Los miserables. El origen goza de un trabajo actoral estupendo, fundamentalmente con cuatro personajes: Jean Valjean, el obispo que lo acoge y las dos mujeres que viven con el obispo, su hermana y su criada. Los cuatro hacen interpretaciones muy convincentes y encarnan muy bien a sus personajes, pero Grégory Gadebois, además, en la piel de Valjean, aporta una presencia física muy imponente que refuerza el carácter peligroso del personaje y resulta siempre inquietante. La trama arranca con la llegada de Valjean, tras salir de la cárcel, vaga sin rumbo y llega a un pueblo donde todo el mundo le da la espalda, excepto el obispo, que lo acoge en su casa.
Se trata de una historia de redención enmarcada en una época muy dura y oscura. Esta dureza está muy bien plasmada visualmente por una presencia casi constante de elementos de piedra en la escenografía, fotografiada con tonos fríos en escala de grises. Además, la inquietante presencia del protagonista contrasta con el tono sosegado de la narración y el ritmo pausado, pero adecuado, del desarrollo de la trama. Por tanto, resultan muy acertadas tanto la ambientación como las interpretaciones. Dirige con muy buen criterio el director y guionista Éric Besnard.
La película se proyectó en primicia en la gala del CEC, se estrenó en cines de España en febrero y llega ahora a las plataformas de streaming.

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