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Fotogramas y corcheas se amalgaman en el jazz

«No hay melodía. Trasciende las notas, no es lo que se espera. Se improvisa, como lo de hoy.» Así definía el jazz Tom Cruise en la piel de ...

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lunes, 11 de diciembre de 2017

Navidad con los abuelos

En 2015 se estrenaba Padres por desigual (Daddy's home), de Sean Anders, una comedia navideña sobre un padre divorciado, de estilo algo macarra, interpretado por Mark Wahlberg, que va a pasar las Navidades con sus hijos y debe competir con el nuevo marido de su ex mujer, interpretado por Will Ferrell, que es un tipo más bien ñoño. En el contraste de caracteres entre ambos reside la clave del humor de la película. Ahora llega su secuela, Dos padres por desigual (Daddy's home 2), en la que una vez que ambos padres, por lo visto, han llegado a un entendimiento, aparecen los respectivos abuelos para echar más leña al fuego, que vienen siendo la «versión tercera edad» de sus hijos. De esta manera nos encontramos a un abuelo ñoño y otro macarra, interpretados respectivamente por John Lithgow y Mel Gibson.

Al otrora villano de Máximo riesgo o psicópata en Ricochet y En nombre de Caín, lo vemos ahora convertido en un abuelo cursi y algo despistado. Sin embargo, Gibson hace el rol de abuelo que todos nos podemos imaginar que puede hacer. Socarrón, gamberro, un sinvergüenza simpático de la vieja escuela en clave de autoparodia.

A pesar de recurrir a muchos clichés de este tipo de filmes y ser una secuela, por lo que repite algunos gags de su predecesora, Dos padres por desigual es divertida y tiene buen ritmo. No es una película novedosa ni que vaya a renovar el género, pero es efectiva. Llama la atención que, siendo una comedia navideña típica de Hollywood, se muestra como icono navideño más el Belén o Nacimiento que el habitual Santa Claus. De hecho tiene una secuencia en un Belén Viviente muy divertida. Comedia navideña para echarse unas risas en estas fechas.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La cordillera de los Andes, escenario político

La cordillera es una nueva coproducción entre Argentina, Francia y España protagonizada por Ricardo Darín, cuyo carisma está a tal nivel que su mera presencia hace interesante la película. Aunque el título puede llevarnos pensar en algo relacionado con el alpinismo, nada más lejos de la realidad. Se trata de un retrato muy oscuro sobre la profesión de la política.

La trama versa sobre una cumbre de presidentes latinoamericanos celebrada en Chile, en los Andes, de ahí el título de la película. El presidente argentino, interpretado por Darín, acude al evento sumido en dos encrucijadas: una profesional, por un escándalo financiero que salpica a su gobierno, y otra personal, por la difícil relación que tiene con su hija, además de la presión que le imprime la propia cumbre en la que debe apoyar a unos o a otros.

La película mantiene el interés en todo momento para hablarnos sobre el precio del poder. Viene diciendo que cualquiera que alcanza una cierta posición tiene algún esqueleto en el armario. El retrato que el director y guionista Santiago Mitre hace de la figura del político, no es nada complaciente, resultando bastante sombrío.

A Darín lo secundan las actrices argentinas Erica Rivas, como la mano derecha del presidente, y Dolores Fonzi como la hija del mismo. En papeles secundarios podemos ver a la española Elena Anaya y al otrora estrella emergente del cine hollywoodiense de los 90 Christian Slater, que en su momento encadenó varios éxitos de taquilla de la época como Robin Hood. Príncipe de los ladrones, Amor a quemarropa o Entrevista con el vampiro. A cargo de la música encontramos otro nombre español: el tres veces nominado al Óscar, Alberto Iglesias.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Tercer asesinato, pero es lo de menos

El director japonés Hirozaku Kore-Eda, responsable de Nuestra hermana pequeña y Después de la tormenta, continúa explorando las complicadas relaciones afectivas familiares, con especial atención a la figura paterna, esta vez en clave de thriller, con El tercer asesinato. Un hombre acusado de homicidio, es defendido por un abogado cuyo padre es el juez que condenó al acusado por otro asesinato treinta años atrás.

El hilo conductor de la historia es la investigación de los abogados para preparar la defensa, lo que plantea un debate ético muy interesante sobre qué debe primar en el objetivo de las pesquisas: la verdad o la estrategia legal para ganar el juicio. A la postre, el resultado de la investigación, si es inocente o culpable, que normalmente es lo importante en las películas de este género, en este caso casi es lo de menos, ya que Kore-Eda ha cambiado de escenario, pasando de un marco de relato costumbrista a la investigación de un crimen, pero lo que pesa de verdad, lo que le sigue interesando al director, es la exploración del alma humana, con sus dilemas morales y sus controvertidas relaciones interpersonales.

Y todo esto es expuesto con un tratamiento cinematográfico impecable, partiendo de una puesta en escena elegante, un ritmo narrativo pausado, como suele ocurrir en la cinematografía japonesa, y varios planos de gran belleza poética cargados de simbolismo. Todo el conjunto se ve amenizado por una partitura musical de piano maravillosa a cargo del compositor italiano Ludovico Einaudi, que cuenta en su filmografía con títulos como Intocable o El maestro del agua.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Fotogramas y corcheas se amalgaman en el jazz

«No hay melodía. Trasciende las notas, no es lo que se espera. Se improvisa, como lo de hoy.» Así definía el jazz Tom Cruise en la piel de Vincent, un asesino a sueldo que secuestra a un taxista en el intenso thriller Collateral, de Michael Mann.

Se celebra este mes de noviembre el Festival Internacional de Jazz de Madrid, por lo que se me antoja adecuado dedicar unas líneas en este blog a la estrecha relación que siempre han tenido el cine y el jazz. No en vano, la primera película sonora fue El cantor de jazz. Muchos directores han encontrado en este género musical, el acompañamiento perfecto para sus imágenes. La máxima expresión de ello la tenemos, quizás, en Woody Allen, que ambienta musicalmente la mayoría de sus películas con piezas de jazz. De sobra es conocida su pasión por el clarinete, con el que ensaya todos los días, tanto si está rodando como si no, y lleva años tocando junto a su grupo de amigos jazzistas.

Otro gran director, también muy melómano, es Clint Eastwood. De hecho, toca el piano y en alguna de sus películas, como por ejemplo Poder absoluto, incluye alguna pieza propia. Su afición por el jazz le llevó a dirigir Bird en 1988, con Forrest Whitaker de protagonista, sobre la vida del saxofonista Charlie «Bird» Parker. Y hablando de biografías en el cine, otros biopics sobre figuras de jazz son, por citar ejemplos de diferentes épocas, Música y lágrimas (1954), de Anthony Mann sobre la vida de Glen Miller, encarnado en la película por James Stewart. Más recientemente, está el caso de Ray (2004), de Taylor Hackford sobre Ray Charles, interpretado por Jammie Foxx, que consiguió el Óscar a mejor actor principal con este filme.

Miller pertenece a la época del swing, desarrollando su carrera profesional entre los años 20 y principio de los 40. Sin embargo, Ray Charles nació en 1930 y publicó su primer disco a finales de los 40. Se ha movido entre el jazz , blues y soul, tres estilos musicales cuya línea divisoria es muy difusa. De hecho, no solo él, sino varios artistas coetáneos suyos, también se movían entre estos géneros. A varios de estos grandes músicos y cantantes los podemos ver reunidos en la película Granujas a todo ritmo (1980), de John Landis, una comedia musical gamberra y delirante, en la que los Blues Brothers, Dan Aykroyd y John Belushi, bajo el argumento «estamos en una misión de Dios», tratan de reunir a su antigua banda para dar un concierto con motivo de juntar dinero para salvar de la ruina al orfanato de monjas en el que se criaron. En su periplo nos encontramos con grandes figuras del jazz, blues y soul como Ray Charles, James Brown, Aretha Franklin o Cab Calloway, que protagonizan geniales números musicales.

El filme conoció una tardía secuela en 1998: Blues Brothers 2000. John Belushi había fallecido y fue sustituido por John Goodman. Repitió John Landis como director con prácticamente el mismo esquema narrativo, pero la calidad global de la película resultó inferior a su predecesora, si bien la selección de canciones y los números musicales fueron nuevamente de primera línea.

Y para finalizar, para ver lo bien se llevan el cine y el jazz, cabe citar que incluso Disney lo ha usado, aún siendo habitualmente un género musical más cercano al público adulto que al infantil. En Fantasía 2000, una de las historias transcurre en Nueva York al compás de Rhapsody in blue, de Gershwin, tema ya utilizado por Woody Allen al comienzo de Manhattan. El episodio de Disney resultaba muy original y estimulante, ya que era diferente al resto, incluso en el tipo de trazado usado para el dibujo. A pesar de que todas las secuencias están muy logradas y es muy agradable de ver, del mismo modo que en la Fantasía (1942) primigenia quedó para la posteridad el episodio de El aprendiz de brujo, en la secuela, además de repetir esta escena, de las nuevas la más redonda y más innovadora quizá sea esa historia neoyorquina que fluye al son de Rhapsody in blue.

domingo, 5 de noviembre de 2017

American Assassin: no lo hagas personal.

El control de las emociones, ser profesional sin convertir tus relaciones con los demás en algo personal cuando de trabajo se trata, es el tema de trasfondo que toca el thriller de acción y espionaje American Assassin, basada en la novela homónima de Vince Flynn. Un joven estadounidense de vacaciones en Ibiza con su novia, se ve envuelto en un atentado terrorista en el que ella muere. Cegado por la sed de venganza, emprende una cruzada en solitario para localizar y matar a los responsables del ataque. La CIA le sigue los pasos y decide reclutarle.

El director Michael Cuesta, responsable de títulos como Matar al mensajero o El fin de la inocencia, nos trae un trepidante filme de espías con el tema del conflicto nuclear iraní de fondo e introduciendo la figura de los justicieros solitarios. Gente que, por no confiar en las fuerzas del orden, deciden buscar justicia, o venganza, según se mire, por su cuenta. Indagan por internet, se entrenan a conciencia físicamente, se introducen en la internet profunda, aprenden a manejar armas. En definitiva, son como la otra cara de la moneda de los lobos solitarios yihadistas. Las mayores carencias de la película son un mayor perfilado del personaje protagonista y un villano más carismático. Por lo demás, cumple acertadamente con las claves del género para ser un título bastante sólido.

Protagoniza Dylan O’Brien, conocido entre el público juvenil por El corredor del laberinto y la serie televisiva Teen Wolf. Le secunda el veterano Michael Keaton, en el papel de entrenador de la CIA, que se convierte, sin duda alguna, en la auténtica estrella de la película por su carismática veteranía. Les acompañan las actrices Sanaa Lathan y Shiva Negar.

La moraleja que se puede extraer de la película es que resulta muy fácil aconsejar en frío a los demás que actúen de modo objetivo en situaciones complicadas, anteponiendo la razón a las emociones. Pero cuando a uno le toca algo traumático de cerca, resulta difícil llevar la teoría a la práctica. Al fin y al cabo, todos somos humanos y quien más quien menos tiene sus fantasmas pasados y sus esqueletos en el armario.

martes, 31 de octubre de 2017

El punto de inflexión de Clint Eastwood

Los estrenos de Clint Eastwood suelen llegar a la cartelera en otoño, pero este año no tenemos cita con Clint. Su nueva película , The 15:17 to Paris, está en postproducción y se estrenará en 2018. Por eso, cabe recordar que se cumplen 25 años del estreno de su título más emblemático como director: Sin perdón (Unforgiven, 1992), un western crepuscular sobre un ex pistolero a sueldo reconvertido en granjero y ya retirado, que vuelve a coger su revólver para un último trabajo, contratado por un grupo de prostitutas que buscan vengarse de unos indeseables que ultrajaron y marcaron la cara a una de ellas.

Fue, sin duda, un punto de inflexión en su carrera. Con ella logró el reconocimiento de la Academia, alzándose no solo con el Óscar a mejor director, sino que la película fue la ganadora de ese año con un total de cuatro estatuillas, a saber, mejor película, director, actor secundario, para Gene Hackman, y mejor montaje. El galardón de Hackman, sin duda merecidísimo, era el segundo de su carrera. El primero fue por French connection (1971) como mejor actor principal. No obstante, el elenco de Sin perdón es sensacional. Eastwood y Hackman están muy bien acompañados por Morgan Freeman y Richard Harris. De las actrices cabe destacar a Frances Fisher, la cual se vería envuelta en otra película oscarizada unos años después al interpretar a la madre de Kate Winslet en Titanic, que cumplirá en diciembre su vigésimo aniversario.

Sin perdón no solo fue el reconocimiento de la Academia al talento de Eastwood, sino que a partir de esta película, se forjó lo mejor de su filmografía como director, con títulos como Mystic River, Los puentes de Madison, Poder absoluto, Million Dollar Baby, por la que obtuvo su segundo Óscar como director, Gran Torino, Invictus, Sully, y otros filmes, tal vez inferiores a los nombrados, pero igualmente con un nivel de calidad que hacen de Eastwood una apuesta segura para que valga la pena gastarse el dinero en una entrada de cine.

Igual que en sus inicios el western marcó su despegue hacia el estrellato de la mano de Sergio Leone, también fue este género el que dio este giro cualitativo a su carrera, con el que sería su cuarto y último western como director tras Infierno de cobardes (High plains drifter, 1973), El fuera de la ley (The outlaw Josey Wales, 1976) y El jinete pálido (Pale rider, 1985).

miércoles, 25 de octubre de 2017

Los replicantes han vuelto: Blade Runner 2049

Algunas veces, una secuela se esfuerza tanto en no repetirse e innovar, que se acaba alejando totalmente del original. Otras veces, quieren ser tan fieles a la primigenia, que termina por ser reiterativa, más de lo mismo y, por tanto, carente de interés por no aportar nada nuevo. Y a veces ocurre que se alcanza el mágico equilibrio de ser fiel al original y, además, enriquecerlo, resultando innovadora y con personalidad propia. Este es el caso de Blade Runner 2049.

Treinta y cinco años más tarde, vuelven los replicantes a la gran pantalla. La historia nos sitúa treinta años después de los acontecimientos acaecidos en la primera parte. La trama gira en torno al protagonista anterior, Rick Deckard, interpretado nuevamente por Harrison Ford, aunque tarda en aparecer, como Orson Welles en El tercer hombre. Hasta el momento de su ansiada aparición, el peso de la narración recae sobre Ryan Gosling, protagonista de La la land, acompañado por Ana de Armas, vista el año pasado en Juego de armas, y Robin Wright, la otrora amiga del alma de Forrest Gump. Completan el reparto Jared Leto, como villano de la función, Sylvia Hoeks, en el rol de una replicante, mano derecha y ejecutora del personaje de Leto, que reparte estopa como Terminator, y Mackenzie Davis, la carismática programadora de la serie televisiva Halt and catch fire.

Ridley Scott realiza labores de producción, cediendo el relevo de la dirección a Dennis Villeneuve, responsable de títulos como Incendies, Prisioneros o La llegada. El veterano y aclamado compositor Hans Zimmer, comparte el crédito de la música con Benjamin Wallfish, que este año ha tenido otras dos películas en cartel, a saber, It y Figuras ocultas. Entre los dos consiguen una partitura fascinante que crea una atmósfera tan envolvente como la de Vangelis en la película anterior.

La reflexión sobre la humanidad de los replicantes va un paso más allá. El concepto de diferenciar a un replicante de una persona por el hecho de tener o no alma, que a su vez se diferencia por el hecho de nacer o ser fabricado, es muy interesante y suscita el debate. En el filme de 1982, se hablaba de robots, pero también de diseñadores genéticos. El caso es que el concepto de replicante resultaba algo ambiguo. ¿Eran más seres biológicos o más mecánicos? No quedaba tan clara su naturaleza como en otros casos de inteligencia artificial de la época, tales como Terminator o Robocop, por ejemplo. En esta nueva entrega, están más evolucionados y se ve más claramente que son seres biológicos creados en laboratorio, como los dinosaurios de Parque Jurásico. De hecho, el debate de aquella sobre la viabilidad del control mediante la programación genética, también se puede aplicar a Blade Runner 2049. Como decía el matemático Ian Malcolm en Parque Jurásico: «la vida se abre camino».

sábado, 30 de septiembre de 2017

Mudanzas de cine

El cine cuenta historias de todo tipo que abarcan infinidad de temas, desde los más prosaicos hasta los más elevados. Y entre medias, hay de todo un poco. Mudarse de casa es algo que todo el mundo hace o ha hecho en mayor o menor medida, en algún momento de su vida, y el cine no es ajeno a ello. Vamos a verlo a través de cuatro títulos de diferentes épocas.

Los Blandings ya tienen casa (Mr. Blandings builds his dream house, H.C Potter, 1948) es una comedia protagonizada por Cary Grant y Myrna Loy. Un matrimonio acomodado de Manhattan, decide comprar una casa en las afueras para alejarse del bullicio de la gran urbe. Sin embargo, la casa, prácticamente, hay que reconstruirla entera y eso le traerá más de un quebradero de cabeza a los protagonistas.

Descalzos por el parque (Barefoot in the park, Gene Saks, 1968) es una comedia protagonizada por Robert Redford y Jane Fonda, que han sido noticia recientemente por recibir sendos galardones a sus respectivas carreras en el Festival de Cine de Venecia. En esta película de 1968, interpretaban a una joven pareja de recién casados que se mudan a un apartamento muy pequeño, que además es el último piso y sin ascensor. Les secundan Charles Boyer, como un pintoresco vecino, y Mildred Natwick en el papel más divertido y entrañable de la película, interpretando a la madre del personaje de Jane Fonda.

Esta casa es una ruina (Money pit, Richard Benjamin, 1986) es una de las muchas producciones juveniles de Steven Spielberg en los 80. Protaniza Tom Hanks, antes de convertirse en un actor serio a la caza del Óscar, y Shelley Long. Les acompaña Alexander Godunov, a quien se había visto ataviado como un Amish en Único testigo y se convertiría posteriormente en el violento terrorista Karl de La jungla de cristal. Esta casa es una ruina nos presenta a una joven pareja que compra una gran casa a precio de ganga, pensando que con par de arreglos pueden tener una vivienda estupenda, pero los arreglos que requiere y las trampas que la casa tiene, sobrepasa todas sus expectativas. La película está cargada de ironía social, en la que los jóvenes profesionales, preparados, formados y demás, parecen unos pringados frente a los carpinteros, fontaneros, pintores y demás profesionales de la construcción, que marcan los ritmos de trabajo, ponen sus reglas y conducen coches de alta gama.

Ático sin ascensor (5 flights up, Richard Loncraine, 2014) es una agradable comedia crepuscular sobre una pareja que llevan toda la vida juntos en un quinto piso sin ascensor y debido a la edad, se plantean mudarse a un edificio más moderno. Protagonizan Diane Keaton y Morgan Freeman. La película plantea cómo cambian las cosas con el tiempo, a través de la mirada de estos veteranos personajes que han hecho su vida en un barrio que, a la postre, se les antoja irreconocible.

lunes, 4 de septiembre de 2017

El gringo que siempre cumple: Barry Seal

Poner en evidencia las chapuzas, miserias y corruptelas del sistema, a través de historias reales expuestas en clave de humor gamberro, es una fórmula que suele dar buen resultado en la gran pantalla. Es el reverso oscuro de aquellos que nos venden una sociedad feliz, trufada de corrección política ante las leyes y normas para tener controlado al ciudadano medio, mientras las auténticas fortunas y operaciones que mueven el mundo, transcurren en una realidad paralela mediante el narcotráfico y la participación encubierta en conflictos armados.

Con esta mezcla de realidad, humor y denuncia, el mensaje llega al espectador, pero además, se puede pasar un buen rato en el cine en vez de salir de la sala deprimido por abrir los ojos ante la charca emponzoñada en que vivimos. Posiblemente, ese sea el secreto del éxito de este formato. Casos como El señor de la guerra, de Andrew Niccol, o Juego de armas, de Todd Phillips, son buenos ejemplos de esta tendencia.

Siguiendo esta estela, el director Doug Liman, conocido especialmente por El caso Bourne, nos trae ahora una historia real sobre el tráfico de armas y drogas con Barry Seal, el traficante (American made), con Tom Cruise de protagonista, que hace gala de su carisma y buen hacer habituales. Actor y director vuelven a trabajar juntos tras Al filo del mañana.

El personaje protagonista es un piloto de la TWA, cuya gran pericia, y afición al pequeño contrabando, posiblemente para salir del hastío que le producen los rutinarios vuelos comerciales a un talentoso aviador como él, llaman la atención de la CIA, que reclama sus servicios para operaciones de espionaje en Centroamérica. Durante sus vuelos en esas latitudes, es interceptado por el entonces incipiente cártel de Medellín, para el transporte de cocaína a Estados Unidos. Le llamaban " el gringo que siempre cumple" y es que Barry nunca dice que no. Al principio, acepta el dinero, cualquiera que sea su procedencia, por algo por algo tan noble como mantener a su familia, pero en algún momento, se le va de las manos.

Este es el punto en que la película plantea un interesante debate: ¿héroe o villano? La catadura moral del protagonista es más que cuestionable. Sin embargo, es un tipo que no es proactivo en buscar el meterse en líos. No busca hacer lo que hace. No perpetra operaciones por su cuenta. Son los demás quienes, por aprovechar sus cualidades, le hacen proposiciones indecentes, y él se limita aceptarlas. Se lleva bien con todos, a cualquier lado de la ley. Recuerda en cierto modo al personaje de Clint Eastwood en Por un puñado de dólares, solo que en esta ocasión no se trata del salvaje oeste ni de una historia de ficción, sino de un tipo real a finales del siglo XX.

La película goza de un ágil ritmo narrativo y una espléndida ambientación de la época. Los hechos relatados transcurren entre 1978 y 1985. Buena música, y correcta fotografía, además del grafismo retro de los títulos de crédito, son los elementos utilizados con eficacia para transportarnos de nuevo a aquellos años.

martes, 29 de agosto de 2017

La ciudad de los mil planetas de Besson

Hace veinte años, el director francés Luc Besson, estrenaba El quinto elemento, una película de ciencia ficción muy atractiva visualmente y con una delirante combinación de acción y humor muy efectiva, que además contaba con el carisma en pantalla de Bruce Willis y Milla Jovovich. Ahora vuelve a con otra odisea espacial en Valerian y la ciudad de los mil planetas, muy entretenida, muy potente a nivel visual, pero no tan redonda como fue en su momento El quinto elemento.

Luc Besson llevaba tiempo acariciando el proyecto de adaptar al cine los cómics Valerian y Laureline, y finalmente lo ha conseguido. Sin embargo, parece que habría sido más apropiado utilizar el título de la serie de cómics para nombrar la película, ya que Valerian y la ciudad de los mil planetas sugiere que el protagonista absoluto sea Valerian y que la historia gire en torno a su persona, cuando en realidad son tan protagonistas él como su compañera Laureline, que son dos agentes que investigan un caso y la película se centra en el desarrollo de esa trama, sin ahondar en ningún personaje en concreto.

El filme tiene un arranque sensacional. Comienza contando, visualmente con la canción Major Tom de David Bowie sonando de fondo, el origen de la ciudad de los mil planetas, que viene siendo una estación espacial que ha crecido desmesuradamente a través de los siglos, en la que conviven seres de distintas razas y etnias de la galaxia. A continuación, se presentan unos alienígenas que viven en una especie de paraíso de mar y playa, y a la pareja protagonista durante una misión en un mercadillo virtual en medio del desierto. Todo resulta muy atractivo y original. Después llegan a la ciudad de los mil planetas, y a partir de ahí, el desarrollo de la película es el de un filme convencional sobre una investigación policial. Muy bien ejecutada, eso sí, con buen ritmo y un tono general muy fresco, pero las situaciones y el desarrollo resultan más convencionales que el prometedor inicio del metraje.

Protagonizan los jóvenes Dane DeHaan y Cara Delevingne, secundados por veteranos como Clive Owen, Ethan Hawke y Rutger Hauer, aunque, de los tres, Owen es el que más relevancia tiene en la trama. También cuenta con la presencia de la cantante Rihanna, que tiene un original número de baile.

En definitiva, Valerian y la ciudad de los mil planetas es una vistosa, entretenida y fresca aventura espacial, con un planteamiento atractivo y un desarrollo convencional de la historia.


sábado, 19 de agosto de 2017

Abracadabra, comedia macabra

Tras el triunfo de Blancanieves en 2012, proclamada vencedora tanto de los premios del CEC como de los Goya, su director, Pablo Berger vuelve a la cartelera con Abracadabra, una comedia negra de tintes surrealistas con elementos de thriller y terror sobrenatural. Todo un mestizaje de géneros con el mismo equipo técnico y artístico de Blancanieves, cuyo resultado es inferior a su antecesora.

La trama versa sobre un matrimonio en crisis, que se ve envuelto en una truculenta historia a raíz de un incidente en la boda de su sobrino. Durante la celebración del banquete, el primo de la mujer, hipnotizador aficionado, realiza un función de hipnosis, a la que se presta voluntario el infame marido de ella, con el fin de burlarse de su incauto pariente. Sin embargo, algo sale mal y el voluntario acaba poseído por un espíritu de alguien relacionado con el lugar del banquete.

Protagonizan Maribel Verdú, Antonio de la Torre y José Mota. El empaque visual de Abracadabra es muy bueno en cuanto a fotografía y puesta en escena. El estilo, en ocasiones, recuerda al de Álex de la Iglesia. El inicio del filme y el final están muy logrados, pero lo que ocurre en medio tiene sus más y sus menos. Algún detalle grotesco de más que le sobra, así como algunas caídas de ritmo, afectan negativamente a la narración de la historia y empañan el resultado final de la película.

Los golpes de humor funcionan unos mejor que otros. En definitiva, se trata de una mezcla de elementos que no siempre funcionan correctamente. No obstante, la película se deja ver y tiene un buen planteamiento, aunque la ejecución al final deje algunos puntos débiles.

sábado, 5 de agosto de 2017

El verano de las chicas malas

Estamos viendo en los medios que se celebra el 25º aniversario de un momento crucial en la historia de España. Este país ofrecía al mundo, en 1992, una imagen nueva, más moderna, acogiendo la celebración de dos grandes eventos internacionales: la Expo en Sevilla y las olimpiadas en Barcelona. Con este motivo llegaba el AVE a la red ferroviaria. El ya mítico encendido de la llama olímpica disparando un arco, el dúo musical de Montserrat Caballé y Freddie Mercury cantando Barcelona, son imágenes que permanecen en nuestra memoria como iconos de aquel año mágico para España.

En aquel verano de 1992, mientras casi todo el mundo quería aprovechar sus vacaciones para asistir a uno u otro evento, o ambos en algunos casos, la industria del séptimo Arte continuaba su normal funcionamiento y los estrenos estivales seguían llenando la cartelera. Viendo lo que se estrenó en aquel verano, y la repercusión que algunos títulos han tenido, se puede ver que las grandes protagonistas fueron las femme fatale, o sea, las mujeres fatales, o las chicas malas. Echemos un vistazo a estos tres títulos, estrenados cada uno en un mes veraniego.

Junio: en la avanzadilla del verano llegaba uno de los filmes más esperados: Batman vuelve. Tras la apoteósica batmanía desatada en 1989 con el estreno de Batman, la secuela dirigida nuevamente por Tim Burton, llegaba con gran expectación. A pesar de contar con un estupendo Danny de Vito, irreconocible en su caracterización como el macabro Pingüino, quien realmente triunfó en esta película fue Michelle Pfeiffer encarnando a la ambigua Catwoman. Era ya, no obstante, una estrella reconocida, tras éxitos como Lady Halcón, Las amistades peligrosas, o Frankie y Johnny. Posteriormente, otras actrices encarnaron este personaje: Halle Berry en Catwoman, como protagonista absoluta, y Anne Hathaway en La leyenda renace, la tercera entrega de la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan. Sin embargo, ninguna de las dos tuvieron una repercusión equiparable a la de Michelle Pfeiffer manejando el látigo en el filme de Burton, enfundada en su ceñido y remendado traje negro acharolado.
Julio: el entonces reciente éxito de El silencio de los corderos, puso de moda los thrillers de psicópatas. Uno de los estrenos de julio de 1992 fue La mano que mece la cuna, en la que Rebecca de Mornay dejó una profunda huella interpretando a una niñera psicópata. La actriz, que se había revelado en Risky Business junto a Tom Cruise, no había tenido hasta entonces el despegue como estrella que sí tuvo Cruise durante los años 80. Sin embargo, tras La mano que mece la cuna, apareció como estrella en Los tres mosqueteros, encarnando a Milady de Winter, y en otros thrillers como El abogado del diablo o Nunca hables con extraños.

Agosto: y llegó a bomba del verano. Un éxito controvertido como pocos, y una femme fatale icónica en la historia del cine: Instinto básico. La ambigua asesina del picahielos consagró como estrella a Sharon Stone, tras varios intentos en películas de gran éxito comercial, como Por encima de la ley o Desafío total, en las que quedaba eclipsada por sus partenaires masculinos. Tras el éxito arrollador de Instinto básico, Stone comenzó a encabezar carteles de estrenos comerciales como Sliver, Rápida y mortal, El especialista o Casino. En 2006 se estrenó una tardía secuela de Instinto básico, en la que Stone se reencontraba con el personaje que le dio la fama, pero apenas tuvo éxito. Por cierto, también formó parte del reparto de Catwoman junto a Halle Berry, en el papel de una ejecutiva de la industria cosmética.

domingo, 30 de julio de 2017

Rescate en Dunkerque

Más de 300 mil soldados británicos asediados por los alemanes en la playa de Dunkerque, Francia, en 1940, fueron rescatados por una flota de embarcaciones civiles. Este hecho histórico es lo que recrea Christopher Nolan en su nueva película: Dunkerque (Dunkirk).

Como ya sabemos, al director de Origen y Memento, le encanta jugar con los saltos temporales en el montaje y con la recreación de atmósferas inmersivas. Siguiendo estas pautas de su estilo, en Dunkerque convierte una recreación histórica en una experiencia sensorial que sumerge al espectador en el fragor de la batalla. Si hubiese que definir la película con un solo adjetivo, diría que es intensa. No da un respiro al espectador.

El filme plantea, de entrada, tres escenarios que no coinciden al cien por cien en el tiempo, pero que Nolan los entremezcla hábilmente en el montaje para conseguir ese efecto de vivir la experiencia a través de la pantalla. Una batalla aérea, los soldados asediados en la playa esperando el milagro, y la movilización de la sociedad civil a través de un hombre mayor con su hijo, que se embarcan para ir a rescatar a sus compatriotas, son los tres entornos en los que se enmarca la acción.

Si algo le falta a esta película, es historia, hondura en los personajes, ya que ninguno está desarrollado en profundidad. Se limitan a estar ahí, en el filo, luchando por la supervivencia. El único que deja entrever un cierto trasfondo es el veterano marinero que se lanza junto con su hijo a rescatar compatriotas, interpretado por el aclamado Mark Rylance, ganador un Óscar por El puente de los espías. Su personaje invita a la reflexión sobre quién debe librar las batallas, debido a que normalmente unos las provocan y otros dan la cara en el frente. Un mensaje interesante aunque poco desarrollado, pues no es lo que prima en este espectáculo.

Otros rostros conocidos que desfilan por la pantalla son Tom Hardy, en la piel de un avezado piloto de cazas, Kenneth Brannagh, encarnando a un almirante, y Cillian Murphy, reconocible especialmente por los seguidores de Nolan, ya que ha trabajado con él en Origen y en Batman begins. Y, por supuesto, otro protagonista fundamental, que no sale en pantalla pero es crucial para el resultado final tanto de esta película como de otras de Nolan, es Hans Zimmer, compositor de la música que envuelve al espectador en esta intensa experiencia.

domingo, 23 de julio de 2017

Simios y humanos en pie de guerra

Matt Reeves vuelve a ponerse tras las cámaras en la tercera entrega de la saga simiesca, La guerra del planeta de los simios (War for the planet of the apes). Comenzó con El origen del planeta de los simios, dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco, que suponía una precuela del clásico de ciencia ficción protagonizado por Charlton Heston. En ella se explicaba ese origen por la experimentación con monos de un fármaco que ampliaba la capacidad cerebral para buscar una cura al alzheimer. Reeves tomó el relevo en la dirección para dar continuidad a aquella historia en El amanecer del planeta de los simios, con un cambio total de escenario, ya que en este caso nos presentaba un futuro distópico con un planeta devastado por una pandemia vírica y los humanos supervivientes enfrentados a los simios.

En esta nueva entrega, tiene lugar el desenlace de ese enfrentamiento. Humanos y simios llevan ya un tiempo en guerra y un sádico coronel, interpretado por Woody Harrelson, está obsesionado con encontrar la guarida de César, el líder de los simios, nuevamente interpretado por Andy Serkis a través de la técnica de captura de movimiento. Técnicamente la película es impecable. Puesta en escena, ritmo, fotografía y música se fusionan armónicamente para componer un sólido espectáculo cinematográfico a la altura de sus predecesoras.

En cuanto a contenido se ve lastrada, precisamente, por su inmediata antecesora, ya que si aquella sorprendía con el mundo que nos presentaba, tanto de lugar físico como de relaciones entre los personajes que lo poblaban, en esta ocasión repite escenario y por tanto el toque novedoso no lo tiene. Sin embargo, cabe destacar como puntos fuertes dos aspectos. Por un lado, el trazado de los personajes principales: César se consolida como un líder nato, cuyo carisma alcanza las más altas cotas; su antagonista en esta ocasión, el despiadado coronel, tiene una evolución y un pasado que le dan mucho peso a un personaje que, a priori, parecía que iba a ser el típico villano pasado de vueltas.

Por otra parte, la película ofrece una reflexión sobre la realidad de la guerra, en la que las cosas no son tan sencillas como decir los buenos y los malos o un bando contra otro. Todo es mucho más complejo, incierto y caótico. No se trata de los humanos contra los simios por una mera cuestión de ser especies diferentes. Hay simios que sirven a los humanos, y humanos enfrentados entre sí también dentro de esta guerra. Las distintas motivaciones de los personajes para actuar de una forma u otra, vienen guiadas por temas tan universales como el miedo, la venganza o la compasión, y cada uno tiene su forma de enfocarlo. No todo es blanco o negro, sino más bien gris, como la vida misma. Y este planteamiento le da a la película un toque de verosimilitud y de hondura dramática muy interesante.

martes, 18 de julio de 2017

Cars 3, renovarse o morir

A todo el mundo, tarde o temprano, le llega el momento de retirarse tras años de éxitos. Incluso a los coches de dibujos animados. En Cars 3, la estrella de la saga, Rayo McQueen, está en lo más alto de su carrera cuando llega un serio competidor, Jackson Storm, un coche de nueva generación entrenado y equipado con lo último en tecnología. Otros corredores de la generación de McQueen, deciden que es hora de retirarse, y él recibe presión de su entorno para seguir ese camino, pero no quiere claudicar y se empeña en ganar a Storm.

El tema que se trataba en las últimas secuelas de la saga de Rocky, se traslada aquí al universo animado de Pixar. Las luces y sombras de los relevos generacionales. El campeón que ve seriamente amenazado su trono, la presión social por lo que prima lo nuevo en detrimento de lo viejo, la veteranía frente a la novedad, la experiencia frente a la tecnología. En cualquier deporte ocurre que, a medida que se cumplen años, la explosividad y la rapidez se van perdiendo, pero a cambio se obtiene experiencia. Un veterano no puede competir en potencia física con un joven, pero sí le puede vencer con cabeza, con templanza, estrategia, de lo cual el novato carece.

De esta forma los responsables de Cars 3 consiguen introducir un tema tan actual y tan importante para los adultos, como es el valor de la experiencia, en el universo infantil de los coches que hablan. Si bien la saga era de los filmes menos adultos de Pixar, en esta tercera entrega se acerca más a un tema de interés para los mayores, como ha hecho en la mayor parte de su filmografía.

Por lo demás, el aspecto visual es impecable, como cabía esperar, y las carreras están rodadas con pulso firme resultando espectaculares. Le falta un poco de chispa en los diálogos, algo que ya les ocurría a sus predecesoras, pero globalmente es una película entretenida, con tema de calado de fondo y visualmente muy atractiva para disfrutar en familia durante estos calurosos días de verano.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

martes, 11 de julio de 2017

Día de patriotas, el amor frente al odio

Un título como Día de patriotas, en estas fechas veraniegas, puede sonar a blockbuster súper americano de Roland Emmerich o de Michael Bay. Pero no, resulta que es una muy buena película que relata el atentado terrorista en la Maratón de Boston en 2013 y la posterior captura de los culpables.

Dirige con pulso firme Peter Berg, responsable de títulos como Marea negra o La sombra del reino. La narración se divide en tres bloques: comienza con un esquema narrativo similar al de las llamadas «películas de catástrofes» de los años 70, de manera que van presentando a una serie de personajes y sus circunstancias personales justo antes de la tragedia. Una vez ocurre el atentado, la película se convierte en un intenso thriller de investigación policial, con escenas de acción y tensión formidablemente realizadas. Finalmente, la película concluye con un epílogo en formato documental con los testimonios reales de algunos de los damnificados.

Día de patriotas cuenta con un reparto coral en el que se encuentran varias caras conocidas. Encabeza el elenco Mark Wahlberg, muy convincente en su papel de policía degradado de categoría. Es el único personaje ficticio, que sirve como hilo conductor de la historia. Los demás actores interpretan a personas reales, tanto ciudadanos corrientes afectados por las explosiones, como cargos gubernamentales y policiales implicados en la investigación. Kevin Bacon, John Goodman, J.K. Simmons o Michelle Monaghan, son los rostros conocidos que podemos ver desfilar por la pantalla durante la película.

A la tensión creada contribuye en gran medida la vibrante partitura musical de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadores del Óscar a mejor música original por La red social.

Un sólido thriller testimonial en torno a un hecho real, sobre el cual lanza un mensaje de unidad de la sociedad, utilizando el amor como herramienta para combatir el odio, frente a quienes quieren acabar con ella. Personajes con hondura dramática, buenas escenas de acción, un ritmo narrativo fluido, son elementos que hacen de Día de patriotas uno de los estrenos más interesantes de este verano.

domingo, 2 de julio de 2017

Este Baby es un gran driver

Vamos con Sensacine a un preestreno de alto voltaje: Baby driver.

Un joven huérfano, apodado Baby, apasionado por la música y con un don especial para conducir, se ve abocado a trabajar para un atracador de bancos por tener que saldar una deuda. Su función es conducir el coche de fuga cada vez que dan un golpe. Un buen día, conoce a una camarera con la que inicia una apasionada relación. El flechazo es instantáneo para ambos, y él quiere alejarse del sórdido mundo delictivo para marcharse lejos con ella, en cuanto deje su deuda saldada.

Así es Baby Driver, la nueva película de Edgar Wright, responsable de títulos como Zombies party, Arma fatal o Scott Pilgrim contra el mundo. Un cóctel de amor, humor, música, acción y giros de guion inesperados. Estilísticamente es muy particular. Ameniza las escenas de robos, tiros, algunos un poco descarnados, y trepidantes persecuciones con una selecta recopilación de canciones de grupos míticos como Queen, The beach boys o Simon & Garfunkel, entre otros.

Tras un intenso arranque, la película baja un poco el ritmo en su segundo tercio, para recuperarse en el desenlace final. A pesar de algunas caídas de ritmo, el filme se sostiene bien y no se hace largo. En general los distintos elementos que mezcla están bien combinados, aunque en alguna ocasión pueden chirriar un poco, pero nada que desmerezca el conjunto.

Protagoniza Ansel Elgort, visto en Bajo la misma estrella y la saga Divergente. Le secundan los veteranos de altura Kevin Spacey y Jammie Foxx. La chica de la película es Lily James, la otrora Cinderella, también vista en la serie televisiva Downton Abbey. Todos trabajan bien, pero se podría decir que ella destaca un poco por encima de la media del elenco.

En definitiva, Baby driver ofrece adrenalina, música, personajes con calado interpretados por buenos actores, y algunos apuntes sobre la orfandad y las carencias afectivas, así como la conservación de los principios morales cuando uno se encuentra solo frente a la oscuridad. Cómo encontrar una salida a los problemas y a la soledad en este loco y caótico mundo en que vivimos sin perder la integridad. No es que la película desarrolle este tema, ya que lo que prima es el estilismo y su objetivo es el entretenimiento, pero es una lectura que se puede hacer entre líneas y hace que el filme esté por encima de la media del género.

domingo, 25 de junio de 2017

El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado este año. Las elevadas temperaturas se han anticipado al menos un mes, respecto a lo que suele ser habitual en otros años. En fin, sea como sea, el veranito ya está aquí y la cartelera se avecina con lo habitual: secuelas, efectos especiales, acción, aventuras, etc.

Se acaba de estrenar Wonder Woman, la nueva entrega de superhéroes de DC Cómics. Por su parte, Marvel contraatacará a finales de julio con Spiderman Homecoming, con la nueva versión del chaval arácnido que hizo su presentación en Civil War. Se antoja interesante el hecho de que esta vez no estará solo, sino que será apadrinado por Iron Man, lo que la hace distinta al anterior reboot protagonizado por Andrew Garfield, que no ofrecía ninguna novedad o mejora relevante respecto a las anteriores entregas de Sam Raimi protagonizadas por Tobey Maguire.

Y no podía faltar en verano un nuevo blockbuster de Michael Bay, que sigue con la saga de los robots que se convierten en coches. En agosto se estrena la quinta entrega de esta aparatosa saga con el título Transformers: El último caballero, coincidiendo con uno de los estrenos más esperados: Valerian y la ciudad de los mil planetas, lo nuevo de Luc Besson, director de El quinto elemento, que lleva tiempo queriendo adaptar el cómic francés Valerian y Laureline y finalmente lo ha conseguido.

El tono más serio entre las grandes producciones veraniegas lo pondrán Matt Reeves, con La guerra del planeta de los simios y Christopher Nolan con Dunkerke. Por otro lado, las películas de animación son todo secuelas con número en el título: Gru 3, Cars 3 y Tadeo Jones 2.

En fin, esto es lo que hay en relación a grandes títulos. Sin embargo, habrá que ir descubriendo otras películas que vayan llegando más discretamente, pero que aporten algo más de originalidad en sus contenidos. Aun así, algunos de los títulos nombrados, aunque sean sobre algo ya conocido, espero que estén a la altura de ofrecer un buen espectáculo que valga la pena, para pasar una tarde calurosa en una sala de cine con aire acondicionado.

sábado, 10 de junio de 2017

De Chicago a L.A. contra la corrupción

Hace treinta y veinte años, respectivamente, se estrenaban dos películas de género thriller policiaco con varios puntos en común, por lo que se antoja interesante celebrar un aniversario conjunto. Por un lado, en 1987, el director Brian de Palma traía a la cartelera la película que serviría de trampolín al estrellato a Kevin Costner: Los intocables de Eliot Ness (The untouchables). Diez años después, en 1997, Curtis Hanson estrenaba L.A. Confidential.

Los intocables de Eliot Ness, basada en el libro homónimo en el que el propio Ness colaboró con el escritor Oscar Fraley, cuenta la cruzada de un agente del Tesoro para encerrar a Al Capone, luchando contra viento y marea en un sistema en el cual el famoso mafioso tenía untados a policías, jueces y jurados. La acción se desarrolla en Chicago en los años veinte, durante la prohibición del alcohol. Además de Kevin Costner, contaba con un espléndido elenco formado por Sean Connery, Andy García y Robert de Niro.

L.A. Confidential, adaptada de la novela homónima de James Ellroy, se desarrolla en Los Ángeles durante los años cincuenta y trata sobre tres policías muy distintos entre sí, que por diferentes motivos y convicciones se unen para desmantelar una red de corrupción que va, desde la propia jefatura de policía hasta altos cargos políticos. Los tres protagonistas son Guy Pierce, Russell Crowe y Kevin Spacey, secundados por Kim Bassinger, James Cromwell y Danny de Vito.

Los intocables fue galardonada con un Óscar a mejor actor secundario para Sean Connery. Tenía otras tres nominaciones en las categorías de dirección artística, vestuario y música. La partitura musical era del veterano Ennio Morricone. Por su parte, el filme de Hanson contó con otro importante y avezado compositor: Jerry Goldsmith, que también fue nominado a los Óscar. En total, L.A. Confidential tuvo nueve nominaciones y recibió dos galardones: mejor guion adaptado y mejor actriz secundaria para Kim Basinger, cuya caracterización como prostituta de lujo imitadora de Veronica Lake, se ha convertido en todo un icono representativo del filme.

Ambas películas se estrenaron en España en el último trimestre del año: octubre de 1987 y noviembre de 1997 respectivamente. En ambos casos se trata de historias sobre personas que, formando parte de un sistema emponzoñado por la corrupción, lucharon para desmantelar la red de podredumbre que ensombrecía la sociedad de la ciudad y la época en la que vivían. Historias de héroes que no agacharon la cabeza ante una situación injusta, que no se acomodaron aceptando las cosas como son, sino que dieron la cara para desenmascarar a los corruptos y devolver un poco de decencia a la sociedad.

sábado, 3 de junio de 2017

Una ejecutiva agresiva llamada Sloane

Tras la interesante película de espías La deuda, el director John Madden y la actriz Jessica Chastain vuelven a trabajar juntos en un nuevo thriller, esta vez de corte político: El caso Sloane (Miss Sloane). El filme nos acerca a los entresijos del mundo de los lobbies estadounidenses, lo que también se conoce como grupos de presión. La trama arranca con una comisión de investigación abierta contra la líder de un equipo por prácticas profesionales que violan el código ético del senado, durante una campaña en torno a la aprobación de una ley sobre la legislación del uso de las armas de fuego.

El personaje protagonista se perfila como una mujer extremadamente ambiciosa, metódica, egocéntrica, visceral y expeditiva, cuyo objetivo es ganar a cualquier precio y hace de la máxima «el fin justifica los medios» su bandera. Sin embargo tiene el contrapunto de implicarse en causas que de verdad le importan, o que realmente cree que es lo justo. Por tanto resulta un personaje ambiguo, ya que a pesar de no mostrar ningún escrúpulo en sus decisiones, sí demuestra tener ciertos principios al posicionarse en favor de una u otra de las partes de la causa. La cuestión es qué pesa más, si sus intenciones o los daños colaterales que su forma de trabajar ocasiona a la gente que la rodea. Y además también hay que tener en cuenta que ella muestra conductas éticamente reprobables en un sistema emponzoñado cuya catadura moral, en general, es todavía más reprobable si cabe.

Por tanto nos encontramos ante un personaje de gran calado, muy bien perfilado a nivel de guión y espléndidamente encarnado por Jessica Chastain, que tiene suficiente enjundia para generar un debate interesante sobre el código deontológico en el ámbito profesional. Además también el tema de los lobbies da de por sí mucho juego para debatir sobre la legitimidad ética de este tipo de organizaciones.

Como ya he apuntado antes, Jessica Chastain está formidable, desplegando un gran carisma en la pantalla. En general suele transmitir mucha fuerza en sus interpretaciones con su intensa mirada, pero en esta ocasión además lleva prácticamente todo el peso protagonista y lo hace muy bien. De entre sus compañeros de reparto destacan especialmente Mark Strong y Gugu Mbatha-Raw. En papeles secundarios podemos reconocer las caras de veterano conocidos como John Lithgow, Sam Waterston y Christine Baranski. Tal vez a alguno no les suenen los nombres pero al verlos en pantalla se reconocen enseguida como rostros habituales. Lithgow ya trabajó con Chastain en Interstellar. Waterston es más conocido por televisión que por cine, y Baranski es especialmente recordada por sus papeles en comedias como Una jaula de grillos, Mamma mia! o Bowfinger, el pícaro.

La película goza de buen ritmo narrativo, una adecuada fotografía que aporta una estilizada imagen del ambiente que recrea, y envuelta en una correcta partitura musical a cargo de Max Richter, compositor de la música en la reciente Morgan. En general El caso Sloane es un intenso e interesante thriller político con mucho jugo para el debate sobre la ética profesional.

lunes, 8 de mayo de 2017

Jugar al ajedrez en tiempos revueltos

En 2011 tuvo cierta relevancia un telefilme, o TV movie, titulada El ángel de Budapest, sobre la historia real de un diplomático español que salvó la vida a miles de judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Su director, Luis Oliveros, estrena ahora en cines otra historia de un español enfrentado a los nazis en El jugador de ajedrez. En esta ocasión no es una reconstrucción histórica sino una historia de ficción, cuyo guion ha sido escrito por Julio Castedo adaptando su propia novela homónima.

La película arranca en Madrid en 1934, donde el joven ajedrecista Diego Padilla se proclama campeón de España y subido a la cresta del éxito conoce a la periodista francesa Marianne Latour. Ambos se enamoran y la cosa acaba en boda, justo antes del inicio de la Guerra Civil. En 1940 se trasladan a vivir a París, en los albores de la ocupación alemana. Con la capital francesa tomada por los nazis, Diego es acusado de espionaje y encarcelado en la sede de las SS de Hitler en París, cuyo oficial al mando es un gran aficionado al ajedrez.

El protagonista se presenta como un hombre bueno, corriente, de fuertes convicciones morales cuya vida gira en torno a su familia y al ajedrez. Se declara apolítico, una situación delicada en una época en la cual la sociedad europea se encuentra ideológicamente polarizada y el caos de la guerra sume en la oscuridad intelectual al viejo continente. Es un héroe estoico que sobrevive a la sinrazón aferrándose con firmeza a sus principios, sin violencia ni revanchismo.

La película goza de correctas interpretaciones de un elenco internacional encabezado por Marc Clotet en el papel principal, Melina Matthews como la esposa del protagonista y Stefan Weinert en la piel de oficial nazi que dirige la prisión. En papeles secundarios cabe destacar a Alejo Sauras, como el mejor amigo de Diego, Mike Hoffmann encarnando a un sádico sargento alemán, Pau Durá como un coronel español y Andrés Gertrúdix como otro compatriota encarcelado por espía en París. El otrora protagonista y coproductor de Flow, Juan del Santo, participa al inicio de la película como adversario Marc Clotet en el campeonato de ajedrez.

La puesta en escena es de corte clásico y el ritmo narrativo muy fluido. En general todos los elementos, tanto técnicos como artísticos, están muy bien entrelazados dando como resultado una película muy medida y equilibrada, con un tono melodramático suave, sin estridencias. Aunque quizá en determinados momentos se le podría pedir un poco más de garra dramática, en general el filme mantiene el interés durante todo el metraje, transmite empatía de los personajes con el espectador y se hace muy agradable de ver.

domingo, 30 de abril de 2017

Sin riesgo no hay gloria, una reflexión sobre Star Wars

Llega mayo y se cumplen cuarenta años del estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars), sin duda un punto de inflexión en la historia del cine. Cualquier cosa que pueda decir sobre la película se habrá leído en un montón de sitios más, y básicamente todo aquel interesado en el tema posiblemente sepa más que yo en esta materia. Pero ya que este es un blog de cine debo decir algo al respecto, y también como seguidor de la saga, así que como no voy a descubrir la pólvora aportando información sobre el filme, me voy a permitir hacer una pequeña reflexión personal sobre el impacto que tuvo en su momento cuyos ecos resuenan hoy en día e incluso sigue generando secuelas.

Año 1977. En España José Luis Garci estrenaba su opera prima Asignatura pendiente. En los títulos que llegaban de Hollywood destacaban títulos como Annie Hall, de Woody Allen, que acabaría siendo la ganadora de los Oscar, Fiebre de sábado noche, que catapultaría a la fama a John Travolta, nuevas entregas de sagas de éxito como Aeropuerto 77 ó La espía que me amó, una de las más destacadas de la saga Bond. Ridley Scott debutaba como director con Los duelistas. Spielberg estrenaba Encuentros en la tercera fase, muy esperada tras el éxito de Tiburón dos años antes. En este contexto de películas en las que prima el retrato social y el realismo, incluso el filme de Spielberg siendo de ciencia ficción hacía un retrato muy significativo de la sociedad de la época con personajes corrientes viviendo una experiencia extraordinaria, parecía que una historia de fantasía y ciencia ficción sobre galaxias lejanas con caballeros, princesas y androides no encajaba en lo que se llevaba en ese momento. Una apuesta arriesgada por parte de un joven George Lucas que firmaba con este su tercer largometraje tras THX1138 y American graffiti. Sin embargo, la respuesta del público fue rotunda y el éxito sin parangón. Todos sabemos lo que ocurrió después.

Esto me lleva a reflexionar sobre en qué piensan los cineastas actuales. Muchos se hacen gala de ser grandes fans de la saga y sueñan con hacer películas bien dentro de la propia franquicia o bien realizando otras historias similares. Pero la cuestión es si realmente estos supuestos sucesores de Lucas lo son en realidad o no. El estreno de Star Wars hace cuarenta años se hizo con un espíritu renovador, innovador, a contracorriente, y creó nuevos iconos para la historia del cine. ¿Dónde está ese espíritu innovador en las producciones de hoy en día? Incluso con la nueva trilogía, El despertar de la fuerza, vaya por delante que la disfruté y está muy bien realizada técnicamente, resulta ser una película retro, suena todo a «ya visto». Incluso se permiten concesiones a lo políticamente correcto del momento en cuanto a la elección de los personajes protagonistas: la chica guerrera, que parece la hija de Mad Max, y el chico negro haciendo de soldado con problemas de conciencia. ¿Dónde ha quedado el espíritu rebelde de hacer algo distinto, de no claudicar a los cánones del momento, de arriesgarse a cambiar las cosas? La historia de la nueva trilogía ocurre unos treinta años más tarde desde la caída del imperio. ¿No podría ser una buena ocasión para retratar un universo distinto y ver a los protagonistas anteriores envejecidos adaptándose a un nuevo mundo? Sin embargo, Rogue One, estando en principio más limitada para innovar por su necesidad de continuidad en el universo ya conocido, resulta más fresca por ofrecer escenarios nuevos y un tono de película de comandos distinto al de la saga original.

En resumen, quiero dar mi homenaje a Star Wars, pero no desde el punto de vista meramente de seguidor de las películas y sus personajes, sino más bien quiero brindar por el espíritu rebelde que impulsó el proyecto nadando contracorriente. Por los creadores que arriesgan, que se la juegan por algo en lo que creen, sin importar si el momento es o no el adecuado, o si se deben hacer concesiones a la corrección política de la época. Por aquellos que intentan hacer algo nuevo, aunque siempre los temas universales son los que son. Ni siquiera Star Wars era algo nuevo, pues bebía de fuentes como los seriales de ciencia ficción de los años treinta y las leyendas artúricas, pero fue capaz de ofrecerlo de otra manera. No hay nada nuevo bajo el sol, es cierto, pero hay quienes se acomodan a que «todo está inventado» y no les importa que suene a lo de siempre, mientras que otros a pesar de ser conscientes de que no van a reinventar la rueda, se esfuerzan en presentar lo mismo de toda la vida bajo otra mirada, aportando una entidad propia y una bocanada de aire fresco.

lunes, 24 de abril de 2017

30 años de Arma letal

En marzo de 1987 se estrenaba en Estados Unidos una película de acción titulada Arma letal (Lethal weapon), que a España llegaría en agosto de ese mismo año. El éxito fue rotundo, tanto que dio lugar a tres secuelas y se ha convertido con el tiempo en paradigma del género conocido como buddy movies, o lo que es lo mismo «películas de colegas», que suelen ser films de acción con una mayor o menor dosis de humor, según los casos, en la que dos tipos duros, que suelen ser policías pero no necesariamente es siempre así, con caracteres antagónicos trabajan juntos en alguna trama criminal. En Arma letal se presenta a un policía blanco, joven, emocionalmente inestable y adiestrado militarmente en el manejo de las armas y las luchas cuerpo a cuerpo, el cual es asignado como compañero un hombre negro de mediana edad, equilibrado, padre de familia, que está pensando en la jubilación.

Con estos perfiles el guion de Shane Black resultaba muy prometedor para que la fórmula de la buddy movie funcionara, y de hecho así fue, pero también resulta innegable que para trascender de la manera que lo hizo, y colocarse por encima de la media en popularidad dentro de este tipo de producciones, fue crucial el buen hacer tras las cámaras del director Richard Donner y la tremenda química y carisma que emanan Mel Gibson y Danny Glover en la pantalla. Ambos personajes protagonistas, Riggs y Murtaugh, son difícilmente imaginables con los rostros de otros actores. Los dos intérpretes eran ya conocidos, Gibson por la saga Mad Max y Glover por Único testigo y El color púrpura, pero Arma letal fue la película que los consagró definitivamente como grandes estrellas. Del mismo modo el director gozaba de buena reputación por éxitos de taquilla como Superman, La profecía, Los Goonies o Lady Halcón, pero con Arma letal dio el paso definitivo para convertirse en director estrella.

A la buena sintonía y gran trabajo del equipo, hay que añadir también el toque exótico de la trama, ya que los villanos de turno no eran unos criminales cualesquiera, sino que se trataba de un grupo de ex militares de la guerra de Vietnam que mantenían una red de narcotráfico desde Asia. Este aspecto de dar un componente internacional a la historia lo mantuvieron en la segunda parte, en la que se enfrentaban a diplomáticos sudafricanos corruptos en pleno apartheid, y en la cuarta entrega en la que se veían las caras con las triadas chinas y el tráfico de esclavos. Solamente el tercer film de la saga ofrecía un caso de alcance más local, sobre un ex policía que trafica con armas confiscadas.

Aunque originalmente se estrenó con una duración de 105 minutos, actualmente se puede encontrar en formatos domésticos el montaje del director, que ofrece siete minutos adicionales de metraje. Este material se corresponde con la ampliación de algunas escenas y con otras secuencias totalmente nuevas, que ahondan en la presentación de los dos protagonistas, enriqueciendo así a los personajes, especialmente al de Martin Riggs. Concretamente hay una escena totalmente nueva en la que Riggs se enfrenta con un francotirador en un parque infantil, que es estupenda y no entiendo por qué la habían cortado en el montaje original. Pero en fin, son cosas que pasan en la industria del cine.

martes, 18 de abril de 2017

La nueva promo de Ragora Juegos


El nuevo vídeo promocional realizado para la marca Ragora Juegos se plantea con un concepto diferente a los anteriores. Hasta ahora las promos se hacían con una intención más descriptiva, pero quienes hayan seguido a la marca ya conocen bien los productos, por lo que para el nuevo vídeo se ha optado por un concepto más de impacto que de descripción.

viernes, 7 de abril de 2017

Logan, un crepuscular Lobezno

Tras su incorporación al universo de los X-Men con Lobezno inmortal, el director James Mangold, artífice de títulos como Copland o El tren de las 3:10, regresa para cerrar la trilogía sobre el famoso mutante con garras de adamantium con la película Logan, que se perfila como una suerte de western futurista con esquema de road movie, más serio y violento que la media de las películas relacionadas con la saga de mutantes de Marvel.

Se muestra a Lobezno, Caliban y Charles Xavier en el año 2029, malviviendo en un lugar perdido de la frontera entre Estados Unidos y México. Son los últimos mutantes que quedan en el mundo. Se encuentran envejecidos y con sus poderes mermados, aunque no extintos. Un día aparece en sus vidas una niña perseguida por unos implacables cazarrecompensas, que trabajan para una potente empresa de investigación científica, y la cosa se complica.

Hugh Jackman está en su salsa y ofrece una carismática y crepuscular interpretación del personaje que le ha dado su estatus de estrella mundial en la gran pantalla. En general, todos los personajes tienen un calado dramático mayor que la media de todas las películas sobre los X-Men. Tiene grandes dosis de acción muy violenta. Sin embargo, eso no desmerece en absoluto el relieve interno de los personajes, así como el mensaje subyacente sobre la búsqueda de los lazos afectivos y familiares como meta y solución a una vida solitaria condenada al ostracismo, en una sociedad futura totalmente deshumanizada.

jueves, 30 de marzo de 2017

El fantasma en el caparazón (Ghost in the shell)

En 1989 se publicaba un cómic manga titulado Ghost in the shell, de enorme popularidad entre los aficionados al género, que fue llevado al cine de animación japonés en 1995, convirtiéndose en película de culto. Ahora llega una versión de acción real made in Hollywood de la mano de Rupert Sanders, el director de Blancanieves y la leyenda del cazador, con Scarlett Johansson como protagonista. Su título en España es Ghost in the shell: el alma de la máquina. Este subtítulo añadido en nuestro país es bastante descriptivo en cuanto al concepto básico en torno al cual gira la película.

A estas alturas hemos visto tantos films de ciencia ficción sobre inteligencia artificial y cibernética, que es complicado hacer algo que no remita a referencias y ecos de otras películas. En este caso el personaje protagonista podría antojarse como un cruce entre Nikita y Robocop con tintes de Desafío total, en un ambiente a caballo entre Blade Runner y Matrix, o incluso Origen. La trama argumental tampoco ofrece nada que no se haya visto antes: un proyecto secreto para construir el arma perfecta, y una conspiración en las altas esferas de una megacorporación que goza de privilegios para operar a sus anchas.

Sin embargo, la forma de desarrollar la historia, y la absorbente atmósfera que recrea, apoyada en un apabullante diseño de producción y una envolvente partitura musical, hacen que Ghost in the shell: el alma de la máquina no sea una cinta más de ciencia ficción, sino que tenga entidad propia, ofreciendo un entretenido espectáculo de acción futurista de primer orden, en clave de thriller tecnológico. Además consigue que el mensaje que subyace, el ensalzamiento del espíritu humano por encima de cualquier avance industrial, no se diluya entre la acción y la tramoya tecnológica, sino que prevalezca, se haga patente y esté presente durante casi todo el metraje.

Scarlett Johansson despliega el carisma suficiente para llevar el peso protagonista en solitario. Entre los secundarios cabe destacar la recuperación de dos estrellas que, a pesar de seguir trabajando, gozaron de gran popularidad hace unos años. Ambos tuvieron su momento más álgido posiblemente durante el cambio de milenio. Por un lado la actriz francesa Juliette Binoche, conocida especialmente por El paciente inglés, Chocolat y la trilogía Tres colores, y por otra parte el actor japonés Takeshi Kitano, conocido por títulos cargados de violencia como Sonatine, Brother, o Zatoichi, entre otros.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

sábado, 25 de marzo de 2017

La Gran Muralla china

El director chino Zhang Yimou, responsable de títulos como Hero o La casa de las dagas voladoras, nos trae una nueva fantasía china con La Gran Muralla (The Great Wall). Vuelve así al género de acción y aventuras tras haber probado con el drama más intimista en títulos como Amor bajo el espino blanco o Las flores de la guerra.

Esta vez no se trata de otra película del género wuxia, propio del cine chino, sino que estamos ante una coproducción con Estados Unidos, de manera que el filme goza de lo mejor de ambos mundos: la estética de oriente con el ritmo de occidente. Visualmente poderosa y narrativamente trepidante, se trata de una espectacular y entretenida cinta de aventuras, plagada de elaboradas coreografías y efectos digitales de primera línea, así como de una vibrante partitura musical a cargo de Ramin Djwadi, compositor en la exitosa serie televisiva Juego de tronos. En cine ha puesto música a películas como Iron Man o Pacific Rim.

La película es muy honesta en intenciones. Desde el inicio nos cuentan, a modo de introducción, que la muralla fue construida para defenderse de distintos enemigos, unos reales y otros legendarios. Los responsables del film han optado por el relato basado no en la historia, sino en la leyenda.

Protagonizan Matt Damon y Pedro Pascal encarnando a dos mercenarios europeos que, en plena Edad Media, viajan a Asia en busca de la preciada y codiciada «pólvora negra». Ambos personajes pueden parecer en cierto modo un reverso oscuro de los pícaros amigos de La ruta hacia El Dorado, aunque manteniendo en general un tono fresco y desenfadado. En su periplo llegan a la Gran Muralla, ocupada por un ejército que se encuentra en lucha contra unos monstruos mitológicos. En un papel secundario encontramos al veterano y casi siempre inquietante Willem Dafoe. En cuanto a los actores asiáticos destaca la actriz Tian Jing, a la que podemos ver también estos días en cartelera, en un papel secundario de Kong: la isla Calavera.

viernes, 17 de marzo de 2017

Premios Cinemanet 2017

El pasado 27 de febrero tuvo lugar en Madrid la entrega de los premios anuales Personaje y ¡Qué bello es vivir! de la asociación de cine Cinemanet. Este año los premiados han estado repartidos entre España, Italia y Gran Bretaña.

El premio Personaje en la modalidad de ficción fue para don Pietro, de la comedia italiana Si Dios quiere. Por otra parte, el personaje real premiado fue el de Soledad Acosta Torres, de la película española Luz de Soledad.

En cuanto a los premios ¡Qué bello es vivir!, fueron galardonadas La vida de Jan, como película española, y la británica El último acto, como película del «resto del mundo».

Finalmente se rindió homenaje al productor y director Primitivo Rodríguez, con el premio de honor a su trayectoria humanística dentro del cine.

Este es el vídeo de la gala.


domingo, 12 de marzo de 2017

Kong, el amo y señor de la isla Calavera

Gracias a Sensacine por el preestreno de Kong: la isla Calavera.

Uno de los grandes personajes, grande en todos los sentidos, de la historia del cine es sin duda King Kong. Desde su estreno en 1933 la mítica producción de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, ha sido fuente de inspiración de secuelas, remakes, e imitaciones tanto en cine como en televisión. Ahora llega una nueva película con el gorila gigante de protagonista en Kong: La isla Calavera (Kong: Skull island).

En esta ocasión la acción se desarrolla en 1973 durante el inicio de la retirada de tropas estadounidenses de Vietnam. A un grupo de soldados les encomiendan como última misión, antes de regresar a su país, que sirvan de escolta a una expedición de científicos que se va a adentrar en una isla, descubierta por una foto de satélite, al sur del Pacífico. Allí encontrarán un ecosistema salvaje, poblado por criaturas prehistóricas que han evolucionado aislados en ese microcosmos a lo largo de los siglos, de los cuales Kong es el rey.

La galería de personajes se antoja interesante, mezclando militares y científicos, aunque ninguno está desarrollado más allá del mero arquetipo, puesto que la película es un filme de aventuras sin mayor pretensión que la de entretener, y eso lo consigue con creces. Varios rostros conocidos se dejan ver en la pantalla, como Tom Hiddleston, Brie Larson, John Goodman, pero hay dos actores que con su carisma hacen crecer a sus respectivos personajes por encima de la media del reparto y más allá de su parco desarrollo sobre el papel: John C. Reilly y Samuel L. Jackson.

Las referencias cinematográficas que se entremezclan son muy variadas. Por un lado, la puesta en escena de los helicópteros es un guiño claro a Apocalypse Now. Por otra parte, la combinación de tema militar combatiendo contra monstruos en la selva nos remite a Depredador. Y en general, el marco en que se desarrolla la acción tiene un aire a la saga de Jurassic Park. Además de los efectos digitales de primera línea, que recrean fantásticamente unos animales antediluvianos miméticos con el paisaje, hay que tener en cuenta que la fotografía de Larry Fong y la música de Henry Jackman, consiguen una atmósfera poderosa que le aporta mucha fuerza visual a la película. L.Fong ha sido el responsable de la fotografía en títulos como 300, Super 8, o Watchmen. Por su lado H.Jackman cuenta en su filmografía con las partituras de X-Men: primera generación, Kick-Ass, o Rompe Ralph, por citar algunos ejemplos.

El director es Jordan Vogt-Roberts, un realizador forjado en la televisión para el que Kong: la isla Calavera supone su segundo largometraje en cine tras The kings of summer, en 2013. Esta vez ha conseguido una entretenida película de aventuras, muy palomitera, y con una interesante escena postcréditos. Tiene varios golpes de humor, que funcionan unos mejor que otros, buen ritmo narrativo, y un cierto mensaje ecologista de trasfondo sobre las consecuencias de alterar el equilibrio natural de un ecosistema.