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El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado ...

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domingo, 25 de noviembre de 2007

El arte de la espada

La esgrima ha dado al cine momentos memorables a lo largo de su historia. Los duelos a espada entre el héroe y el villano, cuando están bien coreografiados, pueden dar lugar a escenas trepidantes y al mismo tiempo elegantes. Una de las coreografías estéticamente más bellas se pudo ver en el año 2000 en la maravillosa película de Ang Lee Tigre y Dragón (Crouching tiger, hidden dragon). Se trata de una fantasía china poética, romántica y épica, donde la fotografía y la música transportan al espectador a un mundo irreal donde la lucha con la espada se convierte en arte, belleza y armonía, con unas coreografías difíciles de olvidar.
Se dice que uno de los mejores duelos de la historia del cine es el de El signo del Zorro (The mark of Zorro, Rouben Mamoulian 1940) entre Tyrone Power y Basil Rathbone. Una coreografía impecable para alcanzar el clímax en el duelo final entre los dos antagonistas.
Y como no, la película que rinde honor al arte de la espada: Los inmortales (Highlander, Russel Mulcahy 1986) en la que una estirpe de hombres inmortales, sólo mortales si se les corta la cabeza, están condenados a batirse en duelo a lo largo de los siglos hasta que sólo quede uno. Mestizaje de técnicas y de espadas, aderezadas con canciones de Queen, proporcionan un espectáculo fantástico protagonizado por Christopher Lambert y Sean Connery.
En lo que se refiere a esgrima medieval, una película que ha dejado huella ha sido sin duda Braveheart (Mel Gibson, 1995), en la que un rebelde escocés lidera la batalla por la libertad contra los invasores en medio de sangrientas luchas a espada.
Otra película que no se debe olvidar es la ópera prima de Ridley Scott: Los duelistas (The duellists, 1977). Antes de embarcarse en las aventuras futuristas de Alien y Blade Runner, el señor Scott debutó con un viaje al pasado para contar la curiosa historia de dos oficiales franceses que por honor se retan en diversos duelos cada vez que se encuentran.
Para finalizar simplemente nombrar a dos espadachines del celuloide que han pasado a la historia del cine de aventuras: Errol Flynn, en títulos como Robin de los bosques (The adventures of Robin Hood, Michel Curtiz 1938) ó El capitán Blood (Captain Blood, Michael Curtiz 1935), y Stewart Granger en títulos como Scaramouche (George Sidney, 1952) ó El prisionero de Zenda (The prisoner of zenda, Richard Thorpe 1952).

martes, 20 de noviembre de 2007

El montaje final

Coincidiendo con el 25 aniversario de su estreno, se proyecta estos días en cines el montaje definitivo de Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Su absolutamente fascinante estética visual sigue más viva que nunca después de cuarto siglo de existencia. Las texturas, la fotografía nocturna, la lluvia contínua, la música de Vangelis, son elementos que consiguen crear una atmósfera difícil de superar. Posiblemente sea la obra maestra de su autor. Alguno podría decir que Alien (1979) también lo es, y de hecho también hace un gran alarde de imaginería de estética futurista impresionante, pero lo que hace a Blade Runner superior es la historia, el trasfondo, el debate sobre el bien y el mal. En Alien está claro que el bicho es el malo y punto. Pero en Blade Runner, ¿son tan malos los replicantes? ¿Tienen sentimientos? Cuando se crean seres artificiales que pueden llegar a sentir, ¿cómo se puede medir el alcance de esos sentimientos? ¿Dónde está el límite y quién puede estar capacitado para decidir si un ser, humano o no, sienta o padezca más o menos que otro?
En fin que la historia puede dar mucho que hablar y debatir, y eso en una película de ciencia ficción cuyo argumento es el de un policía que tiene que perseguir a los malos, pues es algo poco frecuente.
Una gran película que no envejece. Un clásico.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El senador, la periodista y el profesor

La última película de Robert Redford haciendo doblete actor/director se titula Leones por corderos (Lions for lambs). Con el conflicto en Afganistán se trazan tres historias que ocurren simultáneamente: una periodista (Meryl Streep) entrevista a un senador (Tom Cruise) sobre la nueva política para acabar con la guerra en Irak y Afganistán; por otra parte un profesor de ciencias políticas (Robert Redford) trata de motivar a un alumno del que cree que tiene algo especial. Finalmente la tercera historia es la de la guerra en sí, con dos ex alumnos del profesor que se han alistado voluntarios.
En este marco Redford pone sobre el tapete por un lado la relevancia del compromiso para defender las ideas hasta sus últimas consecuencias, y por otra parte el debate sobre las luces y las sombras de políticos y periodistas con las responsabilidades que tienen tanto unos como otros en transmitir al pueblo lo que está ocurriendo en el mundo.
Es por tanto un interesante debate sobre principios y moral planteado de una manera directa y sin pretensiones.
En cuanto al trío protagonista se puede decir que Redford y Cruise son efectivos y Streep está espléndida.
Hay otras películas de historias paralelas que en su pretensión de ser trascendentales, o invitar a la meditación, o algo semejante, dilatan su metraje hasta superar las dos horas sin justificación aparente. Sin embargo Leones por corderos va directa al grano y lo despacha en 95 minutos de metraje. Una película redonda, sensacional.

Leer critica Leones por Corderos en Muchocine.net

domingo, 11 de noviembre de 2007

La poesía del oeste

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford, Andrew Dominik, 2007) es un western poético y biográfico sobre la relación del legendario pistolero y su verdugo, un joven acomplejado con ambición de ser alguien importante, posiblemente más importante que su propio ídolo. Una magnífica fotografía, acompañada de una sublime partitura, hacen que se graben en la retina imágenes tan poéticas como los movimientos de las nubes al atardecer o la luz del tren avanzando a través de los árboles del bosque en la densa oscuridad de la noche. La única pega que se le puede poner a esta película es su duración, casi tan larga como su título, 160 minutos. Un pequeño exceso de metraje que se compensa con la calidad global del producto.
Hace poco pude ver, también en pantalla grande, Tierra de audaces (Jesse James, Henry King, 1939), posiblemente una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la vida del pistolero. Es una película cuya factura formal responde a los cánones de glamour del Hollywood de la época. En ella un magnífico Tyrone Power encarna al legendario Jesse James con gran convicción. La película recorre toda la vida de los hermanos James, arrancando con el motivo por el que se hicieron delincuentes y terminando con la traición de Robert Ford.
Sin embargo esta nueva película, interpretada correctamente por Brad Pitt como Jesse James y áun mejor Casey Affleck como Robert Ford, arranca precisamente con el último golpe de la banda, en el cual se conocieron Ford y James, y termina con lo que le ocurrió a Robert Ford depués de su traición. En el clásico de Henry King el papel de Ford lo interpretaba John Carradine, también con gran convicción pero con poco lucimiento ya que su personaje, a pesar de ser importante, sale poco puesto que la película abarca más tiempo de la vida de Jesse James y por tanto sólo sale al final.
En resumen se puede decir que El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford es una gran película donde destaca con sobresaliente la banda sonora y con notable la fotografía. Y el pequeño detalle de la duración, en fin, se le puede perdonar.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Pura adrenalina

Si metemos en una coctelera el cine de John Woo y el de Robert Rodríguez, podría salir algo como Shoot'em up (Michael Davis, 2007). Se trata de una descarga de adrenalina en toda regla llena de coreografías de acción acrobática llevada al límite y aderezada con detalles truculentos en los que se basan los puntos de humor negro que le dan un toque de frescura a la historia. Un espectáculo pirotécnico en la línea de Desperado (Robert Rodríguez, 1995) o Mission:Imposible II (John Woo, 2000) con un trío protagonista un tanto curioso: Clive Owen, Monica Bellucci y Paul Giamatti.
Acrobacias imposibles y disparos a raudales acompañados de una potente banda sonora, hacen que se pase un buen rato en el cine. Pero eso sí, que nadie vaya pensando en ver la película del siglo. No es ni buena ni mala, es lo que es, y punto, un divertimento muy entretenido, o un entretenimiento muy divertido, según se mire.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Suspense light

Tras una promoción con un larguísimo tráiler de esos que cuentan casi toda la película, se estrenó Fracture (Gregory Hoblit, 2007), un thriller sobre un hombre que, engañado por su mujer, parece en principio que la asesina, o al menos eso confiesa, pero consigue que no se pueda demostrar su culpabilidad. Un juego ambiguo sobre si es culpable o no de asesinato, que resulta muy sugerente pero que la manera de plasmarlo en la pantalla da un resultado inferior al que cabía esperar. Anthony Hopkins está estupendo, como de costumbre. Sin embargo la película arranca muy bien pero se va desinflando progresivamente y recupera algo de garra al final. Lo mismo que ocurría con la primera película de su director Las dos caras de la verdad (Primal fear, 1996), la cual tenía un final sorpresa estupendo y una interpretación de Edward Norton que no dejó indiferente a nadie, pero la película en su conjunto no acababa de cuajar. Con Fracture pasa algo parecido, y en general con otras películas de Hoblit como Frequency (2000) o La guerra de Hart (Hart's war, 2002) en las que se cuentan historias interesantes y formalmente están muy bien rematadas, pero les falta algo. Son películas que dan que hablar en el momento de su estreno pero pronto caen en el olvido.
Por tanto Fracture no es que sea una mala película pero tampoco es que deje huella, o al menos a mí no me la ha dejado, incluso tiene momentos en que se puede hacer un poco aburrida. Es una lástima porque el tema que trata en manos de, por ejemplo Hitchcock, o por citar otro más actual Brian de Palma, podría haber dado una obra maestra del suspense y sin embargo se ha quedado en una película del momento y nada más.