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lunes, 23 de febrero de 2009

Slum Oscar


Finalmente Slumdog Millionaire se ha alzado como gran triunfadora en la noche de los Oscar recibiendo 8 estatuillas, incluyendo a su director Danny Boyle, de las 10 nominaciones que tenía. El curioso caso de Benjamin Button, que era su más clara oponente con 13 nominaciones, acaparó finalmente 3 galardones (maquillaje, efectos visuales y dirección artística).

El momento emotivo de la noche lo protagonizó la familia de Heath Ledger al recoger el premio póstumo a Mejor Actor de Reparto por su interpretación de Joker en El caballero oscuro. Desde un principio la opinión pública lo daba como candidato y tras su trágica muerte pululaba la sombra de si la Academia finalmente lo premiaría o lo olvidaría, pero se ve que finalmente se ha tenido en cuenta el talento del artista y la opinión del público.

El cine español ha tenido representación con el Oscar a Mejor Actriz de Reparto para Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen.

Kate Winslet se hizo con el Oscar a Mejor Actriz Principal por El lector (The reader, Stephen Daldry) tal como se preveía tras su aclamado triunfo en los Globos de Oro, y Sean Penn consiguió su segundo Oscar como Actor Principal por Mi nombre es Harvey Milk (Milk, Gus Van Sant); el primero lo ganó en 2004 por Mystic river de Clint Eastwood.

Como no podía ser de otra forma el entrañable Wall-E se alzó con el galardón a Mejor Película de Animación.

Hacía tiempo que no se vivía una gala tan intensa, con cierta incertidumbre y una gran triunfadora, ya que en los últimos años, a excepción de El retorno del rey que se llevó 11 Oscars bastante previsibles, la tónica habitual venía siendo de 4 ó 5 Oscar por película ganadora. También este año ha habido títulos con buena acogida de público lo cual hace que brille más la gala, ya que el año pasado se había caracterizado por premiar películas más o menos desconocidas para el público general, bastante duras de digerir, que no transmitían buenas vibraciones, y que se estrenaron tarde, lo cual influye en que la gala no despierte demasiado interés. Sin embargo este año Hollywood ha vuelto a ser lo que era, con las emociones a flor de piel de Slumdog Millionaire, el glamour típicamente hollywoodense de Benjamin Button, la ternura de Wall-E, la unánime y emotiva aceptación del Oscar póstumo a Heath Ledger, la avalancha de estuillas para la película ganadora, y en definitiva se puede decir que este año los Oscar han brillado como hacía algún tiempo que no los veíamos brillar.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Dos barcos que se cruzan


El curioso caso de Benjamin Button (The curious case of Benjamin Button, David Fincher 2008) nos cuenta la vida de un hombre que transcurre al revés que la del resto de los mortales; nace viejo y va rejuveneciendo con el paso de los años.

Se trata de una hermosa reflexión sobre el sentido de la vida y el destino. Nos muestra que todo tiene su momento en esta vida, que las cosas no ocurren cuando nosotros queremos sino cuando deben ocurrir, cuando sea el momento adecuado. Trata una historia de amor entre una mujer normal y un hombre que evoluciona al revés y se encuentran en torno a los 40 años, cuando ambos están en la plenitud de sus vidas y realmente representan la edad que les corresponde. Son como dos barcos que salen de puertos situados en los extremos opuestos de la misma ruta y se cruzan a mitad de camino, en medio del mar de la vida. Durante la primera mitad del trayecto se van acercando, luego se cruzan y continúan la travesía alejándose nuevamente.

También es muy interesante el tema de la soledad de aquellas personas que por un motivo u otro son diferentes a los cánones normales que marca la sociedad y están expuestos a tomar decisiones complicadas en determinados momentos de la vida para no hacer daño a los seres queridos. Ser diferente da una perspectiva más rica y más amplia de la vida pero condena a una vida complicada con muchos momentos de soledad.

La factura de la película es impecable, puro Hollywood. Goza del glamour y el buen hacer de la meca del cine. Todo está calculado al milímetro; la fotografía, la música, el ritmo narrativo, etc. Es una película que se deja ver con agrado y no se hace pesada a pesar de sus casi tres horas de metraje.

Brad Pitt cumple como la estrella que es y aporta a su personaje el carisma necesario para dar credibilidad a una historia que de entrada resulta totalmente inverosímil. Por otra parte Cate Blanchet está espléndida en todos los sentidos; tiene carisma, presencia, hermosura, glamour,...

El director David Fincher cumple bien su cometido a pesar de estar metido en un proyecto alejado de lo que nos tiene acostumbrados, cabe recordar que su filmografía cuenta con títulos como The game, Alien 3, Seven, El club de la lucha o La habitación del pánico.

La película parte como favorita junto con Slumdog millionaire en la carrera a los Oscar. También los directores de ambas películas están nominados a mejor director. En total El curioso caso de Benjamin Button tiene 13 nominaciones y Slumdog Millionaire 10. Veremos lo que ocurre el próximo 22 de febrero en la gala de los Oscar.

martes, 10 de febrero de 2009

Torbellino emocional


Once años después de Titanic (James Cameron, 1997) Leonardo di Caprio y Kate Winslet vuelven a formar pareja en la gran pantalla, esta vez a las órdenes de Sam Mendes en Revolutionary Road (2008), un intenso drama sobre la tormentosa relación de un joven matrimonio en los años 50 en el que tras la imagen de pareja perfecta, que ven sus vecinos, se esconde un abismo de traumas personales que hacen de la convivencia un auténtico infierno. Ella es una aspirante a actriz fracasada que no ha sido capaz de superar el fracaso, y él tiene un trabajo que detesta pero con el que mantiene a su familia.

Sam Mendes da una vuelta más de tuerca a esa temática con la que se estrenó como director en American beauty (1999) sobre la hipocresía social y el lado oscuro que se esconde bajo una imagen de supuesta perfección y bienestar social. A mí personalmente me ha gustado más Revolutionary road que American beauty, creo que está más conseguida.

Los dos protagonistas están espléndidos, brillan con luz propia. Entre los secundarios cabe destacar a la siempre interesante Kathy Bates en el papel de la "simpática" vecina. La dirección de actores es muy buena y los diálogos impecables, lo cual es muy importante ya que la película avanza básicamente a golpe de diálogo y no se hace pesada. Todo lo que dicen es interesante. Son diálogos poderosos, que atrapan, y por supuesto son transmitidos por un trabajo actoral de primera categoría. La puesta en escena de Mendes para recrear la época es de una pulcritud abrumadora.

Es una película dura pero real como la vida misma. Ninguno de los personajes es perfecto, todos tienen debilidades, miedos y traumas. Quizá el más negativo es el de Kate Winslet, que vive sumida en su fracaso. Leonardo di Caprio encarna a un hombre que ha sacrificado el conocerse a sí mismo por acomodarse a un trabajo que le permita mantener a su familia pero que no le satisface en absoluto. A eso se le suma el tener que soportar el mal genio de su mujer y sucumbe a la tentación del adulterio como vía de escape a ese vacío que le producen tanto su trabajo como su hogar. Moralmente ninguno de los personajes está exento de culpas. Lo que creo que nos puede enseñar esta película es que el egoísmo y la falta de respeto nos llevan a la autodestrucción, lo cual es una reflexión interesante especialmente en estos tiempos en que se vive frenéticamente y se tiende a actuar sin pensar ni sentir porque no da tiempo. Sin embargo a veces es necesario tomarse un respiro para recapacitar sobre lo que sentimos y pensar con claridad sobre nuestro presente, buscando su origen en el pasado y encaminarlo con buen criterio hacia el futuro.

lunes, 2 de febrero de 2009

Golpe de estado


El coronel Stauffenberg del ejército nazi cometió el último atentado fallido contra Hitler nueve meses antes del fin del Tercer Reich. Todos los miembros del nazismo juraron lealtad al Führer, pero no todos compartieron los delirios y la degradación moral por la que derivó Adolf Hitler. Algunos políticos y militares con ideas propias y principios morales se vieron en la necesidad de derrocar al dictador para limpiar ante el mundo el mancillado nombre de Alemania.

La película Valkiria (Valkyrie, Bryan Singer 2008) nos cuenta esta historia, el cómo se perpetró este último intento de devolver la dignidad a Alemania por parte de los propios alemanes antes de que lo hicieran los Aliados. Protagoniza con gran convicción Tom Cruise, secundado por un plantel de actores de lujo como Terence Stamp, Kenneth Branagh, Tom Wilkinson y Bill Nighy. El actor David Bamber interpreta correctamente a Hitler, aunque pesa mucho la sombra de la sublime encarnación que hizo del Führer el actor Bruno Ganz en El hundimiento (Der Untergang, Oliver Hirschbiegel 2004), fantástica película alemana sobre los últimos días del Reich, en la que Ganz dejó el listón muy alto para quienes vuelvan a meterse en la piel del dictador germano. Las comparaciones son odiosas pero a veces inevitables.

La película narra con mucha soltura el desarrollo del complot contra Hitler. Tiene buen ritmo narrativo, una fotografía correcta para ambientar la época, y en general todo resulta muy correcto, tanto que quizá le ha faltado un punto de exceso en algún momento para tocar emocionalmente al espectador, porque realmente la trama suscita el interés pero no la emoción. La película entretiene y gusta pero no hace vibrar al espectador en la butaca. Ese toque de brío es lo que le falta para que en vez de ser buena fuese muy buena. En ese sentido Bryan Singer es un director un tanto frío. Le ocurre un poco lo que le pasaba antes a Edward Zwick en títulos como Estado de sitio o Leyendas de pasión, que tenían una dirección muy pulcra y tramas muy interesantes pero les faltaba esa chispa, ese brío. Zwick ha sabido mejorar eso en sus últimas películas Diamante de sangre y Resistencia, pero a Singer parece que todavía no le ha llegado ese punto de inflexión en su carrera.

Con todo Valkiria es una película muy interesante tanto desde el punto de vista histórico como desde el conflicto moral que se les presenta al protagonista y sus seguidores: cometer un delito de alta traición y convertirse en golpistas por un ideal que va más allá de la lealtad ciega a un líder y a un gobierno que han perdido el sentido de lo ético y lo moral. La historia de unos hombres que eligieron ser leales a sus convicciones morales y a su patria antes que un líder enloquecido.