A colación de la reseña de Como cabras, recién llegada a steaming tras estrenarse en cines en febrero, creo que resulta interesante revisitar alguna película de baloncesto. La primera que se me vino a la cabeza y que he encontrado disponible para volver a ver es Hoosiers, más que ídolos.
El término hoosier hace alusión al gentilicio informal de los habitantes del estado de Indiana. La película se inspira en una historia real en la que el equipo de baloncesto de un pequeño pueblo rural de Indiana ganó el campeonato estatal en los años 50. En la película nos encontramos con un entrenador de mediana edad que lleva varios años sin entrenar y que guarda un secreto de su pasado. Un amigo suyo, director del instituto de un pueblo de Indiana llamado Hickory, lo contrata como nuevo entrenador del equipo de baloncesto. El entrenador tiene su propia metodología de trabajo que choca con la idiosincrasia de los habitantes del pueblo, gente muy cerrada y reaccionaria a quienes no les gustan los cambios, aunque sean para mejorar. Esto le hace muy complicada su integración en el lugar al recién llegado.
Protagoniza la película un sensacional Gene Hackman secundado por Barbara Hershey y Dennis Hopper, este último nominado al Óscar a mejor actor secundario por su papel de borracho del pueblo. Hoosiers, más que ídolos, vista hoy, posiblemente se pueda valorar como mejor de lo que se consideró en su momento, porque la verdad es que ha envejecido bastante bien. Conserva intacta su energía y emoción. Es una historia inspiradora ambientada en el mundo del deporte con valores muy arraigados como la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo.
Como cabras tiene varios puntos en común con Hoosiers: esa evolución de menos a más, llegar lejos siendo pequeños, la presencia de un bajito del que todos se ríen, aunque en una es protagonista y en otra es secundario, el desarrollo de la acción en un pueblo pequeño.

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