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sábado, 24 de mayo de 2014

25 aniversario de la última Cruzada

Tal día como hoy pero hace 25 años, es decir, 24 de mayo de 1989, llegaba a los cines en Estados Unidos Indiana Jones y la última Cruzada. En España se estrenaría en Septiembre de ese mismo año.

Aunque El templo Maldito también tenía humor, a pesar de ser más oscura, los artífices de la saga querían recuperar el espíritu cómico, estilo años 30, de En busca del Arca Perdida. Por otra parte les interesaba indagar en los rasgos psicológicos del personaje introduciendo en la historia a su padre. Y quien mejor que el mismísimo James Bond para ser el padre de Indiana Jones, así que Sean Connery fue el elegido, aunque en principio no le hacía mucha gracia porque solo le lleva 12 años de diferencia a Harrison Ford. Sin embargo la química entre los dos actores funciona perfectamente y la peculiar relación entre padre e hijo, ambos arqueólogos, protagoniza los mejores momentos del film. Les acompaña como chica de la película la actriz irlandesa Allison Doody, que había debutado en la pantalla cuatro años atrás en Panorama para matar, la última película en la que Roger Moore encarnó al agente 007.

Indiana Jones y la última Cruzada arranca con un prólogo en el que podemos ver a Indiana de adolescente interpretado por River Phoenix. Harrison Ford fue quien propuso a River para el papel ya que habían trabajado juntos anteriormente en La Costa de los Mosquitos, en la que Phoenix interpretaba al hijo de Ford. En esta introducción la película revela el origen de ciertos rasgos característicos del personaje, como la cicatriz en la barbilla, su aversión a las serpientes, el manejo del látigo o de dónde sacó su emblemático sombrero.

La película fue la más complicada de las tres a nivel de producción, especialmente por las numerosas localizaciones de diferentes países en que se rodó. Adolece de ciertas caídas de ritmo pero globalmente el resultado es muy positivo. Una gran mezcla de aventuras y comedia que tiene como hilo conductor la búsqueda del Santo Grial. Parte de la película se rodó en España, concretamente en Almería, donde se producían los spaghetti-western en los años 60.

Con esta película se cerraba una de las trilogías más icónicas del cine de los años 80. Diecinueve años después se convertiría en tetralogía con el estreno en 2008 de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, con el mismo trío de artífices de toda la saga: Lucas en la producción, Spielberg en la dirección y Ford como protagonista.


viernes, 23 de mayo de 2014

30 aniversario del templo maldito

Tal día como hoy pero hace 30 años, es decir, 23 de mayo de 1984, llegaba a los cines en Estados Unidos Indiana Jones y el templo maldito, la segunda aventura del célebre arqueólogo surgido de la mente de George Lucas e interpretado por Harrison Ford. En España se estrenaría en Octubre de ese mismo año.

A pesar de ser posterior a En busca del Arca perdida la acción se desarrollaba un año antes. La trama del Arca tenía lugar en 1936 y la del Templo en 1935. Aunque globalmente la mejor película de la saga es la primera, esta segunda entrega es la que posee un ritmo más trepidante. Eso y la extraordinaria ambientación en el interior del templo, son quizá los puntos más fuertes de este estupendo film de aventuras.

La trama arranca en Shanghai, en un Club nocturno llamado Obi Wan, rindiendo homenaje a los clásicos musicales de Hollywood con un sensacional número de baile al ritmo de la canción Anything goes de Cole Porter cantada en mandarín por Kate Capshaw, la que será compañera de Indiana en esta aventura, y que años más tarde se convertiría en esposa de Steven Spielberg. Él mismo había dicho que de las tres primeras películas la del Templo era la que menos le gustaba pero gracias a ella había conocido a Kate. Otra anécdota curiosa es que el nombre de su personaje, Willie, se debe al perro de Spielberg, del mismo modo que Indiana era la mascota de George Lucas.

El otro compañero de andanzas del famoso arqueólogo en esta frenética aventura es un niño oriental llamado Tapón, interpretado por el debutante Ke Huy-Quan, que al año siguiente formaría parte del joven elenco de Los Goonies. Tras una espectacular huída del Club en que canta Willie, el trío protagonista acaba en una remota aldea de la India donde son tomados por sus habitantes como enviados de Shiva para recuperar una piedra sagrada que les ha sido robada, y devolver así la prosperidad al pueblo.

La película es más oscura que la anterior y no por casualidad, aunque sus artífices reconocieron que les quedó algo más sombría de lo que ellos habían pensado. Igual que en la saga galáctica El imperio contraataca era más tenebrosa que la primera entrega, pensaron en hacer algo parecido con Indiana. Lucas también ha comentado en ocasiones que otro factor que le influyó fue su estado de ánimo, ya que personalmente estaba pasando un mal momento porque se estaba divorciando.

Se rodó algo en India pero mayormente en Sri Lanka. Los rodajes en la India eran muy complicados porque el guión debía tener el beneplácito del gobierno para que fuesen concedidos los permisos de rodaje. Siguiendo la estela de su admirado David Lean, Spielberg escogió algunas localizaciones donde Lean había rodado años atrás El puente sobre el río Kwai. De hecho Spielberg tuvo la gran suerte de conocer a Lean en persona ya que en ese momento se encontraba también en aquellos parajes rodando su última película, Pasaje a la India.

Quedan para la posteridad secuencias memorables como el banquete en el palacio de Pancot a base de serpientes e insectos, la escena del sacrificio en el templo siguiendo el ritual Thugee, o la vibrante persecución en vagonetas por los túneles de una mina.

sábado, 3 de mayo de 2014

El centenario de la Gran Guerra

El 28 de Julio de 1914 comenzaba la Gran Guerra, conocida posteriormente como la Primera Guerra Mundial, que terminó en 1918. Por tanto este año 2014 se cumplen 100 años del dramático e histórico suceso. El cine bélico ha sido en general más prolífico con la Segunda Guerra Mundial, pero aun así existen títulos sobre la Primera que por un motivo u otro vale la pena recuperar.

Para empezar hay que decir que la primera película de la historia en ganar un Oscar estaba ambientada en la Primera Guerra Mundial. Se trataba de Alas (Wings), estrenada en1927 y dirigida por William A. Wellman. Una historia sobre dos hombres que rivalizan por una mujer y que acaban siendo compañeros de batalla tras alistarse como pilotos al estallar la Guerra. El propio Wellman retomó el tema con otros títulos, e incluso su última película en 1958 fue La Escuadrilla Lafayette, sobre un joven americano que se alista en las Fuerzas Aéreas Francesas. Protagonizaba Tab Hunter y en un papel secundario se puede ver a Clint Eastwood en sus inicios, antes de venir a España para hacer westerns con Sergio Leone. Esta famosa escuadrilla, que estaba formada por pilotos estadounidenses voluntarios que lucharon por Francia, ha sido también el escenario de la película Flyboys, de 2006 protagonizada por James Franco.

En 1971 Roger Corman estrena El Barón Rojo, sobre las peripecias del legendario piloto alemán Von Richthofen. El productor Howard Hughes debutaba como director en 1930 con un proyecto muy personal sobre la contienda aérea con Los ángeles del infierno, cuyo accidentado y prolongado rodaje fue relatado por Martin Scorsese en la película biográfica sobre Hughes titulada El aviador. Otro título interesante de pilotos en biplano, aunque podría haber dado más de sí, es Biggles, de 1986, una libre adaptación del héroe literario británico homónimo introduciendo el género de ciencia ficción en su variante de los viajes en el tiempo, que tan de moda estuvo en los años 80.
Pero no sólo de batallas aéreas se nutrió la guerra ni el cine que la retrataba. El sufrimiento en las trincheras también ha sido reflejado por el Séptimo Arte. En este sentido quizá la película más paradigmática sea Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, con un sensacional Kirk Douglas al frente del reparto. La película hace una dura crítica al abuso de poder de algunos oficiales que se extralimitan en sus funciones rozando incluso la locura. Recientemente Steven Spielberg nos volvía a meter en las trincheras con Caballo de batalla, una recreación episódica de varios escenarios durante la contienda, hilvanada por la historia de un caballo que por distintas circunstancias va cambiando de dueño.

El maestro Chaplin también llevó la batalla a su terreno: la comedia. En 1918 estrenaba el mediometraje ¡Armas al hombro!, sobre un soldado miedoso y apocado que sueña con ser un héroe. En 1940 estrenaba El gran dictador, una obra maestra de gran comicidad, burla del nazismo y con uno de los discursos humanistas más conmovedores de la historia del cine. Arranca en el final de la I Guerra Mundial y desarrolla la trama en el periodo de entre guerras.

Para finalizar con broche de oro tenemos un título épico, espectacular, uno de los grandes: Lawrence de Arabia, de David Lean con un inolvidable Peter O'Toole al frente de un extraordinario elenco que cuenta con estrellas como Omar Shariff, Anthony Quinn o Alec Guiness. En este caso el campo de batalla es el frente de Oriente Medio, para contar la vida del carismático oficial T.E. Lawrence del ejército británico.