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martes, 7 de junio de 2016

El que la sigue la consigue

Dexter Fletcher, responsable de la feel good movie Amanece en Edimburgo, mantiene su capacidad para impregnar de buenas vibraciones una película en Eddie el Águila (Eddie the Eagle), la historia del primer esquiador británico que participó en los Juegos Olímpicos de Invierno en la modalidad de salto de esquí.

Tras una larga temporada de hospital y de tener que usar un aparato especial en la pierna debido a un problema en la rodilla, el niño Eddie Edwards vive con una única obsesión: ser un deportista olímpico. Prueba varias disciplinas deportivas sin éxito, enfrentándose a la oposición de su padre, a las mofas de otros deportistas de élite, la negativa del comité olímpico, tan solo apoyado por su madre. Hasta que por fin da con la clave para resolver sus problemas: Gran Bretaña no tiene equipo olímpico de salto de esquí. Con este nuevo horizonte se marcha a Alemania para entrenarse y allí traba amistad con un ex campeón caído en desgracia, que sobrevive alcoholizado limpiando las pistas del centro de entrenamiento. Esta vieja gloria encontrará su redención entrenando al tenaz joven esquiador para que consiga ir a los Juegos Olímpicos de invierno.

Taron Egerton, el otrora aspirante a agente secreto en Kingsman, protagoniza el film encarnando con gran convicción a Eddie. Su entrenador, personaje ficticio creado especialmente para la película, es encarnado por Hugh Jackman, un tipo duro y arisco, como Lobezno pero sin garras, que poco a poco va cambiando de actitud gracias a su relación con Eddie. Tanto Egerton como Jackman hacen muy bien sus respectivos papeles y la química entre ambos funciona perfectamente en la pantalla. En general todo el elenco de actores aporta interpretaciones frescas y desenfadadas que ayudan a crear la atmósfera idónea para que la película transmita esa sensación de energía positiva.

Las secuencias de salto de esquí son espectaculares, introducen al espectador en la emoción del salto. Los tiempos están muy bien manejados por el director, tanto el ritmo de la narración como el de los gags cómicos. Una buena ambientación musical y unas espléndidas localizaciones de paisajes nevados, componen el marco ideal para contar esta historia inspiradora de autosuperación en ambiente deportivo, que exalta virtudes como la constancia, el esfuerzo, la disciplina y la amistad. Todo ello para dar como resultado un original biopic, o película biográfica, en clave cómica que deja buen sabor de boca al espectador tras pasar un rato agradable, entretenido y divertido en el cine.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta divertida película.

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