Dani Sancho, realizador de documentales, debuta en la dirección de ficción con la adaptación a la pantalla de esta historia, Viaje al país de los blancos, en la que, según sus propias palabras, quería evitar caer en estereotipos sórdidos, tremendistas o sensibleros de las historias sobre inmigración ilegal, y la verdad es que lo ha conseguido con creces. El tono de la película alcanza ese mágico equilibrio de tono sin cargar demasiado en ningún aspecto estereotipado. La película se ha rodado tanto en Ghana como en España. La fotografía, las localizaciones, la envergadura de la producción se nota.
El propio Ousman se interpreta a sí mismo en la parte adulta de su vida. Su versión adolescente, que lleva principalmente el grueso de la trama, está interpretado por Benjamin Kakraba, que debuta como actor en esta película y es espectacular. Le secunda la actriz Emma Vilarasau, en el papel de su madre adoptiva, que hace un papel sensacional, que rezuma autenticidad.
Viaje al país de los blancos es una película que trasciende al tema obvio de la inmigración convirtiéndose en una historia de amor incondicional, afán de superación, crecimiento personal y la necesidad de creer y confiar los unos en los otros para lograr grandes cosas en la vida. La iniciativa y la tenacidad son fundamentales, pero también lo es dar con las personas adecuadas en las que apoyarse, y la historia de Ousman es prueba de ello, tal como nos muestra esta película.

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