Tiempo de victoria es una producción británica de los productores de El instante más oscuro, que nos cuenta la trastienda del desembarco de Normandía desde un punto de vista muy original: el de la meteorología. Tras el desastre que supuso la Operación Tigre, un ensayo realizado para el desembarco de Normandía, el general Eisenhower necesita tener todas las garantías de que la operación vaya a salir bien. Para la ocasión, por recomendación de Churchill, le envían al capitán Stagg, considerado como uno de los mejores meteorólogos, para realizar un pronóstico del tiempo que hará el día del desembarco. Sus métodos y pronóstico chocan totalmente con Krick, el meteorólogo habitual de Eisenhower que le ha acompañado en sus campañas anteriores.
El título de la película hace un juego de palabras, pero es distinto en el traducido respecto al original. En inglés se titula Pressure, en alusión a la presión a la que se ve sometido Stagg y la presión atmosférica, mientras que en castellano, Tiempo de victoria, juega entre el tiempo del momento y el tiempo atmosférico. Bajo presión se encuentran todos los implicados en la operación del desembarco, obviamente, pero en concreto el protagonista, que se presenta como un hombre íntegro, comprometido con la responsabilidad que su decisión conlleva aunque vaya en contra de todos los intereses del alto mando. Una actitud que le honra y que contrasta con la de Krick, que adapta su trabajo a lo que sus superiores quieren oír. Por lo tanto, es muy interesante a nivel de debate sobre los grandes profesionales que hacen su trabajo como debe hacerse, guste o no a lo demás, y aquellos que hacen las cosas para agradar a otros y no tener que enfrentarse a nadie ni meterse en líos.
Se trata del segundo largometraje del director australiano Anthony Maras, que debutó en 2018 con Hotel Bombay. Protagoniza Andrew Scott en el rol de Stagg, actor visto anteriormente en Spectre, 1917, o en series de TV como Black mirror o Sherlock. Le acompaña, en el papel de Eisenhower, Brendan Fraser, ganador del Óscar a mejor actor por La ballena e inolvidable para el público de los 90 por protagonizar George de la jungla y La momia. A destacar también la interpretación de Kerry Condon como la secretaria de Eisenhower, que goza de gran carisma en pantalla, y a quien hemos podido ver en Tres anuncios en las afueras o F1: la película, por ejemplo, y que fue nominada a mejor actriz de reparto por Almas en pena en Insherin.
La película en una carrera contrarreloj y goza de un ritmo narrativo frenético acompañado de una vibrante partitura musical de Volker Bertelmann, responsable también de la música de títulos como Cónclave o Los niños de Winton.

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