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lunes, 28 de abril de 2014

Contra las etiquetas sociales

Continuamente se publican artículos sobre estudios psicológicos y sociales para explicar "científicamente" cualquier aspecto de la personalidad y así establecer decálogos y consejos para que uno pueda supuestamente conocerse a sí mismo y afrontar cualquier problema. Se estudian perfiles de comportamiento y se hacen estadísticas de qué porcentaje de la población responde a cada uno de estos arquetipos.

Supongamos que en un futuro esto que ahora son simplemente estudios sociológicos y manuales de autoayuda, se llevase al extremo y se utilizara para definir y regir una sociedad. Algo así es lo que propone Divergente, adaptación cinematográfica del libro homónimo de Veronica Roth. Una película futurista que plantea una sociedad dividida en cinco facciones en función de un modelo de conducta. La gente al llegar a la mayoría de edad debe elegir a qué facción quiere pertenecer. Para guiarles en su elección se les hace una prueba de su perfil psicológico para decirles en qué facción encajan mejor. Cuando la prueba no es concluyente se les llama "divergentes". Son personas que no encajan de forma clara en ninguna de las facciones establecidas por el sistema, y por ello se les considera peligrosos y son perseguidos por la ley.

El planteamiento de crítica social al encasillamiento y las etiquetas sociales es un tema muy interesante, aunque la película tiene un formato de ciencia ficción destinada a público adolescente, de modo que el tema se queda como telón de fondo de la acción. No obstante el film es entretenido y está bien realizado por Neil Burger, el director de El ilusionista. Quizá le sobra algo de metraje en el tramo central del film, pero en general mantiene bien el tipo en cuanto a ritmo narrativo.

Por otra parte cabe destacar el carisma de la joven actriz protagonista Shailene Woodley, vista junto a George Clooney en Los descendientes. Coprotagoniza Theo James, visto en Underworld: El despertar. La pareja protagonista es secundada por los rostros más veteranos de Kate Winslet, Tony Goldwyn y Ashley Judd.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película que se estrena en cines el próximo 30 de Abril.

sábado, 26 de abril de 2014

El Diluvio Universal

Mucha controversia ha generado Noé, la nueva película de Darren Aronofsky, una muy personal visión sobre el libro del Génesis, concretamente del pasaje del Diluvio Universal. Teniendo en cuenta que bebe tanto de la tradición judía como de la cristiana, que se ha permitido, como él dice, algunas licencias artísticas ya que la película dura más de dos horas y el relato en la Biblia ocupa cuatro páginas, y además se le dan unas pinceladas de ideología ecologista y New Age, pues el resultado es un cóctel que a muchos les puede parecer interesante y a otros les puede rechinar de un modo u otro.

A mí personalmente me ha encantado, aunque reconozco que al principio le cuesta coger el pulso narrativo adecuado. El ritmo se hace bastante irregular en el primer tramo del film, pero en cuanto arranca de verdad es algo impresionante, tanto en el apartado técnico como en la intensidad dramática de los personajes y la correcta interpretación de los actores. Concretamente las actrices Emma Watson y Jennifer Connelly tienen secuencias muy intensas en las que están excepcionales. Por otra parte el protagonista, Russell Crowe, compone un Noé muy sólido, muy físico, rudo y tosco, acorde con el tono global del film. Anthony Hopkins cumple con su función figura mítica en pantalla interpretando a Matusalén. Completa el reparto Ray Winston encarnado a Tubal-Cain, un personaje bíblico, aunque no del pasaje del Diluvio, utilizado en la película como el antagonista de Noé, y por tanto el villano de la función. De los actores jóvenes en los roles de los hijos de Noé, cabe destacar a Logan Lerman, al que vimos como D'Artagnan en la versión de Los tres mosqueteros de Paul W.S. Anderson.

En general la película tiene una ambientación muy primitiva y salvaje, en un paisaje definido por extensos y desoladores páramos, con una estética cercana a Waterworld y Mad Max. Acompaña una potente partitura musical de Clint Mansell, que ya había trabajado con Aronofsky en sus anteriores películas películas como director, desde Pi, fe en el caos hasta Cisne negro.

El hecho de en las Escrituras no haya referencia a lo que ocurre dentro del Arca durante el Diluvio, da pie a que guionistas y director desarrollen una trama de intenso drama familiar y una evolución del personaje de Noé que le lleva a pasar por un dilema existencialista muy extremo que, en mi opinión, se antoja interesante.

En definitiva este Noé es un espectáculo épico de trasfondo existencialista que supone, al igual que La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, un acercamiento del cine bíblico a las tendencias cinematográficas de gran público del siglo XXI, y por tanto a las nuevas generaciones, con una factura técnica impecable, una ambientación que no deja indiferente a nadie, y un alto nivel de intensidad dramática.


domingo, 13 de abril de 2014

Cuando ruge el Vesubio

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de Pompeya, un pase especial en el que efectos de luz y humo en la sala realzaron los ya de por sí espectaculares efectos digitales de la película. Esto junto con un pasillo flanqueado por antorchas y varios figurantes vestidos de soldados romanos dando la bienvenida a los asistentes que entraban en la sala, consiguieron crear el ambiente propicio para convertir la sesión en un evento único. La película se estrena el próximo 25 de Abril.

Hace años recorrí Italia en tren y de todos los maravillosos lugares que pude disfrutar, el que más me marcó fue la visita a las ruinas de Pompeya. Por eso me ha interesado especialmente la nueva película del director Paul W. S. Anderson.

Habitual de títulos de ciencia ficción como Soldier, Alien versus Predator, Horizonte final o la saga Resident Evil, Anderson probó en 2011 a llevar su cine de acción futurista a épocas pasadas con una nueva versión de Los tres mosqueteros. Ahora retrocede aun más en el tiempo, hasta el imperio romano, para traernos Pompeya (Pompeii).

El planteamiento es un poco como Titanic: recrear una catástrofe histórica y contar una historia de amor en plena vorágine como hilo narrativo de la película. En este caso la catástrofe es obviamente la erupción del volcán Vesubio que sepultó la ciudad de Pompeya en el año 79 d.C. La historia que nos cuentan hasta que llega el momento cumbre versa sobre el romance que surge entre un esclavo celta de Britannia llevado a Pompeya para luchar como gladiador, y la hija de un noble romano.

La trama del film recoge elementos de títulos como Gladiator, El Rey Arturo o Espartaco. Protagonizan Kit Harington, de la popular serie televisiva Juego de Tronos, y Emily Browning, protagonista de Sucker Punch. Quizá resulten demasiado jóvenes para conferir la necesaria intensidad dramática que requieren los personajes. Por otra parte el actor Adewale Akinnuoye-Agbaje con su imponente presencia le roba a Harington las escenas que ambos comparten. Entre los secundarios podemos encontrar los rostros conocidos de Carrie-Ann Moss y Kiefer Sutherland.

Otras tramas han servido en el pasado para recrear la mítica destrucción de esta ciudad en varias películas con el título de Los últimos días de Pompeya. La primera era una producción italiana muda, en el año 1913. En 1935 los productores Ernest Schoedsack y Merian C. Cooper, artífices de King Kong, perpetraron una nueva recreación de esta erupción volcánica. Más tarde llegarían sendas coproducciones europeas en 1950 y 1959. Esta última fue la primera en color y contó con Sergio Leone como asistente de dirección. En 1984 se llevó a la pequeña pantalla una miniserie televisiva coproducida entre Italia, Estados Unidos y Reino Unido, y que contaba con actores muy conocidos como Ned Beatty, Ernest Borgnine, Franco Nero, Lesley-Ann Down o el mismísimo Laurence Olivier.

Volviendo a la presente película, Pompeya, debo decir que la erupción del Vesubio es espectacular, como cabía esperar, y la música realza el poder de las imágenes, con una vibrante partitura de Clinton Shorter, responsable de los pentagramas que musicalizaron títulos como Distrito 9 ó 2 guns.

En definitiva estamos ante "una de romanos" resuelta con oficio por un artesano curtido como es Anderson, con buen ritmo, mucha acción y los efectos visuales adecuados. Un vistoso entretenimiento que hace pasar un buen rato y que además recrea un hecho histórico sobrecogedor como fue la destrucción de toda una ciudad por la implacable fuerza de la naturaleza.

lunes, 7 de abril de 2014

Semana Santa animada

En estas fechas me gustaría recuperar una película que vi hace unos meses. Se trata de El hombre que hacía milagros (The miracle maker), una coproducción del año 2000 entre Reino Unido y Rusia, en la que también andaba metida por medio Icon Entertainment, la productora de Mel Gibson. Es la historia de la Pasión de Cristo en versión de animación con figuras de arcilla movidas fotograma a fotograma. Se combina con escenas oníricas que son recreadas con dibujos animados, también en técnica tradicional stop motion.

El resultado es muy interesante. Es como ver un Belén animado. Goza de buen ritmo, una adecuada partitura musical y un tono fresco, amenizado por golpes de humor, que la hace muy agradable de ver. La imagen que dan de Jesús es muy campechana, muy de colega con sus seguidores. En la versión original tiene voces de actores muy conocidos, como Ralph Fiennes, Julie Christie, Miranda Richardson, Alfred Molina o William Hurt.

El resultado final es impresionante a nivel técnico. Tiene momentos en los que las figuras parecen personas reales. Emocionalmente ofrece momentos muy logrados, aunque rebajan la intensidad dramática globalmente, posiblemente para que pueda ser disfrutada por todos los públicos. Y conceptualmente tiene su punto de interés por las diferentes raíces culturales de sus artífices. Muy recomendable el visionado de esta cinta, especialmente en Semana Santa.