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martes, 10 de febrero de 2009

Torbellino emocional


Once años después de Titanic (James Cameron, 1997) Leonardo di Caprio y Kate Winslet vuelven a formar pareja en la gran pantalla, esta vez a las órdenes de Sam Mendes en Revolutionary Road (2008), un intenso drama sobre la tormentosa relación de un joven matrimonio en los años 50 en el que tras la imagen de pareja perfecta, que ven sus vecinos, se esconde un abismo de traumas personales que hacen de la convivencia un auténtico infierno. Ella es una aspirante a actriz fracasada que no ha sido capaz de superar el fracaso, y él tiene un trabajo que detesta pero con el que mantiene a su familia.

Sam Mendes da una vuelta más de tuerca a esa temática con la que se estrenó como director en American beauty (1999) sobre la hipocresía social y el lado oscuro que se esconde bajo una imagen de supuesta perfección y bienestar social. A mí personalmente me ha gustado más Revolutionary road que American beauty, creo que está más conseguida.

Los dos protagonistas están espléndidos, brillan con luz propia. Entre los secundarios cabe destacar a la siempre interesante Kathy Bates en el papel de la "simpática" vecina. La dirección de actores es muy buena y los diálogos impecables, lo cual es muy importante ya que la película avanza básicamente a golpe de diálogo y no se hace pesada. Todo lo que dicen es interesante. Son diálogos poderosos, que atrapan, y por supuesto son transmitidos por un trabajo actoral de primera categoría. La puesta en escena de Mendes para recrear la época es de una pulcritud abrumadora.

Es una película dura pero real como la vida misma. Ninguno de los personajes es perfecto, todos tienen debilidades, miedos y traumas. Quizá el más negativo es el de Kate Winslet, que vive sumida en su fracaso. Leonardo di Caprio encarna a un hombre que ha sacrificado el conocerse a sí mismo por acomodarse a un trabajo que le permita mantener a su familia pero que no le satisface en absoluto. A eso se le suma el tener que soportar el mal genio de su mujer y sucumbe a la tentación del adulterio como vía de escape a ese vacío que le producen tanto su trabajo como su hogar. Moralmente ninguno de los personajes está exento de culpas. Lo que creo que nos puede enseñar esta película es que el egoísmo y la falta de respeto nos llevan a la autodestrucción, lo cual es una reflexión interesante especialmente en estos tiempos en que se vive frenéticamente y se tiende a actuar sin pensar ni sentir porque no da tiempo. Sin embargo a veces es necesario tomarse un respiro para recapacitar sobre lo que sentimos y pensar con claridad sobre nuestro presente, buscando su origen en el pasado y encaminarlo con buen criterio hacia el futuro.

2 comentarios:

Sesión Golfa dijo...

Muy sentida la crítica. te has gustado y has estado muy bien, compañero.

Ramón Ramos dijo...

Sesión Golfa
gracias, la verdad es que esta peli es de las que tocan fibra, o al menos a mí me ha emocionado.

Saludos,