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viernes, 23 de mayo de 2014

30 aniversario del templo maldito

Tal día como hoy pero hace 30 años, es decir, 23 de mayo de 1984, llegaba a los cines en Estados Unidos Indiana Jones y el templo maldito, la segunda aventura del célebre arqueólogo surgido de la mente de George Lucas e interpretado por Harrison Ford. En España se estrenaría en Octubre de ese mismo año.

A pesar de ser posterior a En busca del Arca perdida la acción se desarrollaba un año antes. La trama del Arca tenía lugar en 1936 y la del Templo en 1935. Aunque globalmente la mejor película de la saga es la primera, esta segunda entrega es la que posee un ritmo más trepidante. Eso y la extraordinaria ambientación en el interior del templo, son quizá los puntos más fuertes de este estupendo film de aventuras.

La trama arranca en Shanghai, en un Club nocturno llamado Obi Wan, rindiendo homenaje a los clásicos musicales de Hollywood con un sensacional número de baile al ritmo de la canción Anything goes de Cole Porter cantada en mandarín por Kate Capshaw, la que será compañera de Indiana en esta aventura, y que años más tarde se convertiría en esposa de Steven Spielberg. Él mismo había dicho que de las tres primeras películas la del Templo era la que menos le gustaba pero gracias a ella había conocido a Kate. Otra anécdota curiosa es que el nombre de su personaje, Willie, se debe al perro de Spielberg, del mismo modo que Indiana era la mascota de George Lucas.

El otro compañero de andanzas del famoso arqueólogo en esta frenética aventura es un niño oriental llamado Tapón, interpretado por el debutante Ke Huy-Quan, que al año siguiente formaría parte del joven elenco de Los Goonies. Tras una espectacular huída del Club en que canta Willie, el trío protagonista acaba en una remota aldea de la India donde son tomados por sus habitantes como enviados de Shiva para recuperar una piedra sagrada que les ha sido robada, y devolver así la prosperidad al pueblo.

La película es más oscura que la anterior y no por casualidad, aunque sus artífices reconocieron que les quedó algo más sombría de lo que ellos habían pensado. Igual que en la saga galáctica El imperio contraataca era más tenebrosa que la primera entrega, pensaron en hacer algo parecido con Indiana. Lucas también ha comentado en ocasiones que otro factor que le influyó fue su estado de ánimo, ya que personalmente estaba pasando un mal momento porque se estaba divorciando.

Se rodó algo en India pero mayormente en Sri Lanka. Los rodajes en la India eran muy complicados porque el guión debía tener el beneplácito del gobierno para que fuesen concedidos los permisos de rodaje. Siguiendo la estela de su admirado David Lean, Spielberg escogió algunas localizaciones donde Lean había rodado años atrás El puente sobre el río Kwai. De hecho Spielberg tuvo la gran suerte de conocer a Lean en persona ya que en ese momento se encontraba también en aquellos parajes rodando su última película, Pasaje a la India.

Quedan para la posteridad secuencias memorables como el banquete en el palacio de Pancot a base de serpientes e insectos, la escena del sacrificio en el templo siguiendo el ritual Thugee, o la vibrante persecución en vagonetas por los túneles de una mina.