Era una tarde de otoño en Madrid. Tres actores se reúnen para dar vida a un guión: La pistola que mató a Lincoln.
El rodaje transcurrió sin que ocurriera ninguna catástrofe. Siempre hay alguna cosilla que no puede ser tal como se había concebido en un principio y se improvisa algún que otro ajuste, pero en general se puede decir que la cosa fue como la seda. El ambiente era muy lúdico y todos lo pasamos bien. Espero que eso luego se transmita en el resultado final del corto.
Agradezco enormemente a los actores Pedro Oliver y Almudena Ramírez que se hayan brindado a participar en este proyecto.
Lo siguiente será rodar otros planos de relleno, sin actores. Seguiré informando.
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