Aunque no lo parezcan, estos dos carteles pertenecen a la misma película. Resulta extraño porque tanto en inglés como en castellano, el título es en inglés, pero diferente. Y hasta el diseño del cartel es totalmente distinto. El DMS (Dead Man Switch) es un dispositivo de seguridad en entornos industriales. El título original hace un juego de palabras en relación al dispositivo que usa el protagonista para mantener retenido a su rehén, lo cual es su seguro ante la policía. En castellano es complicado de traducir o incluso de entender en inglés fuera de Estados Unidos. Sin embargo, aquí han hecho otro juego de palabras entre la televisión en prime time, que es lo que busca el personaje, salir en la tele con sus reivindicaciones en horario de máxima audiencia, y los true crime, historias reales de crímenes que está hoy en día tan de moda, sobre todo en los podcast.
Prime crime: a true story es una película estrenada en abril en cines que llega ahora a streaming. Se trata del nuevo largometraje de Gus Van Sant, el director de títulos como El indomable Will Hunting o Buscando a Forrester, entre otros. La trama versa sobre un caso real de 1977 en el que un hombre a cuya familia una entidad inmobiliaria ha estafado en la transacción comercial de unos terrenos, se toma la justicia por su mano y secuestra al hijo del dueño de la entidad para que reconozca en público, ante los medios de comunicación, lo que han hecho y pidan disculpas.
Es una película de ciudadano desesperado que se toma la justicia por su mano contra los poderosos, como Money monster, Un día de furia o John Q, por nombrar algunos ejemplos. En este caso, además, se trata de un caso real ocurrido en el 77 y la ambientación setentera de la película está muy cuidada, no solo en el diseño de producción, vestuario y demás, sino también en el estilo visual, alineado con el cine de los 70. Goza de buen ritmo, de intensidad moderada, pero precisa, y de un elenco de actores que transmiten autenticidad.
Protagoniza Bill Skarsgard, hijo de Stellan Skarsgard, y siendo un rostro no demasiado conocido para el gran público, carga a sus espaldas con el peso de la película de manera muy solvente estando secundado por otras caras más conocidas como Cary Elwes, el sempiterno Westley de La princesa prometida, Colman Domingo, el otrora padre de Michael Jackson en Michael, y en un papel más secundario, el gran Al Pacino.


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