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sábado, 28 de junio de 2014

Exotismo mediterráneo con aroma a cine negro clásico

El guionista iraní Hossein Amini debuta en la dirección de largometraje con Las dos caras de enero, adaptación a la pantalla de la novela homónima de Patricia Highsmith. La firma de Amini consta en los libretos de títulos recientes como Shanghai, Drive o Blancanieves y la leyenda del cazador.

En su debut tras las cámaras nos trae un thriller de línea clásica ambientado en el exotismo mediterráneo de Atenas, Creta y Estambul. Un matrimonio norteamericano de vacaciones en Grecia, con un oscuro secreto, y un avispado guía turístico de la capital griega, se ven mezclados en un turbio asunto.

La película goza de una elegante puesta en escena y un ritmo correcto que apenas decae y mantiene el interés durante todo el metraje. También suman puntos a favor una buena fotografía y una partitura musical adecuada a cargo del español Alberto Iglesias.

Sí se le puede achacar en contra que en determinados momentos requiera algo más de garra, que resulte inquietante, y no lo consigue.

No obstante estamos ante una película bastante sólida de aroma clásico, en la línea del cine negro de antaño con un trío de actores muy convincente y bien compenetrados entre sí: Vigo Mortenssen, Kirsten Dunst y Oscar Isaac, a quien vimos haciendo de Príncipe Juan en el Robin Hood de Ridley Scott.

Agradable de ver, elegante y entretenida, así se puede resumir Las dos caras de enero.

viernes, 20 de junio de 2014

Una tarde con Fernando Colomo

El Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) concedió la Medalla de Honor por el conjunto de su carrera al cineasta Fernando Colomo. El evento tuvo lugar el pasado 17 de Junio en el Cine Doré de Madrid. Se contó con la presencia de los directores Mariano Barroso y David Menkes, cuyas respectivas operas primas fueron producidas por Colomo, y con la actriz Verónica Forqué, la cual ganó su primer Goya como Actriz Principal bajo la dirección de Fernando en La vida alegre.

Fue un acto fresco, ameno y divertido para dar paso a la proyección de La línea del cielo, una película del año 1983 que Colomo rodó en Nueva York con Antonio Resines como protagonista. Lo cierto es que no conocía este film y me sorprendió muy gratamente. Cuenta las peripecias de un fotógrafo español que se va a la Gran Manzana con la intención de trabajar para las grandes revistas. Fue una película realizada sin apenas medios y cinco páginas de guión. Tal como bromeaba el propio cineasta, en aquella época se hablaba mucho de producciones low-budget (bajo presupuesto) pero la suya era no-budget (sin presupuesto).

Lo que más me llamó la atención es su vigencia hoy en día. Las situaciones y diálogos del protagonista al relacionarse con otros españoles que llevan más tiempo en Nueva York, son extrapolables a lo que ocurre cuando uno se va a cualquier otro lugar y no solamente en aquella época sino también actualmente. Por tanto resulta muy cercana. Un retrato de Nueva York muy interesante, como una de Woody Allen a la española. Lo único que me pareció que no siempre encaja es la música. Corre a cargo de Manzanita y en algunos momentos queda bien para subrayar la presencia de un español en la "Ciudad que nunca duerme", pero de vez en cuando se echa en falta algún otro tipo de ambientación musical.

La elección de esta película para proyectarse en este homenaje fue del propio Colomo. Así transcurrió el reconocimiento a la carrera de uno de los representantes más importantes de la comedia española de las tres últimas décadas.

sábado, 14 de junio de 2014

Reiniciando el día


Tras el estreno de Oblivion el año pasado, Tom Cruise repite este año el género de ciencia ficción con Al filo del mañana (Edge of tomorrow) a las órdenes de Doug Liman, el aclamado director de El caso Bourne.

La humanidad está en guerra contra unos invasores alienígenas. El oficial Cage, experto en marketing se niega a ir al campo de batalla cuando le ordenan cubrir como evento propagandístico un enorme desembarco, como fue el de Normandía en la II Guerra Mundial, que promete ser la gran batalla final. Ante su negativa lo degradan a soldado y se ve inmerso en primera línea de fuego. Sin embargo algo insólito ocurre: cuando muere el día se reinicia y vuelve a vivirlo una y otra vez recordando siempre lo vivido en cada ocasión.

Como se puede apreciar el esquema argumental es como el de la genial comedia Atrapado en el tiempo, con la diferencia de que en este caso se explica el motivo de por qué le ocurre lo que le ocurre al protagonista, mientras que en la célebre película de Harold Ramis simplemente ocurría sin más. Más recientemente tenemos otro ejemplo de este esquema narrativo en el campo de la ciencia ficción con Código Fuente, protagonizada por Jake Gyllenhal, en la que un militar se somete voluntariamente a un experimento que consiste en revivir una y otra vez los minutos antes a un atentado en un tren con el objetivo de encontrar al culpable.

En Al filo del mañana acompaña al protagonista la actriz Emily Blunt, ya experimentada en el género de ciencia ficción con títulos como Destino oculto y Looper. Tanto Cruise como Blunt lo dan todo en sus interpretaciones y tienen buena química en pantalla. En papeles secundarios encontramos a los veteranos Bill Paxton y Brendan Gleeson cuyo buen hacer y carisma aportan valor añadido a sus esquemáticos personajes.

Los efectos especiales son de primera línea y Liman consigue un film visualmente muy atractivo con ritmo narrativo muy ágil y con las dosis de humor adecuadas incluidas en los momentos oportunos. El look de las escenas de lucha contra los alienígenas nos traen ecos de Starship Troopers, de Paul Verhoeven. Por otra parte los soldados usan unos exoesqueletos mecánicos que nos pueden recordar a Elysium, estrenada el año pasado.

Espectacular, ágil, fresca, entretenida, así podríamos resumir Al filo del mañana.

sábado, 7 de junio de 2014

Crossover generacional de mutantes


Sensacine congregó el pasado martes a los fans de X-Men en el preestreno de la nueva entrega de la saga mutante, X-Men: Días de futuro pasado.

El director Bryan Singer inició en el año 2000 la saga de adaptaciones cinematográficas de los cómics Marvel conocidos en España como La Patrulla X. La película X-Men fue un proyecto arriesgado en cuanto a que planteaba una estética totalmente distinta a los cómics originales. Fue un discreto ejercicio de estilo que gustó mucho y gozó de una buena acogida por parte del público. En 2003 llegaba X-Men 2, con bastante más presupuesto. El propio Singer decía que la primera era un trailer y esta segunda era la película de verdad sobre los X-Men.

Luego llegó la tercera parte, en mi opinión la más floja de la saga, dirigida por Brett Ratner, artífice de la saga Hora punta, bajo el título X-Men: La decisión final. Hace tres años el director Matthew Vaughn, responsable de Kick-Ass, nos trasladaba a la juventud de los personajes principales de esta serie con X-Men: Primera generación. Entre medias se estrenaron también dos spin off sobre el personaje más carismático del grupo, Lobezno, encarnado por Hugh Jackman, en los títulos X-Men Orígenes: Lobezno, del director Gavin Hood, y Lobezno inmortal, de James Mangold.

Ahora Singer retoma el mando de la saga para traernos un crossover generacional de mutantes con X-Men: Días de futuro pasado, en la que se dan cita los actores que encarnaron a los principales personajes tanto en su juventud como en la madurez. Para ello utiliza el recurso de los viajes en el tiempo. En un futuro próximo se desarrollan unos androides muy avanzados, llamados Centinelas, para detectar mutantes y eliminarlos, pero se han vuelto tan sofisticados que también cazan humanos. La situación se torna tan desesperada que deciden enviar a través del tiempo a Lobezno, por ser el único que pueda aguantar el viaje, trasladándolo a 1973, el año en que se creó la primera generación de Centinelas. Allí debe convencer a los jóvenes Magneto y Xavier, entonces enfrentados tras los acontecimientos relatados en X-men: primera generación, de que trabajen juntos para evitar un incidente en el que se encuentra la razón de que el proyecto de los Centinelas hubiese avanzado tanto en el futuro.

Aunque el planteamiento pueda resultar algo artificioso y suene a excusa para rizar el rizo y seguir explotando el filón mutante en la taquilla, Singer hace gala de una realización tan magistral que consigue con este film una de las mejores entregas de la saga. Visualmente saca todo el jugo posible a la tecnología digital de la que dispone para crear imágenes sencillamente fascinantes. Destaca especialmente la secuencia de la fuga carcelaria de Magneto con la ayuda de un adolescente mutante que se mueve a la velocidad del rayo.

Por otra parte el ritmo narrativo es correcto y no decae en ningún momento, manteniendo el interés durante todo el metraje. Además aprovecha la ocasión para explicar ciertas incoherencias que habían surgido entre las otras entregas de la serie. Entretenida y espectacular, así es la nueva entrega de los X-Men.