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domingo, 29 de julio de 2012

El productor es el protagonista

Ha tenido lugar ayer en Madrid el Community Day veraniego de Sensacine de este año. Una nueva reunión de bloggers y cinéfilos donde el CINE ha sido el protagonista . Desde aquí muchas gracias al equipo de Sensacine.

Uno de tantos temas que surgieron en estas conversaciones fue el de la labor de un productor cinematográfico y eso me ha dado pie para escribir este artículo. Está muy extendida la creencia de que el productor es el que pone la pasta. Puede que en algunos casos efectivamente el propio productor tenga el dinero necesario para llevar a cabo su proyecto, pero lo más habitual es buscar financiación, ya sea a través de préstamos, inversores, o técnicas de publicidad como el product placement o el branded content, que consisten en mostrar las marcas comerciales de los productos que salen en pantalla a cambio de un pago acordado con la marca anunciada.

Además de buscar la financiación, la tarea del productor, o del equipo de producción, abarca todo lo referente a la gestión del proyecto: administración del presupuesto, coordinación logística para el rodaje, localizaciones, casting, contrataciones de personal tanto técnico como artístico, alquiler de equipamiento técnico, catering, transporte, plan de rodaje, horarios, en fin, coordinar todas las acciones necesarias para que la película escrita sobre el papel pueda llegar a ser una realidad en la pantalla. Sin producción no hay película.

Se han hecho muchos films sobre la industria cinematográfica y en algunos el protagonista es la figura del productor. Así podemos ver distintos perfiles de personas que ostentan este cargo. Por ejemplo, Cautivos del mal, sensacional película de Vincent Minelli, cuenta la historia de un productor de gran carisma y fuerte personalidad, que producía un sentimiento de amor/odio en todos aquellos con los que trabajaba. Lo interpreta genialmente Kirk Douglas y encarna un personaje fascinante pero al mismo tiempo peligroso, con tanto poder de convicción que incluso impone su criterio por encima del jefe del estudio para el que trabaja.

También existe el caso de aquellos que viven a expensas de los caprichos de la gran maquinaria industrial, como es el caso de Algo pasa en Hollywood, donde encontramos a Robert deNiro interpretando a un productor que vive permanentemente pegado al móvil, cuya vida personal es un desastre porque tiene que pasarse el día resolviendo entuertos provocados por los delirios excéntricos y caprichosos de las grandes estrellas.

Luego está el caso entrañable y divertido del productor que no tiene un pavo pero sí mucha ilusión por hacer una película, aunque sea de serie Z. Steve Martin interpreta a un personaje de estas características en Bowfinger, el pícaro, divertida comedia sobre cómo este productor y su panda de pintorescos colaboradores ruedan una película con un actor de moda sin que éste se dé cuenta de que lo están grabando. En esta misma línea cabe citar la obra maestra de Tim Burton, Ed Wood, biopic sobre el que está considerado como el peor director de la historia, que también era productor de sus propias películas. Un film imprescindible con el que Martin Landau ganó el Oscar por su encarnación del gran actor de cine de terror Bela Lugosi. Se mezclan con gran equilibrio la realidad de la vida de Ed Wood con el particular universo estético de Tim Burton.

Un ejemplo que me parece muy interesante y muy completo sobre lo que es un productor es el personaje de Dustin Hoffman en La cortina de humo. A dos semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el actual presidente lo tiene crudo para revalidar su puesto debido a verse envuelto en un escándalo sexual que ha trascendido a la opinión pública. El equipo de gobierno contrata a un especialista en "solucionar problemas", al que da vida Robert de Niro, y su plan es inventarse una guerra contra Albania para desviar la atención. Necesita crear un espectáculo mediático con noticias falsas en televisión, un himno musical, y demás simbolismo, y por ello recurre a un productor de Hollywood. Aquí se muestra todo el proceso creativo de la producción para poner en marcha todo un tinglado mediático más allá del mero producto audiovisual. Realmente interesante film sobre la manipulación de la realidad en los medios.

Como último ejemplo, una visión global del mundo de la producción en clave de comedia negra: Cómo conquistar Hollywood, de Barry Sonnenfeld, en la que un matón de la mafia de Miami debe viajar a California para cobrar la deuda que un productor de Hollywood ha contraído con el capo de la mafia de Florida. El matón es John Travolta y el productor metido en el lío es Gene Hackman. Es curioso ver el paralelismo entre le duro mundo mafioso y el duro mundo de la industria cinematográfica. Ambos mundos son piscinas de tiburones, o lavabos de pirañas, según se quiera ver.

En definitiva la producción puede ser un trabajo complicado, estresante, pero también una aventura fascinante y muy satisfactorio cuando se acaba llevando a buen puerto. En todos los premios internacionales, ya sean Oscar, Goya, Bafta, y demás, no hay una categoría de premio denominada Mejor Productor, pero quien recoge el premio a Mejor película son los productores. Sin ellos no habría película.

También lo puedes escuchar aquí: Ir a descargar

2 comentarios:

Daniel Vivar dijo...

Os falta una imprescindible: "El último magnate" encarnado por Robert De Niro también, aunque mucho más emocional y menos técnica, un personaje que se autodestruye. Me vienen más a la mente pero esa me parece muy importante.

Ramón Ramos dijo...

Daniel Vivar
efectivamente la obra de Elia Kazan, con base en una novela de Scott Fitzgerald, también trata la figura de un productor, con un Robert deNiro mucho más joven que en Algo pasa en Hollywood. Gracias por la aportación.

Saludos,