de Vito.

Los intocables fue galardonada con un Óscar a mejor actor secundario para Sean Connery. Tenía otras tres nominaciones en las categorías de dirección artística, vestuario y música. La partitura musical era del veterano Ennio Morricone. Por su parte, el filme de Hanson contó con otro importante y avezado compositor: Jerry Goldsmith, que también fue nominado a los Óscar. En total, L.A. Confidential tuvo nueve nominaciones y recibió dos galardones: mejor guion adaptado y mejor actriz secundaria para Kim Basinger, cuya caracterización como prostituta de lujo imitadora de Veronica Lake, se ha convertido en todo un icono representativo del filme.

Ambas películas se estrenaron en España en el último trimestre del año: octubre de 1987 y noviembre de 1997 respectivamente. En ambos casos se trata de historias sobre personas que, formando parte de un sistema emponzoñado por la corrupción, lucharon para desmantelar la red de podredumbre que ensombrecía la sociedad de la ciudad y la época en la que vivían. Historias de héroes que no agacharon la cabeza ante una situación injusta, que no se acomodaron aceptando las cosas como son, sino que dieron la cara para desenmascarar a los corruptos y devolver un poco de decencia a la sociedad.

sábado, 3 de junio de 2017

Una ejecutiva agresiva llamada Sloane

Tras la interesante película de espías La deuda, el director John Madden y la actriz Jessica Chastain vuelven a trabajar juntos en un nuevo thriller, esta vez de corte político: El caso Sloane (Miss Sloane). El filme nos acerca a los entresijos del mundo de los lobbies estadounidenses, lo que también se conoce como grupos de presión. La trama arranca con una comisión de investigación abierta contra la líder de un equipo por prácticas profesionales que violan el código ético del senado, durante una campaña en torno a la aprobación de una ley sobre la legislación del uso de las armas de fuego.

El personaje protagonista se perfila como una mujer extremadamente ambiciosa, metódica, egocéntrica, visceral y expeditiva, cuyo objetivo es ganar a cualquier precio y hace de la máxima «el fin justifica los medios» su bandera. Sin embargo tiene el contrapunto de implicarse en causas que de verdad le importan, o que realmente cree que es lo justo. Por tanto resulta un personaje ambiguo, ya que a pesar de no mostrar ningún escrúpulo en sus decisiones, sí demuestra tener ciertos principios al posicionarse en favor de una u otra de las partes de la causa. La cuestión es qué pesa más, si sus intenciones o los daños colaterales que su forma de trabajar ocasiona a la gente que la rodea. Y además también hay que tener en cuenta que ella muestra conductas éticamente reprobables en un sistema emponzoñado cuya catadura moral, en general, es todavía más reprobable si cabe.

Por tanto nos encontramos ante un personaje de gran calado, muy bien perfilado a nivel de guión y espléndidamente encarnado por Jessica Chastain, que tiene suficiente enjundia para generar un debate interesante sobre el código deontológico en el ámbito profesional. Además también el tema de los lobbies da de por sí mucho juego para debatir sobre la legitimidad ética de este tipo de organizaciones.

Como ya he apuntado antes, Jessica Chastain está formidable, desplegando un gran carisma en la pantalla. En general suele transmitir mucha fuerza en sus interpretaciones con su intensa mirada, pero en esta ocasión además lleva prácticamente todo el peso protagonista y lo hace muy bien. De entre sus compañeros de reparto destacan especialmente Mark Strong y Gugu Mbatha-Raw. En papeles secundarios podemos reconocer las caras de veterano conocidos como John Lithgow, Sam Waterston y Christine Baranski. Tal vez a alguno no les suenen los nombres pero al verlos en pantalla se reconocen enseguida como rostros habituales. Lithgow ya trabajó con Chastain en Interstellar. Waterston es más conocido por televisión que por cine, y Baranski es especialmente recordada por sus papeles en comedias como Una jaula de grillos, Mamma mia! o Bowfinger, el pícaro.

La película goza de buen ritmo narrativo, una adecuada fotografía que aporta una estilizada imagen del ambiente que recrea, y envuelta en una correcta partitura musical a cargo de Max Richter, compositor de la música en la reciente Morgan. En general El caso Sloane es un intenso e interesante thriller político con mucho jugo para el debate sobre la ética profesional.

lunes, 8 de mayo de 2017

Jugar al ajedrez en tiempos revueltos

En 2011 tuvo cierta relevancia un telefilme, o TV movie, titulada El ángel de Budapest, sobre la historia real de un diplomático español que salvó la vida a miles de judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Su director, Luis Oliveros, estrena ahora en cines otra historia de un español enfrentado a los nazis en El jugador de ajedrez. En esta ocasión no es una reconstrucción histórica sino una historia de ficción, cuyo guion ha sido escrito por Julio Castedo adaptando su propia novela homónima.

La película arranca en Madrid en 1934, donde el joven ajedrecista Diego Padilla se proclama campeón de España y subido a la cresta del éxito conoce a la periodista francesa Marianne Latour. Ambos se enamoran y la cosa acaba en boda, justo antes del inicio de la Guerra Civil. En 1940 se trasladan a vivir a París, en los albores de la ocupación alemana. Con la capital francesa tomada por los nazis, Diego es acusado de espionaje y encarcelado en la sede de las SS de Hitler en París, cuyo oficial al mando es un gran aficionado al ajedrez.

El protagonista se presenta como un hombre bueno, corriente, de fuertes convicciones morales cuya vida gira en torno a su familia y al ajedrez. Se declara apolítico, una situación delicada en una época en la cual la sociedad europea se encuentra ideológicamente polarizada y el caos de la guerra sume en la oscuridad intelectual al viejo continente. Es un héroe estoico que sobrevive a la sinrazón aferrándose con firmeza a sus principios, sin violencia ni revanchismo.

La película goza de correctas interpretaciones de un elenco internacional encabezado por Marc Clotet en el papel principal, Melina Matthews como la esposa del protagonista y Stefan Weinert en la piel de oficial nazi que dirige la prisión. En papeles secundarios cabe destacar a Alejo Sauras, como el mejor amigo de Diego, Mike Hoffmann encarnando a un sádico sargento alemán, Pau Durá como un coronel español y Andrés Gertrúdix como otro compatriota encarcelado por espía en París. El otrora protagonista y coproductor de Flow, Juan del Santo, participa al inicio de la película como adversario Marc Clotet en el campeonato de ajedrez.

La puesta en escena es de corte clásico y el ritmo narrativo muy fluido. En general todos los elementos, tanto técnicos como artísticos, están muy bien entrelazados dando como resultado una película muy medida y equilibrada, con un tono melodramático suave, sin estridencias. Aunque quizá en determinados momentos se le podría pedir un poco más de garra dramática, en general el filme mantiene el interés durante todo el metraje, transmite empatía de los personajes con el espectador y se hace muy agradable de ver.