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lunes, 26 de marzo de 2007

Esto es...¡ESPARTA!

300 es la impresionante adaptación al cine del comic homónimo de Frank Miller inspirado en la batalla de las Termópilas, en la que 300 recios espartanos dieron batalla al multitudinario ejército persa. La película exhibe una potencia visual apabullante dentro de una estética totalmente fiel a las viñetas del comic en que se basa. Tan fiel como lo eran los espartanos a sus convicciones. Las peleas ralentizadas permiten ver la perfección de los movimientos de la gran clase soldadesca espartana frente a los torpes ataques en masa de los ejércitos persas.
En cuanto a contenido es una de las películas más sinceras de los últimos tiempos. Ensalza valores como el honor, la libertad, el coraje y la firmeza de convicciones, y lo hace de forma clara y directa, sin ambigüedades, sin dobleces, sin fisuras. Ofrece batalla y personajes que actúan en total consonancia con sus ideales, y eso es lo que da. Es una película que no se anda por las ramas, va directa al meollo del asunto.
Puede que dentro del revival de cine épico, en este nuestro siglo XXI, no esté a la altura de Gladiator, pero sí me atrevería a situarla por encima de títulos como Troya, El reino de los cielos, o Alejandro Magno.
Gerard Butler, a quien habíamos visto en El fantasma de la ópera, encarna con gran convicción al rey Leónidas y de la misma forma Lena Heady es una espléndida reina espartana.
En resumen 300 es un magno espectáculo brutal, sincero, apasionante, trepidante, potente y entretenido con identidad propia, que podrá gustar a unos y no gustar a otros, pero que posiblemente no dejará indiferente a nadie.

sábado, 24 de marzo de 2007

El bastardo III

La primera vez fueron las películas, después los directores, ahora le toca el turno a los actores. Con este post concluyo la trilogía dedicada al hijo bastardo de la industria cinematográfica, el cine de acción.
Quisiera defender a los actores que encarnan a los héroes de acción. Siempre se ha oído decir que Sylvester Stallone y Arnold Schwarzennegger son malos actores, que sólo tienen un registro. No voy a decir lo contrario, pero tampoco los voy a criticar porque lo que hacen lo saben hacer muy bien y no todo el mundo es capaz de hacerlo. Se les condena por hacer unos personajes que muchos otros han querido emular y no les ha salido la jugada. Por tanto algún mérito tendrán los grandes del género. Ni Chuck Norris, ni Van Damme, ni Steven Seagal, ni Dolph Lundgren, ni The Rock, ni Vin Diesel han conseguido el status que alcanzaron en su momento gente como Stallone, Schwarzennegger, Bruce Willis, Harrison Ford, Mel Gibson o Clint Eastwood. No es tan fácil como pudiera parecer en principio hacer el papel de tipo duro y ganarse al público con ese tipo de papeles.
En resumen creo que el cine de acción es un género más, tan respetable como cualquier otro y en el que se pueden encontrar todo tipo de actores, guionistas, directores y películas, tanto buenos, como malos, regulares, pasables, genios, obras maestras, en fin toda la variedad que cualquier otro género pueda ofrecer. Pero además este es uno de los géneros cinemátográficos que más taquilla dan y por tanto tiene una muy relevante importancia en el mantenimiento de la industria cinematográfica.

martes, 20 de marzo de 2007

BastarDOS: El regreso

Si en el anterior post sobre el cine de acción hacía incapié en las películas, quisiera ahora continuar con los directores. ¿Por qué los críticos vapulean tanto a los directores especializados en hacer cine de acción? Muchos hacen puro ruido y pirotecnia pasada por ordenador, como McG ("Los ángeles de Charlie") o Stephen Sommers ("La momia", "Van Helsing"), pero hay grandes directores de acción como James Cameron ("Terminator", "Mentiras arriesgadas"), John McTiernan ("Jungla de cristal", "Depredador"), Paul Verhoeven ("Robocop", "Desafío total"), Tony Scott ("Marea roja", "Enemigo público"), etc. Hacer una buena película de acción es tan difícil o más como hacer una buena película en cualquier otro género.
Estos directores son los hijos bastardos de los estudios, todos los quieren contratar para obtener un taquillazo pero si quieren ir de serios buscan a otros directores que tengan fama de profundos e intelectuales. Steven Spielberg contribuyó a cambiar la forma de hacer cine, a escribir la historia del cine desde que estrenó Tiburón en 1975, pero no fue hasta La lista de Schindler en 1993 que la Academia de Hollywood le premió con un oscar a mejor director.
De todas formas creo que el tiempo pone a cada uno en su sitio y acaba premiando a quien se lo merece. John Ford hoy día es intocable, pero en los años 60 era despiadadamente vapuleado por la crítica; decían de él que era totalmente superficial y que sus películas eran planas, críticas muy en la línea de las que se publican hoy en día sobre los directores de acción. De hecho la especialidad de Ford era el western que viene siendo también cine de acción.
Yo personalmente agradezco a estos directores sus obras de entretenimiento que tan buenos ratos me han hecho, y me siguen haciendo pasar, y que me han servido de fuente de inspiración. A todos ellos muchas gracias.

domingo, 11 de marzo de 2007

El hijo bastardo

Quisiera romper una lanza en favor del hijo bastardo de la industria cinematográfica: el cine de ACCIÓN; todos lo quieren (por su buena taquilla) pero nadie lo reconoce (por sus malas críticas). Cierto es que se han hecho y se siguen haciendo muchos subproductos de acción, pero también se han hecho buenas películas en este género, como "Terminator", "Robocop", "Jungla de cristal", "Arma letal", y muchas más. Sin embargo la tendencia a generalizar hace que mucha gente menosprecie este género que tiene una enorme contribución al mantenimiento de la industria.
El cine desde sus inicios ha sido de acción, de hecho muchos de los cortos cómicos de Mack Sennet y otros pioneros del cine, consistían en persecuciones, caídas y peleas. Si nos fiamos de las habladurías las películas de acción son las menos vistas pero la taquilla dice lo contrario.
Una anécdota: cuando estaba en la universidad organizaba ciclos de cine con otros compañeros en la facultad. A principio de curso hicimos un sondeo de lo que la gente prefería, si los grandes estrenos o más bien cine alternativo. La mayoría optaba por la segunda opción con gran convicción. Tras unos meses poniendo películas europeas, asiáticas, e incluso un ciclo de Woody Allen, en la sala había cuatro gatos. El día que pusimos "Mission:Imposible" se llenó la sala.
A mí personalmente me encanta el cine de acción y lo admito sin tapujos. Además de los anteriormente citados me atrevería a recomendar títulos como: "Ronin", "Collateral", "Cara a cara", "Mentiras arriesgadas", "French Connection", "El fugitivo"...
Una pregunta lanzada al aire para la reflexión: ¿qué sería de la historia del cine, y de su industria, sin los héroes de acción, como James Bond, Rambo, Indiana Jones, Harry el Sucio, etc?

domingo, 4 de marzo de 2007

Las 2 caras de la moneda

La moneda es la batalla de Iwo Jima y sus dos caras los dos ejércitos que en ella combatieron, es decir, americanos y japoneses. Clint Eastwood, aliado con Steven Spielberg, nos ofrece las dos visiones en una estupenda dilogía formada por las películas "Banderas de nuestros padres" y "Cartas desde Iwo Jima".
En Banderas se cuenta la historia no sólo de la batalla sino también de las consecuencias que tuvo una fotografía que dio la vuelta al mundo. Pero todo se hace desde el prisma de los soldados que participaron. Por un lado nos muestra el dolor de los soldados que padecieron la guerra ante la frivolidad que les supone recaudar fondos con su imagen de héroes, pero por otro lado quienes montan el tinglado no lo hacen porque sí, por el mero negocio sino que tienen sus razones y sus dilemas a la hora de organizarlo. No hay buenos y malos, sino una situación y personas inmersas en la misma, cada uno con sus motivaciones y sus dilemas.
En Cartas la historia es más sencilla, se centra en la batalla, en la preparación de la defensa de la isla por parte de los japoneses ante el inminente ataque americano y lo hace a través de las relaciones entre los soldados y oficiales japoneses, poniendo especial énfasis en el código de honor de los nipones. Hay japoneses que se ensañan con un americano, pero también un americano que mata a sangre fría a un japonés, y por otra parte también hay japoneses y americanos que tratan humanamente a sus oponentes.
En definitiva son dos películas antibelicistas, como otras muchas, pero lo que las diferencia es que, según mi opinión, va más allá de estar en contra de la guerra y está además en contra de la demagogia, de las generalizaciones. Es muy frecuente generalizar acciones y condenar a todo un colectivo, ya sea un país, una institución o cualquier otro colectivo, por una determinada acción que ha cometido una persona determinada. Es tendencia habitual en la sociedad que si un abogado es corrupto todos lo son, o si un político es corrupto todos lo son, y en realidad no es cierto. En todas partes hay de todo y por tanto en todas partes hay personas que cometen actos nobles y gente que comete actos atroces, y no se debe juzgar a todo un colectivo por la conducta de un determinado comportamiento de una persona en particular. Si alguien comete una tropelía que la pague, pero que no paguen justos por pecadores. Creo que es una enseñanza interesante que se puede extraer del visionado de estas dos fantásticas películas.