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domingo, 31 de marzo de 2013

El lado oscuro de los fármacos


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Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de Efectos secundarios, que llegará a la cartelera el próximo 5 de abril.

El director Steven Soderbergh estrena Efectos secundarios, un thriller judicial que tiene como protagonistas a un psiquiatra y su paciente, una joven depresiva con impulsos suicidas, con el tema de la corrupción en la industria farmacéutica como telón de fondo. Un film con ecos de películas de los años 90 como Análisis final, Las dos caras de la verdad o incluso El fugitivo, pero tratado con el particular estilo de Soderbergh, especialmente en lo referente a la fotografía.

Protagonizan Jude Law, al que también podemos ver en cartelera estos días con Anna Karenina, y Rooney Mara, la joven actriz del remake de Millenium, vista también en La red social como la chica que da calabazas al protagonista. Les secundan Channing Tatum, el fornido protagonista de La legión del Águila, y Catherine Zeta-Jones, que ya había trabajado con Soderbergh en Ocean's twelve y Traffic.

La película mantiene el interés en todo momento. Está resuelta con buen pulso narrativo y correctas interpretaciones de sus actores, con base en un guión sólido pero sin arriesgar en innovar. El libreto corre a cargo de Scott Z. Burns, quien ya había escrito para Soderbergh los guiones de El soplón y Contagio.

Steven Soderbergh tiene una filmografía prolífica y al mismo tiempo de resultados irregulares. Aborda con estilo de autor géneros habitualmente muy comerciales e impersonales, y no siempre es fácil encontrar el equilibrio para que la película funcione en taquilla como una más de su género y al mismo tiempo tenga un estilo personal. Se ha atrevido con la comedia policiaca en la sosa Un romance muy peligroso y el remake de La cuadrilla de los once con Ocean's eleven, de gran éxito comercial que se convirtió en trilogía. También se ha embarcado en la ciencia ficción filosófica con la densa y aburrida Solaris, el cine de catástrofes con Contagio, o el drama social con Erin Brockovich, que consiguió el Oscar a Mejor Actriz para Julia Roberts. Concretamente en Efectos secundarios podemos decir que ha logrado una película bastante equilibrada en cuanto a estética, ritmo e interpretaciones cuyo resultado final es un film sólido apto para un rango amplio de público sin renunciar al estilo propio de su autor.


Leer critica Efectos secundarios en Muchocine.net

sábado, 30 de marzo de 2013

Diario de producción: Condenada soledad



Finalmente he conseguido terminar el guión del nuevo corto de Galax Pictures: Condenada soledad. Comienza ahora una nueva aventura. En realidad parte está grabado, ya que el verano pasado hice unas pruebas preliminares y parte del metraje se puede utilizar, además de algunas imágenes de archivo que también entrarán en el montaje final. Sin embargo faltaba escribir el guión definitivo que engarzara las distintas ideas y le diese continuidad a la historia.

Pues bien, ya está listo para grabar. A medida que se vayan sucediendo las jornadas de rodaje iré haciendo breves reseñas de las mismas en este Diario de Producción al igual que hice con el anterior corto La pistola que mató a Lincoln. Seguiré informando.

sábado, 23 de marzo de 2013

El teatro de la vida

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El mundo es muy amplio pero subjetivamente no lo parece. Cada persona vive en un círculo social determinado que compone un microuniverso particular marcado por una serie de personas y situaciones con las que uno interactúa para bien o para mal. Esto lo aplica literalmente Joe Wright en su nueva película Anna Karenina, enésima versión del clásico literario de Tolstoi, en la que utiliza un viejo teatro para recrear la conocida tragedia de una mujer insatisfecha con su matrimonio que destroza su vida en aras de una pasión desbocada. Toda la acción que ocurre en el ambiente aristocrático de la protagonista se mueve entre los distintos rincones del desvencijado teatro. Los palacios, el hipódromo, la estación de tren, todo cabe en algún lugar del edificio: en el escenario, en la platea, en los palcos, en la tramoya… Sin embargo cuando la historia se traslada al campo, fuera de la gran ciudad, el espectador puede disfrutar de unos magníficos exteriores cuidadosamente fotografiados para no romper con la tonalidad de los interiores que ocupan la mayor parte del metraje.

El estilo experimental del director de Hanna o El solista alcanza sus más altas cotas en esta cinta con un virtuoso manejo de los movimientos de cámara combinados con hábiles cambios de escenografía perfectamente coreografiados. Todo un alarde técnico que confiere a la película un aspecto muy original, tanto que al principio cuesta entrar en ese universo tan peculiar que nos plantea Joe Wright.

Una propuesta tan arriesgada en la parte técnica contrasta con unos personajes y unas interpretaciones bastante correctas pero insuficientes para transmitir el grado de emoción esperado. Al conjunto le convendría un poco más de garra, de delirio, unos diálogos más extremados y unas actuaciones más en la línea de Moulin Rouge de Baz Luhrman. Por ese punto de energía que le falta resulta algo frío el resultado final del film, sin desmerecer el gran mérito de su autor en busca de ofrecer algo nuevo al público.

Las imágenes van acompañadas de una deliciosa partitura de Dario Marianelli que envuelve las imágenes para crear la atmósfera adecuada. Un compositor de cuyo estilo pudimos disfrutar recientemente en El cuarteto.

En versiones anteriores han prestado su rostro a Anna Karenina actrices como Greta Garbo, Vivien Leigh o Sophie Marceau. En esta ocasión ha sido Keira Knightly, que ya trabajó con el director en Orgullo y prejuicio y Expiación. Le acompañan Jude Law y Aaron Taylor-Johnson en los roles de marido y amante respectivamente.

Una película arriesgada en su propuesta, algo irregular en su ejecución, pero en general muy meritoria, que fue galardonada en los Oscar con el premio a Mejor Vestuario.


Leer critica Anna karenina en Muchocine.net


domingo, 17 de marzo de 2013

¿Crees en la magia?



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En 1939 se estrenaba El mago de Oz, una adaptación del cuento infantil de Lyman Frank Baum, dirigida por Victor Fleming y protagonizada por Judy Garland. Hoy en día es un clásico indiscutible. La película cuenta el viaje de una niña llamada Dorothy, que tras ser atrapada por un tornado es trasladada al mundo de Oz, gobernado por un poderoso mago, quien es el único que puede ayudarla para volver a su casa. Ahora se estrena Oz, un mundo de fantasía, precisamente para contarnos la historia de aquel fabuloso mago. De hecho el título original hace alusión a la persona y no al lugar: Oz the great and powerful, cuya traducción debería ser algo así como Oz el grande y poderoso.

Un prestidigitador de feria llamado Oscar Diggs, a quien todos conocen como Oz, es absorbido por un tornado que lo lleva a un mundo que se llama como su apodo, cuyos habitantes esperan ansiosos la llegada de un gran mago que, según una profecía, les librará del yugo de la bruja mala, que mató al rey para hacerse con el trono. Un lugar poblado por brujas, muñecas de porcelana, monos voladores y otros seres fantásticos. La historia de un charlatán, un trilero, pero de buen corazón, que ansía hacer algo grande, que quiere ser un gran hombre, pero le cuesta aceptar el camino correcto a tomar para alcanzar la grandeza.

La película es un potente y colorista espectáculo visual orquestado por Sam Raimi, artífice de las trilogías Evil dead y Spiderman. La música de Danny Elfman envuelve y engarza adecuadamente las florituras digitales que asaltan la retina del espectador. Especialmente destaca en la partitura, desde mi punto de vista, la melodía de la caja de música en sus diferentes versiones a lo largo del metraje.

James Franco, que ya trabajó con Raimi en Spiderman, protagoniza el film con convicción. Le secundan tres brujas interpretadas por tres espléndidas actrices: Mila Kunis, la gran revelación de Cisne negro a la que hemos visto últimamente en las comedias Ted y Con derecho a roce; Rachel Weisz, la protagonista de La momia que compartió cartel con Jeremy Renner el verano pasado en El legado de Bourne; y Michelle Williams, curtida en series de televisión y que hemos podido ver en la pantalla grande en algunos títulos como Mi semana con Marilyn o Shutter island. Les acompaña un entrañable mono alado creado digitalmente al que pone voz Zach Braff, el cual aparece al inicio del film como el ayudante del ilusionista.

Una película sobre la magia, la ilusión y la fantasía, con una especial atención al detalle a la hora de reconstruir el mundo de Oz tal como se concibió en la película de Victor Fleming y mantener así la coherencia estilística con el inolvidable clásico de 1939.


Leer critica Oz, un mundo de fantasía en Muchocine.net

lunes, 11 de marzo de 2013

La 8ª maravilla del mundo cumple 80 años



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En marzo de 1933 se estrenaba King Kong, una producción de RKO Pictures a cargo de Merian C. Cooper y su socio Ernest B. Schoedsack. Curiosamente en los créditos de la película no aparece el director, es decir que ambos socios produjeron el film y lo dirigieron sin acreditarse como directores. Merian C. Cooper llevó una vida llena de aventuras y eso lo plasmó en su cine. Fue piloto en las dos Guerras Mundiales y de hecho sale en esta película pilotando uno de los aviones que derriban al colosal gorila. Además apoyó fervorosamente adelantos técnicos de la industria cinematográfica de su época, como el Technicolor o el formato panorámico Cinerama. Produjo y dirigió varios documentales y películas de ficción siempre relacionadas con aventuras en lugares exóticos, siendo su obra más redonda y más recordada King Kong, la odisea de un productor de cine en busca de la Isla Calavera, una ínsula perdida en la que habita un ser monstruoso, un titán, un coloso, un gorila gigante llamado Kong. Los nativos del lugar se protegen de él con un enorme muro y ofreciéndole sacrificios humanos para saciar sus apetitos. Hasta este recóndito lugar llega el ambicioso cineasta Carl Denham con la actriz de su película Anne Darrow, una chica rubia que llama poderosamente la atención de los indígenas, los cuales no dudan en secuestrarla para ofrecerla a Kong. Tras ser rescatada Denham decide llevarse a King Kong a Nueva York para exhibirlo como la Octava Maravilla del Mundo.

La película impactó enormemente en la sociedad tanto conceptual como técnicamente. Con base en el clásico La bella y la bestia, al que se referencia continuamente durante el metraje, Cooper construye un personaje que se ha convertido con el paso del tiempo en todo un icono cultural más allá del ámbito meramente cinematográfico. Es una historia rica en matices donde se habla de cómo la brutalidad más primaria y desbocada puede ser sensible a la belleza, y de cómo esta sensibilidad mal asumida puede hacer caer a un titán al desestabilizar sus condiciones habituales. Por otra parte vemos otro instinto desatado que conduce a la destrucción: la ambición desmedida de un hombre por alcanzar la gloria a cualquier precio, aunque eso pueda acabar incluso con aquello que en principio amaba y respetaba. Es el caso del personaje de Carl Denham, un alter ego del propio Cooper al que interpreta con gran convicción Robert Armstrong, un personaje que pone tanta pasión en lo que hace que se obceca hasta el punto de no calibrar correctamente las consecuencias de sus acciones.

La animación de Kong y de los variados animales prehistóricos que habitan en la isla, se llevó a cabo con stop-motion, es decir, grabando los movimientos de maquetas fotograma a fotograma. Hay varias peleas entre el gorila y otras bestias antediluvianas pero quizás la más lograda sea la del enfrentamiento con un tiranosaurio. La película resultó muy impactante técnicamente, posiblemente tanto como fue 60 años después Parque Jurásico, con los dinosaurios generados por ordenador, de la cual se cumple este año el vigésimo aniversario. Incluso se permitió hacer un guiño: cuando van a iniciar la visita del parque atraviesan unas enormes puertas ante las que el matemático Ian Malcolm dice irónicamente: "¿A quién tienen ahí? ¿A King Kong?".

En 1976 se estrenaba un remake que ganó el Oscar a los Mejores Efectos Visuales, con Jessica Lange y Jeff Bridges como protagonistas. Interesante técnicamente, la película fue una versión contemporánea en la que la expedición era de una compañía petrolífera en vez de un equipo de rodaje y King Kong en la ciudad se sube a una de las Torres Gemelas en vez de al Empire State, siendo abatido por helicópteros en lugar de aviones. Una modernización que perdía toda la magia, el glamour y el romanticismo de su modelo original en aras de mostrar otras inquietudes de la época como los mensajes ecologistas o la crítica a la política de las grandes corporaciones.


En 2005 Peter Jackson, artífice de la trilogía de El Señor de los Anillos, realizó un nuevo remake, esta vez como un homenaje al film de Cooper y Schoedsack, magnificando las virtudes de aquel. Todo es más grande, de hecho dura tres horas frente a lo poco más de hora y media que duraba la del año 33. Jackson profundiza más en la presentación de los personajes al inicio, confiriendo al de Anne Darrow un pasado como artista de variedades en un teatro que se ha visto forzado a cerrar y eso propicia que ella se vea en la calle. Por otra parte el personaje de Jack Driscoll, que en la original era el segundo de a bordo en el barco interpretado por Bruce Cabot, en la versión de 2005 es un dramaturgo que se encarga del guión de la nueva película de Denham. El reparto está lleno de rostros conocidos: Jack Black es Carl Denham, Naomi Watts encarna a Anne Darrow, que había sido interpretada por Fay Wray en el 33, y Adrien Brody se mete en la piel de Driscoll. El tinte romántico entre la bella y la bestia se acentúa en esta versión, en la que se puede decir que llega a haber una conexión emocional entre la chica y el primate. Hay un montón de dinosaurios y bichos prehistóricos con un despliegue de efectos digitales apabullante. A King Kong le da vida el actor Andy Serkis a través de la técnica de captura de movimiento con la que el propio Serkis había dado vida al Gollum de El Señor de los Anillos y que más tarde, en 2011, repetiría con monos en El origen del planeta de los simios.

En fin, King Kong es un icono de la cultura del siglo XX del que se han hecho distintas versiones en cine, televisión, dibujos animados e incluso algún que otro videojuego. Pero siempre hay un inicio, una primera vez, y esa fue hace ya 80 años. Larga vida a King Kong, la octava maravilla del mundo.

jueves, 7 de marzo de 2013

Premios Cinemanet


El 1 de marzo de 2013 fueron entregados en Madrid los premios cinematográficos anuales de Cinemanet. Al igual que el año pasado se entregaron en el mismo acto el premio Personaje y uno de los premios Familia, en este caso la Ola de Oro a la trayectoria profesional y personal para la actriz Julia Gutiérrez Caba.

Pero este año ha habido más. El pasado mes de agosto se había anunciado en rueda de prensa el nacimiento de un festival de cine denominado ¡Qué bello es vivir!, en el que se premian cortometrajes y largometrajes que defiendan las cosas buenas de la vida o que condenen aquello que atenta contra la misma. Pues bien, el momento llegó y se entregaron los Premios Laura Lantero de Cortometrajes a nuevos talentos y los Premios ¡Qué bello es vivir! de largometrajes fueron para las películas Los miserables y Soul surfer. También se concedió el Premio de Honor al director de cine Rafael Gordon. Un reconocimiento por su trayectoria de un cine humanista que Cinemanet ha querido homenajear.

Este es el vídeo de la gala: